
Conecta con tu Luz
Una meditación de la Madre María recibida por Patricia Casidis y guiada por Mi Voz Es Tu Voz para ayudarte a conectar a través de la respiración con la Luz que eres, recibirla e inundar tu cuerpo con sus cualidades divinas de fortalecimiento espiritual y sanación.
Transcripción
Dedícate estos minutos a ti mismo para conectarte con tu esencia y recargarte de luz y amor.
Encuentra una posición cómoda,
La posición que prefieras.
Un poco más adelante te permitirá sentir,
Pero por ahora sólo respira.
Inhala y exhala.
Hazte consciente de tu respiración.
Durante este ejercicio dejarás de respirar de manera automática y pondrás toda tu atención en esta función esencial y perfecta.
Inhala y exhala por tu nariz.
Siente como el aire ingresa por tu nariz.
Hazlo lenta y profundamente.
Tómate tu tiempo para sentirlo.
Tómate el tiempo que necesites para hacerlo de manera consciente.
Siente como el aire ingresa en ti,
Permitiéndole a tu maravilloso cuerpo que haga su magia con él.
Y al exhalar,
Siente como sueltas las preocupaciones y tensiones.
Como sueltas los pensamientos y te liberas,
Permitiéndote sólo sentir,
Sin condicionamientos,
Sin pausas,
Sin interpretaciones.
Inhala frescura y exhala liberación.
Si tu mente se distrae,
No te preocupes.
Vuelve,
Vuelve a tu respiración tantas veces como sea necesario.
Inhala frescura y exhala liberación.
Inhala y exhala.
Inhala y exhala.
Ya comienzas a sentirte en calma.
Comienzas a sentir como algo se despierta en tu interior y una pequeña sonrisa se dibuja en tu rostro.
Déjala salir.
Comienzas a sentir cierta alegría.
Eso es lo que se despierta en tu interior.
Aunque no sepas de dónde viene,
Siéntela mientras tu sonrisa se agranda.
Esa alegría va creciendo más y más y te ayuda a elevar la vibración.
Te conectas con los niveles más sutiles y sientes una energía que te envuelve.
Sientes la energía del amor divino.
Siéntela.
Inhala amor y alegría.
Exhala liberación.
Llévate las manos al pecho y siente esa hermosa vibración.
Siente como ingresas en esa corriente de energía amorosa.
Siéntela y siente como te estremeces,
Como te emocionas.
Sumérgete en esa energía como una corriente de agua cálida.
Siéntela rodeando todo tu cuerpo.
Es el amor divino,
La corriente de la energía del amor incondicional que llega a ti desde la misma fuente divina,
Diosa Dios.
Siente su amor y su abrazo.
Inhala y exhala.
Respira ese amor.
Desde el centro de la fuente divina una pequeña esfera de luz se desprende y desciende hacia ti hasta que se sitúa frente a tu rostro.
Observa su hermosa luz brillante,
Una luz blanca,
Cálida,
Pura.
Siente como te ilumina el rostro.
Siente su calidez.
Siente su altísima vibración.
Ahora observa cómo comienza a cambiar de color.
Esa esfera de luz blanca contiene todos los colores.
Todos los colores forman parte de esa luz.
Y ahora te muestra uno a la vez.
La vibración naranja,
La roja,
La amarilla.
Disfruta de ese espectáculo de luz.
La vibración de tonalidades verdes,
De tonalidades azules,
De tonalidades violetas.
Cada color es una parte de esa hermosa luz blanca y cada uno tiene su propia vibración.
En este instante cada color te brinda su virtud.
Visualiza cómo esa esfera brilla frente a tu rostro y observa cómo sus colores se integran hasta que vuelve a ser completa y puramente blanca.
Poco a poco comienza a expandirse y a crecer hasta tener el tamaño de tu rostro.
Alza ahora tus manos hacia ella para recibirla.
Rodeala sin tocarla y deja que esa luz te transmita su vibración.
Rodea la esfera con tus manos y cárgate de la energía de ese fragmento de la fuente divina.
Mueve tus manos para rodearla y recargarte de amor.
Recibe ese amor divino.
Siente cómo tus manos están cargadas de su energía amorosa y reconfortante y lleva ahora tus manos hacia tu pecho para sentir esa luz y ese amor dentro de ti.
El universo te ama,
La fuente divina,
Dios te ama,
Tú formas parte de la inmensidad.
No estás ahí solo con tus dolores,
Estás siendo asistido.
Acepta la ayuda,
Acepta la guía,
Acepta el amor,
Recibelo todo.
Recorre tu cuerpo con tus manos sin tocarlo desde la cabeza a los pies.
Rodea primero tu cabeza con tus manos sintiendo frescura y liberación.
Recorre con tus manos tu cuerpo sin tocarlo,
Transmitiéndole todo el amor que recibes de la esfera de luz.
Recorre tu cuerpo de la cabeza a los pies moviendo tus manos como si lo acariciases,
Brindándote amor.
Vuelve a rodear la esfera de luz divina con tus manos para recargarlas de su energía.
Siente esa luz y ese amor y vuelve a recorrer tu cuerpo.
A través de tus manos permite que la luz divina te restaure y equilibre.
Por tercera vez vuelve a acercar tus manos a la esfera de luz para recargarlas de su energía y amor y vuelve a rodearte deteniendo tus manos,
Ahora un poquito más,
En esas zonas de tu cuerpo que necesitan más amor.
Transmite a través de tus manos ese amor hacia ti,
Hacia tu cuerpo.
Siente como tú mismo puedes transmitirte amor.
Siente como tú mismo puedes equilibrarte,
Restaurarte y energizarte.
Siente ahora una perfecta unión y conexión con tu cuerpo,
Tu templo,
El vehículo de tu alma que contiene toda tu luz.
Observa nuevamente la esfera de luz brillante que ahora es rosada brindándote un espectáculo de hermosos destellos dorados.
Observa su luminosidad,
Su calidez,
Su vibración.
Rodeala nuevamente con tus manos y acércala hacia tu pecho para incorporarla a tu cuerpo.
La luz se expande dentro de ti iluminándolo todo.
Se incorpora a ti porque tú eres eso,
Eres luz,
Una partícula de la fuente divina,
Un fractal de Dios.
Recuerda siempre esta conexión.
No eres uno solo,
Eres parte del todo.
Conecta primero con tu cuerpo y luego con tu interior y conectarás con el universo entero.
Inhala,
Exhala,
Respira alegría,
Respira frescura,
Respira amor.
Y así es,
Amorosamente,
María.
Conoce a tu maestro
4.8 (249)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
