
Bhagavad Gita, Cap 1
Capítulo 1: La Desesperación de Arjuna. Bhagavad Gita para Mortales e Inmortales. El Bhagavad Gita es el ABC del conocimiento espiritual de la India antigua, un libro sobre la Ciencia del Yoga y expone los cuatro caminos principales de Yoga. Traducción hecha por Leonardo Camacho.
Transcripción
Bhagavad Gita para Mortales e Inmortales Capítulo 1 LA DESESPERACIÓN DE ARJUNA El rey Dhritarashtra dijo,
En Kurukshetra,
El campo de batalla de la justicia,
Cuéntame Sanjaya,
¿qué ocurrió cuando mi ejército y el de los pándavas se colocaron frente a frente listos para la batalla?
El visionario poeta Sanjaya dijo,
Viendo el poderío de las fuerzas de los pándavas,
El príncipe Duryodhana se acercó a su maestro Drona y dijo lo siguiente,
Observa este gran ejército liderado por el hijo de Drupad,
Tu valeroso pupilo.
Muchos grandes guerreros están listos para librar batalla,
Muchos de ellos grandes arqueros,
Hombres tan formidables como Bhima y Arjuna,
Yuyudhana,
Virata,
El gran Drupad,
Trishtaketu,
Chekitana,
El heroico rey de Benares,
Purujit,
Kuntibhoja,
Shaivya,
Un toro entre los hombres,
El valiente Yudhamanyu,
Utamaujas,
Famoso por su coraje,
El hijo de Subhadra y los hijos de Draupadi,
Todos ellos excelentes guerreros.
Ahora,
Honorable y sabio hombre,
Observa a los hombres de nuestro lado,
Los líderes de nuestro ejército,
Tú primero que nadie,
Luego Bhishma,
Karna,
El siempre victorioso Kripa,
Ashwatthama,
Vikarna,
El hijo de Somadatta y muchos otros héroes,
Todos ellos hábiles en la guerra,
Armados con muy variadas armas y dispuestos a arriesgar su vida en mi honor.
No tiene límites nuestro ejército liderado por Bhishma,
En cambio el ejército liderado por Bhima si es limitado,
Hacia donde sea que la batalla se dirija debemos mantenernos firmes y asegurarnos de que Bhishma esté protegido.
Luego Bhishma,
El abuelo de los Kurus,
Rugió como un león y dio un poderoso soplo de su cuerno,
Y el corazón de Duryodhana dio un salto de gozo.
Inmediatamente todos los cuernos resonaron y todo tipo de tambores,
Címbalos y trompetas,
Un estruendoso clamor.
Quietos en su gran carruaje,
Amarrado a caballos blancos,
Krishna y Arjuna soplaron sus cuernos celestiales.
Krishna sopló el cuerpo llamado Panchayanya.
Arjuna sopló el feroz cuerno Devadatta.
Bhima,
Vientre de lobo,
Sopló el poderoso cuerno llamado Pangra.
El príncipe Yudhishthira sopló su cuerno Anantavijaya.
Nakula y su hermano gemelo Sahadeva soplaron el Sukhosha y el Mali Pushpaka.
El rey de Benares,
Gran arquero,
El gran guerrero Shikhandi,
Dhristadyumna,
Virata,
El inconquistable Satyaki,
Draupada,
Los hijos de Draupadi,
Abhimanyu,
El de grandes brazos,
Todos ellos,
Oh rey,
Soplaron sus cuernos enseguida.
El estruendo sacudió los corazones de los hombres de Dhritarashtra y resonaron en eco por el cielo y la tierra.
Luego Arjuna,
Observando las posiciones de los hombres de Dhritarashtra y cuyo estandarte estaba marcado con la imagen de Hanuman,
El mono guerrero,
Levantó su arco mientras las armas estaban a punto de chocar y le dijo a Krishna,
Conduce mi carruaje y detente entre ambos ejércitos,
De tal manera que pueda ver a los guerreros hambrientos por luchar con quienes me enfrentaré.
Deseo observar a los hombres que se han juntado aquí listos para servir en batalla al enloquecido hijo de Dhritarashtra.
Dicho esto,
Krishna condujo su espléndido carruaje y lo llevó hasta un terreno a media distancia de ambos ejércitos.
Frente a Bhishma,
Drona y todos los demás reyes,
Krishna dijo,
Mira Arjuna,
Desde aquí puedes ver a todos los Kurus,
Quienes se han reunido para luchar.
Arjuna los observó ahí quietos,
Padres,
Abuelos,
Maestros,
Tíos,
Hermanos,
Hijos,
Nietos,
Suegros y amigos,
Gente de su tribu en ambos ejércitos,
Cada bando alineado uno frente al otro.
En desesperación,
Sobrecogido por el dolor y la pena,
Dijo,
Mientras veo a la multitud de gente de mi tribu y mi familia listos para luchar,
Mis piernas me tiemblan,
Mi boca se seca,
Mi cuerpo se estremece,
Mi cabello se eriza,
Mi piel me arde,
Mi arco gandiva se resbala de mis manos y mi mente enloquece.
Veo malos augurios,
Krishna.
Ningún bien puede venir del asesinato de la gente de mi tribu en batalla.
No me interesa la victoria ni la gloria de ser rey.
¿Qué de bueno tiene la realeza o la felicidad o la vida misma cuando todos aquellos por quienes deseamos la victoria,
Nuestros maestros,
Padres,
Hijos,
Abuelos,
Tíos,
Suegros,
Nietos,
Cuñados y otros más de la familia,
Se encuentran ahora enfrentados en batalla preparados para entregar su vida y sus fortunas?
Aun a pesar de que desean matarme,
Yo no deseo matarlos,
Ni aun por el reinado de los tres mundos,
Ni siquiera por el reinado de la tierra entera.
¿Qué tipo de gusto puede surgir de la matanza de los hombres de Dhritarashtra?
Seremos condenados si los asesinamos,
Aun siendo ellos los agresores,
Y sería una desgracia de nuestra parte matar a la gente de nuestra tribu.
¿Qué felicidad podría surgir de todo esto?
Con sus mentes poseídas por la codicia,
No ven ningún mal en destruir a su familia,
Ni en traicionar a sus amigos.
Pero lo sabemos,
Krishna,
Claramente viendo el daño causado por la destrucción de la familia,
Debemos frenar esta maldad.
Cuando se destruye la familia,
La tradición familiar y las leyes se corrompen.
Cuando las leyes cesan,
El caos embarga a la familia.
Cuando el caos embarga a las mujeres de la familia,
Ellas se confunden.
Y cuando ellas se corrompen,
El caos social es el resultado inevitable.
El caos social arrastra a la decadencia tanto a quienes destruyen a la familia como a la familia misma.
Los espíritus de nuestros ancestros caerán,
Privados de sus ofrendas de agua y arroz.
Tal es el mal que caerá sobre quienes destruyen a la familia.
Debido al caos social,
Las responsabilidades sociales se confunden y los deberes permanentes de la familia se pierden.
Muchas veces hemos oído,
Krishna,
Que aquellos hombres que confunden sus responsabilidades familiares deben ir al infierno por siempre.
Date cuenta.
Estamos a punto de cometer un gran crimen al asesinar a la gente de nuestra propia tribu,
Confundidos por nuestra avaricia y los placeres de la realeza.
Prefiero que los hombres de Dhritarashtra me asesinen en batalla,
Desarmado y sin ninguna resistencia.
Habiendo dicho estas palabras,
Arjuna cayó abatido en su carruaje y dejó caer sus flechas y arco con su mente poseída por el dolor.
Conoce a tu maestro
4.6 (14)
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