
Relajación Con La Meditación del Lago
Esta sesión te ayudará a relajarte de manera profunda y consciente. Si sufres de estrés o de ansiedad, esta meditación es para ti. Un lugar seguro donde puedes desconectar y mirar al interior de tu ser.
Transcripción
Antes de empezar.
Busca un lugar tranquilo donde no te interrumpan durante estos 10 minutos.
Puedes sentarte en una silla.
Con la espalda recta.
Pero sin rigidez.
O recostarte cómodamente si no tienes sueño.
Si lo deseas,
Ajusta la luz para que sea tenue.
O pon música suave de fondo sin letra.
La meditación que vamos a practicar.
Se llama visualización del lago.
Su propósito no es vaciar la mente.
Sino aprender a observar tus pensamientos y emociones.
Como si fueran ondas en la superficie del agua.
Y entras tú.
Descansas en la profundidad tranquila de tu ser.
Vamos a comenzar.
Cierra los ojos cuando estés listo o lista.
O mantén una mirada baja y suave.
Lleva tu atención.
A tu respiración natural.
Sin cambiarla.
Solo obsérvala.
Siente el aire.
Entrando y saliendo por tu nariz?
Con cada exhalación,
Suelta cualquier ruido externo.
Con cada inhalación.
Recibe la calma.
Permite que tu cuerpo se vuelva más pesado.
Más relajado.
Más presente.
Imagina ahora.
Que caminas por un sendero suave?
Y fresco.
Rodeado de árboles.
Y suave hierba.
El aire.
Huele a tierra húmeda.
Y apino.
A lo lejos.
¿Comienzas a vislumbrar una luz brillante?
Y serena.
Al acercarte.
¿Ves que se trata de un lago?
Tranquilo y extenso.
El agua.
Es de un color azul verdoso.
Cristalina.
Y en calma.
Te sientas en la orilla.
Observa la superficie del lago.
Está tan quieta.
Que refleja perfectamente el cielo.
Las nubes.
Y los árboles a su alrededor.
Este lago.
Eres tú.
La superficie.
S.
Tu mente consciente.
En este momento no hay viento.
Apenas una brisa muy suave que dibuja ondas ligeras.
Que se disuelven con suavidad.
¿Si aparece un pensamiento?
Obsérvalo como si fuera una pequeña piedra.
Que cae a la hoja.
O una nube que cruza el cielo.
La piedra genera ondas.
Pero el lago no se enfada con las ondas.
Las permite.
Y luego vuelve a su calma natural.
La nube no mancha el lago.
Solo pasa.
No juzgues esos pensamientos.
Solo míralos aparecer.
Y desaparecer.
Mientras tanto.
.
.
El lago permanece en paz.
Profundo.
Y claro.
Ahora,
Dirige tu atención hacia lo que hay.
Debajo de la superficie.
Aunque en la superficie.
Haya ondas o reflejos.
En las profundidades.
El agua está totalmente quieta.
Fresca.
Es serena.
Ese es tu interior más verdadero.
Siente cómo tu respiración te conecta.
Con esa profundidad.
Tranquila.
Baja con cada exhalación.
Hacia ese espacio interno silencioso.
Todo está en calma.
No hay prisa.
Ni juicio.
Imagina.
Que la luz del sol toca suavemente el lago.
Calentando la superficie.
Pero sin perturbar su esencia.
Eres ese lago.
Capaz de reflejar luz.
Capaz de contener.
¡Hola!
Y capaz de volver.
A la quietud.
Respira aquí.
Sintiéndote en casa.
Sostenido por esta imagen de paz.
Poco a poco.
Toma conciencia.
De tu respiración física.
Siente el suelo debajo de ti.
Mueve suavemente los dedos de las manos.
Y los pies.
Cuando te sientas listo.
Puedes abrir los ojos.
Llevando contigo la calma profunda.
De este lago.
Interior.
Gracias por escuchar.
Y nos vemos en la próxima meditación.
Conoce a tu maestro
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