
Duerme Con El Paisaje
by Gisela Bollo
El sol se va a dormir en el mar, el pasiaje poco a poco se va refuigiando en el silencio y la quietud... Sólo queda el murmullo del mar, las estrellas encendidas cuidando los sueños, el cielo infinito... Todo se sume en un agradable y profundo descanso... Buenas noches... Música: "Floating meditation with binaural waves at 4hz for sleep and relaxation" Leigh Robinson
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a esta meditación para dormir.
Acomódate en tu lugar de descanso.
Lleva la atención hacia tu cuerpo.
Percibe tus sensaciones a nivel físico.
Y permite que tu cuerpo se afloje.
Se suelte.
Se relaje un poco.
Como si tu cuerpo se desparramara sobre la superficie de apoyo en donde ya te estás disponiendo a entrar poco a poco en un agradable y profundo descanso.
Ahora siente tu respiración.
El aire entrando y saliendo de tu cuerpo.
Y déjala fluir libremente sin controlarla.
Simplemente sentirla.
Y percibe que cada vez que exhalas tu cuerpo se afloja un poco más.
Se relaja.
Cada vez que el aire sale tu cuerpo se siente más relajado.
Tu mente se siente más relajada.
Ahora siente tus pies.
Siente tus pies e imagina que vas caminando por un sendero.
Percibe esta sensación de tus pies de pisar el suelo.
Quizás acolchonado por hojas,
Ramitas pequeñas que van crujiendo a medida que vas pisando.
Paso a paso te vas adentrando en un bosque.
Con árboles muy altos y antiguos.
Mucha vegetación de distintos tonos de verde.
Puedes ver y sentir ese verde fresco.
Ese aroma a bosque.
Si miras arriba el sol se cuela entre las hojas.
Dándole a ese verde una particular luminosidad.
Entre verdes y dorados vas caminando por este sendero.
Escuchando el sonido de algunos pájaros.
O las hojas de los árboles mesidas por la brisa.
Y así paso a paso vas llegando a un lugar en donde el bosque se comienza a abrir.
Y empiezas a ver una playa y el mar.
Al llegar cerca del mar te descalzas para poder sentir la arena en tus pies.
Que sensación tan agradable,
Tan suave.
Esa arena blanca,
Fina,
Que es una caricia para tus pies.
Tus pulmones se llenan de aire de mar.
Ese mar que va y viene sobre la playa.
Meciéndose suavemente.
Ese mar inmenso.
Que allá en el horizonte se encuentra con el cielo.
Es un atardecer.
Un atardecer de verano.
Con una temperatura ideal.
El sol suavemente va descendiendo.
Como si quisiese encontrarse con el mar.
Como si quisiese irse a dormir.
Arropado por ese vaivén del mar.
Por su calma.
Y en ese camino que hace el sol hasta irse a dormir en el mar.
Va desplegando colores rojizos,
Anaranjados en el cielo.
Algunos violetas.
Las nubes blancas y algodonosas que pasean tranquilamente por el firmamento.
Se tiñen de dorados.
Algunas tan blancas que parecen perlas radiantes en el cielo.
Algunas también que parecen nubes de fuego.
Tanta belleza despliega el sol jugando con los distintos matices de la luz.
En este hermoso cielo de atardecer.
Este cielo que ya en rojizos intensos se junta allá a lo lejos con el mar.
Y el mar reflejando la luz del sol hace un camino de destellos que llega casi hasta tus pies.
Estás sentado o sentada en esa arena blanca.
Descansando y contemplando.
Pareciera que cada vez que inhalas todo este paisaje entra en ti.
Parece que lo respiraras.
Cada vez que exhalas es como si te fueses hacia el paisaje y te fundieras con él.
Como una conversación silenciosa.
Como una profunda comunión.
El sol ya casi está cubriéndose con ese manto inmenso que es el mar.
Y te dan ganas también de recostarte sobre esa arena tan suave.
Observas el cielo allá arriba ya entrando en un color azul profundo.
Algunas estrellas comienzan a encenderse.
Como farolitos celestiales que cuidan los sueños.
El murmullo del mar se asemeja a una canción de cuna muy silenciosa.
A una presencia que te acompaña.
Sientes en realidad la compañía de todo el paisaje.
Sientes que todo el paisaje está vivo.
Se lo sientes respirar.
Respira contigo.
En una calma profunda.
Y poco a poco te vas durmiendo.
Igual que el sol que ya ha desaparecido en el horizonte.
Dando paso a los azules y plateados de la noche.
Y el mar sereno sigue arrullándote.
Destella ahora en su superficie una luz blanca como la perla,
Como la plata.
Una luz suave.
La sutil luz de la luna que desde el cielo ahora te acompaña.
Como una blanca caricia.
Y poco a poco el sueño se va adueñando de ti.
Permitiéndote caer más y más hacia un descanso profundo.
Tan cómodo,
Tan agradable.
Sientes la presencia compañera de este paisaje.
Que respira contigo.
Y te conviertes en este paisaje.
Te fundes con la arena como si pudieses desgranarte.
Igual que ella.
Desarmarte.
Te fundes con la brisa que desparrama la arena.
Que juega sobre el agua creando esas olas suaves del mar.
Te fundes con el mar que va y viene que juega con la brisa.
En el horizonte ya eres cielo.
Cielo claro.
Cielo azul profundo inmenso.
Cielo que duerme.
Cielo infinito.
Eres espacio abierto.
Cielo infinito.
Puedes sentir que ya no tienes forma.
Las formas se van creando y descreando.
Como retazos de sueño.
Como nubes en el cielo.
En este cielo que ya duerme.
Todo el paisaje duerme y tú duermes con él.
En su abrazo,
En su abrigo.
Ya todo duerme.
En una paz,
En una quietud.
Sostenida por el sutil brillo de las estrellas.
Y la amable luz de la luna.
Ya todo duerme.
Conoce a tu maestro
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