
Cap 24 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte
Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 24: Dos historias. Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.
Transcripción
El libro tibetano de la vida y la muerte,
Sogyal Rinpoche,
Capítulo 24,
Dos historias.
Narrador Juan José Palanca,
Ciencia del saber.
Mis alumnos y amigos occidentales me han contado muchos casos conmovedores de personas conocidas que al llegarles la muerte encontraron ayuda en las enseñanzas de Buda.
Me gustaría incluir aquí las historias de dos de mis alumnos y del modo en que afrontaron la muerte.
Dorothy.
Dorothy murió de cáncer en el Hospicio San Cristófer de Londres.
En vida fue una artista de talento,
Bordadora,
Historiadora del arte y guía turística.
Además de practicar una forma de terapia basada en los colores.
Su padre había sido un conocido sanador y ella sentía un gran respeto por todas las religiones y tradiciones espirituales.
Fue hacia el final de su vida cuando descubrió el budismo y como ella misma decía quedó enganchada.
Según ella,
Había descubierto que sus enseñanzas le proporcionaban la más convincente y completa perspectiva sobre la naturaleza de la realidad.
Voy a dejar que algunos de sus amigos espirituales que la asistieron mientras moría le cuenten con sus propias palabras como Dorothy se dejó ayudar por las enseñanzas en la hora de la muerte.
La muerte de Dorothy fue una inspiración para todos nosotros.
Murió con una gracia y una dignidad extraordinarias y todos los que estuvimos en contacto con ella percibimos su fuerza.
Médicos,
Enfermeras,
Auxiliares,
Otros pacientes del hospicio y sobre todo sus amigos espirituales que tuvimos la suerte de estar a su lado durante sus últimas semanas de vida.
Cuando visitábamos a Dorothy en su casa antes de que ingresara en el hospicio era evidente que el cáncer se hallaba en una fase muy agresiva y que empezaban a fallarle los órganos.
Llevaba más de un año tomando morfina y a aquellas alturas ya casi no podía comer ni beber.
Sin embargo,
No se quejaba nunca y nadie habría imaginado que padecía considerables dolores.
Había adelgazado de un modo terrible y por momentos se le veía claramente exhausta.
Pero cada vez que iban personas a visitarla,
Las recibía y conversaba con ellas irradiando una energía y una alegría increíbles,
Siempre serena y amable.
Una de sus actividades preferidas consistía en echarse en el sofá y escuchar grabaciones de las enseñanzas de Sohial Rinpoche y sintió mucha alegría cuando recibió unas cintas que éste le mandó desde París diciéndole que tendrían un sentido especial para ella.
Dorothy se preparó para la muerte y se ocupó hasta del menor detalle.
No quería dejar ningún asunto pendiente que hubiera de ser resuelto por otros.
Se pasó meses enteros organizando todos los asuntos de índole práctica.
Al parecer no tenía ningún miedo a morir,
Pero quería estar segura de que no dejaba nada por hacer a fin de poder acercarse luego a la muerte sin ninguna distracción.
Saber que no había causado un verdadero daño a nadie en toda su vida y que había recibido y seguido las enseñanzas le proporcionaba un gran consuelo.
Como ella decía,
He hecho los deberes.
Cuando llegó la hora de trasladarse al hospicio y dejar definitivamente su piso un piso en otro tiempo lleno de hermosos tesoros reunidos a lo largo de los años solo se llevó una bolsa pequeña y ni siquiera volvió la vista atrás.
Ya había distribuido la mayor parte de sus bienes personales pero cogió una pequeña fotografía de Rinpoche que siempre llevaba consigo y su librito de meditación.
Había recogido lo esencial de su vida en aquella bolsa pequeña y a eso lo llamaba viajar ligera.
El momento de la partida no fue nada emotivo,
Casi como si saliera a hacer la compra.
Se limitó a decir adiós,
Piso,
Hizo un gesto de despedida con la mano y cruzó la puerta.
Su habitación en el hospicio se convirtió en un lugar muy especial.
Siempre tenía una vela encendida en la mesita de noche,
Miró lentamente la fotografía de Rinpoche y una vez cuando alguien le preguntó si no le gustaría hablar con él ella se limitó a sonreír,
Miró la fotografía y respondió no,
No hace falta,
Está aquí siempre.
Solía tener muy presente la recomendación de Rinpoche de crear el ambiente adecuado e hizo colgar frente a la cama un hermoso cuadro de un arcoiris.
Además,
La habitación estaba siempre llena de flores que le traían sus visitantes.
Dorothy mantuvo el control de la situación hasta el último momento y su confianza en las enseñanzas no pareció fallarle jamás,
Ni siquiera por un instante.
Daba la impresión de que era ella la que nos estaba ayudando antes que nosotros a ella.
Siempre estaba animada,
Confiada y llena de buen humor y mostraba una dignidad que claramente emanaba de su valentía y su confianza en sí misma.
La alegría con que nos recibía siempre nos ayudó a comprender en nuestro fuero interno que la muerte no es en modo alguno lúgubre ni terrorífica.
Este fue el regalo que nos dio y fue para nosotros un honor y un privilegio estar a su lado.
Casi habíamos llegado a depender de la fuerza de Dorothy,
Así que fue toda una lección de humildad para nosotros descubrir que necesitaba nuestra fuerza y nuestro apoyo.
Estaba resolviendo los últimos detalles del funeral cuando de pronto nos dimos cuenta de que,
Después de preocuparse tanto por los demás,
Lo que entonces necesitaba era abandonar todos esos asuntos y volver su atención hacia ella misma.
Y para eso necesitaba que le diéramos nuestro permiso.
Su muerte fue difícil y dolorosa y se portó como un guerrero.
Intentaba ocuparse de sí misma en la medida de lo posible para no dar trabajo a las enfermeras,
Hasta que su cuerpo se negó a seguir sosteniéndola.
En cierta ocasión,
Cuando aún podía levantarse de la cama,
Una enfermera le preguntó con mucha discreción si deseaba utilizar la silleta.
Dorothy se levantó laboriosamente,
Se echó a reír y dijo,
«¡Mire qué cuerpo!
»,
Mientras le mostraba su cuerpo reducido casi a un esqueleto.
Sin embargo,
Precisamente porque el cuerpo estaba tan deteriorado,
Parecía que su espíritu resplandecía y se elevaba.
Era como si reconociese que el cuerpo ya había cumplido su misión.
Ya no era ella,
En realidad,
Sino un objeto en el que ella había habitado y que ahora estaba dispuesta a abandonar.
Aun con toda la luz y la alegría que la envolvían,
Era evidente que no le resultaba nada fácil morir.
De hecho,
Era un trabajo muy duro.
Hubo momentos sombríos y muy penosos.
Pero lo superó con una gracia y una fortaleza extraordinarias.
Tras una noche especialmente dolorosa en la que se cayó de la cama,
Comprendió que podía morir en cualquier momento,
Completamente sola.
De modo que nos pidió que uno de nosotros estuviera constantemente a su lado.
Fue entonces cuando empezamos a hacer turnos para acompañarla las 24 horas.
Dorothy practicaba todos los días y su práctica preferida era la purificación del Bajra Sattva.
Rinpoche le recomendó que leyera ciertas enseñanzas sobre la muerte,
Entre las que figuraba una práctica esencial de Powa.
A veces nos sentábamos juntos y le leíamos en voz alta algunos fragmentos.
A veces recitábamos el mantra de Padmasambhava.
A veces nos limitábamos a descansar un rato en silencio.
Así se fue estableciendo un ritmo suave y relajado de práctica y reposo.
De vez en cuando se quedaba traspuesta y al despertar exclamaba ¡Oh,
Es maravilloso!
Cuando la veíamos más enérgica y animada,
Y si a ella le apetecía,
Le leíamos fragmentos de las enseñanzas del bardo,
A fin de que pudiera identificar las etapas por las que pasaría.
A todos nos asombraba verla tan alegre y despierta,
Pero aún así quería que su práctica fuera muy sencilla,
Sólo la esencia.
Cuando llegábamos para el cambio de guardia,
Siempre nos llamaba la atención la serenidad que reinaba en el cuarto.
Dorothy,
Acostada en la cama,
Contemplando el espacio con los ojos muy abiertos,
Incluso cuando dormía,
Mientras la persona que le hacía compañía permanecía tranquilamente sentada o recitaba mantras en voz baja.
Rinpoche solía telefonear con frecuencia para interesarse por su estado y hablaban sin rodeos de la proximidad de la muerte.
Dorothy hablaba en un tono muy prosaico y decía cosas como «Ya es cuestión de pocos días,
Rinpoche».
Un día las enfermeras le llevaron el carrito del teléfono a la habitación y le anunciaron «¡Una llamada desde Ámsterdam!
».
Dorothy se animó de inmediato y se le encendió la cara de placer por la llamada de Rinpoche.
Al colgar,
Nos miró con expresión radiante y nos explicó que Rinpoche le había dicho que ya no debía seguir concentrándose en la lectura de textos y que había llegado el momento de reposar en la naturaleza de la mente,
Reposar en la luminosidad.
Cuando estaba muy cerca de la muerte,
Rinpoche le telefoneó por última vez y ella nos contó que le había dicho «No te olvides de nosotros,
Visítanos alguna vez».
Una vez,
Cuando vino a verla el médico para comprobar cómo estaba y controlarle la medicación,
Dorothy le explicó con toda sencillez y franqueza «Mire usted,
Yo soy estudiante de budismo y nosotros creemos que al morir se ven muchas luces.
Me parece que estoy empezando a ver unos cuantos destellos,
Pero creo que aún no las veo».
Su lucidez y su animación tenían perplejos a los médicos,
Pues según nos dijeron,
En una fase tan avanzada de la enfermedad lo normal habría sido que estuviera inconsciente.
A medida que se acercaba la muerte,
La distinción entre día y noche se fue difuminando y Dorothy empezó a ensimismarse.
Le cambió el color de la cara y los momentos de conciencia se hicieron cada vez más escasos.
Nos pareció que podíamos detectar los signos de la disolución de los elementos.
Dorothy estaba preparada para morir,
Pero su cuerpo todavía no estaba dispuesto a desprenderse porque tenía un corazón muy resistente.
En el momento en el que la muerte de Dorothy así pues,
Cada noche se convertía en una prueba para ella y por la mañana se sorprendía al descubrir que aún seguía con vida.
No se quejaba nunca,
Pero todos nos dábamos cuenta de lo mucho que sufría y hacíamos todo lo que estaba en nuestra mano para que se sintiera más cómoda.
Cuando ya no pudo tomar más líquidos,
Le humedecíamos la cabeza,
Cuando ya no pudo tomar más líquidos le humedecíamos los labios.
Hasta las últimas 36 horas rechazó cortésmente cualquier medicación que pudiera entulbiar su percepción.
Poco antes de la muerte,
Las enfermeras la cambiaron de postura.
Estaba acurrucada en posición fetal y aunque su cuerpo se había consumido casi por completo y no podía moverse ni hablar,
Se sentaba con los ojos abiertos y vigilantes y miraba fijamente el cielo por la ventana que tenía ante la cama.
Un instante antes de morir se movió casi imperceptiblemente.
Miró a Debbie a los ojos y le comunicó algo con gran intensidad y esbozó la sombra de una sonrisa.
Fue una mirada de reconocimiento,
Como si quisiera decir que respiró un par de veces y falleció.
Debbie le soltó suavemente la mano para que pudiera proseguir la disolución interior sin ser estorbada.
El personal del hospicio declaró que nunca habían visto a una persona tan bien preparada para morir como Dorothy.
Y un año después de su muerte aún había muchos que recordaban su presencia y su inspiración.
Había trabajado como operador de ordenadores y tenía 45 años cuando,
Hace algunos años,
Acudió al retiro anual de verano que dirijo en Estados Unidos y nos habló de lo que significaban para él la vida,
La muerte y su enfermedad.
Me asombró comprobar hasta qué punto Rick había asimilado las enseñanzas budistas cuando solo hacía dos años que las estudiaba conmigo.
En ese breve periodo había captado a su manera la esencia de las enseñanzas,
Devoción,
Compasión y la visión de la naturaleza de la mente y las había convenido en parte de su vida.
Rick tomó asiento en su silla,
De cara a todos nosotros,
Y nos contó cuáles eran sus sentimientos acerca de la muerte.
Cuando pensé que me estaba muriendo,
Hace dos años,
Hice lo más natural,
Y estuvo durante varias semanas de fiebre terrible en las que creí que iba a apagarme en mitad de la noche.
Esta devoción,
Este suplicar.
Cuando no podemos hacer otra cosa,
Nos queda la promesa de Padmasambhava de que él está presente,
Y no miente.
Me lo ha demostrado muchas veces.
De no ser por Padmasambhava,
Que según nos enseña Rinpoche,
La naturaleza de Buda,
De no ser por esa gloriosa presencia resplandeciente,
Yo no podría soportar lo que estoy soportando.
Sé que no podría.
Lo primero que comprendí es que hay que responsabilizarse de uno mismo.
La causa de que esté muriéndome es que tengo sida.
La responsabilidad es toda mía.
No es culpa de nadie.
De hecho,
No es culpa de nadie,
Ni siquiera mía.
Antes de entrar en el budismo me hice el voto a mí mismo y a los dioses que pueda haber de que únicamente querría ser feliz.
Cuando tomé esta decisión,
Me atuve a ella.
Y esto es muy importante cuando se emprende cualquier clase de entrenamiento mental.
Tienes que tomar la decisión de que realmente deseas cambiar.
Si tú no quieres cambiar,
Nadie lo hará por ti.
Nuestra parte consiste en trabajar en los aspectos cotidianos de nuestra situación.
Lo primero es estar agradecido por hallarnos en este cuerpo y en este planeta.
Así empecé yo,
Sintiendo gratitud hacia la tierra,
Hacia los seres vivos.
Ahora que noto que las cosas se me escapan poco a poco,
Me siento cada vez más agradecido a todos y a todo.
De modo que ahora mi práctica se centra en esta gratitud.
Y consiste,
Sencillamente,
En una constante ofrenda de agradecimiento a la vida y a Padmasambhava,
Que es quien vive toda esta multiplicidad de formas.
No cometáis el mismo error que cometí yo durante tantos años.
El de creer que la práctica es sentarte con la espalda recta y recitar mantras mientras piensas.
Me alegraré cuando esto termine.
La práctica es mucho más que eso.
La práctica es todas las personas que encuentras.
La práctica es toda palabra hostil que escuchas o incluso que te dirigen a ti.
La práctica empieza en realidad cuando te levantas del cojín.
Hemos de utilizar grandes dosis de ingenio y creatividad para aplicar la práctica a la vida.
Siempre hay algo a nuestro alrededor con lo que podemos conectar para hacer la práctica.
Así que,
Si estoy demasiado mareado para visualizar Abhagarasatva encima de mi cabeza,
Me levanto y voy a lavar los platos del desayuno y el plato que tengo en las manos es el mundo y todos los seres que sufren en él.
Entonces recito el mantra OM BAHARASATVA UM y lo que hago es lavar el sufrimiento de los seres.
Cuando tomo una ducha,
No es una ducha.
Es Baharasatva que desciende sobre mí.
Cuando salgo a tomar el sol es la luz como de cien mil soles que emana del cuerpo de Baharasatva y penetra en mí y yo me limito a absorberla.
Cuando veo pasar por la calle a una persona hermosa puede que en un primer momento piense ¡Qué persona más bella!
Pero al instante siguiente se lo ofrezco a Padmasambhava de todo corazón y abandono el apego.
Hay que tomar las situaciones de la vida real y convertirlas en práctica.
De otro modo,
Solo tienes una creencia vacía que no ofrece fortaleza ni consuelo cuando llegan los malos tiempos.
Solo es una creencia.
Ah,
Algún día iré al cielo.
Algún día seré un Buda.
Bueno,
Pues no.
No serás un Buda algún día.
Ya eres un Buda ahora.
Y cuando practicas,
Practicas ser quien eres.
Es muy importante tomar las situaciones que se presentan en la vida cotidiana y utilizarlas.
Como Rinpoche no deja de repetirnos si hemos practicado el llamar y pedir ayuda cuando estemos en los bardos será natural que hagamos lo mismo.
Yo me hice un mantra con esta frase de Dungyong Rinpoche Lama,
De impagable bondad solo me acuerdo de ti.
Algunos días es lo único que puedo pensar es la única práctica que soy capaz de hacer pero da un gran resultado.
Así que felicidad,
Responsabilidad,
Gratitud no hay que confundir una práctica muerta y puramente ritual con una práctica viva,
Dinámica,
Cambiante fluida y abierta.
Porque,
Y esta es mi experiencia actual y ya sé que puede parecer palabrería pero en el fondo de mi corazón sé que no lo es.
Veo a Padmasambhava en todas partes.
Esa es mi práctica.
Todas las personas y sobre todo las más difíciles las que hacen difícil la vida a quienes les rodean para mí son la bendición del Maestro.
Para mí esta enfermedad es la bendición del Maestro.
Es gracia.
Es tanta gracia que podría alimentarme de ella.
Pero esto ha ocurrido porque ha entrenado la mente.
Cuando empecé,
Hacía constantes juicios con la mente.
Juzgaba a esta persona,
Juzgaba a aquella juzgaba la apariencia de uno juzgaba la manera de sentarse de la otra,
Juzgaba.
Hoy,
No me gusta el día que hace es demasiado lluvioso,
Demasiado gris ¡Ay,
Pobre de mí!
¡Ay,
Ámame!
¡Ay,
Socorro!
Así que empecé por ahí.
Era un comentario mental constante.
Pero empecé.
Me escribía notitas y las pegaba en la puerta del frigorífico.
No juzgues.
Cuando vives en la mente,
Es decir cuando eliges entre esto y lo otro cuando eliges entre esto y lo otro esto es bueno,
Esto es malo,
No lo quiero entre la esperanza y el miedo,
Entre el odio y el amor entre la alegría y la pena cuando te aferras a uno de estos extremos la paz esencial de la mente se altera.
Un patriarca zen dice el gran camino no es difícil para quienes no tienen preferencias porque tu naturaleza de Buda está ahí.
La felicidad está en todas partes.
De modo que empecé a trabajar con mi mente conceptual.
Al principio parecía una cosa imposible pero cuanto más practicaba descubrí que si dejas en su propio sitio lo que surge en la mente todo está perfectamente bien donde está.
Solo has de estar allí,
Con ello y ser feliz porque sabes que tienes la naturaleza de Buda no necesitas sentir que tienes la naturaleza de Buda no se trata de eso es una cuestión de confianza que es fe es una cuestión de devoción que es entrega esta es la esencia para mí.
Si puedes confiar en lo que dice el maestro y estudiar e intentar recordar la enseñanza en los momentos difíciles y entrenar la mente para que no caigan sus pautas habituales si puedes sencillamente estar con lo que está ocurriendo manteniendo la atención al cabo de un rato te das cuenta de que no hay nada que dure mucho ni siquiera los pensamientos negativos y el cuerpo menos que nada todo cambia si dejas las cosas en su lugar se liberan por sí solas.
En una situación como la mía cuando el miedo se hace tan evidente y tan predominante y tienes la sensación de ser engullido por el miedo debes disciplinar la mente.
Me he dado cuenta de que el miedo no puede matarme solo es algo que pasa por la mente es un pensamiento y sé que los pensamientos se liberan por sí solos si los dejo tranquilos.
También he comprendido que es lo mismo que pasa en los bardos si ves venir hacia ti una visión que tal vez sea terrorífica no viene de ninguna parte sino de uno mismo todas las energías que teníamos retenidas en el cuerpo empiezan a liberarse.
También descubrí casi desde un principio cuando empecé a entrenar la mente que hay cierto punto que hay una línea que debes trazar y no dejar que la mente pase de ahí de lo contrario te arriesgas a tener problemas mentales puedes volverte taciturno puedes deprimir a todos los que te rodean y eso sería lo menos importante pero se te pueden cruzar los cables a veces a la gente se le cruzan los cables se creen todo lo que les dice la mente acerca de la realidad y se desequilibran por completo nos pasa a todos pero hay cierta línea de la que no debemos pasar tenía ataques de pánico pensaba que había un enorme agujero negro en el suelo justo delante de mí desde que me he consentido el privilegio y la gracia de ser feliz todo el tiempo ya no veo agujeros negros algunos de vosotros me habéis sido más queridos que mi propia familia porque permitís que Padmasambhava venga a mí de otra manera por vuestro interés y vuestra preocupación y vuestro amor al parecer os da lo mismo que tengas ida nadie me ha preguntado bueno ¿y cómo lo cogiste?
Nadie ha insinuado jamás que pudiera ser un castigo o una maldición excepto un viejo amigo que me llamó hace cosa de una semana y me preguntó ¿no tienes miedo de que tu enfermedad sea una maldición de Dios?
Cuando pude parar de reír le contesté ¿tú crees que Dios ha maldecido la tierra?
¿tú crees que Dios ha maldecido la tierra?
¿y que el cuerpo humano es impuro?
Yo,
Por mi parte,
Creo que el punto de partido original es una bendición,
No una maldición desde el principio de los tiempos todo está ya cumplido y es puro y perfecto de modo que lo que hago ahora es reposar en el resplandor el resplandor está en todas partes no puedes alejarte de él es tan embriagador que a veces tengo la sensación de estar flotando en el resplandor me dejo arrastrar por Padmasambhava mientras vuela por el cielo de la mente ahora bien,
Si yo estuviera sentado allí escuchando todo esto,
Diría todo esto está muy bien pero entonces ¿por qué no te has curado?
Hay personas que me lo han preguntado y no es que no lo haya intentado se podría llenar una maleta con todas las pastillas que he comprado pero hace ya algún tiempo que dejé de plantearme esta pregunta supongo que me pareció que sería como manipular el proceso que se había iniciado como interferir en él para mi,
Es un proceso muy purificador sé que se está consumiendo mucho karma quizá también sea purificador para mi madre porque lo ofrezco en su nombre ella está sufriendo bastante en este grupo tengo amigos espirituales a los que quiero como hermanos y hermanas y ellos también sufren he establecido un pacto con Padmasambhava si sigo algún tiempo más con vida y mi sufrimiento puede contribuir en algo a purificar no sólo a mí,
Sino también a vosotros qué gran bendición sería eso esta es mi oración y no soy una persona a la que le guste sufrir seguro pero siento esta gracia,
Esta bendición que me empuja suavemente hacia el sufrimiento y a estas alturas después de haber estudiado lo que he estudiado de las enseñanzas de Rinpoche sobre los bardos la muerte ya no es una enemiga igual como no hemos de considerar enemigos a nuestros pensamientos y la vida tampoco es una enemiga la vida es algo glorioso y en esta vida podemos despertar a lo que en realidad somos por eso os ruego desde el fondo de mi corazón que no malgastéis la oportunidad que tenéis ahora cuando aún estéis relativamente sanos de trabajar con lo que Rinpoche os ofrece él sabe ir al grano cuando explica y enseña lo que es dachshund y sabe cómo llevaros allí con el corazón eso es muy importante sobre todo cuando se está a punto de morir así que he venido a deciros adiós al menos por esta vez quiero despedirme de todos los que habéis llegado a ser mis hermanos y mis hermanas de todos los que conozco pero no he tenido el privilegio de conocer mejor de todos los que ni siquiera he llegado a conocer tengo la sensación de que quizá muera antes de seis meses podría ser antes de tres meses de modo que os llevo a todos en el corazón y os veo brillantes y resplandecientes no hay oscuridad solo hay la luz del corazón de Padmasambhava que nos inunda a todos gracias a la bendición del maestro fin del capítulo 24 siguiente capítulo capítulo 25 dos mantras gracias
Conoce a tu maestro
4.9 (29)
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