
La Dificultad
Acercarnos a lo difícil con una mirada amable es una forma profunda de cuidado: cuando dejamos de luchar contra lo que nos incomoda, empezamos a descubrir que podemos sostenerlo con más calma de la que imaginábamos. Esta meditación te invita a reconocer una incomodidad sin luchar contra ella, con una mirada honesta y suave. Durante unos instantes, vas a darte permiso para sentir, soltar tensión y acompañarte con presencia.
Transcripción
La dificultad En esta meditación nos acercamos a lo difícil con aceptación y amabilidad,
Con el fin de suavizar la resistencia,
Que suele generar sufrimiento extra.
Una vez encontrada tu postura,
Ve dejando atrás todo lo que estabas haciendo y trata de focalizar tu atención en este momento.
Nota los puntos de apoyo y el contacto con la superficie que te sostiene.
Deja que el peso se asiente poco a poco,
Permitiendo que el cuerpo suelte tensión hacia abajo,
Como si la tierra lo acogiera con suavidad.
Llevamos la atención a la respiración.
Observa cómo entra el aire y cómo sale,
Sin modificar nada,
Solo sintiendo el movimiento natural del cuerpo al respirar.
Ahora expandimos la conciencia para incluir las sensaciones físicas en todo el cuerpo.
Nota tu postura,
El contacto de tu piel con la ropa,
Los puntos que están al descubierto,
La temperatura de la sala.
Haz un breve recorrido por el cuerpo observando qué sensaciones están presentes.
A continuación vamos a llevar nuestra atención a alguna experiencia física o mental que nos resulte desagradable.
Intenta que esta dificultad que elijas no sea muy intensa,
Algo que puedas sostener.
Puede ser un dolor,
Una molestia,
Un pensamiento o un sentimiento.
Si se trata de un pensamiento o emoción,
Intenta localizar su eco en alguna parte del cuerpo para mantenerte asentado o asentada en el momento presente.
Date cuenta de tu propia reacción mental y emocional alrededor de esa dificultad.
¿Hay resistencia?
¿Juicio?
¿Impaciencia?
Nota todo ello sin luchar.
Ahora llevamos la atención a la zona del cuerpo donde esta experiencia se siente con más claridad.
Respira hacia ese lugar con suavidad,
Como si cada inhalación llevara espacio y cada exhalación suavizara un poco más la tensión,
La resistencia.
Recuerda que no estamos intentando cambiar nada,
Solo nos damos permiso para sentir lo que está aquí,
Respirando con una actitud de comprensión y amabilidad hacia nuestra propia experiencia.
Si notas que la mente se va con pensamientos o emociones,
Date cuenta con suavidad y vuelve a la sensación en el cuerpo.
Una y otra vez,
Sin prisa.
Poco a poco,
Ampliamos la conciencia.
Incluimos los sonidos,
La temperatura de la habitación,
El movimiento de la respiración.
Permite que la dificultad exista dentro de un espacio más amplio,
Donde todo surge y pasa.
Observa cómo las sensaciones cambian,
Se transforman o se desvanecen.
No rechazamos lo desagradable ni nos aferramos a lo agradable.
Solo observamos el flujo de la experiencia.
Inhalamos conciencia y exhalamos amabilidad.
Respira con una actitud de aceptación y compasión.
Permite que todo el cuerpo,
Incluida la dificultad,
Sea sostenido por una respiración amable.
Como si cada inhalación acogiera y cada exhalación me hiciera lo que duele.
Vamos a ir concluyendo con esta práctica,
Llevando nuestra conciencia hacia el exterior.
Nota los puntos de contacto con el suelo,
Los sonidos,
La temperatura.
Siente el cuerpo en este lugar,
Presente.
Antes de cerrar,
Puedes proponerte llevar contigo una actitud de aceptación,
Amabilidad y compasión mientras continúas con tu día.
Y cuando lo sientas,
Empieza a mover suavemente manos y pies.
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