
Tus Manos son Sanadoras
by Maite Ortega
Tus manos son sanadoras. Son la extensión de tu corazón. Allí donde pones tus manos, estás poniendo tu corazón . Tomate un tiempo para estar contigo, en calma, para dejar que sean ellas quien te guíen. Deja que sean ellas quien atiendan la parte de tu cuerpo que te necesita hoy. Date cuenta de cómo cuando pones la atención en la palma de las manos sientes la energía, el calor. Cómo este calor te trae bienestar, amabilidad, respeto.
Transcripción
Esta meditación te invita a sanar,
A poner luz en aquellas partes de tu cuerpo que lo necesitan.
Ahora,
Cierra suavemente los ojos y en la postura en la que estés,
Si estás sentada,
Sentado en postura de meditación o en una silla con las plantas de los pies en el suelo,
O quizás estás tumbada en la cama o en una colchoneta de yoga,
Sea cual sea la postura,
Haz que sea un poco más cómoda todavía,
Colócate dos cojines debajo de las rodillas,
Tápate con una manta,
Lo que sea para ti,
Estar más cómodo.
Una respiración profunda,
Tomando el aire por la nariz y dejándolo salir por la boca en forma de postrezo,
De suspiro.
Date cuenta de los sonidos que te acompañan,
Los que hay en el lugar donde te encuentras,
Los que llegan de casa de los vecinos,
Desde la calle,
La tranquilidad de esta mañana,
El sonido de mi voz,
Y los integras todos en la práctica,
Como si cada día tu cuerpo fuera un poco más transparente a los sonidos,
Los dejas entrar y salir,
Sin crear una pared de resistencia o de rechazo,
Entran y salen a través de ti.
Nota también el contacto de la ropa en tu piel,
La temperatura de la habitación,
La luz tenue a través de los párpados.
Pon la atención ahora en tus pies,
Las plantas de los pies,
Los dedos,
Los empeines,
Las panturrillas,
Los gemelos,
Los muslos,
Tus manos sobre los muslos,
El peso de tu cuerpo en el cojín,
En la colchoneta,
Tus glúteos,
La espalda,
La columna vertebral,
Que la imaginas en un equilibrio armónico,
Cada vértebra una sobre otra,
El espacio entre cada una de ellas,
Desde el coxis hasta la coronilla.
Nota también el trapecio,
Los hombros,
La nuca,
La cabeza,
La parte trasera del cuero cabelludo,
El pelo,
Las orejas,
La cara.
Suaviza la frente,
Suaviza las cejas,
Los ojos,
Los párpados,
Las pestañas,
La nariz,
Los pómulos,
Las mejillas,
La boca,
Los labios,
La lengua,
El paladar,
Los dientes,
Las encías,
La barbilla,
El mentón,
El cuello y la garganta,
Las clavículas.
Pon la atención ahora en la zona del pecho,
Los pechos,
El abdomen,
La zona del ombligo,
Tu centro,
El vientre,
La pelvis,
La zona de los genitales,
Las manos,
Los dedos de las manos,
Los brazos,
El corazón,
La cabeza por dentro.
Lleva ahora la atención a la punta de la nariz,
Conecta con tu respiración,
Nota cómo esta se va haciendo de forma más calmada,
Como cuando dejas entrar el aire,
Al final de los pulmones,
El pecho se expande,
Se lleva el abdomen como cuando dejas salir el aire,
Desciende el abdomen,
El pecho y ahora deja que tus manos vayan,
Sin pensar,
Sin dejar que sea tu mente la que diga la respuesta de que ya sabes que te duele aquí o allá,
Quizá tus manos van a otro sitio,
Ahora,
En este instante,
Tu cuerpo sabe,
Deja que tus manos vayan,
Quizá es un sitio,
Una zona donde hay tensión,
Dolor,
Quizá no,
Quizá van a tu corazón porque necesitas el afecto,
La compañía,
Quizá no van y se quedan tus brazos a lo largo del cuerpo,
Con las manos hacia arriba,
Recibiendo,
También está bien,
Quizá una mano va al pecho y otra al estómago,
O las dos al vientre para sanar el útero,
Deja que vayan y respira suavemente,
No tienes que hacer nada,
Ni pensar nada,
Ni desear nada,
Solo acompañarte,
Nota como al poner la atención en las palmas de las manos,
Poco a poco vas notando el calor,
Puedes que notes la vibración o cosquilleo,
Te das el tiempo,
El espacio,
Te acompañas,
Cuando sientas que ya está,
Ya está,
Vuelves a poner las manos sobre los muslos,
Es una respiración profunda para integrar esta sanación,
Este cariño,
Este afecto,
Poco a poco vas tomando conciencia de tu cuerpo,
Del lugar que ocupas en la habitación,
Poco a poco,
Muy lentamente,
Cuando así lo sientas,
Abres los ojos nuevos a las cosas nuevas,
Te das las gracias a ti por haber cuidado de tu cuerpo,
De tu corazón,
Con amabilidad y respeto.
Conoce a tu maestro
4.4 (12)
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