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Ejercicio Guiado Nº 13

by Ciencia del Saber

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Meditación
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214

La meditación no sólo nos ayuda a estar más conectados o a reducir el sufrimiento. La meditación tiene efectos reales, físicos, en tu cerebro y en tu cuerpo. Ahora la ciencia ha explicado cómo la práctica de la meditación –más o menos regular- cambia tu cerebro. También sabemos que la meditación no sólo cambia tu cerebro mientras meditas, sino que los beneficios pueden perdurar en el tiempo.

Transcripción

Meditación guiada número 13.

Allí,

En la veranda perfumada,

Cuando todavía distaba mucho de despuntar el alba y los árboles estaban en silencio,

Lo que es esencia es belleza.

Pero esta esencia no puede experimentarse.

La experimentación debe cesar,

Porque la experiencia solo refuerza lo conocido.

Lo conocido nunca es la esencia.

La meditación no es nunca la ampliación de la experiencia.

No solo es el fin de la experiencia,

La cual es la respuesta al reto,

Grande o pequeño.

Sino la apertura de la puerta a la esencia.

La apertura de la puerta de una caldera,

Cuyo fuego destruye por completo sin dejar cenizas.

No hay residuos.

Nosotros somos los residuos.

Los conformistas de muchos miles de ayeres.

Una serie continua de infinitos recuerdos,

De elección y desesperación.

El gran yo y el pequeño yo son el patrón de la existencia.

Y la existencia es pensamiento.

Y el pensamiento es existencia,

Con su sufrimiento interminable.

En la llama de la meditación,

El pensamiento termina.

Y junto con él,

El sentimiento.

Pues ninguno de ellos es amor.

Sin amor no hay esencia.

Sin él solo hay cenizas,

En las que se basa nuestra existencia.

El amor proviene del vacío.

La meditación es la acción del silencio.

La meditación no tiene principio ni fin.

En ella no hay logro ni fracaso.

No hay acumulación ni renuncia.

Es un movimiento sin finalidad y por consiguiente más allá y por encima del tiempo y del espacio.

Su experimentación es su negación.

Porque el experimentador está atado a tiempo y espacio,

Al recuerdo y al reconocimiento.

Uno de los cimientos de la verdadera meditación es ese darse cuenta pasivo que es el desprendimiento total de toda autoridad y ambición.

De la envidia y del temor.

La meditación no tiene sentido.

No tiene significado alguno sin esta libertad.

Sin autoconocimiento.

Mientras haya elección no hay autoconocimiento.

La elección implica conflicto,

El cual impide la comprensión de lo que es.

Perderse en cierta fantasía,

En ciertas creencias románticas,

No es meditación.

El cerebro debe despojarse de todo mito,

Ilusión y seguridad y encarar la realidad de su falsedad.

No hay distracción.

Todo está dentro del movimiento de la meditación.

La flor es la forma,

El aroma,

El color y la belleza que es su totalidad.

Hágala literal o verbalmente pedazo si entonces no hay flor.

Solo un recuerdo de lo que fue.

Lo cual nunca es la flor.

La meditación es la totalidad de la flor en su belleza,

Viviendo y marchitándose.

La meditación es estar libre del pensamiento y un movimiento en el éxtasis de la verdad.

Estaba todo muy tranquilo,

A aquella hora temprana de la mañana,

Y ni un pájaro ni una hoja se movían.

La meditación,

Que comenzó a profundidades innotas y siguió con creciente amplitud e intensidad,

Escopleó el cerebro hasta reducirlo al silencio total.

Removiendo los pensamientos profundos,

Arrancando de raíz el sentimiento,

Vaciando el cerebro de lo conocido y de su sombra.

Fue una operación y no había operador o cirujano.

Estaba teniendo lugar como cuando un cirujano opera un cáncer,

Extirpando todo tejido contaminado.

No fuera a ser que la contaminación se extendiera de nuevo.

Por el reloj,

Esta meditación continuó durante hora y media.

Y era meditación sin el meditador.

El meditador interfiere con sus estupideces y vanidades,

Ambiciones y codicia.

El meditador es pensamiento que se ha criado con estos conflictos y agravios.

Y en la meditación del pensamiento debe cesar por completo.

Estos son los cimientos de la meditación.

Meditar es trascender el tiempo.

El tiempo es la distancia que cubre el pensamiento en la consecución de sus metas.

El desplazamiento siempre sigue el viejo sendero recubierto de un nuevo pavimento con nuevas vistas,

Pero siempre el mismo camino que no conduce a ninguna parte excepto al dolor y al sufrimiento.

La verdad deja de ser una abstracción solo cuando la mente trasciende el tiempo.

Entonces la dicha no es una idea derivada del placer,

Sino una realidad no verbal.

El vaciado del tiempo de la mente es el silencio de la verdad.

Y verlo es hacerlo.

De manera que no hay división entre el ver y el hacer.

En el intervalo entre ver y hacer brotan el conflicto,

La confusión y la desdicha.

Lo que no tiene tiempo es lo sempiterno.

El amanecer tardaba en llegar.

Las estrellas todavía relucían y los árboles aún estaban retraídos.

No piaba ningún pájaro,

Ni siquiera los pequeños búhos que habían ululado toda la noche de árbol en árbol.

Todo estaba extrañamente silencioso,

Excepto por el rugido del mar.

Se respiraba aquel olor a muchas flores,

A hojas pudriéndose y tierra húmeda.

Muy quieto estaba el aire y el olor se respiraba en todas partes.

La tierra aguardaba la aurora y el día venidero.

Había expectación,

Paciencia y una extraña quietud.

La meditación prosiguió con aquella quietud.

Y aquella quietud era amor.

No era el amor de algo o de alguien,

De la imagen y el símbolo,

De la palabra y las representaciones.

Era sencillamente amor sin sentimiento,

Sin emoción.

Era algo completo en sí mismo,

Desnudo,

Intenso,

Sin raíz ni dirección.

El sonido de aquel pájaro lejano era ese amor.

Era la dirección y la distancia.

Allí estaba sin tiempo ni palabra.

No era una emoción que se desvanece y es cruel.

El símbolo y la palabra pueden ser sustituidos pero no así la cosa.

Con su desnudez era totalmente vulnerable y por consiguiente indestructible.

Tenía la fortaleza inaccesible de aquella otra edad,

De lo incognoscible que venía por entre los árboles y de más allá del mar.

La meditación era el sonido de aquel pájaro piando desde el vacío y el rugido del mar que tronaba contra la playa.

El amor solo puede existir en el vacío total.

Allá a lo lejos,

Sobre el horizonte,

Despuntaba gris el alba y los oscuros árboles eran aún más oscuros e intensos.

En la meditación no existe la repetición.

La continuación de un hábito,

Hay un morir de todo lo conocido y el florecer de lo desconocido.

Las estrellas se habían desvanecido y las nubes se despertaron con la llegada del sol.

La meditación es un estado de la mente que lo contempla todo con total atención,

Íntegramente,

No solo algunas de sus partes.

La meditación es un estado de la mente que lo contempla todo con total atención,

Íntegramente,

No solo algunas de sus partes.

¿Qué es la vida?

En verdad todo lo que existe es vida.

Incluso aquellas criaturas que normalmente llamamos sin vida son vivientes.

La forma normal de su existir puede haber cesado y en este caso nosotros las llamamos sin vida,

Pero con el cese de esta vida una nueva forma de existencia aparece.

El proceso de disolución crea vida por sí mismo.

Todo aquello que es vibra.

Todo objeto existente consiste en moléculas moviéndose continuamente.

Usaremos el vocablo moléculas y no los de átomos,

Neutrones,

Protones,

Etc.

Tal vez nos veamos obligados a decir unas pocas palabras sobre moléculas y átomos.

Ante todo para calmar a los puristas que si no escribirían y nos explicarían cosas que ya sabemos.

Estáis solo,

Lejos de las luces de cualquier ciudad,

Las cuales por refracción a través de las gotas de humedad suspendidas en el aire hacen que los cielos aparezcan como empañados.

Estáis en vuestra propia cumbre.

Encima de vosotros las estrellas brillan claramente.

Contempláis como ruedan información interminable ante vuestros ojos maravillados.

Grandes galaxias extienden delante de vosotros.

Enjambres de astros adornan la negrura del cielo nocturno.

Cruza el cielo la banda que se conoce por vía láctea.

Parece un largo trazo de humo.

Estrellas,

Mundos,

Planetas,

Moléculas.

Así aquella criatura microscópica os vería a vosotros.

Los luceros del cielo aparecen como puntos de luz con increíbles espacios en medio de ellos.

Están a billones,

A trillones.

Sin embargo,

Comparado con el gran espacio entre ellas,

Nos hacen el efecto de escasas.

Un supuesto navío del espacio puede moverse entre las estrellas sin tocar ninguna de ellas.

En la suposición de que os fuera posible contornear los espacios entre las estrellas,

Las moléculas,

¿qué se vería?

La criatura microscópica que os está mirando desde lejos también se lo pregunta.

Nosotros sabemos que todo lo que ella ve somos nosotros.

¿Cuál,

Entonces,

Es la formación final de las estrellas en los cielos?

Cada hombre es un universo en el cual los planetas,

Moléculas,

Giran en derredor de un sol central.

Cada piedra o ramito o gota de agua se compone de moléculas en constante,

Inacabable movimiento.

El hombre se compone de moléculas que se mueven.

Este movimiento engendra una forma de electricidad que,

Unida a la electricidad,

Producto del superyo,

Da lugar a la vida sensible.

La vida de un hombre es la vida de un hombre.

El hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

El cuerpo de un hombre es el cuerpo de un hombre.

Alrededor de los polos de la Tierra brillan resplandecientes tempestades magnéticas que dan origen a las auroras boreales con todo su acompañamiento de luces coloreadas.

Del mismo modo,

Alrededor de todos los planetas y moléculas se producen radiaciones magnéticas que se conjugan y se interfieren con otras radiaciones emanadas de otros mundos o moléculas.

Nadie es un mundo dentro de sí mismo.

No existen mundos ni moléculas sin otros mundos y otras moléculas.

Cada criatura,

Mundo o molécula depende de la existencia de otras criaturas para que su existencia pueda continuarse.

También puede apreciarse que cada grupo de moléculas posee una densidad distinta.

Son como enjambres de estrellas meciéndose en el espacio.

En algunas partes del universo hay áreas muy despobladas de estrellas o planetas o mundos,

Como se quiera llamarlos.

Pero en otras existe una gran densidad,

Por ejemplo en la Vía Láctea.

De la misma forma una piedra puede representar una concentración muy fuerte de galaxias.

El aire está mucho menos poblado de moléculas y como sabemos pasa por los conductos capilares de nuestros pulmones y se mezcla con el torrente sanguíneo.

Más allá de la atmósfera existe un espacio donde hay grupos de moléculas de hidrógeno en ancha dispersión.

El espacio no es el vacío absoluto como la gente se imagina.

Es una colección de moléculas de hidrógeno en frenética oscilación y por ello las estrellas,

Los planetas y los mundos están compuestos de moléculas de hidrógeno.

Es evidente que si un cuerpo posee una cantidad importante de grupos moleculares será una cosa de la mayor dificultad para otro cuerpo el pasar a través de las moléculas del primero.

Pero lo que es llamado un fantasma que tiene sus moléculas ampliamente espaciadas puede atravesar.

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