
Yoga Nidra para soltar
Práctica de yoga nidra para soltar todo lo que te pesa... Déjate llevar por esta sesión y libérate de lo que no necesitas. Mi voz te guiará hacia una nueva dimensión del descanso y el completo relax, ¿te vienes?
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a esta práctica de yoga nidra para soltar.
Te invito a instalarte de la manera más cómoda posible para ti en estos momentos.
Vada boca arriba con las piernas abiertas y los brazos separados del cuerpo o si lo prefieres con las palmas de las manos en tu abdomen bajo.
Te invito a hacer una inhalación profunda y al exhalar sentir como todo tu cuerpo se va poco a poco soltando y relajando.
Aprovecha estos primeros instantes de la práctica para ajustarte en la postura,
Para sentir que tu espalda puede relajarse,
Que tu cuello está largo y cómodo,
Quizá quieras llevar tu barbilla ligeramente hacia el pecho o incluso sentir que tus piernas se separan un poquito más y dejar que los pies caigan hacia los lados.
Date permiso para hacer todos estos ajustes antes de encontrar la quietud en la que vamos a querer practicar.
Si no lo has hecho todavía te invito a cerrar los ojos para llevar la mirada interna hacia todo tu cuerpo.
Observa los puntos de contacto de tu cuerpo con la superficie sobre la que te encuentras y siente como tu cuerpo se va fundiendo y relajando un poco más sobre esa superficie.
Observa tu postura,
Observa el contacto de la manta o la ropa con tu piel,
Siente el contacto del aire con tu rostro y quizá tus manos.
Deja que todo tu cuerpo se vaya escurriendo hacia un descanso profundo.
Date permiso para el relax.
Observa cómo está tu respiración y cómo va fluyendo por tu cuerpo.
Observa su velocidad y hacia dónde se dirige.
Simplemente observa sin juzgar tratando de soltar con cada exhalación todas esas tensiones y pensamientos que nos acompañan.
Lleva la atención a tus pies,
Pies,
Relax,
Piernas,
Relax,
Tronco,
Relax,
Brazos,
Relax,
Rostro,
Cabeza,
Relax.
Siente cómo tu cuerpo se ha ido introduciendo en una nueva dimensión del descanso,
Cómo has ido pudiendo soltar todo aquello que te acompaña que no necesitas.
Para seguir avanzando en este proceso de soltar te voy a invitar a que tus próximas exhalaciones sean por la boca con alguna especie de gemido o soplo tipo ahhh y siente cómo cada vez que lo haces tu cuerpo se suelta y se afloja un poco más.
Si lo deseas también te invito a bostezar para sentir que toda tu mandíbula se afloja,
Se relaja.
Te invito ahora a que lleves tu atención hacia tu pecho.
Siente todo lo que está ocurriendo ahora mismo en tu pecho y deja que poco a poco también éste se vaya aflojando y soltando.
Siente cómo con cada exhalación se va abriendo un pequeño hueco en tu corazón,
Se va generando más espacio y es ahí donde te voy a pedir que instales una semillita en forma de intención o sancalpa para la práctica de hoy.
Salvo que quieras trabajar con tu sancalpa personal te invito a que para esta práctica de hoy utilices el siguiente sancalpa suelto lo que me pesa,
Suelto lo que me pesa.
Siente cómo cada vez que repites mentalmente esta frase todo tu cuerpo se suelta y afloja un poco más sobre la superficie en la que te encuentras.
Cuando quieras puedes repetirlo mentalmente tres veces sintiendo cómo todo tu cuerpo experimenta esa sensación de aflojarse.
Te invito ahora a seguir un viaje por tu cuerpo.
Voy a ir nombrando diferentes partes donde me gustaría que depositaras una pluma con mucha suavidad y al sentir que esa pluma se posa sobre esa parte de tu cuerpo sientas con delicadeza su presencia y cómo esa zona se abre,
Se relaja,
Se disuelve.
Comenzamos este viaje situando una pluma sobre tu pie derecho.
Siente cómo los deditos de tu pie derecho se abren,
Se sueltan,
Planta del pie se relaja,
El talón pesa y el empeine se afloja.
Te invito a colocar otra pluma sobre tu pie izquierdo.
Siente cómo también aquí los deditos de los pies se separan,
La planta del pie se relaja,
El talón pesa y el empeine se afloja.
Siente también cómo ambos tobillos se han ido soltando.
Observa las sensaciones que tienes ahora en tus pies.
Relax.
Lleva una nueva pluma hacia tu rodilla derecha.
Siente cómo tu rodilla se afloja y a su vez se va soltando y relajando tu espinilla derecha,
Gemelo derecho.
Siente también cómo se afloja el muslo por arriba y por abajo.
Observa la diferencia entre tu pierna derecha y tu pierna izquierda y permítete que otra pluma se instale sobre tu rodilla izquierda.
Siente cómo la rodilla se suelta y también tu espinilla izquierda y tu gemelo izquierdo se van aflojando suavemente.
Permite que esa sensación se instale también en tu muslo arriba y por abajo.
Siente tus piernas relajadas,
Sueltas,
Cómodas.
Deja ahora que una nueva pluma se instale en tu abdomen.
Vaya contagiando esa sensación de laxitud,
De relax.
También hacia tus nalgas,
Caderas,
Pelvis.
Siente cómo al aflojar estas estructuras también podemos soltar todo lo que hay dentro.
Conecta con tu respiración ese ritmo interno que te va meciendo y que va dando un masaje a tus órganos internos muy suavemente.
Siente cómo estos órganos internos se van también soltando y aflojando al ritmo de tu respiración.
Siente el relax del momento.
Deja que una nueva pluma se instale en tu pecho.
Siente cómo éste se afloja,
Se suelta,
Se dispersa.
Siente cómo también tu espalda se va derritiendo hacia el suelo.
Parte alta de la espalda,
Parte media,
Parte baja.
Siente también cómo tus pulmones trabajan como esponjas.
Aunque tu respiración sea chiquita puedes sentir su flujo,
Su movimiento.
Trata de aflojar todo aquello que no les permita expandirse a su gusto.
Siente cómo los pulmones se van dejando caer también en ese relax,
En esa no exigencia.
Siente cómo todo tu tronco y tu caja torácica han entrado en el juego del descanso.
Y observa las sensaciones de placer que se instalan en tu cuerpo.
Seguimos este viaje por el cuerpo instalando una nueva pluma en el hombro derecho.
Siente cómo éste se afloja,
Se relaja,
Y va permitiendo que esa sensación de relax vaya avanzando hacia tu brazo derecho,
Parte alta del brazo,
Codo,
Antebrazo y mano.
Permítete posar una nueva pluma en tu mano derecha y siente cómo uno a uno se van soltando y aflojando el dedo gordo,
Índice,
Corazón,
Anular y meñique.
Observa las sensaciones que tienes en la yema de los dedos y cómo la palma de la mano y el dorso también se aflojan.
Observa las sensaciones que tienes desde tu hombro,
Hasta la punta de los dedos de la mano derecha y ve volviendo poco a poco hacia tu hombro para permitir que esa sensación se instale en forma de pluma para empezar en tu hombro izquierdo.
Deja que tu hombro izquierdo descanse en esa sensación que se vaya transmitiendo hacia la parte alta del brazo izquierdo,
Codo,
Antebrazo,
Muñeca y mano izquierda.
Observa si puedes soltar un poco más tu dedo gordo de la mano izquierda,
Índice,
Corazón,
Anular y meñique.
Observa las sensaciones que tienes ahora en las yemas de los dedos y deja que se transmitan a la palma de las manos y el dorso.
Siente todo tu brazo izquierdo en completo y profundo relax y deja que esa sensación vuelva a viajar hacia arriba hasta el hombro izquierdo y vaya poco a poco hacia tu cabeza.
Observa el peso de tu cabeza en el cojín o la almohada y te invito a depositar una última pluma sobre tu frente.
Observa cómo esta se suelta y te permite aflojar también tu cuero cabelludo,
Tu cráneo,
Todo ese espacio que hay dentro de tu cabeza.
Observa cómo tus cejas se aflojan.
Observa,
Siente el peso de tus párpados sobre tus ojos,
Relaja los ojos,
Suelta pómulos,
Nariz,
Orejas,
Siente cómo se sueltan las mandíbulas,
La lengua,
La barbilla y tu cuello.
Siente tu rostro relajado,
Siente toda tu cabeza en relax y observa cómo todo tu cuerpo está en otra nueva dimensión del descanso.
Siente todo tu cuerpo a la vez,
Descansando,
Disfrutando de las sensaciones que tienes ahora.
Seguimos con este viaje hacia el descanso profundo desde el soltar visualizando que somos como una cebolla.
Vamos a tratar de soltar una de esas capas con cada exhalación.
Te invito a que sientas cómo cada vez que tu cuerpo exhala puedes dejar que una de esas capas de la cebolla se abran y se caigan.
Al inhalar te invito a conectar con tu esencia,
Con lo que te sostiene y sabiendo que la esterilla te abraza y te acompaña,
Siente cómo con cada exhalación te liberas de una de esas capas que te oprimen y no te dejan ser tú.
Observa cómo te vas sintiendo a medida que te vas liberando de cada una de esas capas.
Observa cómo tu cuerpo se va volviendo cada vez más y más ligero,
Más liviano.
Sientes la seguridad del abrazo,
Del lugar donde te encuentras.
Todo está bien.
Seguimos este viaje con un viaje de verdad.
Te invito a visualizarte ahora a la puerta de tu casa con una mochila dispuesta a una nueva aventura donde vamos a seguir soltando.
Observa hacia dónde te llevan tus pies.
Observa cómo vas poco a poco caminando y llegas a lugares que quizá reconoces o quizá no reconoces.
No pasa nada.
Observa que esa mochila que llevas todavía tiene peso y mientras caminas sientes que te va sobrando algo de lo que llevas dentro y quizá ni siquiera usas,
Que no necesitas.
Así que te invito a pararte quitarte la mochila y retirar aquello que no te aporta.
Observa cómo se siente y sigue caminando.
Observa dónde te encuentras,
Lo que ves,
La textura del lugar por el que caminas,
El olor,
Los colores y sigue caminando.
Siente que este camino te va llevando hacia una montaña.
Una montaña con un sendero que se va poco a poco complicando.
Sigues con la mochila puesta que te sigue pesando.
Así que date permiso para parar,
Revisar esa mochila y sacar alguna otra cosa que sientas que no necesitas.
Descansa,
Observa lo que hay a tu alrededor.
Quizá el paisaje haya cambiado.
Quizá ahora desde la montaña puedas escuchar a los pájaros cantar,
Ver nuevos colores,
Oler nuevas fragancias,
Palpar nuevas texturas.
Date permiso para conectar con lo que te rodea y con lo que necesitas.
Y sigue caminando nuevamente.
El camino se va haciendo más arduo,
Más intenso,
Pero más reconfortante.
Camina un poquito más.
Siente que aún tienes fuerzas.
El día se pone feo,
Se empieza a nublar y caen las primeras gotas de lluvia.
Siente el olor a lluvia,
De tierra mojada.
Y sigue caminando un poco más.
Encuentras un pequeño refugio donde pararte a descansar nuevamente.
Siente cómo es darse permiso para descansar,
Para esperar a que pase la tormenta.
Quizá también puedas sacar algo más de tu mochila.
Come algo.
Bebe algo.
Reconfórtate.
Respira.
Siente que estás viva.
Observa que por la ventana de ese refugio empieza a salir el sol.
Es momento de continuar tu viaje.
Estás a unos pocos cientos de metros de la cumbre de esa montaña.
Observa cómo al salir del refugio te vas embalentonando.
Empiezas a saborear esa victoria de haber llegado hasta esa montaña.
La recompensa,
Las vistas y lo ligera que te sientes ahora.
Te giras y te invitan a subirte en un globo aerostático.
En total confort y seguridad.
Verás de subirte sin la mochila.
Tan solo puedes coger aquello que sientes imprescindible y nutritivo para ti.
Observa cómo te sientes ahora.
Es ligera,
Es cómoda.
Observa cómo todo está bien y tu globo comienza a despegar suavemente.
La cesta te sostiene pero el globo sube y a medida que sube te sientes más libre,
Más ligera,
Más cómoda.
Siente la plenitud de estar ahí arriba.
Disfrútala.
Y poco a poco siente que vas volviendo al lugar en el que te encuentras.
El globo aterriza justo donde estás tú y siente que vuelves a tu cuerpo tumbado en esa sala en la que estás.
Observa las sensaciones que tienes ahora de ligereza y permita que vuelvan a tu cuerpo.
Lleva la atención a tus pies,
A tus piernas,
A tu espalda y a tu cabeza.
Lleva la atención a los puntos de contacto de tu cuerpo con la superficie sobre la que te encuentras.
Conecta con tu respiración.
Siente el peso de la manta sobre ti.
Siente el contacto de tu ropa con tu piel.
Siente el aire en contacto con tu rostro y quizá tus manos.
Siente como todo tu cuerpo está en descanso,
Relajado,
Suelto.
Conecta nuevamente con tu respiración y con las sensaciones que tienes ahora y date permiso para ir poco a poco regresando al momento presente sintiendo todas y cada una de las partes de tu cuerpo todavía con los ojos cerrados.
La práctica de yoga nidra ha terminado.
Tómate unos instantes para dejar que tu cuerpo vaya volviendo.
Date permiso para hacer una inhalación y una exhalación más profundas y sentir como a partir de ahí tu cuerpo puede comenzar a moverse con suaves movimientos,
Quizá en los dedos de las manos,
En los pies,
Quizá llevando tu cabeza hacia un lado y hacia el otro,
Quizá flexionando piernas,
Esperezándote,
Postezando,
Todo vale.
Observa las sensaciones que tienes y trata de llevarlas contigo para el resto del día.
Si lo deseas también puedes girarte hacia uno de los dos lados y abrazarte,
Conectar contigo nuevamente con tu respiración.
Muchas gracias por la práctica de hoy.
Namaste.
Conoce a tu maestro
4.8 (21)
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