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Yoga Restaurativo | Descanso Profundo Y Relajación

by Raquel Sanz

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Una práctica suave de yoga restaurativo pensada para esos días en los que el cuerpo pide parar. A través de posturas cómodas y sostenidas, esta sesión te acompaña a soltar la fatiga, regular la respiración y entrar en un estado de descanso profundo. Ideal cuando te notas sin energía, con sensación de pesadez o simplemente necesitas bajar el ritmo. Una clase tranquila que favorece la relajación, ayuda a calmar el sistema nervioso y deja una sensación de frescor, ligereza y descanso en todo el cuerpo.

Transcripción

Namaste.

En verano,

Cuando el calor se instala en el cuerpo,

Todo se vuelve más lento,

¿verdad?

Los músculos pesan,

La energía se disuelve y hasta la mente parece ir unos pasos por detrás.

Hoy te propongo entrar en esa lentitud no como un obstáculo,

Sino como una puerta.

Una práctica para refrescar desde dentro,

Para estirarte como si el tiempo no importara y dejar que el cuerpo encuentre su propia forma de descansar.

Vamos a sostenernos con cuidado,

A respirarse en urgencia,

A evitar el silencio que aparece cuando el ritmo baja y el cuerpo se rinde un poco a la gravedad.

Para esta práctica vamos a necesitar un cinturón de yoga,

Un bolster,

Un taco,

Pero sobre todo tener muy presente que no hay nada que alcanzar,

Solo dejar que la práctica sea un refugio cuando afuera y dentro todo se calienta.

Vamos a comenzar.

Y hoy vamos a comenzar tumbados.

Nos vamos a tumbar en postura de sabasana,

Ten a mano el cinturón y de momento túmbate sobre el suelo,

Túmbate sobre tu espalda.

Crea algo de espacio entre tus piernas,

Separa también los brazos ligeramente del cuerpo con las palmas de las manos orientadas hacia arriba.

Eres capaz de entregar esa pesadez de tu cuerpo a la tierra,

Desprenderte del calor,

El calor que estos días nos rodea,

Nos acompaña.

Toma dos o tres respiraciones profundas y al inspirar llénate de frescor,

Llénate de suavidad.

Exhala,

Suelta el cansancio,

Suelta esa pesadez,

Despréndete del calor extremo.

Repítelo un par de veces o tres más.

Y a una vez que inicialmente nos hemos desprendido de esa pesadez,

Vamos a estirar de una manera suave,

No te voy a decir totalmente restaurativa,

Pero casi el cuerpo.

Para ello apoya las plantas de los pies y localiza ese cinturón que te pedí que trajeras.

Vamos a hacer una postura para estirar la parte posterior de la pierna y también la cara interna,

Pero lo vamos a hacer de una manera un poquito pasiva.

Así que fíjate,

Abre bastante el cinturón,

Tiene que ser un cinturón de los largos,

Si fuera de los que son más cortitos podrías utilizar dos y empalmar un cinturón con el otro.

Vamos a pasar el cinturón por debajo de tus axilas,

Por la espalda,

Pero muy en el pliegue de las axilas.

Y luego vas a pasar ese cinturón también por el pie derecho.

Bueno,

Pues no sabemos la tensión del cinturón que necesitamos,

Pero la vamos a ver,

La vamos a revisar.

Si,

Por ejemplo,

Puedes estirar la pierna del todo,

Yo aquí por ejemplo lo tendría muy holgado,

Tendría que apretarlo un poquito,

Pero si tu pierna se queda doblada no te preocupes,

Pues bueno,

Tu deja que poco a poco se vaya desplegando,

Pero no empujes,

No fuerces,

Que la postura sea casi casi pasiva.

Y luego apoyas en el suelo la pierna izquierda y deja los brazos sueltos a ambos lados del cuerpo.

De alguna manera el cinturón por detrás de tu espalda te da una leve inteligencia de que esa zona dorsal se proyecta hacia el pecho,

Pero los hombros relajados,

La pierna izquierda activa.

Y la derecha,

Pues bueno,

Si vas viendo que se estiran las fibras de la zona esquetidial,

Pues puedes ir probando a tensar un poco más el cinturón.

Si lo sientes demasiado forzado,

Que tira demasiado,

Que casi no respiras,

Afloja un poquito.

La idea es,

Bueno,

Que se estire la pierna,

Pero si todavía no puede,

Pues ve poco a poco sin forza.

Y luego suelta la pierna izquierda,

Deja que se caiga el pie hacia afuera,

Cierra los ojos y simplemente deja que la postura ahora se haga por sí sola.

Como digo muchas veces,

También en yin yoga no empujes,

No frenes,

Que la postura se vaya haciendo sola.

Pero si en algún momento sientes que la propia postura te frena,

Que el propio cinturón te frena,

Aprétalo,

Ténsalo,

O si ves que te entorpece,

Que te cierra porque te tensa demasiado,

Aflójalo un poquito.

Tú simplemente céntrate en respirar,

En inspirar y exhalar por la nariz,

Interpretando la inspiración como una energía que llena precisamente de eso,

De energía,

Los músculos,

Las fibras.

Y la exhalación como una caricia que libera esa rigidez por dentro.

Estirar un músculo y mantenerlo sostenidamente en el tiempo es relajarlo,

Y el estirar los músculos también produce una relajación interna a nivel mental.

Los impulsos nerviosos que viajan a través de los músculos se ralentizan,

Y eso tiende a bajar el ritmo de la mente,

El pensamiento puede estar ahí,

Pero decrece,

Tiene menos poder sobre ti.

¿Ves?

Yo,

Por ejemplo,

Ahora voy notando que la postura me frena,

Veo que el cuerpo se va abriendo el poder un poquito más allá,

Entonces voy a activar,

A apretar un poco el cinturón,

Pierna izquierda suelta,

Pero no tiene por qué ser que tú lo tengas que hacer a la vez,

Tómate tu tiempo,

Y si no sucede,

No importa,

Tú continúa respirando.

Vamos a contar tres respiraciones más,

Algo más profundas,

Vale,

Y luego vamos a abrir la postura lateralmente,

Pero con la misma posición que tenemos,

Con la misma forma del cinturón,

A lo mejor tienes que graduar el grado de tensión o de holgura del cinturón,

Eso ya lo tienes que ver tú,

Pero coge con la mano izquierda la tira izquierda del cinturón,

Vale,

Y ahora vas a ir abriendo lateralmente,

Dejando caer la pierna derecha hacia afuera,

Si quieres coloca el brazo en cactus,

El brazo derecho,

Y para,

Si eres chica,

Sobre todo para que la tira del cinturón no se clave en tu pecho izquierdo,

Ayúdate con la mano y desciende un poquito el cinturón por debajo o por encima del pecho,

Donde no se clave por completo.

No quiero que te vuelques del todo,

Prefiero que bajes menos,

Aquí por ejemplo sí que voy a aflojar un poco,

Porque veo que aquí me frena,

Me frena el descenso,

Pero no vuelques la pelvis,

Intenta mantener apoyado el glúteo y el talón izquierdo y también el homoplato derecho.

Puedes dejar las dos piernas sueltas,

Si no fuera una postura de este tipo te pediría que empujaras con el muslo atrás,

Que alargaras bien la cara interna de las dos piernas,

Pero deja que la postura sea,

Lo único que te pido es que no desplaces el talón izquierdo hacia afuera,

Que no compenses.

Da tiempo a la postura para que se vaya abriendo,

Y no solamente se va abriendo la cara posterior,

Sino también la cara interna,

La zona adductora.

Intenta eso sí que el pie no vaya hacia abajo,

Intenta venir un poco más hacia el axil,

Hacia el hombro derecho.

Tú simplemente como antes céntrate en respirar de forma amable,

De forma tranquila,

Entendiendo desde dentro,

Desde la experiencia,

Qué efecto tiene en tu postura,

Qué efecto tiene en tus músculos la respiración.

La inspiración llena esos músculos,

Esas fibras de energía,

Y la exhalación relaja esas fibras.

Es más fácil expandir,

Abrir no solo la pierna,

Sino también la pelvis.

No tienes por qué hacer más de lo que hoy está disponible en ti.

Muy bien,

Dos o tres respiraciones más profundas.

Y ayúdate tirando del cinturón con la mano izquierda para volver con la pierna hacia la vertical.

Sacase el pie de ahí y recoge la rodilla derecha hacia el pecho.

Luego sueltas,

Apoyas el pie derecho en el suelo,

Pero pasa el cinturón por encima de las dos piernas.

Suelta,

Afloja,

Relaja tus piernas y tus pies.

Seguro que notas una sensación como de tener esa pierna derecha más larga,

Más grande,

Está como mucho más presente.

Es una sensación muy común después de estirar una zona del cuerpo.

Nos vamos a preparar ahora para hacer lo mismo con la pierna izquierda.

Asegúrate que vas a tener espacio,

Ahora no,

Pero cuando vayas a abrir la pierna lateralmente.

Yo,

Por ejemplo,

No lo tengo,

Así que desde ya me voy a dar la vuelta.

Tú podrías hacer lo mismo si no dispones de espacio hacia el lado izquierdo,

Colocando la cabeza donde estaban los pies y los pies donde estaba la cabeza.

Vale,

Vuelves a ajustar bien el cinturón por debajo de tus axilas y vas a pasar el cinturón ahora por el pie izquierdo.

Somos casi siempre asimétricos,

Casi nadie tenemos la misma longitud en las piernas,

Por lo tanto,

A lo mejor la medida que tenías en la otra pierna no sirve para esta.

Lo vas a tener tú que graduar.

El cinturón preferiblemente a la altura del talón,

No en los metatarsos.

Ahora apoyas en el suelo la pierna derecha.

De momento,

En los primeros instantes,

Sé que le das un poquito de actividad.

El muslo derecho activo.

Suelta los brazos.

No empujes,

No hagas más de lo que hay.

Deja que sea la propia postura,

La propia acción del cinturón,

La propia gravedad la que vaya creando el espacio interno.

Y si hoy procede,

Pues que el cuerpo vaya abriendo.

Venga,

Luego suelta la pierna derecha.

Como antes,

Deja que el pie derecho caiga hacia afuera.

Reconoce las diferentes sensaciones que se presentan.

Cómo fluye tu respiración.

Y a qué lugares te permite acceder tu respiración.

Sólo porque llevas la conciencia de esa respiración a ciertos rincones del cuerpo.

Gradúa,

Recuerda la tensión o holgura del cinturón.

Si puedes dar más,

Evidentemente,

No te frenes.

Pero tampoco te fuerces o te empujes a que tienes que ir más allá.

Deja que el cuerpo hable.

Permite que el cuerpo se exprese.

El flexor de la cadera,

La ingle profunda.

Respiración tranquila y en calma.

Pero permite,

Permite que la apertura suceda.

No crees ninguna resistencia.

Vale,

Nos vamos a preparar como hicimos en el otro lado para abrir la pierna lateralmente.

Si has tensado demasiado el cinturón,

Yo creo que deberías de aflojarlo un poquito.

Y luego ya pues graduarlo.

Recuerda,

Ahora sujeta con la mano derecha la tira derecha del cinturón.

Para que luego al abrir la pierna esa tira no se clave en el pecho.

Bajas la tira por debajo del pecho o por encima de él,

Sobre todo si eres mujer.

Brazo izquierdo en cactus y deja caer la pierna izquierda lateralmente hacia afuera.

Haz cualquier gesto con el cinturón para que no se clave en el pecho,

Insisto.

Y cuidado,

No compenses llevando la pierna derecha hacia afuera.

Mantienes la pierna derecha alineada con su cadera.

La postura se abre,

La cara posterior de la pierna continúa abriéndose,

Pero también la zona de los aductores.

Si tienes que retroceder un poquito,

Retrocede para no volcarte.

No quiero que el glúteo derecho se mantenga en el aire.

Lleva peso al glúteo derecho.

El homoplato derecho también se encuentra enraizado en el suelo.

Regálale a la parte posterior e interna de la pierna izquierda respiración.

Pon la intención de dirigir la respiración a esa cara interna,

A esa cara posterior,

Notando el efecto que tiene esa respiración,

Ese tipo de respiración en tu pierna.

La respiración suaviza por dentro.

La respiración oxigena los músculos,

Las fibras,

Los tejidos.

Y la exhalación disuelve la rigidez,

Disuelve la contracción,

La tensión.

Y te recuerdo,

Los impulsos nerviosos que viajan a través de los músculos se ralentizan.

Eso tiene un efecto calmante en tu mente.

Por eso,

Estirar el cuerpo relaja.

Igual en el momento no lo notas,

Pero luego cuando te tumbas a relajarte es mucho más fácil relajarse después de una secuencia de estiramientos de yoga.

Continúa algunas o respiraciones más.

No retengas,

Tampoco fuerces,

Que la postura se abra,

Se vaya haciendo cada vez más profunda,

Pero por sí sola.

Bien y prepárate ya para volver.

Tira del cinturón con la mano derecha y vuelve con esa pierna despacito hacia la vertical.

Sacas el cinturón del pie y lleva la rodilla izquierda hacia el pecho.

Luego apoyas la pierna izquierda en el suelo.

Si quieres,

Ya desde ahí retiras el cinturón,

Libéralo por tu cabeza de tus señales.

Y déjalo ahí apartado,

Donde tampoco te estorbe.

¿Qué sensación tienes ahora en ambas piernas,

En la zona pélvica,

En la zona lumbar?

¿Sigues sintiendo el cuerpo igual de pesado,

De aletargado que al inicio,

O lo sientes algo más ligero?

¿Algo más presente y disponible?

Bien,

Recoge rodillas hacia el centro del pecho.

Y desplazando el brazo derecho por detrás del cuerpo,

Cae sobre ese costado derecho.

Ayúdate con las manos para desde ahí levantarte sin ningún tipo de presa.

Y vamos a traer ahora el bolster,

El bolster que te pedí al inicio.

Si no dispones de bolster,

Servirían dos o tres mantas dobladas,

Como comento,

Siempre así longitudinal,

Como que formarán la misma,

Tuvieran la misma forma que un bolster.

Vale,

Entonces nos vamos a colocar en bagdashana,

Sentados sobre los talones,

Pero con las rodillas orientadas hacia la derecha.

¿Vale?

Y el bolster pues tocando el muslo,

Pero más cerquita de la cadera,

No más cerca de la rodilla.

Y ahora voy a bajar el glúteo izquierdo al suelo.

Y desplazo la rodilla derecha hacia atrás un poquito y alejo el talón izquierdo del pubis,

Si puedo,

En la pierna izquierda formo un ángulo recto.

Vamos a hacer aquí una torsión boca abajo,

Es una torsión muy agradable,

Una postura muy,

Muy gustosa,

Muy restaurativa.

Pero atención,

Si la rodilla derecha la desplazo mucho hacia atrás,

Voy a notar como más tensión en el cuadrado lumbar.

Y si esa rodilla se acerca un poquito más hacia el talón izquierdo,

Bueno,

La torsión va a ser más suave,

Así que gradúalo tú como tú lo sientas.

No siempre más intensidad es peor o tampoco es mejor,

Tienes que graduarlo tú también como tú te sientas hoy en este momento.

¿Vale?

Pero tampoco lleves la rodilla derecha totalmente al talón,

Un poco hacia atrás y luego si quieres tú la acentúas o no.

Bien,

Colocamos las manos en el suelo,

Alargamos la cintura hacia la parte delantera del bólstar y giramos el ombligo hacia la izquierda,

Al mismo tiempo que alargo la columna.

Y voy apoyando el abdomen y el pecho y también apoyo la mejilla izquierda,

La izquierda,

¿vale?

Si apoyo la derecha es una torsión muy forzada.

Apoyas mejilla izquierda y dejan los brazos como en un cactus,

Como en un candelabro,

Pero sueltos,

Apoyados los codos,

Manos y antebrazos en el suelo.

Sienta bien todo tu cuerpo en la postura y ahora si quieres puedes probar lo que comente.

¿Cómo se siente si desplazo la rodilla derecha más atrás?

¿No tomas intensidad incluso en la cadera derecha?

¿O es evadero?

Tú lo decides.

Si es muy intenso y no te llevas bien con esa intensidad hoy,

Acerca un poquito la rodilla más hacia el talón izquierdo,

Pero no del todo.

Aprovecha aquí para no resistir,

Sino soltar,

Entregar tu peso.

Experimentar no sólo lo placentero de la postura,

Sino las diferentes sensaciones que se presentan.

Sin que entre la mente,

Sale la cabeza y entra en el cuerpo.

Baja,

Desciende al cuerpo.

Convierte tu cuerpo en un espacio seguro,

En el que no hay peligro.

No hay nada por lo que luchar o defenderse.

Habita tu cuerpo como ese espacio seguro que en realidad es.

Y uno experimenta su cuerpo como un espacio seguro cuando vive plenamente en el presente.

Ese estado lucha o ida o supervivencia puede activarse con un simple pensamiento.

Pero tu mente,

Tu atención,

Se encuentra aquí.

En la sensación de contacto con el búlster.

En el ir y venir rítmico o continuo de tu respiración.

En esa entrega,

En ese abandono.

En ese permanecer aquí.

Y es precisamente en el presente donde existen,

Donde residen,

Todo tipo de posibilidades.

En el presente.

Venga,

Nos vamos a preparar para volver.

Para ello,

Realiza dos o tres respiraciones profundas.

Y ya empuja con las manos en el suelo,

Recoge el mentón hacia el pecho.

Y con la columna redondito,

La vas elevando muy poco a poco,

Muy poco a poco.

Hasta que la cabeza se incorpore.

No hagas más movimientos de la cuenta,

No hagas movimientos bruscos.

Permanece ahí,

Integrando la postura.

Nos vamos a volver a sentar sobre nuestros talones.

Orientando esta vez las rodillas hacia la izquierda del búlster.

Para repetir la postura pero en la otra dirección.

Una vez ahí,

Desciende las nalgas,

La nalga derecha al suelo.

Alejas el talón derecho del pubis.

Y la rodilla izquierda lo vas a ir tanteando,

Por lo menos llévala un poquito hacia atrás.

Y luego ya tú tanteas si alejas o acercas.

Venga,

Las manos en el suelo.

Voy girando el abdomen,

El pecho,

El ombligo hacia la derecha.

Al mismo tiempo que alargo la columna hacia la cabeza.

Y despacio voy apoyando pecho,

Abdomen.

Y esta vez apoyo la mejilla derecha.

A ver,

Que no sé si aquí el micro se obstruye y no se escucha.

Apoyas mejilla derecha.

Apoyas los codos,

Los antebrazos,

Las palmas de las manos en el suelo.

Y simplemente da tiempo para que la postura se asiente.

Es una postura,

Como dije,

Bueno ya la has experimentado tú,

Seguro que muy agradable.

Gustosa,

Es placentera.

No requiere de esfuerzo.

No requiere de ningún gasto de energía.

Todo lo contrario,

Restaura,

Te hace recuperar energía.

Algo muy recomendable estos días de tanto calor veráneo.

Que ese cuerpo que seguro que está pesado,

Con cierto letargo,

Recupere cierta libertad.

Cierta frescura,

Cierta ligereza.

El hecho de que sean posturas restaurativas,

Posturas como muy tranquilas.

Esto no implica que aproveches para irte con la mente a otro lado.

A pensar en tus cosas,

Aunque sin duda en algún momento va a suceder.

Pero siempre que notes que la mente está elucubrando algo,

Está interpretando algo.

Está enfocando algún hecho que todavía no ha sucedido.

O quedándose anclado en algún hecho o evento pasado,

Vuelve a la presencia del cuerpo.

Vuelve a la sensación de tu postura.

Recupera el ir y venir rítmico y continuo de tu respiración.

Volviendo a habitar así de nuevo el momento presente.

Yoga es presencia.

Yoga sucede aquí y ahora.

En ese presente,

En este presente es donde residen todo tipo de posibilidades.

No en el futuro que todavía no sucedió.

No en el pasado que ya aconteció.

Aquí y ahora.

Y tanto el cuerpo como la respiración viven en un continuo presente.

En un eterno presente.

Por eso son el foco,

Son nuestro foco para anclarnos a este momento.

Absoluta presencia.

Suelta,

Entrega el peso de los hombros,

No resistas.

A veces las resistencias son inconscientes,

No pasa nada.

Repasa lentamente el cuerpo las veces que tú necesites.

Y sólo por pasear la conciencia por cada rincón del cuerpo,

Detectarás si estás sujetando alguna parte que no necesita ser sujetada.

Suelta,

Afloja,

Entrega.

Muy bien,

Nos vamos a preparar para volver.

Lleva las manos un poquito hacia atrás.

Levanta la cabeza recogiendo el mentón hacia el pecho.

Y empujando con las manos lentamente,

Ve incorporando la columna muy redondita.

Sin hacer otro movimiento más,

Permanece aquí un momento.

Preferiblemente con los ojos cerrados.

Y bien,

Deshaz la postura.

Y ahora junta los dedos gordos de los pies,

Separa un poquito tus rodillas.

Y acerca el bolster hacia el pubis,

Pero no hace falta que esté totalmente en contacto con el pubis.

Vamos ahora a la postura del niño para después de una postura lateral,

Centrar en el eje.

Avanzas hacia adelante apoyando abdomen,

Pecho.

Manos como quieras,

Entrelazadas,

Apoyando sobre ellas una mejilla o los brazos sueltos de nuevo.

Apoya ahora la mejilla contraria,

La que tenías apoyada hace un rato.

La mejilla izquierda,

Pero entrega el peso de la pelvis hacia tus talones.

Imagina ahora como una corriente de luz,

Del color que tú prefieras,

Que asciende y desciende por el eje de tu columna vertebral.

Asciende al ritmo de tu respiración del coxis sacro hacia la nuca y desciende desde la nuca hacia el coxis.

Despertando los impulsos nerviosos energéticos en todo el cordón espinal,

Su suma nadie,

El canal en el energético central.

Apoyas ahora la mejilla contraria.

Continúa con ese ascenso y descenso de esa energía,

Esa corriente de luz,

De energía que asciende y desciende por ese canal espinal.

Ya ve apoyando la frente en el bolster,

Desliza las manos hacia ti al mismo tiempo que lento incorporas una a una cada vértebra.

Hasta que la cabeza se mantiene nuevamente en posición erguida.

Bueno,

Apártalo,

Pero lo vamos a volver a utilizar ya para la postura final de relajación.

Déjalo como estaba o si quieres dale la vuelta.

Y nos vamos a tumbar con las nalgas y las piernas en el suelo,

Pero la espalda y la cabeza se colocarán apoyadas sobre esta elevación,

Sobre el bolster o las mantas.

Para tumbarte hacia atrás mejor nos tires todavía las piernas,

Mantienes las plantas apoyadas.

Indotelantas así al vacío,

Frena con tus manos el descenso hasta que toda la columna se apoye.

Con las manos diriges tus nalgas hacia los talones para liberar un poquito esa zona lumbar.

Gira un poco los hombros hacia afuera como relajando la musculatura posterior,

La zona de los trapecios.

Y luego ya suelta tus piernas ligeramente separadas.

Entrega el peso de los hombros hacia el suelo.

Es una postura también,

Una forma de relajarse en sala sana muy agradable.

El mentón,

Cuidado,

Ni demasiado proyectado hacia el cielo,

Ni demasiado recogido hacia el pecho.

Una cosita intermedia.

Y te voy a pedir que lleves conciencia a la parte superior de tu cabeza.

Y desde ahí que vayas moviendo la atención a las diferentes partes del cuerpo que yo voy a ir nombrando.

Será una rotación de la conciencia ágil.

Puede parecerte un poquito rápida al principio,

Pero el ejercicio,

La técnica es así.

Atención en la parte superior de tu cabeza.

Desciende hacia el entrecejo.

Punta de tu nariz.

El centro de tu garganta.

Hombro derecho.

Codo.

Muñeca.

Los cinco dedos de la mano derecha.

Muñeca derecha.

Codo.

Hombro izquierdo.

Codo izquierdo.

Muñeca.

Los cinco dedos de la mano izquierda.

Muñeca izquierda.

Codo.

Hombro.

El centro de la garganta.

Centro del pecho.

Lado derecho del pecho.

Lado izquierdo.

Centro del pecho.

Lexos solar.

Ese puntito unos dos centímetros por debajo del ombligo.

Caera derecha.

Rodilla.

Tobillo.

Los cinco dedos del pie derecho.

Tobillo derecho.

Rodilla.

Cadera.

Área genital.

Cadera izquierda.

Rodilla izquierda.

Tobillo.

Los cinco dedos del pie izquierdo.

Tobillo izquierdo.

Rodilla.

Cadera.

Genitales.

Ese punto unos dos deditos por debajo del ombligo.

Abdomen alto en el plexo solar.

Centro del pecho.

Garganta nuez.

Punta de la nariz.

Espacio entre las cejas.

Zona superior de la cabeza.

Es una manera de dar un masaje al sistema nervioso.

Es una manera de aumentar el grado de relajación.

Ahora quiero que expandas la conciencia por todo el cuerpo.

Y que si experimentas una sensación como de peso,

Que es un buen síntoma.

El primero de los síntomas de la relajación.

Transformes ahora esa sensación de pesadez en una sensación como de ligereza.

Como de liviandad.

Experimenta tu cuerpo tan ligero como si fuera humo.

Como flotando en el espacio.

Perdiendo consistencia.

Sintiendo que te expandes.

Que desaparecen tus límites.

Que desaparecen las fronteras entre tu cuerpo y el espacio que te rodea.

Haciéndote uno con ese espacio.

Menos materia.

Más energía.

Menos cuerpo.

Menos mente.

Más energía.

Más unidad.

Más expansión.

Y ya te pediré que vayas regresando a todo el conjunto del cuerpo.

Que de una manera suave al comienzo vayas alargando tu respiración.

Y realices pequeños movimientos en los dedos de los pies y los dedos de las manos.

A tu ritmo,

Cuando lo sientas,

Ve apoyando las plantas de los pies en el suelo.

Y con todo el cuerpo déjate caer sobre el costado derecho.

Pero todo desciende.

Acuerda que estabas tumbado sobre una pequeña altura.

Acerca tu rodilla hacia la frente y la frente hacia tu rodilla.

Descansa.

Y te sirves de la ayuda de las manos empujando en el suelo para desde ahí levantarte.

Y sentarte unos instantes en postura de meditación.

Puedes sentarte y puedes utilizar si quieres el mismo bolster sobre el que estabas tumbado.

Y te recuerdo puedes recurrir a este tipo de prácticas siempre que te sientas pesado,

Acalorado,

Como sin energía,

Pero que al mismo tiempo sientes o sabes que te viene bien moverte o estirarte un poquito.

Hemos realizado una práctica suave,

Accesible,

Corta,

A la que puedes recurrir siempre que te apetezca.

Seguimos la práctica de hoy.

Namasté.

Muchas gracias por estar aquí.

Nos vemos en el siguiente vídeo.

© 2026 Raquel Sanz. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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