
Creando el árbol de tu vida
A veces, la vida cotidiana hace que nos desconectemos de nuestra esencia. Uniéndonos a la tierra y al universo en forma de árbol, podemos sentir que estamos en unión con ellos y conseguir armonía y paz interior, alcanzando así un bienestar interior.
Transcripción
Nos situamos en una posición cómoda sintiendo todo nuestro cuerpo relajado y sin tensiones.
Respiramos profundamente siendo conscientes del aire que entra en nuestros pulmones aire puro regenerador de todas nuestras células.
Inspiramos luz,
Tranquilidad,
Sosiego.
Al exhalar expulsamos fuera de nosotros enfados,
Preocupaciones,
Quehaceres.
Con cada respiración nuestros pulmones se ensanchan llenándose de luz y creando semillas que recogen esa luz y nuestro amor.
Visualizamos o imaginamos que una brillante luz envuelve nuestros pulmones.
Esta luz recorre todo nuestro cuerpo por la espina dorsal iluminando todos nuestros chakras llegando a las plantas de nuestros pies y por ello salen atravesando toda la corteza terrestre y llegando al centro de la tierra a su corazón.
A él se une la luz que de nuestros pulmones ha partido y se funde con el corazón de la madre tierra formando parte de él.
Sentimos su amor y su protección,
Disfrutamos de todo lo que nos ofrece agradeciendo todo lo que ese corazón nos regala.
Del corazón de la madre tierra salen unas raíces fuertes y gruesas envueltas en la luz que de nosotros partieron hacia él.
Esas raíces hacen el camino de regreso hacia nosotros y entran de nuevo por las plantas de nuestros pies recorriendo nuestra columna vertebral.
Esas raíces van uniendo todos nuestros chakras envolviéndolos así con su fuerza y con su luz.
Estas raíces llegan a nuestros pulmones y absorben las semillas que al principio hemos creado con nuestra respiración consciente.
Estas raíces junto a las semillas y envueltas con nuestra luz se elevan hasta la parte de nuestra coronilla.
Respiramos profundamente y al respirar las dejamos salir por nuestro séptimo chakra transformado en un fuerte y robusto tronco con sus ramas elevándose hacia el universo.
Ramas que van componiendo un frondoso árbol gracias a la simiente y a la energía creadora procedente del corazón de la madre tierra y del amor de nuestro interior más profundo.
Sentimos que nuestro cuerpo al completo forma parte del tronco del árbol que se ha creado y nos fundimos con él sintiendo que nuestra sangre es la sabia que lo recorre,
Fuente de energía y de vida.
Sus ramas y sus raíces se alargan y expanden absorbiendo la luz,
El sol,
El aire y el agua.
Todo ello necesario para su existencia y que el planeta tierra nos regala.
Respiramos profundamente poniendo la conciencia en el árbol en el que nos hemos convertido,
En el árbol de la vida,
De nuestra vida.
Sentimos la unión con el universo a través de nuestras ramas y a través de nuestras raíces nos sentimos unidos a la madre tierra en perfecta armonía,
En perfecta unión sintiendo que formamos parte de una unidad,
Del poder de la creación y del poder de sentirnos uno con el universo y la tierra.
Respiramos profundamente haciéndonos conscientes de ello.
Inspiramos,
Expiramos,
Nos hacemos también conscientes de cómo se ensanchan nuestros pulmones y cómo volvemos a sentir nuestro cuerpo con cada respiración.
Una respiración pausada y relajada y así nos vamos haciendo conscientes del momento y el lugar en el que estamos.
Vamos sintiendo nuestro cuerpo y poco a poco vamos abriendo los ojos,
Reteniendo en la memoria el amor del árbol que hemos creado con nuestra esencia.
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