
Aprende a soltar
Soltar es un acto de liberación que alivia el peso que sentimos ante las presiones diarias. A través de esta meditación harás un recorrido progresivo para perder el miedo a hacerlo, tomando contacto con las sensaciones corporales, con la respiración y con los pensamientos que aparecen ante la idea de parar. Éste es un ejercicio guiado que te ayudará a recolocarte ante momentos de alta demanda, estrés y ansiedad.
Transcripción
Si a menudo quieres correr más que el tiempo,
Si al final del día te acompaña la culpa o la preocupación por no haber llegado a todo lo que pretendías llegar,
Ha llegado el momento de soltar.
Adopta una postura cómoda con la espalda erguida y cierra los ojos.
Detente unos instantes para poder notar tu cuerpo.
Si estás atravesando un momento estresante,
De alta demanda,
Probablemente te cueste parar.
Cuando lo intentes,
Notarás el cuerpo tenso,
Alerta,
Incómodo.
Puede que tu corazón palpite rápido y que tu respiración sea corta y acelerada.
Date cuenta,
Nota.
Empieza reconociendo cómo estás ahora y no hagas nada por cambiarlo,
Tan solo observa.
Quédate.
Aprende a estar con esa incomodidad que sientes cuando no haces nada.
Ves llevando la atención hacia la entrada del aire en tu cuerpo.
¿Dónde la notas?
Fíjate bien en ese punto.
Ahora imagina cómo es el recorrido que el aire hace desde ese punto hasta la base de tus pulmones.
Imagina también el camino inverso hasta que el aire abandona el cuerpo.
Deja que en cada entrada de aire tu pecho y vientre se expandan ligeramente.
Suelta el corsé.
Crea espacio en la caja torácica.
Suelta.
Progresivamente ves trasladando tu atención hacia ese punto en tu cuerpo en el que notas mayor tensión o rigidez.
Una vez lo hayas localizado,
Vas a imaginar que ahora el recorrido del aire se dirige hacia allí.
Y cuando llega a ese punto,
De nuevo,
Imagina cómo expandes.
Creas espacio.
Sueltas.
Puede que no consiga soltar a la primera,
Pero no hay prisa.
El mismo acto de observar ya te está regalando la capacidad de soltar el tiempo.
Observando.
Sin hacer nada más.
Si tu atención se dispersa a otro lugar,
Vuelve a fijarte en ese punto de entrada del aire en tu cuerpo.
En todo su recorrido,
En cómo entra y cómo sale.
Cuando la atención vuelva a estar reposando en tu respiración,
Retoma el ejercicio de soltar.
Suelta tu pecho.
Suelta los puntos de tensión en el cuerpo.
Suelta el control del tiempo.
Suelta el control.
Ahora disfruta.
De la paz.
Del silencio.
De no hacer nada.
Suelta.
Soltar te transporta una sensación sutil de ligereza.
La ligereza que ganas cuando sueltas peso.
Una ligereza que te permite fluir con suavidad como una pluma que se mueve impulsada por la brisa.
O como la hoja caída de un árbol que se deja mecer por las aguas de un riachuelo.
Soltar se siente así.
Como ligereza.
Como fluidez.
Respira.
Expande.
Y suelta.
Puedes quedarte aquí tanto rato como desees.
Cuando quieras salir de la meditación,
Hazlo progresivamente.
Manteniendo el mismo ritmo respiratorio,
Traslada la atención a los sonidos que te envuelven.
A la luz que entra a través de tus párpados cerrados.
Y muy suavemente,
Ábrelos.
Conoce a tu maestro
4.7 (94)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
