
Duerme Apagando Las Luces
by VALERIA ROMA
Una invitación a dejar de controlar. Una ventana que se abre a cultivar el contacto con el presente como un acto de fe. El descanso es una decisión pasiva, una rendición sin derrota, una voluntad de suspender la voluntad. Una metáfora simple y poderosa para acompañar al sistema nervioso en el cierre del día. Como se apagan las luces de una casa que se va a dormir, esta práctica guía la atención a través del cuerpo y la mente para soltar, de manera ordenada y serena, todo lo que ya no necesita estar encendido
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta meditación.
Te invito a que te acuestes,
A que busques una posición que sea realmente cómoda y confortable.
Puedes realizar todos los ajustes que necesites.
¿Estás en tu cama?
El día ya ha terminado.
Imagina por un momento que tu cuerpo Es una casa,
Es un hogar.
Y en este hogar hubo muchas actividades el día de hoy.
Las luces quedaron encendidas en muchos cuartos.
Hubo mucho movimiento Hubo mucho ruido,
Mucha vida.
O a mucha justicia.
Hubo gente haciendo cosas.
Cosas que se debían hacer.
Pero ahora llegó la noche.
Y vamos a ir apagando las luces una Aún.
Vamos a empezar abajo por los pies.
Y vamos a visualizar ahí una pequeña luz encendida la actividad del movimiento de todo el día.
Suavemente la apagas.
Y permitís que tus pies Descansen en la oscuridad.
Vamos a ir ahora a las piernas.
Esa luz se apaga.
Tus piernas no necesitan moverse.
Tus piernas no necesitan ir a ningún lado.
Vas a apagar la luz de la pelvis del abdomen Mientras descansas tus órganos trabajan solos.
No necesitas supervisarlos,
Puedes confiar en que la vida sabe.
Vamos a ir al pecho vamos a apagar ahí Tu corazón y tus pulmones tienen su propio ritmo.
No necesitan tu control.
Te invito a que apagues esa luz también.
Vamos llegando a los brazos que hicieron tanto el día de hoy tus manos que crearon tanta vida.
Te invito a que apagues esa luz.
Merecido descanso.
Vamos a ir a los hombros.
Esa habitación que suele quedar encendida más tiempo que las demás.
Suavemente dejas que descansen.
Apagás ahora esa luz y sentís cómo los hombros caen,
Cómo se relajan y la luz se va.
Observas tu cuello apagas Observas tu mandíbula.
¡Ya paras!
Observás tus ojos detrás de los párpados cerrados y apagás,
Permitís un verdadero descanso.
Vamos a la frente,
Esta habitación llena de pensamientos.
Le vas a dar permiso para descansar también.
Apagás.
Y llegamos a la habitación más importante de tu mente.
Esa que sigue revisando listas,
Recordando cosas,
Planificando el mañana.
Le decís amablemente y sin enojo,
Ya hiciste mucho hoy,
Podés descansar.
Y apagaste esa luz también.
La casa está oscura,
Está quieta,
Está en paz.
Cada habitación está en silencio.
Solo queda la respiración moviéndose suavemente sin que nadie la controle.
Dulces sueños
Conoce a tu maestro
4.7 (6)
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