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El Loco: No necesitas saberlo todo para dar el primer paso

by Ester Serra Mingot

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

No necesitas saberlo todo para dar el siguiente paso Esta meditación está pensada para esos momentos en los que la incertidumbre te paraliza y sientes que deberías tener todas las respuestas antes de avanzar. A través del simbolismo de El Loco, te invito a observar qué ocurre cuando dejas de exigir certezas imposibles y te permites confiar en el siguiente paso, aunque todavía no puedas ver el camino completo. No se trata de actuar sin pensar, sino de reconocer que ninguna decisión importante viene acompañada de garantías. Una práctica para tolerar el no saber, escuchar lo que te mueve y avanzar con algo más de ligereza.

Transcripción

El loco.

No necesitas tenerlo todo claro para dar el siguiente paso.

Esta práctica forma parte del viaje del loco.

Una serie de meditaciones que utiliza las imágenes del tarot como espejos para explorar experiencias de la vida cotidiana.

No necesitas conocer el tarot ni creer en él para hacer esta visualización.

Solo necesitas curiosidad.

Hoy vamos a trabajar con el loco y con algo que probablemente conoces bastante bien.

La incertidumbre.

Ese momento en el que necesitas tomar una decisión,

Avanzar o cambiar algo,

Pero una parte de ti sigue esperando saber qué va a pasar antes de hacer nada.

Antes de empezar la meditación,

Te invito a encontrarte unos instantes con la carta.

Si tienes una baraja de tarot,

Puedes buscar el loco.

Si no la tienes,

Puedes buscar una imagen por internet antes de continuar.

O si lo prefieres,

Simplemente puedes escuchar.

También está bien.

Si tienes la carta delante,

Mírala durante unos instantes.

No tienes que interpretarla todavía,

Solo observarla.

¿Qué es lo primero que llama tu atención?

En la carta vemos a una figura joven caminando.

Lleva muy poco equipaje.

Un pequeño atillo atado a un palo y apoyado en su hombro.

Su mirada parece dirigida hacia arriba o hacia algún lugar más allá del camino.

En la otra mano sostiene una flor blanca.

Cerca de sus pies aparece un perro pequeño que salta.

Y delante de sus pies el borde de un acantilado.

¿Qué sensación te provoca esta imagen?

Curiosidad,

Inquietud,

Ligereza Libertad Mucha gente mira esta carta y ve a alguien a punto de caerse.

Es la lectura más habitual y también la más dura.

Pero fíjate en un detalle.

La figura no está saltando,

Está caminando.

El loco suele asociarse con los comienzos,

Con lo desconocido.

Con el momento anterior a saber qué va a ocurrir.

Es la figura que empieza el camino sin disponer todavía del mapa completo.

Y por eso,

En esta práctica vamos a utilizarlo como símbolo de algo muy concreto,

La capacidad de avanzar sin tener garantías de lo que va a pasar.

Ahora,

Si tienes la carta delante,

Puedes dejarla a un lado y buscar una postura cómoda.

Que la columna tenga espacio y que el resto del cuerpo pueda soltarse alrededor de ella.

Cierra los ojos si te resulta cómodo.

Y si prefieres dejarlos abiertos,

Baja la mirada al suelo y déjala quieta.

Sin cambiar nada todavía,

Nota cómo estás respirando.

No corrijas tu respiración,

No trates de hacerla más profunda.

Sólo obsérvala,

Como quien mira llover desde la ventana.

Ahora tres respiraciones un poco más largas.

Inhala por la nariz.

Aguanta y suelta el aire por la boca sin control,

Como un suspiro.

¿Otra vez inhala?

Aguanta y suelta.

Una vez más.

Inhala hasta el fondo.

Aguanta unos segundos y suelta todo.

Ahora deja que la respiración vuelva a su ritmo natural.

Ya no tienes que hacer nada con ella.

Trae a la mente eso que llevas tiempo sin decidir.

No lo pienses mucho,

Lo primero que aparece es siempre lo correcto.

Puede ser una decisión.

Un mensaje que no has enviado.

Una renuncia,

Una mudanza.

Una conversación pendiente.

Un proyecto que ha quedado guardado en la carpeta.

Sin juzgarlo,

Date cuenta de que no es la falta de información lo que te detiene.

Ya sabes casi todo lo que necesitas saber.

Lo que falta no es un dato más.

Lo que falta es moverse sin garantía.

Nota qué pasa en tu cuerpo al escuchar eso.

Quizás se cierra algo en el estómago.

O la mandíbula se aprieta.

O tal vez los hombros suben hacia las orejas tensionados.

No pasa nada,

No lo arregles.

No trates de hacer nada.

Sólo dile hacia adentro,

Te veo.

Ahora vamos a entrar en la imagen.

Imagina que caminas por un sendero de montaña.

Es temprano.

La luz es amarilla,

Todavía baja.

Y el aire tiene ese frío limpio de la mañana en la altura.

Siente el suelo bajo tus pies.

Tierra seca.

Algunas piedras sueltas.

Escucha el sonido de tus propios pasos.

Llevas muy poco encima,

Cabe muy poco en ese atillo,

Y aún así has llegado hasta aquí caraándolo.

El sendero sube y en algún momento,

Sin aviso,

Deja de verse nada.

No es que se acabe,

Es que ha entrado una niebla espesa.

Blanca y pesada que lo cubre todo a partir de un par de metros por delante de ti.

Detente ahí,

Justo en el punto donde el camino se vuelve invisible.

Y mira la niebla.

Está quieta.

No hay viento.

No hay nada.

Solo silencio y niebla.

Y date cuenta de lo que no puedes saber desde aquí.

No sabe si el sendero continúa,

Si gira a la derecha o a la izquierda,

Si baja,

Si se estrecha.

Y ahora nota una cosa muy importante.

Porque es exactamente lo que hace tu mente todos los días.

Cuando no puedes ver.

Tu mente rellena.

Y casi nunca lo rellena con un prado con flores.

Lo rellena con un barranco.

Y es ahí donde está el error más común de todas las personas,

Confundir no ver con estar en peligro.

En realidad.

No sabes si hay ningún abismo delante de ti.

Solo hay niebla.

Y la niebla no es una amenaza.

Es simplemente el aspecto que tiene el futuro cuando lo miras de frente.

Nadie te va a pedir que saldes.

En esta práctica no hay saltos.

La figura de la carta no salta,

Solo camina.

Y caminar es otra cosa.

Caminar es poner un pie delante.

Y otro detrás.

Comprobar y volver a poner el otro.

Has estado esperando que la niebla se disipe antes de moverte.

Esperando la certeza,

El momento correcto o el permiso.

Pero la niebla no se levanta desde lejos.

Sólo se abre alrededor de quien avanza.

Dos metros por delante,

Un paso cada vez.

Recuerda una vez en tu vida en la que avanzaste sin saber.

Una sola.

No importa si salió bien o mal.

Importa lo que hiciste.

Importa la evidencia que existe dentro de ti.

La capacidad de moverte sin ver el final.

Ahora vuelve al camino.

A tu lado hay un perro pequeño.

Está inquieto,

Ladra,

Salta y te empuja la panturrilla.

No te está advirtiendo de peligro,

Te está apurando.

Ese animal es la parte de ti que ya sabe.

La que ya se cansó de esperar,

La que lleva meses diciéndote lo mismo con distintas palabras.

Agáchate y ponle la mano encima al perro.

Siente su calor.

Su pecho subiendo y bajando rápido.

Y dile en silencio.

Ya te escuché.

Gracias.

Vamos a dar un solo paso.

Lleva la atención a los pies.

A las plantas completas apoyadas en ese camino de tierra.

Siente el talón.

El peso que descansa ahí,

Hundido y seguro en la Tierra.

Ahora… Muy despacio,

Sin mover nada por fuera,

Imagina que adelantas un pie hacia la niebla.

Sin apoyarlo todavía.

El pie tantea.

Busca el suelo.

Como se busca el último escalón en la oscuridad.

Y encuentra tierra.

Firme Fría Esa tierra ya estaba ahí desde antes.

Lo único que faltaba era el pie.

Ahora deja que el peso se desplace hacia el pie.

Del talón al arco del arco a la base de los dedos.

Ese es el instante.

El punto en el que el cuerpo ya se comprometió con el paso.

Pero todavía no ha soltado el suelo de atrás.

Todos los pasos que has dado en tu vida pasaron por ahí.

Es incómodo.

Es inestable.

Y dura solo un segundo.

Ahora mira hacia adelante.

La niebla se ha movido contigo.

Sigues viendo dos metros,

Ni uno más,

Ni uno menos.

Pero con dos metros,

Basta.

Toma una inhalación profunda.

Y siente el aire frío de la montaña entrando en un pecho que está vacío.

Ese vacío antes del aire también es niebla.

Espacio sin forma todavía.

Y tu cuerpo lo llena 20.

000 veces al día,

Sin plan y sin garantías.

Tu cuerpo lleva toda la vida avanzando a ciegas.

Se llama respirar.

Ahora vamos a volver.

Pero antes.

.

.

Llévate una sola cosa.

No hace falta un plan complejo ni una lista enorme.

Solo una acción pequeña,

Del tamaño de un día.

Algo que quepa en las próximas 24 horas.

Recuerda,

Solo dos metros,

No el camino completo.

Cuando la tengas,

Guárdala.

No la analices,

Ni trates de mejorarla.

Y repítete en silencio.

No necesito ver el camino entero.

Sólo el trozo donde cabe mi pie.

Empieza a traer el movimiento de vuelta a tu cuerpo.

Mueve los dedos de las manos.

Los dedos de los pies.

Siente el peso de tu cuerpo sobre lo que lo sostiene.

Siente la temperatura del aire en la cara.

Tomo una respiración.

La más grande de toda la práctica,

Profunda y lenta,

Y suéltala con un suspiro.

Y cuando lo sientas Abre los ojos.

Recuerda,

El loco no es quien no tiene miedo.

Es quien camina con el miedo puesto y no le pide permiso.

Gracias por este rato.

© 2026 Ester Serra Mingot. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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