
Sanación de Enfermedades (parte 2 de 2)
Meditación guiada para sanación de enfermedades. Las instrucciones se encuentran en la parte 1 de este juego de dos audios. Esta meditación de carácter educativo se creó basado en las experiencias de personas que se sanaron de varias enfermedades realizando esta práctica de meditación del Corazón Espiritual todo el día durante varias semanas. Por favor escuchar la meditación guiada parte 1 técnica que explica en detalle cómo se da el proceso de sanación desde un punto de vista técnico.
Transcripción
Inspiramos profundo.
Al exhalar vamos relajando el cuerpo,
Que se vaya acomodando.
Hacemos unas dos o tres inhalaciones profundas.
Con cada exhalación vamos haciendo que el cuerpo se relaje más,
Que esté más suelto,
Que se vaya acomodando en una posición estable,
Donde estemos quietos,
Relajados durante toda la meditación.
Enfocamos la atención en la zona debajo de la nariz.
Observamos el aire que ingresa y sale por las fosas nasales.
Tomamos conciencia de nuestra mente.
Si hay pensamientos los dejamos ir.
Hacemos el esfuerzo en mantenernos concentrados justo debajo de la nariz.
Vamos relajando la frente.
Relajamos los ojos,
Los músculos de la cara.
Relajamos la mandíbula,
La lengua.
Toda la cabeza está totalmente suelta,
Relajada.
Relajamos el cuello.
Relajamos los hombros.
Mantenemos los hombros relajados hacia atrás,
La columna recta,
Relajada.
Relajamos el pecho,
El abdomen.
Relajamos los brazos,
Antebrazos,
Las manos,
Los dedos.
Relajamos la cadera,
Las piernas,
Pantorrillas,
Los pies.
Todo el cuerpo está totalmente suelto,
Relajado.
Observamos la respiración debajo de las fosas nasales.
Tomamos conciencia de nuestro ritmo de respiración a medida que relajamos más el cuerpo.
Nuestros ciclos de respiración son más suaves.
Cuando la mente está callada,
Nuestra respiración es más suave.
Si viene algún pensamiento lo dejamos ir.
Tratamos de hacer el esfuerzo de mantenernos sin pensar.
Estamos conscientes,
Atentos a la respiración debajo de la nariz.
El aire que entra y sale por las fosas nasales.
Con la mano al pecho,
Puede ser la mano izquierda o la mano derecha.
Simplemente asentamos la mano en la zona del pecho.
Seguimos enfocados debajo de la nariz,
Observando el aire que entra y sale por las fosas nasales.
Al mismo tiempo,
Indirectamente,
Estamos atentos a la zona del pecho.
Podemos percibir la presión de la mano en la zona del pecho sin enfocarnos.
Simplemente seguimos observando la respiración debajo de la nariz.
El aire que entra y sale por las fosas nasales.
Nuestra concentración está justo debajo de la nariz,
Observando nuestra respiración.
Y al mismo tiempo,
En forma indirecta,
Estamos atentos al cuerpo físico que esté relajado,
Suelto.
Lo mantenemos relajado.
Estamos atentos a la mente.
Si hay pensamientos,
Los dejamos ir.
Mientras más relajado esté el cuerpo,
Más relajada estará la mente.
Estamos atentos a la respiración,
A nuestros ritmos de respiración,
Cada vez más suaves,
Más relajados.
También estamos atentos a la zona del pecho.
Podemos percibir la presión de la mano tocando el pecho.
Hacemos varias inhalaciones profundas y al exhalar vamos dando la intención de bajar la mente a la zona del pecho,
Que se conecte nuestro centro intuitivo o nuestro ser interior en la zona del pecho.
Podemos visualizar,
Sentir o pensar que estamos bajando la mente a la zona del pecho.
Simplemente hacemos esto unas tres o cuatro veces y nos quedamos en silencio,
Atentos,
Observando.
Tenemos la mente desenfocada,
No estamos enfocados en nada y a la vez estamos sin enfocarnos,
Atentos a nuestro cuerpo físico,
A nuestra respiración,
A la zona del pecho,
A la mente.
Estamos conscientes,
Sin pensar,
Simplemente alertas,
Observando.
Si vienen pensamientos,
Hacemos el esfuerzo y no dejamos que sigan.
Tratamos de mantenernos sin pensar al menos dos minutos.
Eventualmente la mente se va a callar y vamos a poder conectarnos con nuestro ser interior,
Con nuestra inteligencia intuitiva.
Para activar más esta conexión,
Hacemos afirmaciones,
Decimos mentalmente yo escojo traer más luz a este mundo,
Yo escojo traer más luz a este mundo,
Yo escojo traer más luz a este mundo.
Podemos visualizar,
Sentir o pensar que una luz dorada empieza a crecer en la zona del pecho.
Mentalmente decimos yo soy la luz de Dios manifestándose aquí y ahora,
Yo soy la luz de Dios manifestándose aquí y ahora,
Yo soy la luz de Dios manifestándose aquí y ahora.
Mantenemos la mente desenfocada,
Seguimos atentos,
Observando.
A medida que practicamos vamos a empezar a sentir un calor en la zona del pecho,
Un calor envolvente,
Suave,
Que se va a ir expandiendo por todo el cuerpo.
Nuestra mente queda más callada y nuestro cuerpo más relajado.
Esto es un indicador de que estamos conectándonos con nuestra intuición,
Nuestro ser,
Nuestra conciencia,
Nuestra divinidad.
Mentalmente decimos yo soy la expresión de Dios en perfecta armonía,
Yo soy la expresión de Dios en perfecta armonía con este universo,
Yo soy la expresión de Dios en perfecta armonía con este universo aquí y ahora.
Conscientemente damos la intención de conectar esta inteligencia esta energía con la enfermedad que tengamos o de la persona con la que queramos trabajar para sanar.
Focalizamos nuestra atención en la zona del pecho y al mismo tiempo en la zona de la enfermedad.
Si está por todo el cuerpo nos enfocamos en todo el cuerpo y dejamos que la energía se vaya moviendo de manera automática,
Va a ir trabajando por sí misma.
Simplemente damos la intención.
Nuestra mente está relajada,
No hacemos mucho esfuerzo.
Estamos dejando que la energía de Dios vaya actuando en la zona del pecho imprimiendo la perfección en todas las células del cuerpo.
Dejamos que se manifieste la perfección y la armonía en nuestro cuerpo.
Mentalmente decimos yo soy la expresión saludable de Dios,
Yo soy la expresión saludable de Dios,
Yo soy la expresión física saludable de Dios.
Podemos visualizar esta energía de luz dorada envolviéndonos especialmente envolviendo la zona afectada donde esté la enfermedad o la persona que tenga la enfermedad como si fuera un sol dorado,
Radiante.
Y mentalmente decimos yo soy salud,
Yo soy la salud,
Yo soy salud,
Perfección y armonía.
Con estas afirmaciones estamos co-creando salud.
Estamos conscientes de nuestro ritmo de respiración,
Del cuerpo totalmente relajado,
Suelto,
Si hay tensión en alguna parte relajamos.
Estamos conscientes del campo de energía en la zona del pecho,
De nuestra mente totalmente quieta,
Callada,
De la zona donde estamos irradiando,
Donde se está transformando la energía,
Se está liberando.
Estamos enfocados con esta meditación en salud,
En armonía,
En amor,
En la perfección,
En la manifestación de la energía de Dios.
Estamos co-creando salud,
Armonía.
Ahora invocamos de nuestra mente un recuerdo donde estábamos muy felices,
Con mucho amor,
Con mucho armonía.
Tratamos de recordar y sentir la emoción,
Esa alegría,
Ese bienestar.
Así empezamos a invocar esta emoción de amor,
De gratitud,
De agradecimiento.
Sentimos esta alegría simplemente por el tomar conciencia de que somos seres perfectos,
Que somos la manifestación de Dios,
Que somos armonía,
Saludables.
Damos gracias a Dios,
A nosotros mismos.
Sentimos esta alegría,
Este amor.
Tratamos de potenciar esta emoción de gratitud,
De agradecimiento.
Podemos visualizarnos o sentirnos como personas alegres,
Amorosas,
Perfectas,
Totalmente saludables,
Con mucha energía,
Con mucha vitalidad.
Estamos conectados con la divinidad y somos luz dorada.
Somos portadores de la luz de Dios,
Irradiando todo alrededor luz dorada.
Sentimos y nos visualizamos como seres de luz dorada,
Todo alrededor.
Varios metros alrededor nuestro estamos como un sol dorado.
Creamos y nos conectamos con esta emoción,
Este sentimiento de amor,
De agradecimiento y de gratitud.
Con este sentimiento de gratitud,
De agradecimiento cerramos esta meditación,
Esta sesión.
Cuando estemos listos ya podemos seguir moviendo el cuerpo y abriendo los ojos.
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