
Paz y Guerra
La paz es natural en el ser, sin embargo, la mayoría de las personas en el mundo viven una guerra interior sin darse cuenta, creyendo que es normal, que así es la vida. Es momento de regresar a la perfección del alma, sintiendo, expresando y compartiendo esa bella energía que llamamos paz, la paz es en tí, como en mí.
Transcripción
La mayoría de los humanos han visto o sabido lo que es una guerra,
Una expresión del ego en su manifestación más densa,
Un nivel de barbarie e inconsciencia extrema.
La guerra es un medio de control,
De dominación,
Un medio para obtener lo que no es tuyo,
Una expresión colectiva del ego que siembra el miedo y la separación en las naciones.
La guerra es el gran miedo a perder la paz que ya está ausente y que se presenta sólo como un anhelo en aquellos que se han separado de Dios.
Es como algo lejano y difícil de obtener.
Así es como han distorsionado la mente humana,
Creando miedo,
Separación,
Haciéndote pensar que hay alguien en contra tuya,
Que te tienes que defender,
Que tienes que luchar cuando algo no es como tú deseas.
La guerra produce muerte,
Ruido y estruendo,
Deja escombros y destrucción,
Infunde temor,
Coraje,
Miedo,
Tristeza.
La guerra también es un desperdicio de recursos y sumerge a las naciones en la pobreza.
Las naciones en guerra retroceden en la evolución y se anclan al pasado de la desdicha o la falsa victoria.
Creen que han ganado algo o que hay una recompensa que obtuvieron.
En una guerra nadie gana,
En mayor o menor grado en ambos bandos hay dolor,
Pérdida,
Miedo,
Tristeza.
La guerra deja muchos heridos del cuerpo,
Del alma,
Deja recuerdos grabados en las memorias energéticas que parece nunca terminan de alejar el amor y la paz.
Desde que hay memoria en las naciones hay guerras,
Lucha.
La humanidad como colectivo se ha llenado de miedo,
De ego,
De falsedad y utiliza la guerra como una expresión de la inconsciencia.
Se han alejado del origen,
De Dios.
Pero las guerras no solo son exteriores y colectivas,
También son interiores,
Personales e individuales.
De hecho la unión de guerras individuales e interiores es lo que provoca las guerras exteriores y colectivas.
La energía densa de pensamientos y emociones se acumula,
Está constantemente vibrando.
Esto ha provocado un cambio global en la energía colectiva afectando a todas las formas de vida del planeta,
Incluso al planeta mismo.
Un ser humano con una guerra interior provocará una guerra exterior al entrar en lucha con los que le rodean,
Al querer que todos sientan lo que él siente,
Hagan lo que él quiere y piensen como él piensa.
En este momento muchas almas están en guerra interior,
Con ellos mismos,
Con su pasado,
Con su presente,
Con las cosas que no comprenden.
Una guerra con sus creencias,
Con sus formas mentales y emocionales.
Esta guerra se hace exterior convirtiéndose en guerras persona a persona,
Utilizando como armas la indiferencia,
Las palabras hirientes y las acciones violentas.
Ahora hagamos un viaje al interior de cada uno de nosotros,
Pregúntate,
¿hay una guerra en tu interior?
¿Sientes que la vida es una lucha?
¿Te molestan o incomodan otras personas?
¿Sientes desagrado o rechazo por ti mismo o por otros?
¿Tu guerra interior se ha manifestado al exterior en contra de alguien?
¿Pretendes ganar,
Ser más que otros,
Discutir o pelear con otros?
¿Tu guerra es individual o colectiva?
Piensa,
Reflexiona en todas tus relaciones personales,
Hijos,
Padres,
Hermanos,
Pareja,
Compañeros,
Conocidos.
Si sientes emociones desagradables por cualquier razón,
Hacia cualquier persona,
Entonces estás en guerra.
Si tienes pensamientos negativos o demasiado ruido en tu mente,
Entonces estás en guerra.
En realidad,
La guerra también es una ilusión,
Como el miedo.
Es solo una expresión del ego,
Y el ego es falso.
Es una distorsión de la mente confundida,
Separada del todo.
La guerra,
En realidad,
Es tan solo la ausencia de paz.
Ahora vamos más profundo en ese viaje interior.
Pregúntate,
¿realmente sientes la paz?
¿Tus pensamientos son de paz?
Si acaso la experimentas,
¿la sientes?
¿Es permanente o solo por instantes?
¿Y tus palabras,
Tu voz,
Vibran en armonía,
En la frecuencia de la paz?
Y por último,
Analiza tus acciones.
¿Expresan y producen paz en ti y en los demás?
En su esencia,
Toda alma o ser luminoso ya es la paz.
La paz es energía.
Se expresa con la unidad,
Abundancia,
Amor,
Tranquilidad.
Con la conciencia de lo que somos.
Pero el estado de inconsciencia del ego los hace olvidar.
Y ahí comienza la guerra.
Los humanos entran en el túnel del olvido de su divinidad.
Y cambian su vida de amor,
Plenitud y armonía perfecta.
Por la guerra interior que produce dolor,
Sufrimiento,
Tristeza,
Miedo.
Reflexiona,
Este viaje interior es para ti.
De nada sirve intentar engañar a otros.
Haciéndoles pensar que en ti no hay una guerra.
O que tu vida es perfecta.
Mírate a ti mismo sin culpar a otros.
Observa dentro de ti.
Y responde.
¿Cuánto tiempo llevas con esa guerra?
¿Cuánto tiempo más la sostendrás?
¿No has sido suficiente?
¿No te has cansado ya?
¿No crees que puede haber otra manera de vivir?
La guerra interior también deja escombros.
Es basura emocional y mental.
Suye el flujo de la energía divina en cada ser.
En su ciel alma.
Y son un lastre que estorba la corriente de vida en todo el planeta.
Esta guerra interior también deja heridas en el alma.
En el corazón espiritual.
Y en el cuerpo físico.
Tampoco la guerra interior está ausente del ruido y el estruendo.
Este ruido queda en la mente.
Con la posibilidad de viajar por el tiempo.
Encarnación tras encarnación.
Es un ruido mental que aumenta.
Y se repite sin parar en forma de recuerdos.
Que continúan lastimando como réplicas de un terremoto.
En muchas ocasiones.
Este ruido se hace exterior.
Palabras de baja vibración.
Gritos,
Insultos.
Y otras expresiones que son ruido.
Salen de los humanos.
Las guerras interiores también son un desperdicio.
Una pérdida de energía.
De tiempo.
De vida.
Las personas pierden la oportunidad de evolucionar.
Y la encarnación presente se termina sin aprendizaje.
Solo se acumulan las consecuencias de esta guerra.
¿Qué hay que hacer para terminar con esta guerra?
¿Cuántas formas encontraremos para por fin sentir esa parte divina que llamamos paz?
Este es un llamado a la conciencia.
A la conexión con Dios.
Una oportunidad para corregir el pensamiento erróneo de la separación.
De muerte.
De lucha.
Permite que la vibración de mi palabra entre en tu alma.
Y despierte en ti el deseo de regresar a la paz.
Al amor.
Al pensamiento perfecto.
Regresa a Dios.
A nuestro Padre,
Madre y Creador de todo lo que existe.
Suelta todo lo que motiva esa guerra.
Nada es tuyo.
Nada te pertenece.
No tienes que luchar por nada.
No se trata la vida de ganar o perder.
No se trata de imponer,
Ordenar,
Pelear,
Controlar,
Conquistar,
Reclamar o protestar.
Tampoco necesitas nada.
Dios ya te lo ha dado todo.
Cuando se deja de ver la vida desde el punto inferior de la dualidad.
Y se cambia por el punto superior del ser espiritual.
Del ser luminoso y divino que eres.
La guerra simplemente desaparece.
No tiene sentido.
Solo vive.
Respira tranquilo y siente.
Respeta y ama la vida.
Entra en ese estado divino de armonía que te une a todos y a todo.
El fin de la guerra.
La muerte del ego es la paz.
La paz es total y absoluta.
Es con uno y con todos.
No solo con unos cuantos o con uno mismo.
Piensa en esto.
Si en tu vida hay desacuerdos,
Peleas,
Emociones desagradables y pensamientos densos.
Aunque sea con una persona o contigo mismo.
Entonces una parte de ti está en guerra interior.
Y se mostrará en el exterior contra alguien.
De nada servirá a tratar de encontrar un culpable.
De nada servirá a juzgar,
Señalar o tratar de tener la razón para ganar.
Si en una guerra se necesitan armas.
¿Cuáles son las armas que se usan en las guerras interiores del ego?
Son las palabras que ofenden.
Las emociones del miedo.
Las acciones violentas.
Y los pensamientos que separan.
Tomar acción para desaparecer estas armas es muy importante.
Tomar conciencia de nuestra encarnación y liberarnos de ellas.
Utiliza las herramientas espirituales para eliminarlas.
Si un arma de tus guerras son las palabras.
Entonces practica el silencio interior y exterior.
Y cuando utilices el poder de tus palabras.
Exprésate como el ser divino que eres.
Si no tienes nada bueno que decir.
Entonces no digas nada.
Si otra arma son las acciones o reacciones del ego.
Entonces no reacción.
Sí a la quietud.
A la calma.
A la meditación.
Y oración.
Utiliza tus manos como lo hace Dios.
Acaricia.
Da.
Se suave.
Tierno.
Blando.
Amoroso.
Si en tus guerras se utilizan las emociones desagradables.
Y los pensamientos negativos en contra de ti mismo y de otros.
Entonces para.
Detén esas emociones y pensamientos.
No son tuyos.
Sácalos de tu mente.
De tu corazón.
Y deja de expresarlos.
Transformalos.
Evítalos.
Cámbialos por todo aquello que surge de tu espíritu divino.
Como el amor.
Armonía.
Comprensión.
Alegría.
Felicidad.
Bondad.
Cada una de nuestras relaciones personales debe ser analizada con cuidado.
Y las preguntas básicas serán.
¿Estoy en paz contigo todo el tiempo?
¿Te observo,
Te escucho con amor y siento la paz?
¿Soy feliz y me siento en armonía 24 horas de cada día con todos?
¿Siento mi divinidad y el flujo de la vida en mí?
¿Comprendo todo lo que es diferente a mí para evitar pensamientos densos?
En nuestra realidad divina solo hay paz,
Armonía,
Amor.
Te invito a ir de regreso a ese mundo de perfección.
Has venido a aprender.
A expresar tu divinidad aun en situaciones poco fáciles.
Has venido a dar luz en la oscuridad.
A manifestar la grandeza de tu espíritu divino.
Si un número suficiente de seres humanos regresa a la vibración divina del amor y la paz.
Con un pensamiento perfecto.
Crearemos una nueva realidad en este planeta.
Cambiaremos este mundo.
Recuerda que nadie puede dar lo que no tiene.
Activa esa energía de paz en ti.
Y disfruta cada momento de esta maravillosa vida.
Dios te creó para vivir en paz,
En amor,
Para ser feliz y compartir.
La paz sea en ti como en mí.
Yo soy la paz de este mundo.
Yo soy maestro del amor.
Conoce a tu maestro
4.8 (55)
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