
Dormir en Calma-Día 1
Meditación para soltar el día antes del descanso. Esta meditación es para cerrar el día con suavidad. Te guiaré a soltar pendientes, tensiones y pensamientos que ya no necesitas llevar a la noche, para que puedas prepararte para un descanso más profundo y reparador. Primera práctica de la serie 4 noches para dormir en calma.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido a esta práctica.
Este es el día uno de la serie Cuatro noches para dormir en calma.
Una serie creada para acompañarte al final del día,
Cuando el cuerpo necesita descansar y la mente todavía está intentando procesar,
Ordenar o resolver.
Si estás escuchando esto,
Probablemente ya es de noche.
Quizá el día fue largo.
Quizá hubo mucho movimiento.
Quizá quedaron cosas pendientes.
Quizá tu cuerpo está cansado.
Pero tu mente todavía sigue activa.
Está bien.
A veces el cuerpo necesita ayuda para hacer la transición entre el día y la noche.
Entre hacer y descansar.
Entre sostener y soltar.
Entre estar disponible para el mundo.
Y volver a ti.
Esta práctica es una invitación a cerrar el día con suavidad.
No vamos a revisar todo lo que pasó.
No vamos a resolver pendientes.
No vamos a buscar respuestas.
Solo vamos a darle al cuerpo y a la mente un mensaje claro.
Por hoy es suficiente.
Acomódate en la cama.
Busca una posición cómoda.
Puedes estar boca arriba,
De costado,
O como tu cuerpo prefiera descansar esta noche.
Ajusta la almohada.
Afloja la mandíbula.
Deja que los hombros caigan.
Permite que las piernas encuentren su lugar.
Cierra los ojos si aún no lo has hecho.
Y empieza a sentir el peso de tu cuerpo sobre la cama.
No necesitas hacer nada más.
Ya llegarte.
Siente la cama debajo de ti.
Las sábanas.
La temperatura.
El contacto del cuerpo con el descanso.
Inhala suavemente por nariz.
Y exhala lento y más largo.
Nuevamente inhala.
Y exhala largo,
Lento y profundo.
Una vez más,
Inhala.
Y al exhalar permite que el cuerpo se hunda un poco más.
Como si la cama pudiera recibir no sólo tu cuerpo.
Sino también algo del peso del día.
Respira.
El día terminó.
Lo que pasó,
Pasó.
Lo que hiciste ya fue hecho.
Lo que no llegaste a hacer,
Puede esperar.
Lo que quedó incompleto no necesita resolverse ahora.
Esta noche no tienes que seguir cargando el día dentro de ti.
Puedes empezar ahora a soltarlo.
Imagina que el día está frente a ti como una película que empieza a alejarse.
No necesitas mirar cada escena.
Solo observa la sensación general del día.
Quizá fue un día liviano.
Quizá intenso.
Quizá tuvo momentos lindos.
O quizá tuvo momentos difíciles.
Quizás simplemente fue mucho.
Y ahora con amabilidad.
Puedes decirle a este día que pasó.
Gracias.
Ya terminó,
Ahora puedo descansar.
Respira lento,
Pausado por nariz.
Y con la próxima inhalación lleva la atención a tu frente.
Permite que la frente se suavice.
Afloja el entrecejo.
Suelta los ojos.
Que los párpados descansen.
No tienes que mirar nada.
No tienes que estar alerta,
No tienes que anticipar,
Solo descansar.
Siente tu mandíbula.
Si está apretada,
Déjala caer apenas.
Afloja la lengua en su cavidad.
Afloja la garganta.
Todo tu rostro está recibiendo este mensaje.
Ya no hay nada que demostrar.
Ya no hay nada que controlar.
Ahora puedo soltar.
Llévala atención a los hombros.
Deja que bajen hacia la cama.
Los hombros no tienen que sostener el día.
No tienen que sostener conversaciones,
No tienen que sostener responsabilidades.
No tienen que sostener expectativas.
Por eso esta noche.
.
.
Pueden descansar.
Repite internamente,
Puedo soltar el día.
Puedo dejarlo atrás.
Ahora simplemente es momento de descansar.
Siente el pecho.
Tal vez hay allí guardadas emociones del día que está terminando.
Alguna preocupación.
Alguna tristeza.
Algún ruido interno.
No necesitas empujar nada hacia afuera.
Solo permite que todo lo que aparezca se vuelva más suave.
Como si cada emoción pudiera envolverse en silencio.
Como si no necesitara una respuesta inmediata.
Como si pudiera descansar contigo.
Inhala,
Exhala.
Y lleva la atención a tu abdomen.
Tal vez esté tenso.
Tal vez se mueva suavemente.
Tal vez también guarde algo de este día.
Permite que el abdomen se afloje.
No tiene que protegerte de nada ahora.
¿Estás aquí?
En la cama,
En este momento.
Respirando.
Por hoy es suficiente.
Y nada.
.
.
Y lleva la atención a las piernas.
A tus muslos.
Tus rodillas.
PANTORRILLAS tus pies.
Tus piernas ya no tienen que llevarte a ninguna parte hoy.
No hay ningún lugar al que llegar.
Ya llegaste a la noche.
Ya llegaste al descanso.
Permita entonces que las piernas se vuelvan pesadas.
Con cada respiración cada vez más pesadas.
Como si todo el cuerpo empezara a entregarse.
Ahora imagina que en tus manos sostienes una lista.
Una lista con cuestiones pendientes.
Preocupaciones.
Cosas por hacer.
Cosas por recordar.
Conversaciones.
Decisiones.
Todo lo que la mente intenta llevarse a la cama.
Y mira esta lista por un instante.
Imagina ahora que la dejas suavemente sobre una mesa.
No la rompes.
No la niegas.
No la resuelves.
Solo la dejas ahí.
Para mañana.
Puedes decir internamente.
Mañana me ocuparé de lo que sea necesario.
Esta noche no necesito resolver.
Esta noche puedo descansar.
Respira por nariz Inhala y exhala.
Siente el alivio de no tener que sostener todo ahora.
La mente quizá quiera volver a tomar algo de la lista.
¿Y si lo hace?
No te enojes.
Dile suavemente,
Ahora no es el momento.
Mañana.
Ahora descansemos.
Y vuelve a la respiración.
Vuelve al peso del cuerpo.
Vuelve a la cama.
Y nada.
Exhala.
Y repite.
El día terminó.
Hice lo que pude.
Por hoy es suficiente.
Puedo descansar.
Permite que haya más silencio entre una respiración y otra.
Permite que mi voz empiece a acompañarte desde más lejos.
No tienes que seguirme con atención.
No tienes que recordar nada.
No tienes que hacer nada bien.
Solo dejarte estar.
El cuerpo sabe descansar.
La noche sabe recibirte.
La cama te sostiene.
Y la respiración sigue.
Suave.
Natural.
Tranquila.
Si el sueño te encuentra antes de que termine esta práctica,
Está bien.
No necesitas escuchar el final.
No necesitas completar nada.
Solo descansar.
Repite internamente cada vez más suave.
Puedo soltar.
Puedo descansar.
Estoy a salvo en este momento.
Por hoy es suficiente.
Quédate con esa sensación.
El día queda atrás.
La noche te recibe.
El cuerpo se entrega.
La mente puede bajar.
Y todo puede esperar.
Ahora puedes descansar.
Gracias por acompañarme esta noche.
Este fue el día 1 de la serie 4 noches para dormir en calma.
Soy Eugenia Flaivan y te espero en el día 2.
Que descanses muy muy profundo.
Conoce a tu maestro
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