
Volver Al Cuerpo-Día 1: Salir De La Mente
Primera práctica de la serie 4 días para volver al cuerpo. Meditación para volver al cuerpo cuando estás desconectada. Esta meditación es para momentos en los que te sientes desconectada de ti, viviendo en automático o demasiado tomada por la mente. A través de una guía suave, vas a volver a sentir tu respiración, tus apoyos y la presencia de tu cuerpo como un lugar al que siempre puedes regresar.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a esta práctica.
Soy Eugenia Flaivan y este es el día uno de la serie Cuatro días para volver al cuerpo.
Una serie para acompañarte a salir un poco de la mente,
Bajar el ritmo y regresar a ti.
Si llegas a esta meditación sintiéndote desconectado o desconectada,
En automático,
Con ansiedad,
O lejos de tu propio cuerpo,
Quiero que sepas que no hay nada malo en ti.
A veces cuando vivimos mucho tiempo resolviendo,
Pensando,
Haciendo,
Cuidando o anticipando,
Nos vamos alejando del cuerpo.
No porque queramos,
Sino porque la mente toma mucho espacio.
Hoy no vamos a forzar nada.
No vamos a intentar apagar la mente.
No vamos a exigirte que sientas algo especial.
Solo vamos a hacer algo simple y profundo.
Volver.
Volver al cuerpo,
Volver a la respiración.
Volvé a este momento.
Volver a ti.
Busca una posición cómoda.
Puede ser sentada o acostada.
Elige la postura que te permita sentir un poco más de apoyo.
Si está sentado o sentada,
Deja que la columna encuentre una posición natural.
No rígida,
No perfecta.
Sólo disponible.
Si estás en posición acostada,
Permite que el peso de tu cuerpo descanse sobre la superficie que te sostiene.
Puedes cerrar los ojos si eso se siente bien.
Y si prefieres dejarlos apenas entreabiertos,
También está bien.
Empieza simplemente sintiendo que estás aquí.
No tienes nada que hacer todavía.
Solo darte cuenta que estás aquí.
Siente el contacto del cuerpo con el lugar donde estás.
Nota que hay algo debajo de ti sosteniéndote.
Una silla,
Una cama.
El suelo.
Y por un momento permite que tu cuerpo reciba este sostén.
No tienes que sostenerlo todo tú.
Deja que algo te sostenga.
Lleva ahora tu atención a la respiración.
Sin modificarla.
Sin hacerla más profunda.
Solo observa cómo está respirando tu cuerpo en este momento.
Tal vez la respiración sea corta.
Se amplia.
Sea irregular.
Tal vez casi no las sientes.
Y todo eso está bien.
No necesitas respirar de una manera especial para empezar.
Solo nota como el aire entra.
.
.
Y el aire sale.
Nota como todo tu cuerpo respira.
Aún cuando no lo controles.
Aunque la mente esté ocupada.
Aunque haya ansiedad.
Aunque haya cansancio.
Tu cuerpo sigue respirando.
Y puedes apoyarte en eso.
Inhala suavemente.
Exhala lento.
Otra vez inhala.
Y exhala sin esfuerzo.
Como si cada exhalación te ayudara a bajar un poco más.
De la cabeza al cuerpo.
De los pensamientos a la presencia.
De la exigencia al contacto con lo real.
Con la próxima inhalación vas a sentir ahora tus pies.
Aunque no los muevas.
Solo lleva la atención a tus pies.
Percibe su temperatura.
Su peso.
El contacto.
Tal vez los dedos.
Sigue por las plantas.
Los talones.
Tus pies están aquí y puedes sentirlos.
Ahora lleva la tensión a las piernas.
A tus tobillos,
Pantorrillas,
Rodillas.
Muslos.
No necesitas relajar nada todavía.
Solo notar.
Solo reconocer que esta parte de tu cuerpo existe.
Está aquí contigo.
Muchas veces queremos calmarnos desde la mente,
Pero el cuerpo también puede ser una puerta de entrada a la calma.
No necesitas resolver todo para volver al cuerpo.
Podés volver ahora.
Que podés volver siempre.
De a poco.
Llevando la atención ahora a la pelvis.
Al peso de tus caderas.
A la base de tu cuerpo.
Siente como esta zona se apoya.
Como descansa.
Como no necesita estar en alerta en este momento.
Si aparece algún pensamiento,
No pelees con tu mente.
Solo nota ese pensamiento.
Y simplemente vuelve al cuerpo.
Vuelve a su peso.
Vuelve a su volumen.
Vuelve al contacto.
Vuelve a la respiración.
Ahora lleva la atención al abdomen.
Siente tu vientre.
Tal vez se mueve suavemente con cada respiración.
Tal vez está tenso.
Tal vez protegido.
Sea como sea,
Míralo con amabilidad.
Puedes decir internamente,
Estoy aquí.
Puedo sentir mi cuerpo.
Puedo volver a mí.
Lleva ahora la atención al pecho.
Al espacio del corazón.
No para buscar una emoción en particular,
Solo para sentir.
Quizá haya apertura.
Quizá haya presión.
Quizá sensibilidad.
O puede que no sientas demasiado.
Sin embargo,
Todo está bien.
A veces volver al cuerpo no significa sentir mucho.
A veces simplemente significa dejar de escaparnos.
A veces simplemente significa estar un poco más presentes con lo que hay.
Siente ahora los hombros.
Tal vez cargaron muchas cosas en estos días.
Responsabilidades,
Conversaciones.
Preocupaciones.
Permite que bajen.
Dales permiso para soltar un poco.
Como si les dijeras,
Por ahora.
No tienes que cargar tanto.
Siente los brazos Los codos.
Las manos.
Las palmas.
Los dedos.
Tus manos no tienen que resolver nada en este momento.
Pueden descansar.
Pueden dejar de hacer.
Pueden simplemente estar.
Como tú estás ahora.
Llévala atención al cuello.
A la mandíbula.
Al rostro.
Relaja el entrecejo.
Deja que los ojos descansen dentro de sus órbitas.
Deja que la lengua se suelte dentro de la boca.
Permite que la mandíbula no tenga que apretar.
Y vuelve a sentir el cuerpo entero.
Desde los pies a la cabeza.
Todo tu cuerpo aquí.
Respirando.
Sostenido.
Presente.
Quizá notes que una parte de ti sigue inquieta.
Y eso está bien.
No necesitamos que todo se calme para estar mejor.
A veces basta con encontrar un lugar dentro de nosotros que pueda observar.
Un lugar que pueda respirar.
Un lugar que recuerde,
No soy solo mis pensamientos.
No soy solo mi ansiedad.
No soy solo lo que tengo que hacer.
No soy solo mis responsabilidades.
También soy este cuerpo.
También soy esta respiración.
También soy este momento.
Quédate unos instantes sintiendo el cuerpo como un todo.
Si quieres puedes llevar una mano al pecho o al abdomen.
Un gesto sencillo de presencia.
Y decirte internamente.
Estoy conmigo.
Estoy aquí.
No tengo que irme de mí.
Respira.
Inhala por nariz suavemente.
Y exhala por nariz,
Largo y profundo.
Otra vez inhala.
Exhala.
Y repite internamente.
Puedo volver a mi cuerpo.
Puedo volver a mi respiración.
Puedo volver a mí.
No necesito hacerlo perfecto.
Solo necesito regresar una vez más.
Poco a poco empiezas a sentir el lugar en el que estás.
Los sonidos alrededor.
La temperatura del aire.
El contacto de la ropa con la piel.
El peso del cuerpo.
Mueve suavemente los dedos de las manos,
De los pies.
Puedes hacer movimiento con los hombros,
Con la cabeza.
No hay ningún apuro.
Cuando te sientas lista o listo,
Puedes abrir los ojos.
Gracias por compartir esta práctica conmigo.
Este fue el día 1 de la serie 4 días para volver al cuerpo.
Durante los próximos días vamos a seguir profundizando esta reconexión con suavidad y sin exigencia.
Si esta meditación te acompañó,
Puedes seguirme y continuar con el día 2.
Soy Eugenia Flaivan,
Y te deseo que puedas llevar un poco de esta presencia al resto de tu día.
Conoce a tu maestro
5.0 (2)
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