
La Suave Alegría de Estar Aquí
by Gisela Bollo
En esta práctica te invito a descubrir una forma de bienestar serena: esa suave alegría que aparece cuando simplemente haces una pausa, respiras y vuelves a estar presente. A través de una guía tranquila y contemplativa, irás despertando la atención hacia el cuerpo, la respiración , permitiendo que surja una sensación de calma, apertura y una sutil satisfacción por el simple hecho de estar aquí. Música: "Meditation relaxing music", Danamusic
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida.
Durante los próximos minutos no necesita resolver nada,
Entender nada,
Ni llegar a ningún lugar.
Solo permitirte sentir.
Si te resulta cómodo,
Cierra tus ojos.
Y comienza anotando el contacto de tu cuerpo con la superficie que lo sostiene sintiendo el peso de tu cuerpo.
La gravedad.
La manera en que estás siendo sostenido en este momento.
Por esa superficie.
En donde dejas caer el peso de tu cuerpo.
Ahora siente tu respiración simplemente sentir sin modificar Percibiendo la entrada y salida del aire.
A su propio ritmo.
Con la profundidad que tenga en este momento.
Pero es posible que al atender a tu respiración ésta comience a cambiar y hacerse más lenta y profunda.
Quizás más agradable.
Pero no es más que el resultado de poner cierta atención en procesos fisiológicos que ocurren en tu cuerpo ahora.
Lleva la atención hacia tus pies percibe la planta de los pies los dedos.
.
.
El empeine.
Tobillos.
Siente ahora las pantorrillas rodillas.
Los murlos.
Siente la zona en donde tus muslos se unen con tu pelvis las caderas por fuera la articulación de la cadera por dentro los músculos que rodean esta zona Siente el sacro.
Esa amplia zona en la base de la columna.
Quizás puedas imaginarlo descansando pesadamente.
Sostenido como si pudiese entregarse un poco más al apoyo que lo sostiene.
Percibe el coxis.
El último huesito de la columna vertebral y también el suelo pélvico.
Que forma la base de la pelvis.
La zona genital.
Siente ahora toda la pelvis.
Por fuera.
.
.
Y por dentro.
Y percibela como un espacio amplio,
Como un recipiente una base.
Ahora lleva tu atención hacia la parte de adelante de la pelvis el pobis.
Y un poco más arriba el vientre.
Nota cómo se siente tu vientre en este momento tal vez haya algún movimiento muy sutil relacionado con la respiración.
O tal vez no percibas un movimiento.
Tal vez haya relajación o tensión.
Todo es bienvenido.
Y desde aquí,
Sin forzar,
Invita a la respiración a descender un poco más.
A hacerse más profunda,
Es decir,
Como si pudiese llegar suavemente al vientre cada inspiración.
Y desde allí surgir la exhalación.
No hace falta hacerlo perfecto ni que te salga desde el principio simplemente es una invitación.
Es comenzar a permitir esa profundidad Nota como el abdomen se mueve al inhalar.
Y cómo se libera al exhalar.
Una respiración sencilla,
Natural.
Mientras el pecho se relaja La respiración comienza a hacerse cada vez más baja,
Más profunda Poco a poco y sin forzar,
La respiración se hace cada vez menos de pecho y más de abdomen y vientre.
Vuelve a sentir tu pelvis.
Teniendo en cuenta la respiración.
Quizás puedas sentir algunos movimientos mientras inhalas y exhalas en esta zona de la pelvis en el sacro.
O en el suelo pélvico.
Como si toda esta zona respirara contigo.
Recibiendo cada inhalación y relajándose con cada exhalación.
Y mientras tu atención descansa agradablemente en la pelvis percibiendo quizás un suave y sutil oleaje.
Debido a la respiración.
Tal vez puedas sentir Una agradable calidez.
Una tibieza que comienza a recorrer toda la zona.
Y mientras permaneces aquí quizás puedas notar algo importante.
Cuando la atención descansa en esta parte profunda del cuerpo no es tan fácil quedar atrapado en la urgencia.
En el apuro,
Las preocupaciones,
En la necesidad de anticipar lo que viene.
Simplemente se siente,
La base del cuerpo La respiración baja.
La sensación de estar aquí Ahora.
Y quizás aparezca una cualidad de estabilidad.
Como la sensación de estar apoyado sobre tierra firme.
No necesitas crearla,
Solamente notar que ya está presente.
Aunque sea de manera muy sutil.
Y cada exhalación permite que se vaya disolviendo la dureza de ese estado constante de alerta de estrés.
Esa respiración en la pelvis,
En el vientre permite esta suavidad que va creciendo desde allí.
Y percibe ahora si esta suavidad puede extenderse lentamente hacia arriba.
Desde la pelvis hacia el abdomen hacia el pecho.
Sintiendo el pecho desde esta base de apoyo desde esta sensación de sostén,
De calma que nace desde abajo.
Y quizás cuando el pecho se siente seguro,
Sostenido por una base en calma.
Algo más puede abrirse.
No una emoción intensa ni una euforia.
Sino algo mucho más delicado.
Un contento sutil.
Una sensación tranquila de estar vivo.
Como la tibiza del sol en la piel.
Como una luminosidad suave que no exige nada,
Simplemente está aquí.
Permite que esa tibieza luminosa se expanda por tu pecho.
Sin esfuerzo,
Sin buscar más.
Respirando,
Sintiendo.
Y por unos momentos permanece aquí.
Entre la estabilidad de tu base y la suavidad luminosa de tu corazón.
Sintiendo como ambas pueden coexistir,
La base firme y en calma.
Y la blandura de un bienestar suave y luminoso.
El contento simple y auténtico de la fuente del ser.
Vuelve a sentir todo tu cuerpo y para ir finalizando la práctica muévelo de manera agradable y que esta sensación de calma viva te acompañe el resto de la jornada.
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