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Cap 18 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte

by Ciencia del Saber

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Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 18: El bardo del devenir Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.

Transcripción

Audiolibro,

El libro tibetano de la vida y de la muerte,

Sogyal Rinpoche,

Capítulo 18,

El bardo del devenir.

Narrador Juan José Palanca,

Ciencia del saber.

Para la mayoría de las personas,

La experiencia de la muerte representará sencillamente pasar a un estado de olvido al final del proceso de morir.

Las tres etapas de la disolución interna pueden ser tan rápidas,

Se dice a veces como tres chasquidos de los dedos.

Las esencias blanca y roja del padre y de la madre se unen en el corazón y surge la experiencia negra denominada plenolobro.

Amanece la luminosidad base,

Pero no logramos reconocerla y nos hundimos en la inconsciencia.

Como ya he dicho,

Esta es la primera incapacidad de reconocer o etapa de ignorancia,

Llamada en tibetano ma rikpa,

Lo contrario de rikpa.

Esto señala el inicio en nosotros de otro ciclo de sámsara,

Que se había interrumpido por un instante en el momento de la muerte.

A continuación se presenta el bardo de dhármata,

Que pasa como un relámpago sin ser reconocido.

Es la segunda incapacidad de reconocer,

Una segunda etapa de ignorancia o ma rikpa.

De lo primero,

Que somos conscientes es como si el cielo y la tierra se separasen de nuevo.

De repente despertamos al estado intermedio que se extiende entre la muerte y el siguiente renacimiento.

Dicho estado se llama el bardo del devenir,

El sipa bardo,

Y es el tercer bardo de la muerte.

Tras nuestra incapacidad de reconocer la luminosidad base y tras nuestra incapacidad de reconocer el bardo de dhármata,

Se activan las semillas de nuestras tendencias habituales y vuelven a despertar.

El bardo del devenir abarca el tiempo que transcurre desde que estas semillas se despiertan de nuevo hasta que entramos en la matriz de la siguiente vida.

La palabra sipa en la expresión sipa bardo,

Que se traduce por devenir,

También significa posibilidad y existencia.

En el sipa bardo,

Como la mente ya no está limitada ni obstruida por el cuerpo físico de este mundo,

Las posibilidades de renacimiento en distintos reinos son infinitas.

Y este bardo tiene la existencia externa del cuerpo mental y la existencia interna de la mente.

La característica más destacada del bardo del devenir es que la mente asume el papel predominante,

Mientras que el bardo de dhármata se desplegaba en el reino de Rigpa.

Así,

En el bardo de dhármata tenemos un cuerpo de luz y en el bardo del devenir tenemos un cuerpo mental.

En el bardo del devenir,

La mente está dotada de inmensa claridad y de movilidad ilimitada,

Aunque la dirección en que se mueve viene determinada exclusivamente por las tendencias habituales de nuestro pasado karma.

Por eso recibe el nombre de bardo kármico,

Del devenir,

Porque,

Como dice Kalu Rinpoche,

Es el resultado completamente ciego u automático de nuestras acciones pasadas o karma y nada de lo que sucede aquí es una decisión consciente por parte del ser.

Somos simplemente sacudidos de un lado a otro por la fuerza del karma.

En este punto la mente ha llegado a la siguiente etapa en su proceso de despliegue gradual.

De su estado más puro,

La luminosidad base,

Pasa por su luz y energía las apariciones del bardo de dhármata y llega a la manifestación aún más vasta de una forma mental en el bardo del devenir.

Lo que ocurre ahora en esta etapa es un proceso de disolución invertido.

Reaparecen los vientos y con ellos vienen los estados de pensamiento conectados con la ignorancia,

El deseo y la ira.

Entonces,

Como todavía tenemos fresco en la mente el recuerdo de nuestro anterior cuerpo kármico,

Adoptamos un cuerpo mental.

El cuerpo mental.

Nuestro cuerpo mental en el bardo del devenir tiene varias características especiales.

Posee todos los sentidos,

Es extraordinariamente ligero,

Lúcido y móvil y se dice que su capacidad de percepción es siete veces más clara que en vida.

También está dotado con una especie de clarividencia rudimentaria que no se halla bajo control consciente pero proporciona al cuerpo mental la capacidad de leer otras mentes.

Al principio ese cuerpo mental va a tener una forma parecida a la del cuerpo que poseíamos en la vida que acaba de terminar,

Pero sin ningún defecto y en lo mejor de la vida.

Aunque esté usted enfermo o inválido en esta vida,

En el bardo del devenir tendrá un cuerpo mental perfecto.

Una de las antiguas enseñanzas dachshund nos dice que el cuerpo mental tiene aproximadamente el tamaño de un niño de ocho o diez años.

Debido a la fuerza del pensamiento conceptual,

Conocido también como el viento kármico,

El cuerpo mental es incapaz de permanecer quieto ni por un instante.

Está constantemente en movimiento.

Puede ir allí donde quiera sin impedimentos,

Solo con pensarlo.

Puesto que el cuerpo mental carece de base física,

Puede atravesar obstáculos sólidos como paredes o montañas.

El cuerpo mental puede ver a través de los objetos tridimensionales.

Sin embargo,

Como nos faltan las esencias padre y madre del cuerpo físico,

Ya no tenemos la luz del sol ni de la luna,

Sino solo un ténue resplandor que ilumina el espacio situado justo enfrente de nosotros.

Podemos ver a otros seres del bardo,

Pero no podemos ser vistos por los seres vivientes,

A no ser por aquellos que poseen la clase de clarividencia que se obtiene mediante una profunda experiencia en meditación.

Así pues,

Podemos encontrarnos y hablar durante fugaces momentos con muchos otros viajeros del mundo del bardo,

Los que han muerto antes que nosotros.

Debido a la presencia de los cinco elementos en su constitución,

El cuerpo mental nos parece sólido y seguimos sintiendo las punzadas del hambre.

Las enseñanzas del bardo dicen que el cuerpo mental vive de olores y obtiene su alimento de las ofrendas entregadas al fuego,

Pero solo puede beneficiarse de las ofrendas dedicadas especialmente a su nombre.

En este estado,

La actividad mental es muy rápida,

Los pensamientos fluyen en veloz sucesión y podemos hacer muchas cosas a la vez.

La mente sigue perpetuando los hábitos y pautas establecidos,

Sobre todo en su aferrarse a las experiencias y en su creencia de que son en último término reales.

Las experiencias del bardo.

Durante las primeras semanas del bardo tenemos la impresión de ser un hombre o una mujer,

Como en nuestra vida anterior.

No nos damos cuenta de que estamos muertos.

Volvemos a casa para reunirnos con la familia y las personas queridas.

Intentamos hablarles,

Tocarlas en el hombro,

Pero ellas no nos contestan y ni siquiera dan muestras de advertir nuestra presencia.

Por mucho que nos esforcemos,

No podemos conseguir que se fijen en nosotros,

Así los vemos llorar y dolerse por nuestra muerte sin que podamos hacer nada al respecto.

Intentamos utilizar nuestras pertenencias,

Pero es en vano.

Ya no se nos reserva un lugar en la mesa y se toman medidas para deshacerse de nuestras posesiones.

Nos sentimos enojados,

Dolidos y frustrados,

Como un pez que se retuerce sobre la arena caliente,

Dice el libro tibetano de los muertos.

Si estamos muy apegados a nuestro cuerpo,

Incluso es posible que intentemos sin conseguirlo,

Volver a entrar en él o merodear a su alrededor.

En casos extremos el cuerpo mental puede rondar sus posesiones o su cuerpo durante semanas o incluso años.

Y todavía puede ser que no comprendamos que estamos muertos.

Solo cuando vemos que no proyectamos ninguna sombra,

Que no nos reflejamos en los espejos y que no dejamos huellas al andar,

Acabamos dándonos cuenta de lo que ocurre.

Y el propio sobresalto de comprender que hemos muerto puede ser suficiente para hacer que nos desmayemos.

En el bardo del devenir revivimos todas las experiencias de nuestra vida anterior,

Revisando detalles minúsculos que hace mucho se nos borraron de la memoria y retornando a lugares,

Dicen los maestros,

En los que no hicimos más que escupir en el suelo.

Cada siete días nos vemos obligados a pasar de nuevo por la experiencia de la muerte con todo su sufrimiento.

Si nuestra muerte fue pacífica,

Ese estado mental pacífico vuelve a repetirse.

Si por el contrario fue agónica,

También se repite la agonía.

Y recuerde que todo esto sucede con una conciencia siete veces más intensa que la de la vida y que en el periodo pasajero del bardo del devenir todo el karma negativo de vidas anteriores regresa otra vez,

De una manera ferozmente concentrada y perturbadora.

Nuestro desasosegado y solitario vagabundeo por el mundo del bardo es tan frenético como una pesadilla y al igual que en los sueños creemos que tenemos un cuerpo físico y que realmente existimos.

Sin embargo,

Todas las experiencias de este bardo surgen sólo de nuestra mente,

Creadas por el regreso de nuestro karma y nuestros hábitos.

Retornan los vientos de los elementos y como dice Tulku Urgyen Rinpoche,

Se oyen fuertes ruidos causados por los cuatro elementos de tierra,

Agua,

Fuego y viento.

Se oye el ruido de una luz que cae constantemente a espaldas de uno,

El sonido de un gran río torrencial,

El sonido de una enorme masa de fuego ardiente como un volcán y el sonido de una gran tempestad.

Cuando intentamos escapar de ellos en la pavorosa oscuridad,

Se dice que se abren ante nosotros tres abismos distintos,

Blanco,

Rojo y negro,

Profundos y temibles.

Estos abismos,

Nos dice el libro tibetano de los muertos,

Son nuestra propia ira,

Deseo e ignorancia.

Nos vemos asaltados por chubascos helados,

Granizadas de sangre y pus,

Perseguidos por el sonido de amenazadores gritos incorpóreos,

Acosados por bestias feroces y demonios carnívoros.

Somos inexorablemente arrastrados por el viento del karma,

Incapaces de sostenernos en ningún lugar.

El libro tibetano de los muertos dice,

En esta hora te empujará por detrás el gran tornado del karma,

Aterrador,

Insoportable girando en un torbellino feroz,

Consumidos por el miedo,

Arrastrados de un lado a otro como semillas al viento,

Vagamos desvalidos por la lobreguez del verdo,

Atormentados por el hambre y la sed,

Buscamos un refugio aquí y allá.

Las percepciones de nuestra mente cambian a cada instante,

Arrojándonos como proyectados por una catapulta,

Según el libro tibetano de los muertos,

A estados alternativos de gozo o pesar.

En nuestra mente surge el anhelo de un cuerpo físico,

Pero no conseguimos encontrar ninguno,

Lo que nos sume en nuevos sufrimientos.

Todo el entorno y el paisaje están moldeados por nuestro karma,

Así como el mundo del bardo puede estar poblado por las imágenes de pesadilla de nuestros propios engaños.

Si nuestro comportamiento habitual en la vida era positivo,

Nuestras percepciones y experiencias en el bardo estarán entreveradas de dicha y felicidad.

Y si nuestra vida fue perjudicial y dañina para otros seres,

Nuestras experiencias en el bardo serán de dolor,

Aflicción y miedo.

Por eso se decía en Tíbet que los pescadores,

Carniceros y cazadores son atacados por versiones monstruosas de sus pasadas víctimas.

Quienes han estudiado detenidamente la experiencia de casi muerte,

Y sobre todo la revisión de la vida,

Que es uno de sus rasgos habituales,

Suelen preguntarse cómo podemos llegar a imaginar el horror de las experiencias que viven en el bardo un magnate de la droga,

Un dictador o un torturador nazi,

Por ejemplo.

La revisión de la vida parece sugerir que después de la muerte podemos experimentar todo el sufrimiento de que hemos sido directa o indirectamente responsables.

La totalidad del bardo del devenir tiene una duración media de 49 días,

Con un mínimo de una semana,

Pero varía en cada caso,

Igual como algunas personas viven hasta los 100 años y otras fallecen en plena juventud.

Algunos se quedan incluso atascados en el bardo para convertirse en espíritus o fantasmas.

Dudjom Rinpoche solía explicar que durante los 21 primeros días del bardo se conserva una poderosa impresión de la vida anterior y por tanto es el periodo más importante en que los vivos pueden prestar ayuda al muerto.

Después la vida futura va tomando forma poco a poco y pasa a ser la influencia dominante.

Tenemos que esperar en el bardo hasta que podamos establecer una conexión kármica con nuestros futuros padres.

A veces me figuro el bardo como una especie de sala para viajeros en tránsito en la que se puede esperar hasta 49 días antes de pasar a la siguiente vida,

Pero hay dos casos especiales que no deben esperar en el estado intermedio,

Porque el intenso poder de su karma los arrastra de inmediato hacia su próximo renacimiento.

El primero corresponde a quienes han llevado una vida muy benéfica y positiva y han entrenado tanto su mente en la práctica espiritual que la fuerza de su realización los impulsa directamente hacia un buen renacimiento.

El segundo caso es el de quienes han llevado una vida negativa y perjudicial.

Estos viajan rápidamente hacia el próximo nacimiento,

Donde quiera que sea.

El juicio.

Algunas descripciones del bardo hablan de una escena de juicio,

Una especie de revisión de la vida semejante al juicio después de la muerte,

Que se encuentra en muchas culturas del mundo.

La buena conciencia,

Un blanco ángel de la guarda,

Actúa como abogado defensor y expone todas las cosas benéficas que hizo uno en vida.

En tanto que la mala conciencia,

Un demonio negro,

Se encarga de la acusación.

El bien y el mal se contabilizan mediante guijarros blancos y negros.

A continuación,

El señor de la muerte que preside el juicio consulta el espejo del karma y pronuncia el veredicto.

A mi modo de ver,

Esta escena del juicio presenta interesantes semejanzas con la revisión de la vida,

Que se da en la experiencia de casi muerte.

En último término,

Todo el juicio se desarrolla en nuestra propia mente.

Nosotros somos el juez y el acusado.

Raymond Moody dijo,

Es interesante observar que en los casos que estudié,

El juicio no procedía del ser de luz,

Que al parecer amaba y aceptaba a aquellas personas a pesar de todo,

Sino más bien del interior del ser individual que era juzgado.

Una mujer que pasó por una experiencia de casi muerte le contó a Kenneth Ring,

Se te muestra tu vida y eres tú quien juzga,

Te juzgas a ti mismo,

Se te han perdonado todos los pecados,

Pero ¿puedes perdonarte tú mismo el no haber hecho las cosas que debías hacer y los pequeños engaños que acaso hayas cometido en la vida?

¿puedes perdonarte a ti mismo?

Ese es el juicio.

La escena del juicio también nos muestra que lo que realmente cuenta,

En último análisis,

Es la motivación que rige cada uno de nuestros actos y también que no hay manera de escapar a los efectos de nuestros actos,

Palabras y pensamientos pasados y a las improntas y hábitos que nos han dejado grabados.

Esto quiere decir que somos plenamente responsables,

No sólo de esta vida,

Sino también de nuestras vidas futuras.

El poder de la mente.

Puesto que en el bardo nuestra mente es muy ligera,

Móvil y vulnerable,

Cualquier pensamiento que surza,

Bueno o malo,

Tiene un poder y una influencia tremendos.

Sin un cuerpo físico que nos sirva de base,

Los pensamientos se convierten de hecho en realidad.

Imagínese qué irritación y qué agudo dolor podemos sentir al ver nuestro funeral realizado de cualquier manera,

O a parientes codiciosos que se pelean por nuestra herencia,

O amigos a los que queríamos profundamente y creíamos que nos querían,

Hablando de nosotros en tono desdeñoso,

Ofensivo o sencillamente con aire de superioridad.

Una situación así puede resultar muy peligrosa,

Ya que la violencia de nuestra reacción podría arrojarnos directamente a un renacimiento desdichado.

El punto clave,

Entonces,

En el bardo del devenir es el poder abrumador del pensamiento.

Este momento crucial nos haya completamente a merced de cualesquiera hábitos y tendencias que hayamos dejado crecer y dominar nuestra vida.

Si uno no controla esos hábitos y tendencias ahora,

En vida impidiéndoles que se apodreen de su mente,

En el bardo del devenir será su víctima impotente,

Zarandeada de un lado a otro por su poder.

La más ligera irritación,

Por ejemplo,

Puede tener un efecto devastador en el bardo del devenir,

Y por eso tradicionalmente la persona que leía el libro tibetano de los muertos debía ser alguien con quien el difunto tuviera una buena conexión.

De no ser así,

El mero sonido de su voz podía bastar para enfurecerlo,

Con las más desastrosas consecuencias.

Las enseñanzas dan muchas descripciones de la crudeza de la mente en el bardo del devenir.

La más llamativa de ellas afirma que nuestra mente,

En este bardo,

Es como una barra de hierro al rojo vivo llameante,

Que se puede doblar de cualquier manera mientras no se enfría,

En cuyo momento se solidifica rápidamente en la forma en que se encuentra.

Del mismo modo,

Se dice que un solo pensamiento positivo en este bardo puede conducir directamente a la iluminación,

Y una sola reacción negativa puede sumir en el más prolongado e intenso sufrimiento.

El libro tibetano de los muertos no podría advertirnos con mayor claridad.

Ahora es el momento que se para el subir del bajar.

Ahora es el momento en que si te deslizas a la pereza,

Siquiera por un instante,

Tendrás que soportar sufrimiento constante.

Ahora es el momento en que si te concentras por un instante,

Gozarás de felicidad constante.

Concentra la mente con un solo propósito.

Esfuérzate por prolongar los resultados del buen karma.

El libro tibetano de los muertos intenta despertar cualquier conexión con la práctica espiritual que la persona muerta hubiera podido tener,

Y la anima a prescindir de todo apego a personas y posesiones,

A abandonar el anhelo de un cuerpo,

A no entregarse al deseo ni la ira,

A cultivar la amabilidad antes que la animosidad,

Y a no pensar siquiera en cometer actos negativos.

La recuerda a la persona difunta que no tiene por qué temer.

Por una parte,

Le dice que las pavorosas figuras del bardo no son sino una proyección ilusoria de su propia mente,

Y que por naturaleza están vacías.

Por otra parte,

Que ella misma solo tiene un cuerpo mental de tendencias habituales,

Y por consiguiente también está vacía.

De modo que la vacuidad no puede dañar a la vacuidad.

La naturaleza transitoria y precaria del bardo del devenir también puede ser fuente de muchas oportunidades de liberación,

Y la susceptibilidad de la mente en ese bardo puede utilizarse en provecho nuestro.

Lo único que hemos de hacer es recordar una instrucción.

Lo único que hace falta es que surja en la mente un pensamiento positivo.

Si podemos recordar cualquier enseñanza que nos haya inspirado hacia la naturaleza de la mente,

Si tenemos aunque sea una buena inclinación hacia la práctica o una profunda conexión con una práctica espiritual,

Eso solo puede liberarnos.

En el bardo del devenir los reinos de Buda no aparecen espontáneamente como ocurre en el bardo de Dharmata.

Sin embargo,

Con solo recordarlos es posible transportarse allí por el poder de la mente y avanzar hacia la iluminación.

Se dice que si uno puede invocar a un Buda,

Éste aparecerá de inmediato.

Pero hay que tener presente que aunque las posibilidades son ilimitadas,

En este bardo debemos tener al menos un cierto control,

Si no un control total sobre nuestra mente y esto es sumamente difícil,

Porque allí la mente es muy vulnerable y está muy fragmentada e inquieta.

Así pues,

Siempre que recobre repentinamente la conciencia en este bardo,

Siquiera por un instante,

Recuerde de inmediato su conexión con la práctica espiritual,

Acuérdese de su maestro o Buda e invóquelos con todas sus fuerzas.

Si durante la vida ha cultivado el reflejo natural de rezar cuando las cosas se ponen difíciles o críticas o escapan a su control,

Será usted capaz de invocar al instante a un ser iluminado,

Ya sea Buda o Padmasambhava,

Tara o Avalokiteshvara,

Jesucristo o la Virgen María.

Si es capaz de invocarlos fervientemente,

Con devoción concentrada y con todo su corazón,

Por el poder de su bendición,

Su mente será liberada en el espacio de la mente de sabiduría del ser iluminado.

En esta vida puede parecernos a veces que la oración casi no produce resultados,

Pero en el bardo sus efectos son de un poder sin precedentes.

Con todo,

La descripción del bardo que le he dado aquí refleja la gran dificultad de concentrar la mente en ese momento si carecemos de un entrenamiento previo.

Piense en lo casi imposible que es acordarse de algo así como una oración en mitad de un sueño o una pesadilla,

En lo desvalidos e impotentes que nos sentimos entonces.

En el bardo del devenir resulta igual de difícil,

Si no más,

Ordenar mínimamente los pensamientos.

Por eso,

La consigna del libro tibetano de los muertos,

Repetida una y otra vez es,

No te distraigas.

Como se dice en él,

Esta es la línea divisoria donde se separan los budas y los seres conscientes.

En un instante están separados,

En un instante iluminación completa.

El renacimiento.

En el bardo del devenir,

A medida que se aproxima el momento del renacimiento,

Se anhela cada vez más el soporte de un cuerpo material y se busca uno disponible en el cual renacer.

Empezarán a aparecer distintos signos que nos indicarán en qué reino tenemos más probabilidades de nacer.

Los seis reinos de la existencia emiten luces de distintos colores y uno se sentirá atraído hacia una u otra según la emoción negativa que predomine en su mente.

Y una vez que uno se siente atraído hacia una de esas luces,

Es muy difícil volver atrás.

A continuación surgirán imágenes y visiones relacionadas con los diversos reinos.

Cuanto más familiarizado estemos con las enseñanzas,

Más consciente será de su verdadero significado.

Los signos varían ligeramente según las distintas enseñanzas.

En algunas se dice que si uno va a renacer como un dios,

Tendrá la visión de que entra en un palacio celestial de muchos pisos.

Si va a renacer como un semidios,

Tendrá la sensación de hallarse entre armas circulares de fuego giratorio o de dirigirse a un campo de batalla.

Si va a renacer como un animal,

Se encontrará en una cueva,

En un agujero en el suelo o en un nido de paja.

Si se tiene la visión de un tocón de árbol,

Un espeso bosque o un paño tejido,

Es que se va a renacer como espíritu hambriento.

Y si va a renacer en el infierno,

Tendrá la sensación de ser conducido sin poderse resistir hacia un foso negro,

Por una carretera negra,

A un país sombrío de casas negras o rojas o hacia una ciudad de hierro.

Hay muchos otros signos,

Como la dirección en la que se dirige la mirada o el movimiento,

Que indican hacia qué reino nos encaminamos.

Si se va a renacer en un reino divino o humano,

La mirada se dirigirá hacia lo alto.

Si en un reino animal,

La mirada se dirigirá recto al frente,

Como los pájaros.

Si en el reino de los espíritus hambrientos o en el de los infiernos,

Se mirará hacia abajo,

Como para zambullirse.

Si aparece cualquiera de estos signos,

Hay que procurar estar en guardia,

Para no caer en ningún renacimiento desdichado.

Al mismo tiempo,

Uno experimentará un vivo deseo de ciertos reinos,

Y se sentirá atraído hacia ellos de un modo completamente instintivo.

Las enseñanzas nos advierten que en ese momento,

Y debido al ávido anhelo de renacer,

Se corre el gran peligro de precipitarse hacia cualquier lugar que parezca ofrecer cierta seguridad.

Si ese deseo se frustra,

La ira que surge entonces es suficiente para hacer que el bardo termine bruscamente,

Y entonces,

Uno es arrastrado hacia su próximo renacimiento por la corriente de esta emoción negativa.

Así pues,

Como vemos,

Nuestro renacimiento futuro viene determinado directamente por el deseo,

La ira y la ignorancia.

Imaginémonos que corremos hacia un lugar de refugio,

Simplemente para escapar de las embestidas de las experiencias del bardo.

Entonces,

En el terror de la huida,

Podemos apegarnos y buscar un nuevo nacimiento sin mirar dónde,

Sólo para tener uno.

El libro tibetano de los muertos explica que incluso es posible caer presa de la confusión,

Y tomar erróneamente un buen renacimiento por malo,

O uno malo por bueno.

O es posible que oigamos las voces de nuestros seres queridos,

Que nos llaman,

O cantos seductores,

Y después de seguirlos darnos cuenta de que hemos sido atraído hacia los reinos inferiores.

Hay que tener mucho cuidado para no entrar a ciegas en uno de estos reinos indeseables.

Sin embargo,

Lo maravilloso es que en el instante en que uno se da cuenta de lo que está ocurriéndole,

Puede empezar realmente a influir en su destino y modificarlo.

Arrastrado por el viento del karma,

Uno llegará a un lugar donde sus futuros padres están haciendo el amor.

Al verlos,

Se sentirá emocionalmente atraído hacia allí,

Y a consecuencia de anteriores conexiones kármicas,

Empezará a sentir espontáneamente intensos sentimientos de afecto y aversión.

Si siente atracción y deseo hacia la madre junto con aversión y celos hacia el padre,

Renacerá como un niño,

Y en caso contrario como una niña.

Pero si uno sucumbe a esas poderosas pasiones,

No sólo volverá a renacer,

Sino que esa misma emoción puede llevarle a nacer en un reino inferior.

¿Podemos hacer algo desde ahora mismo para evitar renacer o para dirigir nuestro próximo renacimiento?

Las enseñanzas del bardo ofrecen dos clases distintas de instrucciones.

Métodos para evitar el renacimiento,

Y si no puede evitarse,

Para elegir un buen nacimiento.

El mejor método consiste en abandonar las emociones como el deseo,

La ira y los celos,

Y reconocer que en última instancia ninguna de las experiencias del bardo es real.

Si uno puede darse cuenta de ello y dejar que la mente repose en su verdadera naturaleza vacía,

Esto de por sí impedirá el renacimiento.

El libro tibetano de los muertos nos advierte aquí.

¡Ay!

El padre y la madre,

La gran tempestad,

El torbellino,

El trueno,

Las proyecciones pavorosas y todos esos fenómenos,

Aparente son ilusorios en su naturaleza real.

Aparezcan como aparezcan,

No son reales.

Todas las sustancias son falsas y ficticias,

Son como un espejismo,

No son permanentes,

No son inmutables.

¿De qué sirve el deseo?

¿De qué sirve el miedo?

Eso es considerar la no existente como existente.

Y a continuación nos aconseja.

Todas las sustancias son mi propia mente y esta mente es vacuidad,

No surgida ni obstruida.

Pensando así,

Mantén la mente natural y sin diluir,

Autocontenida en su propia naturaleza,

Como agua derramada sobre agua,

Tal como es,

Suelta,

Abierta y relajada,

Dejándola reposar de manera suelta y natural.

Puedes estar seguro de que la entrada matriz a las distintas clases de renacimiento quedará ciertamente cerrada.

El mejor método después de éste para evitar el renacimiento consiste en considerar a los futuros padres como al Buda o como el maestro o deidad Yidam y,

Como mínimo,

Tratar de generar un sentimiento de renuncia a haberse arrastrado hacia sensaciones de deseo y pensar en los reinos puros de los Budas.

Eso impedirá el renacimiento y puede hacernos nacer en uno de los reinos de Buda.

Si es usted incapaz de estabilizar la mente lo suficiente para realizar siquiera esta clase de práctica,

Todavía le quedan los métodos para elegir un renacimiento,

Métodos que están relacionados con las marcas y señales de los distintos reinos.

Si ha de renacer forzosamente o tiene el deseo deliberado de renacer para proseguir su camino espiritual y servir de ayuda a los demás,

No debe entrar en ningún reino que no sea el humano.

Sólo en éste se dan las condiciones favorables para el progreso espiritual.

Si va a renacer en una situación afortunada en el reino humano,

Dicen las enseñanzas,

Tendrá la impresión de estar llegando a una hermosa y lujosa casa o de hallarse en una ciudad o entre una muchedumbre o tendrá una visión de parejas haciendo el amor.

Aparte de esto,

Por lo general no tenemos elección.

Nos vemos atraídos hacia nuestro lugar de nacimiento tan inexorablemente como un pájaro atraído con añagazas hacia la jaula,

Como la hierba seca prende fuego o como se hunde un animal en un pantano.

El libro tibetano de los muertos dice al respecto,

Hijo,

Hija de una familia iluminada,

Aunque no quieras ir no tienes ningún poder propio,

Estás desvalido y obligado a ir.

Aún así,

Como constantemente nos recuerdan las enseñanzas de un modo tan inspirador,

Siempre hay esperanza.

Ahora es el momento de la oración.

Deseándolo y concentrándose intensamente,

Ya en este mismo momento todavía puede usted renacer en uno de los reinos de los budas o bien puede generar la profunda aspiración a renacer en una familia humana en la que pueda encontrar el camino espiritual y proseguir hacia la liberación.

Si tiene usted un karma poderoso que lo impulsa hacia un reino en particular,

Quizá no tenga elecci��n.

No obstante,

Su aspiración y sus oraciones en vida pueden ayudarle a cambiar ese destino,

De manera que pueda renacer en una vida que le conduzca algún día a la liberación.

Incluso en el momento de entrar en la matriz puede seguir rezando para que ocurra así.

Incluso ahora puede visualizarse usted mismo como un ser iluminado,

Como Bajara Sattva.

Según dicen tradicionalmente los maestros,

Bendecir la matriz en que está entrando como un lugar sagrado,

Un palacio de los dioses y seguir practicando.

Ahora que el bardo del devenir amanece sobre mí,

Concentraré la mente con intensidad y me esforzaré en prolongar los resultados del buen karma.

Cerrar la entrada al renacimiento y procurar no renacer.

Esta es la hora en que se necesitan perseverancia y percepción pura.

Abandona las emociones negativas y medita en el maestro.

Lo que fundamentalmente nos empuja hacia la reencarnación es el deseo de la mente de habitar en un reino en particular,

Así como su tendencia a solidificar y a cerrarse,

Que haya expresión definitiva en el renacimiento físico.

Esta es la etapa siguiente en el proceso de manifestación que,

Como hemos visto,

Se desarrolla a lo largo de los bardos.

Si consigue usted dirigir la mente hacia un nacimiento humano,

Habrá cerrado el círculo.

Ahora se dispone a nacer de nuevo en el bardo natural de esta vida.

Al ver a sus padres haciendo el amor,

La mente se siente inexorablemente atraída y entra en la matriz.

Esto marca el final del bardo del devenir,

Que termina mientras la mente vuelve a experimentar rápidamente los signos de las fases de disolución y el amanecer de la luminosidad base.

A continuación vuelve a surgir la experiencia negra del pleno logro y en el mismo instante se establece la conexión con la nueva matriz.

Así empieza la vida,

Tal como termina con la luminosidad base.

Fin del capítulo 18.

Siguiente capítulo,

Capítulo 19.

Ayudar después de la muerte.

Gracias.

4.9 (27)

Reseñas Recientes

Beatriz

July 23, 2024

Debemos aprovechar la valiosa vida humana para, mediante la práctica, despejar los velos de nuestra mente, atenuar el egocentrismo; purificar nuestro karma negativo y acumular mérito para el momento del bardo y las futuras vidas. Que maravillosa explicación del bardo. Muchas gracias por tu lectura 🙏🪷

RosaMaria

December 20, 2021

Cuando después de la muerte nos encontramos en un estadio intermedio : el bardo del devenir, que significa volver a nacer, aparece Marpa que es lo contrario de Ritpa ya que el cuerpo de luz no se reconoce en el bardo del devenir, también en el bardo del devenir, hay muchas posibilidades de renacer, la mente es más importante que el cuerpo y es muy inconsciente debido al karma. Este bardo dura de una semana a cuarenta y nueve dias. Los familiares del difunto pueden ayudarle en los primeros días. Cada siete días volvemos a pasar por la experiencia de muerte con siete veces más consciencia a la que teníamos en vida. El karma negativo nos hizo estar en ese bardo. Puede ser la ignorancia, ya que la ignorancia genera karma negativo. Para no renacer hemos de abandonar las emociones negativas. Tener muy en cuenta que ninguna experiencia del bardo es real. Son ilusiones de nuestra mente. En el bardo nada es real. Hemos de reposar en la mente vacía. Esta mente es vacuidad. La mente natural es sin límites, amplia, sin restricciones y es tranquila, Serena con paz, pura. Hemos de tenerlo presente y rezar muy fervorosameñte para liberarnos de la mente ordinaria. Ver a futuros padres como Dios o Buda y así nacer en el Reino de Dios, en una familia espiritual para en la siguiente vida poder alcanzar al final la liberación, la vida eterna. Muchas gracias Juan José. Tenemos que rezar, esforzarnos por ser mejores y meditar, estar en el presente con consciencia plena. Esto es lo que necesitamos.

Jonathan

August 10, 2021

Buenisimo!!! Muchas gracias!!

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