
El Burro y el Caballo
Esta es una fábula de dos animales que ven la vida de una manera distinta y cómo esto impacta significativamente el bienestar de cada uno. También se muestra la importancia de definir la identidad que uno desea. Al final identificamos hermosos aprendizajes.
Transcripción
Saludos,
Te habla Isaías Cortés,
Tu Coach de Vida.
Hoy te voy a compartir una fábula que lleva por título El Burro y el Caballo,
Escenarios con perspectivas diferentes.
Esta es la historia de un burro llamado Burrito y un caballo llamado Caballito.
Ambos tenían la misma edad y eran muy amigos.
Caballito era un animal de pura sangre cuya familia poseía una extensa trayectoria de veloces corredores.
Sus antepasados fueron ganadores de un sinnúmero de carreras y premios.
Caballito era parte de varios animales que poseía esta familia adinerada.
La enorme finca con su residencia,
Granja y establos era digna de admirar.
Por otro lado,
Burrito era un simple animal de carga.
Con una histórica reputación de torpeza y vagancia a lo largo de sus antepasados.
Él pertenecía a una familia pobre cuya propiedad estaba aledaña a la propiedad en donde residía Caballito.
Apenas tenían para comer y cubrir los gastos de cada día.
No obstante,
Eran muy felices con la vida que tenían.
Burrito admiraba mucho a Caballito y a su familia porque eran animales ágiles,
Saludables,
Fuertes y podían correr muy rápido.
Él podía ver el propósito establecido en estos caballos y esto le llamaba mucho la atención.
Los dueños de Caballito dedicaban largas horas cuidándolo,
Alimentándolo y entrenándolo.
Sin embargo,
Caballito no era feliz con la vida que llevaba.
Le disgustaba que lo despertaran en la madrugada para comenzar su entrenamiento del día.
Esto en adición a otras cosas.
En ocasiones,
En las tardes,
Antes de que se pusiera el sol,
Caballito y Burrito acostumbraban a encontrarse para jugar y hablar de lo que había sucedido durante el día.
Caballito le contaba de todas las situaciones malas que le sucedían tal como.
.
.
Ay Burrito,
Si supieras.
Hoy,
Como ya sabes,
Me despertaron de madrugada y a esa hora se pusieron a cepillarme y a sacarme las pulgas.
¡Qué incómodo!
Luego me pusieron las bridas y la silla para sacarme a pasear y yo todavía medio dormido.
¿Te montaron?
Preguntó Burrito.
No,
Mi amo me saca a pasear sujetándome con una soga.
No me monta hasta que yo caliento mis músculos.
¡Wow!
¡Qué interesante!
Dijo Burrito.
Interesante,
Tener que pasear por un rato para que mis músculos calienten.
¿Y luego qué hacen?
Preguntó Burrito.
Me llevan al establo para que desayune.
Lo mismo de siempre.
¿Qué te dan?
Preguntó Burrito.
Pues heno de pasto limpio y a veces heno de avena.
¡Fenomenal!
Eso me parece muy bien,
Dijo Burrito.
Muy bien.
Ya estoy cansado de lo mismo.
Quisiera poder comer otras cosas como los demás animales.
A mí me tienen en una alimentación muy estricta.
Otra cosa que hacen es darme unas vitaminas y otras cosas extrañas y que para ayudarme a mantenerme saludable y fuerte.
¿Qué hay de malo con eso?
Preguntó Burrito.
¿Malo?
Pues yo no quiero tomar esas cosas.
Quiero ser como el resto de los animales que no toman nada de eso.
¿Por qué yo tengo que tomar esas cosas y ellos no?
Y así,
Entre tantas quejas y disgusto,
Caballito le contaba a Burrito de su vida mientras que Burrito se asombraba de cómo era posible que a Caballito le desagradara tanto la vida que llevaba.
En cambio,
Cuando Caballito le preguntaba a Burrito por su vida,
Él contestaba lo siguiente.
Pues me va demasiado bien.
Tengo un techo donde dormir,
Tengo donde tomar agua y siempre aparece algo para comer.
¿Qué comes?
Preguntó Caballito.
Pues lo que aparezca,
A veces pasto del que haya,
A veces las sobras de la cena de mis amos o lo que vea en el zafacón,
Siempre encuentro algo.
Por las mañanas,
Mi amo me coloca la carga que necesito llevar y lo acompaño a diferentes lugares.
Me maravillo de ver lo bello de la naturaleza y los paisajes hermosos a mi alrededor cuando paseo con él.
A veces no entiendo lo que mi amo me pide que haga y me le quedo mirando.
Él coge y me golpea con una varita y me muestra lo que debo hacer.
Cuando entiendo lo que él quiere,
Procuro aprender para que no me vuelva a dar con la varita.
Hay otros burros que sí entienden,
Pero son muy tercos y aunque mi amo les da con la varita,
No hacen caso.
Entonces mi amo los da por incorregibles y procura salir de ellos.
Caballito,
Luego de escuchar las historias de Burrito y de sus semejantes,
Se preguntaba cómo sería vivir como un burro.
Mientras meditaba se decía,
Los burros llevan una vida muy simple y fácil,
No tienen que trabajar mucho y si desean no trabajar,
Lo que tienen que hacer es hacerse dos tontos.
Es verdad que le van a dar con una varita,
Pero a la larga los van a dejar por incorregibles y los van a dejar tranquilos.
Pueden comer cualquier cosa y no tienen que madrugar.
Bueno,
La verdad que me parece interesante la vida del burro,
Siempre que había una oportunidad,
Burrito y Caballito se encontraban y en una ocasión,
Caballito le preguntó a Burrito,
Si pudieras ser otro animal,
¿qué serías?
Buena pregunta,
Contestó Burrito.
Yo sería.
.
.
Un caballo.
¿De veras?
¿Qué casualidad?
Respondió Caballito.
¿Por qué?
Preguntó Burrito.
Porque si yo fuera a ser otro animal,
Yo sería un burro.
¿Cómo?
Ambos se rieron mientras justo entre medio de ellos se encontraba la Garrapata Madrina y escuchó toda la conversación.
Poco tiempo después,
La Garrapata Madrina se encontró con Burrito y le dijo,
Te escuché el otro día hablando con Caballito,
¿Por qué te gustaría ser un caballo?
Burrito le contestó,
Pues admiro mucho a la familia de Caballito por la agilidad que tienen,
Su dedicación,
Determinación y enfoque.
Se alimentan muy bien y sus amos tienen un excelente cuidado de ellos.
La Garrapata Madrina le dijo,
Entonces,
Si deseas ser caballo,
Serás caballo.
Burrito le pregunta,
¿Cómo?
Pero yo soy un burro.
Nací burro.
Me he criado como burro.
Cuando me veo en el reflejo,
Lo que veo es un burro.
La Garrapata Madrina le dijo,
Quizás naciste burro.
Te sientas burro y crees que eres burro.
No obstante,
Si deseas ser un caballo,
Entonces comienza a sentirte como caballo,
A creer que eres un caballo,
Y a verte como un caballo.
Burrito le pregunta,
¿Pero eso se puede hacer?
La Garrapata Madrina le contesta,
Absolutamente sí,
Créelo,
Y al pasar del tiempo se te concederá lo que deseas.
Así que Burrito,
Desde ese mismo día,
Comenzó a creer que era un caballo,
A pensar como un caballo,
A caminar como un caballo,
A correr como un caballo,
Y hasta verse como un caballo,
Aunque físicamente seguía siendo un burro.
El mismo día,
La Garrapata Madrina se encontró con Caballito,
Y acercándose a él le dijo,
Escuché la conversación que tuviste el otro día con Burrito.
¿Por qué te gustaría ser un burro?
Caballito le contestó,
Pues me resulta interesante la vida de los burros.
Llevan una vida muy simple y fácil.
No tienen que trabajar mucho,
Y ya tienen la fama de ser tercos y torpes.
Por lo tanto,
No se les puede exigir mucho.
Comen cualquier cosa y no tienen que madrugar.
Garrapata Madrina le dice,
Entonces,
Si deseas ser burro,
Serás burro.
Caballo le pregunta,
¿Cómo?
Pero yo soy un caballo.
Nací caballo.
Me he criado como caballo.
Cuando me veo en el reflejo lo que veo es un caballo.
Garrapata Madrina le dice,
Quizás naciste caballo,
Te sientas caballo,
Y crees que eres caballo.
No obstante,
Si deseas ser un burro,
Entonces comienza a sentirte como un burro,
A creer que eres un burro,
Y a verte como un burro.
Caballo le pregunta,
Pero,
¿eso se puede hacer?
Garrapata Madrina le contesta,
Absolutamente sí.
Créelo.
Y al pasar del tiempo,
Se te concederá lo que deseas.
Así que caballito,
Desde ese mismo día,
Comenzó a creer que era un burro,
A pensar como burro,
A caminar como un burro,
Y hasta verse como un burro,
Aunque físicamente,
Seguía siendo un caballo.
No mucho tiempo después,
Los otros burros comenzaron a notar algo diferente en Burrito.
Su aspecto era distinto.
Su caminar era diferente.
Su comportamiento era fuera de lo habitual.
Y comenzaron a preguntarse,
¿Qué le sucedió a Burrito?
Notaron que podía correr como los caballos.
Inclusive podía brincar cerca y hacer otras cosas que los caballos acostumbran a hacer.
Por otro lado,
Los compañeros caballos comenzaron a notar algo raro en Caballito.
Observaban como éste caminaba con paso lento y pesado.
Se sentaba en el suelo y no quería levantarse.
Se mostraba torpe y terco en ocasiones.
El aspecto de Caballito había cambiado significativamente.
Parecía que la vida no le importaba,
Como si estuviera desanimado.
Todos comenzaron a preguntarse,
¿Qué le sucedió a Caballito?
Un día,
Luego de despertar,
Burrito fue al río a tomar agua cuando de repente se asustó cuando vio el reflejo de la cara de un caballo en el agua.
Luego de pasar el susto,
Se dio cuenta que esa cara era la de él.
Procedió a mirar sus patas y a mirarse completo en el reflejo.
Asombrado por el milagro que había ocurrido en él,
Decidió ir a buscar a su amigo Caballito para contarle.
Cuando llegó al establo y buscó en la jaula de Caballito,
No lo encontró.
Luego de buscar por un largo rato y ya cuando se iba a dar por vencido,
Se encontró con un burro tirado en el suelo durmiendo.
Burrito,
Que ahora es un caballo,
Le estuvo extraño ver un burro en esa granja,
Ya que el único burro que visitaba esa granja era él.
Así que decidió despertar al burro y preguntarle si conocía a su amigo Caballito,
Pues lo andaba buscando.
Cuando el burro despertó y escuchó la pregunta,
Éste le respondió,
Yo soy Caballito,
Y usted,
¿quién es?
Yo soy Burrito,
Y no puede ser,
Ahora tú eres un burro y yo un caballo.
Cuando los dueños de la granja vieron a Burrito,
Que ahora es un caballo,
Lo llevaron como de costumbre a cepillar,
Bañar,
Darle su paseo,
Su comida,
Y a entrenar.
Al mismo tiempo,
Procedieron a espantar al burro,
O sea,
Caballito,
Pues entendían que dicho animal pertenecía a sus vecinos.
Caballito,
Que ahora es un burro,
Se fue al terreno en donde estaban los otros burros,
Y aunque comía cualquier cosa,
No madrugaba,
No trabajaba mucho,
Y no le daban las vitaminas ni sustancias raras,
Continuaba siendo infeliz.
Todo le disgustaba,
Y nada le agradaba.
En cambio,
Burrito,
Que ahora es caballo,
Continuaba siendo feliz,
Y ahora aún más,
Dado que se cumplió un deseo que tenía de convertirse en un gran corredor de carreras.
Disfrutaba sus entrenamientos,
Sus alimentos,
Sus vitaminas y sueros especiales,
Entre tantas cosas que conllevaba esa nueva vida.
Vamos a ver los aprendizajes.
Número 1.
Si siempre aprecias y agradeces lo que tienes,
No importa lo poco o lo mucho que tengas,
Siempre serás feliz.
Aprendizaje 2.
Si das por sentado lo que tienes,
Sin una actitud de agradecimiento,
Se te hará difícil ser feliz.
Número 3.
Si deseas cambiar tu identidad,
Por ejemplo,
Caballo o burro,
Comienza a creer,
A comportarte y a verte como si ya poseyeras esa nueva identidad.
Eventualmente se te concederá.
Conoce a tu maestro
4.7 (21)
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