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Relajación Nocturna: Meditacuento en el Bosque Africano

by Alma Cuentos

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Adéntrate en un bosque africano bajo un cielo estrellado y encendamos juntos una acogedora fogata. En este meditacuento, te invito a sumergirte en una mágica narración inspirada en cuentos africanos y compartida por Nelson Mandela: “El Jefe Serpiente”. Esta historia te llevará a un viaje emocional de compasión y virtud mientras exploramos la bondad humana en medio de la naturaleza nocturna africana. Acompáñame en esta meditación única y déjate envolver por la atmósfera especial que creamos para ti en Alma Cuentos. ¡Es hora de relajarse y disfrutar de la magia de las historias que nos tocan el alma!

Transcripción

Bienvenidos a Alma Cuentos,

Donde las historias nos tocan el alma.

Soy Alexandra y hoy nos encontramos en un bello rincón de un mágico bosque.

Bajo el docel de árboles centenarios,

Susurros de hojas y cantos de aves se entrelazan en una sinfonía ancestral.

En esta noche estrellada,

La naturaleza misma nos rodea,

Y quiero que tú también seas parte de esta experiencia única.

Pero antes de adentrarnos en nuestra narración,

Debemos encender nuestra fogata.

Ahora sí,

No hay nada mejor que escuchar historias alrededor de un buen fuego.

Siente su calor,

Su luz,

Su poder para reunirnos en su entorno y unirnos en la magia de las historias.

Hoy la aventura que compartiremos se origina en el vasto continente africano,

Titulado El Jefe Serpiente,

Una joya de sabiduría que ha atravesado generaciones en esta tierra llena de misterio y tradiciones.

Esta es la versión del libro Mis cuentos africanos,

Escrito por el icónico Nelson Mandela,

Un relato que refleja la profunda conexión que los africanos han tenido con la naturaleza y la importancia de la compasión.

Así que,

Bajo el manto estrellado del cielo nocturno,

Rodeados por el bosque antiguo y abrazados por la magia de la fogata,

Te invito a un viaje al corazón de África con El Jefe Serpiente.

Antes de sumergirnos en nuestro cuento,

Tomemos un momento para conectarnos con la naturaleza a nuestro alrededor.

Imagina que estás de pie en medio de un antiguo bosque africano.

Siente la tierra bajo tus pies y la brisa suave que acaricia tu piel.

Las hojas crujen suavemente bajo tu paso y el aroma de la flora silvestre llena el aire.

Respira profundamente y siente cómo la energía de este lugar se entrelaza contigo.

Cierra los ojos si lo deseas y a través de tu imaginación déjate llevar por los sonidos y sensaciones de este hermoso bosque.

Escucha el suave gorjeo de las aves,

Los tambores distantes que parecen latir al ritmo del corazón de la madre naturaleza.

Con cada respiración,

Siente cómo te conviertes en uno con este entorno.

Imagina que estás rodeado de luces tenues y colores vibrantes que emanan de la tierra,

Las plantas y los animales.

La magia de África fluye a través de ti,

Llenándote de calma y curiosidad.

A medida que tu mente y cuerpo se relajan en esta atmósfera única,

Déjate llevar por la sensación de unidad con el entorno.

Siente la tierra,

La brisa y la vida que te rodea.

Empieza a prepararte para una historia que te conectará con la esencia misma de la naturaleza africana y la sabiduría ancestral.

Y ahora,

Mientras mantienes esta conexión especial,

Imagina que tomas un trozo de madera y avivas el fuego de nuestra fogata,

Viendo cómo las llamas crecen aún más,

Destellando su energía y calor.

La fogata se convierte en el corazón de nuestra historia,

Un faro que nos guiará a través del cuento.

Ahora,

Ya estamos listos para comenzar.

Regresemos de nuevo a nuestro círculo alrededor de la fogata,

Donde la magia de las historias nos aguarda.

Así que sin más preámbulos,

Continúa sintiendo la calidez de la fogata mientras te sumerges en el cuento de El Jefe Serpiente.

Nandi era muy pobre.

Su marido había muerto y la había dejado sin hijos varones para pastorear los rebaños y con una sola hija para echarle una mano en los campos.

En verano,

Cuando los árboles undoni estaban cuajados de flores de color crema,

Nandi y su hija excavaban el huerto para desenterrar amadumbe con que acompañar las gachas de maíz.

En otoño,

Cuando las flores se habían marchitado,

Recogía las bayas púrpuras y dulces de los undoni y se las daba a sus vecinas,

Que a cambio le entregaban tiras de carne seca de cabra y calabazas llenas de espesa y cremosa cuajada.

Un día caluroso,

Nandi se dirigió al río,

Como acostumbraba a recoger bayas púrpuras,

Y no encontró nada.

No había a la vista ni una valla,

Ni una sola.

Oyó entonces un fuerte silbido,

Potente y pavoroso.

Al alzar la vista,

Divisó a una enorme serpiente verde-grisácea con los anillos enroscados alrededor del tronco rojo oscuro del árbol,

Y la cabeza,

Meciéndose entre las ramas,

Estaba comiéndose las bayas.

—¡Me estás robando las bayas!

—le gritó.

—¡Oh,

Serpiente,

Me estás robando todas las bayas!

¡Me vas a dejar sin ninguna fruta para intercambiar por carne!

La serpiente emitió otro silbido y se deslizó tronco abajo.

Aunque tenía miedo,

Nandi no huyó,

Porque no quería quedarse sin bayas.

—¿Qué me darás a cambio de las bayas de un doni?

—siseó la serpiente.

—Si te lleno el cesto,

¿me entregarás a tu hija?

—¡Sí,

Te entregaré a mi hija esta misma noche!

¡Basta con que me dejes llenar el cesto de frutos púrpura!

Ya con el cesto lleno y camino de regreso a casa,

Nandi se estremeció al pensar en lo que había prometido.

¿Cómo iba a entregar a su hija a una bestia tan horrible?

Debía evitar por todos los medios que la serpiente averiguase dónde vivía.

Por si acaso la estaba vigilando,

Volvería dando un rodeo.

Cruzó el río por una zona donde las aguas corrían sobre un lecho de roca poco profundo y se internó en el matorral a la otra orilla,

Deslizándose en silencio entre los espinos.

No se dio cuenta de que una espina larga le rasgaba la falda de cuero y un pedacito se quedaba enganchado en el árbol.

Atravesó los cañaverales con cautela y sigilo.

Ojo a visor,

Por si andaba por allí el cocodrilo.

Y badeó una charca profunda.

Sin que se diera cuenta,

Una gruesa valla púrpura se le cayó del cesto y quedó flotando en el agua.

Se dirigió con cuidado hacia un enorme hormiguero.

Cuando estuviera tras él,

Sería imposible que la viera desde los árboles undoni.

Pero metió el pie en la entrada camuflada de la madriguera de la rata de agua.

Y,

Sin que lo advirtiera,

De su ajorca se desprendieron tres cuentas que quedaron sobre la tierra blanda y marrón.

Llegó al fin a su choza y le dijo a voces a su hija.

Hija mía,

He cometido una maldad.

He prometido a la serpiente que te entregaría ella a cambio de este cesto de fruta púrpura.

Y estalló en sollozos.

Entretanto,

La serpiente se había deslizado al suelo para seguir a Nandi,

Balanceando la cabeza de aquí para allá.

Vio el pedacito de cuero enganchado en una espina y supo qué dirección debía tomar.

Balanceando la cabeza de aquí para allá una vez más,

Vio una valla púrpura y madura flotando en la profunda charca y supo por dónde continuar.

Volvió a balancear la cabeza de aquí para allá,

Hasta que vio las tres cuentas en la boca de la madriguera de la rata de agua y supo por dónde avanzar.

Precisamente cuando Nandi prompurría en llanto,

Se oyó un fuerte silbido a la entrada de la choza,

Y la serpiente entró reptando y enroscó sobre sí misma su largo cuello verde grisáceo.

¡No!

¡No!

Chilló Nandi.

¡La promesa no iba en serio!

¡No te puedo entregar a mi hija!

La muchacha levantó la vista.

En sus ojos castaño oscuro había una mirada dulce y sin rastro de miedo.

¡Lo prometido es deuda,

Madre!

Dijo.

¡No tienes más remedio que entregarme a la serpiente!

Estiró la mano y le acarició la cabeza verde grisácea.

¡Vamos!

Dijo.

¡Te voy a dar algo de comer!

Y le entregó una calabaza llena de cuajada espesa y cremosa para que bebiera.

Luego dobló su manta y preparó el lecho para su señora,

La serpiente.

Nandi abrió los ojos a medianoche.

¿Qué la había despertado?

¿Habría atocido el leopardo?

¿Estaría la hiena acantándole a la luna?

Algún sonido tenía que haberla sacado del sueño.

Agusó el oído.

Voces.

Oía voces.

Esa que hablaba era su hija.

Pero.

.

.

¿y la otra voz?

Aquella voz profunda y vibrante salió sigilosa de debajo de las mantas de piel.

¿Y qué fue lo que vio?

Seguiría soñando.

Sentado junto a su hija había un apuesto joven,

Alto,

Moreno y fuerte.

Solo podía ser el hijo de un jefe.

O tal vez un jefe.

Su hija estaba ensartando las cuentas multicolores de un collar,

Trenzando con ellas un dibujo de boda.

Y mientras trabajaba,

El joven le hablaba dulce y amorosamente.

Nandi echó un vistazo a la manta doblada donde la serpiente se había acomodado para descansar.

Allí solo había una piel larga y enroscada,

De color verde grisáceo.

Nandi se precipitó a cogerla y la arrojó al fuego que aún ardía en el centro de la choza.

El hechizo se ha roto.

Dijo el jefe serpiente.

Porque una muchacha virtuosa se ha compadecido de mí,

Y una anciana necia ha quemado mi piel.

Y,

Pese a la dureza de sus palabras,

Sonrió a Nandi con afabilidad.

Nandi tiene ahora tres nietos.

Un chico que pastorea el ganado en la sabana,

Y dos niñas que le ayudan a escardar los maizales y desenterrar los amadumbe.

Ya no necesita recoger bayas de undoni porque nunca les falta comida.

La historia del jefe serpiente nos deja con valiosos aprendizajes.

A medida que explorábamos este antiguo bosque africano y seguimos la travesía de Nandi y su hija,

Nos recordaba que la sabiduría y la virtud a menudo residen en los lugares menos esperados.

A pesar de los retos que enfrentamos,

A menudo encontramos el camino gracias a la compasión y la valentía.

Este relato nos invita a cuestionar nuestras promesas y entender que las decisiones que tomamos pueden afectar profundamente nuestras vidas y las de aquellos a quienes amamos.

La historia también destaca la importancia de la compasión y el entendimiento,

Incluso en los momentos más desafiantes.

Así que mientras nos sentamos alrededor de nuestra fogata,

Dejemos que la luz de las llamas nos recuerde que,

A menudo,

La verdad y la bondad resplandecen en las circunstancias más inesperadas.

A medida que la fogata arde y la noche africana nos envuelve con su misterio,

Es hora de concluir nuestro viaje por el jefe serpiente.

Espero que esta historia haya encendido tu corazón y dejado una impresión duradera en tu alma.

Desde lo profundo de este antiguo bosque africano,

Te agradezco por unirte a esta velada.

La magia de las historias reside en su capacidad para unirnos,

Emocionarnos y transmitir lecciones que perduran a lo largo del tiempo.

Así que,

A medida que nos despedimos de nuestro círculo alrededor de la fogata,

Lleva contigo las enseñanzas de este cuento.

Y recuerda que,

En cada rincón del mundo,

Hay historias que nos conectan con la sabiduría universal y la belleza de la vida.

Hasta una próxima aventura.

Soy Alexandra.

Hoy me despido para que descanses en la magia de esta noche africana y que tus sueños estén llenos de historias que toquen tu alma.

4.6 (25)

Reseñas Recientes

Manuela

July 18, 2024

Me transporté al bosque africano con la visualización y el cuento. Que lindo, muchas gracias 🙏

Miguel

February 4, 2024

Que bello cuento

Alexandra

January 23, 2024

Los efectos de sonido y las voces me encantan, también la visualización inicial, muy bonito todo

Tatiana

January 18, 2024

Estas historias con magia y animales son muy entretenidas. Gracias por este agradable momento 🙏

Martin

October 27, 2023

Muy bien!

Mateo

October 27, 2023

Gracias por la historia, cómo siempre excelente narración

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