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Nidra, soltar el día y caer despacio hacia el sueño

by Marta Vigara

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
7

Para esas noches en las que el día se quedó pegado al cuerpo. Has terminado el trabajo. Te has lavado los dientes. Te has metido en la cama. Y te has dado cuenta de que sigues llevando el día encima. La mandíbula tensa. Los hombros levantados. La cabeza que ya está pensando en mañana. Este nidra es un recorrido sistemático por el cuerpo para depositar, parte por parte, todo lo que has estado cargando. No es una técnica complicada. No requiere experiencia. Solo necesitas estar tumbado, escuchar y dejar que la voz te lleve. Caer despacio hacia el sueño. Image: Im_malikbasit, Pexels

Transcripción

Antes de empezar,

Asegúrate de que estás cómodo.

Esta práctica de Nidra es para hacerlo tumbado.

En la cama.

Si tienes que apagar la luz.

Apágala si quieres taparte con la manta.

Tapate.

El objetivo es muy simple.

Que en algún momento.

.

.

Te quedes dormido.

No hace falta llegar al final de la práctica No tienes que escucharlo todo.

Si te duermes.

En el inicio.

Ha funcionado.

Si te duermes más tarde.

También.

Cierra los ojos.

Y deja que todo tu cuerpo se hunda en lo que te sostiene.

El colchón debajo de ti.

La almohada bajo tu cabeza.

Las sábanas tocando tu piel.

Siente el peso real de tu cuerpo cayendo hacia abajo.

El peso de tu cabeza.

El peso de los hombros.

El peso de la espalda.

El peso de tus caderas.

Del peso de las piernas.

El peso de los pies.

Tu cuerpo entero.

Soltándose.

No tienes que hacer nada.

La cama te sostiene.

Como te has sostenido cada noche.

Tegundés.

En el Yoganidra hay un momento llamado Sankalpa.

Es una intención silenciosa.

No es su objetivo.

Ni una promesa.

Es una frase corta.

Esta noche.

La tuya es estar.

Descanso.

Repítela en silencio.

Despacio.

Descanso.

Una vez más.

Only.

Descanso.

Y una última vez.

Más lenta.

Descanso.

Voy a nombrar ahora partes de tu cuerpo.

No tienes que hacer nada.

Solo mover tu atención brevemente a cada zona.

Y soltarla.

Sigue el ritmo de mi voz.

Empezamos por la mano derecha.

El pulgar de la mano derecha.

El índice.

El corazón.

Del anular.

Del menique.

La palma de la mano derecha.

El dorso de tu mano.

La muñeca el antebrazo.

El codo.

Del brazo.

El hombro derecho.

Ahora la mano izquierda.

El pulgar izquierdo.

El índice.

El corazón.

Del anular.

El menique.

La palma.

El dorso.

La muñeca.

El antebrazo.

El codo.

El brazo.

El hombro izquierdo.

El pie derecho.

El dedo gordo el segundo dedo.

El tercero.

El cuarto.

El quinto la planta del pie.

El empeine.

El tobillo.

La pantorrilla.

La rodilla.

El muslo.

La cadera derecha del pie izquierdo.

El dedo gordo.

El segundo.

Del tercero.

El cuarto.

El quinto.

La planta.

El empeñe.

El tobillo.

La pantorrilla.

La rodilla.

El muslo.

La cadera izquierda.

El abdomen.

El pecho.

La espalda baja.

La espalda media.

La espalda alta.

El cuello.

La nuca.

La mandíbula.

Las mejillas.

Los labios.

La nariz.

Los párpados.

La frente.

Las sienes.

La parte alta de la cabeza el cuerpo entero.

Tumbado en la cama.

Soltándose.

Lleva la atención ahora a la respiración.

Sin cambiarla.

Solo acompañarla.

El aire que entra.

Y el aire que sale.

El aire que entra el aire que sale.

Vamos ahora a contar las respiraciones hacia atrás.

Desde veintisiete.

Al inhalar.

27 al exhalar.

Veintisiete.

Al inhalar.

Veintiséis Aleyküm selam.

Veintiséis al inhalar.

25 al exhalar.

25 veinticuatro veintitrés veintidós Si pierdes la cuenta no pasa nada.

Dejas de contar.

Veintiuno veinte.

Diecinueve.

18 Diecisiete.

Dieciséis.

Quince.

Imagina ahora que estás bajando una escalera.

Una escalera de piedra.

Antigua.

En un lugar oscuro.

Cada escalón.

Te lleva más profundo.

Bien.

Bajas un escalón.

Nueve.

Otro escalón.

Más lejos del trabajo.

Del día.

Ocho.

Más lejos de las preocupaciones.

7 más lejos del pensamiento.

6 fínico.

Tres.

Dos.

Uno has llegado al fondo.

Aquí no hay nada que hacer.

No hay nada que pensar.

Nada que ser.

Solo estar.

Y dejar que el sueño de inundar.

El sueño viene siempre.

No hay que llamarlo.

No hay que esperarlo.

Solo.

Es tal.

Buenas noches.

© 2026 Marta Vigara. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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