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Meditación para Calmar la Respiración

by Esther Alvarez Sanchez

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Meditación
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La mente y el cuerpo interaccionan muy poderosamente. Los pensamientos generan sensaciones físicas al momento. El estilo de respiración crea un tipo concreto de diálogo mental. Aprovechando este diálogo entre cuerpo y mente, calmar la respiración será el primer paso para rebajar el estado de ansiedad. Beneficios de esta meditación: - Un ritmo respiratorio más lento y profundo le informa al cerebro que estás a salvo y puede recuperar el equilibrio. - Reducción inmediata del estrés y la ansiedad. - Favorece la concentración y el enfoque mental - Relajación corporal, al calmar el sistema nervioso. - Conexión con el momento presente.

Transcripción

Meditación para calmar tu respiración.

Busca una posición cómoda,

Bien sentada,

Preferiblemente con la espalda recta.

Y una vez que llegues a la postura y te ajustes,

Toma una respiración profunda,

Exhalando por la boca.

Toma otra más y busca que en esta exhalación el cuerpo pueda soltar un poquito el peso hacia los puntos de apoyo del cuerpo,

Con el sillón,

Con la silla,

Con el suelo,

Donde estés.

Inhala y exhala por la boca,

Aflojando el peso y buscando esta relajación del cuerpo hacia la tierra.

Atiende un poquito más a estos puntos de contacto del cuerpo con los apoyos,

A lo mejor por los pies,

Las piernas.

Y simplemente con un gesto interno sigue soltando el peso hacia la fuerza de la gravedad.

Es como si a través de este gesto de soltar el peso,

Pudieses encontrar un mayor enraizamiento a la tierra.

Desde el centro de la tierra se ejerce una fuerza magnética que atrae a los distintos cuerpos.

De esta manera puedes tomarte un momento para vincular tu cuerpo a esta fuerza de la tierra y permitirte sentirte sostenido.

Observa cómo es sentir esta sensación de ser recibido,

Sostenido,

Por la madre tierra.

Da igual cómo vengas,

Da igual lo que traigas.

La tierra siempre es un lugar que acepta y acoge tu cuerpo,

Tu mente,

Tu espíritu,

Tal y como vengas.

Observa cómo esa sensación de ser sostenido,

Sostenido también,

Afloja el cuerpo y aligera la parte superior.

Quizá desde ahí el aire pueda entrar con más facilidad.

Llevamos ahora la atención a la respiración.

Sin perder este contacto con la tierra,

Este anclaje de sabernos sostenidos,

Sostenidas.

Comenzamos a inhalar y exhalar de forma consciente.

Así como la tierra nos acoge a nosotros,

Nosotros acogemos la respiración,

La recibimos en cada inhalación,

La exhalamos con cada exhalación.

Vamos a intentar buscar un ritmo en la respiración que vaya creando un ambiente de calma dentro de nosotros.

Para eso la respiración debe ser tranquila.

Normalmente se suele percibir como un poquito más larga,

Más profunda,

Pero tiene que ser un ritmo que no te exija,

Que no sientas ninguna presión.

Mantente ahí inhalando y exhalando,

Encontrando un ritmo respiratorio que te ayude a calmarte.

Y una vez que lo tengas,

Lo que vamos a hacer es unir mente y cuerpo.

Para eso con la mente vamos a contar en tiempos la inhalación y la exhalación.

Por ejemplo vamos a inhalar en tres tiempos.

Inhala 1,

2,

3.

Exhala 3,

2,

1.

Inhala 1,

2,

3.

Exhala 3,

2,

1.

Continúa y observa si este es el ritmo que es adecuado para ti o necesitas subir o bajar esta numeración adecuada a tu ritmo y mantén tu mente concentrada contando los tiempos de inhalación y de exhalación,

Igualándolos.

Mismo tiempo de inhalación,

Mismo tiempo de exhalación.

Si en algún momento tu mente se despista,

Amablemente,

Simplemente vuelve a estos apoyos,

Contabiliza de nuevo la respiración y buscas en esta fórmula un camino para volver a centrarte.

Que tu mente se distraiga es normal,

No importa.

Simplemente entrenamos y recuperamos este foco en la respiración contada.

Y ahí nos vamos relajando un poquito más al incluir también esta concentración mental en el aire que entra y el aire que sale a través.

Con la intención de generar un espacio más calmado que descargue el peso a la tierra,

Las tensiones a la tierra.

Es un lugar para encontrarse y poder centrarse.

Soltamos ahora esta actividad de contar mental y simplemente nos vamos a centrar ahora en las sensaciones corporales que sentimos cuando el aire entra y cuando el aire sale.

Son pequeños movimientos que puedes observar o sentir en el vientre o en el pecho.

Son más sutiles,

Una pequeña expansión en la inhalación,

Una pequeña contracción cuando sueltas el aire.

Mantente ahí concentrada,

Concentrado en estas sensaciones percibiendo cómo la respiración genera estos movimientos internos.

Así la recibes,

Así la exhalas.

Y puedes hacer foco en alguna parte en concreto del cuerpo,

Por ejemplo el bajo vientre,

O la zona de las clavículas donde lo sientas más presente.

Te instalas ahí con tu mente y abres tu atención ahora a los detalles de esa zona.

Cómo se manifiesta la respiración ahí,

Cómo se percibe cuando entra el aire,

Cuando sale.

Simplemente percibiendo cómo la respiración se manifiesta,

Se expresa en esta parte del cuerpo.

Mantenemos este ritmo de calma.

Y ahora vamos a llevar la atención visualizando que cuando el aire entra,

Entra como por la parte baja de la espalda,

Coxi,

Sano,

Como si viniese de la tierra.

Y al inhalar como que va ascendiendo por la columna vertebral,

Estirando un poquito las vértebras y llegando a la coronilla,

Con la exhalación baja por la coronilla,

Todo este canal central hacia la tierra.

Y nos vamos a mantener respirando,

Visualizando este canal central como un tubo que recorre la columna vertebral y que al inhalar asciende y al exhalar desciende.

Pero al descender,

Toda esa ascensión o si hemos logrado algo de longitud,

No lo perdemos.

Simplemente es como si nos depurase.

El aire limpio al entrar,

Permitimos que depure este canal central.

Y así tomamos una respiración un poquito más profunda y volvemos a la exhalación por la boca.

Ahora utilizamos estas respiraciones más profundas y de exhalación por la boca como manera también de desprezar el cuerpo y traer un poquito más de presencia activa.

De ahí puedes mover algunas partes del cuerpo,

Lo que el cuerpo sientas que te pide.

Quizá aflojar un poquito el cuello,

Movilizar los pies,

Así vas desprezando el cuerpo.

Hasta que te vayas sintiendo preparado o preparada para ir abriendo los ojos despacito.

Observando desde este lugar central,

Te quedas ahí para sentir la respiración entrar y salir a medida que también vas incluyendo los estímulos visuales como es estar presente en ese espacio en el que estás,

Atendiendo también a la respiración que entra y que sale.

Quizá observando el espacio desde esta calma interna.

Esta práctica es algo que puedes realizar en cualquier momento simplemente bajando el ritmo de respiración y es una manera como de salirte de una situación que en la que te sientas un poquito tomada,

Atomado o que está subiendo mucho tu activación.

Puedes respirar de una manera consciente y un poco más lenta como para abrir un poco de conciencia y de relajación a la hora de afrontar cualquier situación o tomar una decisión.

Muchas gracias.

Más información www.

Alimmenta.

Com

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