09:39

Habitar Nuestra Vulnerabilidad

by Laura De Miguel

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
232

En este audio vamos a explorar el poder de habitar nuestra vulnerabilidad en momentos desafiantes. Muchas veces, cuando enfrentamos situaciones difíciles, intentamos ocultar o evitar lo que sentimos, pensando que la vulnerabilidad es sinónimo de debilidad. Pero en realidad, en todo lo contrario. Ser vulnerable significa ser auténtico, abrazar lo que somos y permitirnos sentir plenamente. Al hacerlo, no solo crecemos emocionalmente, sino que también conectamos de manera mucho más profunda con nosotros mismos y los demás.

Transcripción

Habitar la vulnerabilidad significa aceptar y abrazar aspectos de nuestra humanidad que muchas veces tratamos de ignorar o evitar.

Aceptar el miedo a lo desconocido ante un cambio,

Abrazar el miedo al rechazo cuando muestro algo de mí o la inseguridad de no saber cómo hacer algo.

Es mostrarnos desnudos en las experiencias de la vida.

A lo largo de la vida desarrollamos diferentes mecanismos de defensa.

Reprimimos emociones e intentamos ser más rápidos que ellas.

Cada vez que algo incómodo o doloroso amenaza con surgir,

Nos lanzamos de lleno a la acción,

A pensar o a cualquier cosa que nos mantenga alejados de sentir.

Es como si hubiéramos aprendido a esquivar las emociones antes de que nos alcancen,

Distrayéndonos con tareas o racionalizándolas.

Este hábito nos ha permitido mantenernos en pie funcionando,

Evitando mirar de frente a lo que se mueve dentro de nosotros.

Sin embargo,

Hay momentos,

Desafíos en la vida,

Que desmoronan esas defensas,

Situaciones tan intensas o inesperadas que logran abrir una brecha en nuestra armadura emocional.

Y en esta brecha,

Por más pequeña que sea,

Esas emociones que hemos estado reprimiendo encuentran su camino de vuelta a casa.

Se filtran y ya no hay forma de escapar de ellas.

Nos obligan a detenernos,

A sentirlas,

A enfrentarlas.

En esos momentos no hay distracción ni pensamiento que sirva.

Solo nos queda el contacto crudo e incómodo con aquello que hemos estado evitando.

Es doloroso,

Sí,

Pero al mismo tiempo es una oportunidad para conocernos más profundamente y sanar lo que por tanto tiempo hemos ocultado.

Existen experiencias que nos sacuden hasta el fondo,

Haciéndonos enfrentar partes de nuestra humanidad que hemos rechazado.

Son como espejos implacables que traen a la superficie retazos repudiados de lo que somos.

Por ejemplo,

La soledad.

La sensación de soledad es algo que muchas veces tratamos de esquivar o llenar con distracciones,

Pero cuando aparece en toda su crudeza nos confronta con una realidad que nos cuesta sostener.

Estas experiencias rompen la burbuja de falsa seguridad y control en la que a menudo vivimos.

Nos empujan fuera de ese espacio de comodidad,

Hacia una vida más encarnada,

Más presente en el aquí y en el ahora.

Ya no podemos vivir en la superficie fingiendo que tenemos todo bajo control.

De repente nos damos cuenta de que no hay suelo firme bajo nuestros pies y nos invade una sensación de vacío e incertidumbre que nos obliga a reconsiderar nuestras viejas formas de ser y de estar en el mundo.

En esos momentos nos sentimos increíblemente frágiles,

Como si nuestras defensas habituales ya no pudieran sostenernos.

Las viejas estrategias que hemos usado para protegernos,

Como el control,

La rigidez o la negación de nuestras emociones más vulnerables,

Se vuelven inútiles.

Lo que ayer nos hacía sentir seguros ahora parece obsoleto,

Porque estas experiencias tan desafiantes nos obligan a soltar,

A dejar de aferrarnos a las viejas estructuras mentales y patrones que nos mantenían en una ilusión de estabilidad.

Este choque nos invita,

Aunque no siempre de forma cómoda,

A redescubrir una nueva forma de estar en el mundo,

Más abierta,

Más flexible,

Pero también más vulnerable.

Es un proceso incómodo,

Porque implica deshacernos de las viejas protecciones que nos daban una falsa sensación de seguridad,

Para abrazar una forma de vida más auténtica y conectada con lo que realmente somos.

Donde la vulnerabilidad ya no es algo que temer,

Sino una parte inevitable de nuestra experiencia humana.

La vida te confronta y te dice,

No puedes protegerte del dolor de no ser madre,

Ni del dolor de una pérdida,

Ni del dolor que trae el diagnóstico de una enfermedad.

Por más que lo intentes,

No hay barreras que puedas levantar para evitar sentir ese dolor.

Son heridas que forman parte de la experiencia humana,

De aquello que no podemos controlar y esquivar.

En lugar de protegernos,

La vida nos invita a atravesar ese dolor,

A sentirlo en toda su profundidad,

Porque sólo descendiendo a través de ese dolor encontraremos la fuerza y la compasión que se escondían junto a la emoción rechazada.

Al dejar de huir de él y atrevernos a sentirlo en su totalidad,

Descubrimos que lo más profundo de nuestras heridas hay recursos internos que permanecían ocultos y que se hacen visibles cuando dejamos de rechazar lo que nos duele y lo abrazamos como parte de nuestra experiencia humana.

Y por supuesto nos vamos a sentir vulnerables frente a todo este material tan movilizador,

Que percibimos como violento y desgarrador,

Porque nos conecta con partes de nosotros mismos que hemos evitado mirar durante mucho tiempo.

Nos mueve cosas profundas,

Emociones y recuerdos que hemos mantenido ocultos porque nos asusta enfrentarlos.

Es normal que ese miedo y vulnerabilidad aparezcan,

Ya que estamos siendo llevados a territorios interiores desconocidos,

Aquellos que hemos temido explorar.

Nos resistimos porque aceptar experiencias que movilizan emociones que necesitan ser revisadas,

Como la soledad,

El miedo al abandono,

La necesidad de control,

Representan muertes simbólicas.

Es la disolución de lo que hemos creído ser,

De nuestra relación de pareja,

De la dinámica familiar y de lo que hemos asumido que significa ser madre,

Padre o cualquier otro rol importante en nuestras vidas.

Enfrentar estas emociones nos desafía a dejar ir viejas identidades,

Creencias y estructuras que nos han definido por tanto tiempo.

Y eso puede resultar profundamente aterrador,

Ya que nos desafía a transformarnos y a redefinir nuestra forma de estar en el mundo.

Entonces,

¿cómo nos vamos a sentir frente a esto?

Desprotegidos.

Porque no hay suelo bajo nuestros pies,

Como decíamos antes.

¿Quién nos cuida?

Lo que normalmente hacemos cuando aparecen experiencias desafiantes es dejarnos cuidar por las personas que nos quieren,

Con las que nos sentimos a salvo.

Y esto está bien,

Está muy bien,

De hecho,

Porque los demás nos ayudan a corregularnos.

Pero hemos de aprender a cuidar de nosotros también.

¿Alguna vez has pensado que tú puedes cuidarte en esos momentos de fragilidad?

Puede que te preguntes,

¿y cómo se hace?

Cuidar de nosotros mismos no requiere herramientas complicadas.

Se trata de cosas básicas,

Y muchas de ellas intuitivas.

Es,

Principalmente,

Adoptar una actitud amable y gentil hacia tu travesía,

Hacia lo que estás atravesando en este momento de tu vida.

Es dedicar unos momentos a respirar conscientemente,

Permitiéndote sentir cada inhalación y exhalación.

Es tomar un tiempo para caminar,

Para salir y observar los árboles,

Los colores,

Los sonidos,

Mientras sientes el contacto de tus pies en el suelo.

A veces es tan sencillo como poner la mano en tu corazón,

Acariciándote suavemente o dándote pequeños toquecitos,

Mientras sientes el calor de tus manos y te dices palabras de apoyo y amabilidad.

Tal como lo harías con un niño que está pasando por un momento difícil en la escuela,

Este acto de autocuidado nos recuerda que podemos ser nuestra propia fuente de consuelo y compasión.

Y la clave fundamental está en repetirlo cada día,

Creando un hábito,

Y observar con curiosidad si algo cambia de cómo me sentía antes de tomar ese paseo y cómo me siento ahora.

¿Cómo me relaciono con los aspectos de mi humanidad que siempre he rechazado?

En un intento de sobrevivir nos fragmentamos en millones de partes.

Ahora,

El camino de regreso es integrar todos tus fragmentos,

Todas tus piezas,

A través de las experiencias desafiantes y dolorosas,

Pero también de experiencias de goce y disfrute.

Si tienes cualquier duda,

Por favor escríbeme en comentarios.

4.8 (33)

Reseñas Recientes

Ana

December 6, 2024

Laura muc

© 2026 Laura De Miguel. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else