
Curso Con Escaner Y Cuencos Tibetanos (1 Hora)
Curso de meditación en el que se habla de qué es la meditación, cómo meditar, anclajes y luego se hace una práctica de media hora. Puede ayudar con el estrés, los dolores de cabeza, las cervicales, la tensión del día a día y a dormir mejor. Meditación grabada en una sesión en directo con público. Se pueden oír toses y sonido de ambiente. Contiene un cuento inspirador final. Te puede ayudar a liberar la tensión, a relajarte y respirar profundo, a dormir mejor y a estar más presente en el día a día.
Transcripción
Bueno,
Vamos a empezar.
Hoy toca a Cuencos,
¿vale?
Entonces,
Bueno,
Damos la bienvenida hoy a Miriam,
Que viene a conocernos.
Y nada,
Pues esto es un grupo estable de meditación que tenemos aquí.
Hay algunos asiduos que hoy no están y algunos que no son muy asiduos que hoy han venido.
Pero es que me ha dicho que al final tenía un poco de lío en el trabajo y que al final no podía.
Así que nada,
Vamos a comenzar.
Y bueno,
Hoy vamos a hacer una sesión de Cuencos,
Como veis,
¿vale?
Y vamos a comenzar directamente,
O sea,
Vamos a entrar así directamente en meditación,
¿vale?
Entonces,
Vamos a hacer la sesión un poco al revés.
Normalmente lo estructuramos con una pequeña meditación sentados en silencio.
A lo mejor toco algún cuenco,
Vamos un poquito,
Y luego ya hacemos como un escáner corporal,
Tumbados y tal.
Hoy vamos a entrar directamente como a la segunda parte y la vamos a hacer un poquito más extensa,
¿vale?
Entonces,
La meditación es una aceptación deliberada de lo que hay,
De lo que está pasando,
¿vale?
Una aceptación desde tu nerviosismo a este folclore que hemos hecho aquí un poco y este desorden inicial.
Es como un intento de aceptar,
Porque claro,
Los seres humanos venimos con mucha trayectoria de juzgar.
Entonces,
No siempre podemos aceptarlo de entrada,
¿vale?
Estamos con las lentes del me gusta,
No me gusta,
¿vale?
Que sería,
En lenguaje budista,
El deseo y la aversión,
¿vale?
Entonces,
Para los budistas,
Aquí no somos de ninguna religión,
¿vale?
Pero sí que hablamos de religiones a veces,
Porque tienen enseñanzas y nos las cogemos,
¿vale?
Entonces,
Los budistas tienen esto de que para ser felices,
El camino de la felicidad tiene que ver con salir del deseo y de la aversión.
El deseo es como hacia lo que queremos ir y la aversión es desde lo que huimos,
¿no?
Y para ellos es como más estar en el presente aceptando lo que hay,
¿vale?
Entonces,
En ese sentido,
La propuesta es que todo lo que esté pasando,
O sea,
Que desde que llegamos a meditación,
Todo lo que está pasando,
Estamos intentando ya poner el chip de aceptarlo,
¿vale?
Aceptar todo lo que esté pasando ahora.
Desde mi dolor de cabeza,
Ligero,
A mi nerviosismo,
Porque me he entretenido hablando con Laura y al final tarda un poco más en organizar esto.
A lo que os puede ir pasando a cada uno,
¿no?
Porque cada uno somos una persona totalmente independiente y ¿qué me está pasando a mí,
No?
En la misma sesión de cuencos veremos que cada uno lo vive de una forma y que cada día tú lo vas a vivir de una manera.
O sea,
No es igual tu primer día,
Tu segundo,
Tu tercero.
Incluso cuando ya llevas mucho tiempo meditando,
No es lo mismo si hace buen tiempo o hace mal tiempo.
Como somos distintos y como estamos cambiando todo el rato,
Pues eso hace que nuestra práctica sea totalmente distinta.
O sea,
Yo me doy cuenta qué distinto es mi práctica de por la mañana que me levanto dispuesto a meditar y a los diez minutos aparece mi hijo Fran y se me tumba encima y entonces estoy un rato con él,
O sea,
Quiero decir,
Un rato que está ahí,
Otro rato que me habla y no puedo meditar,
Otro que se va y entonces yo me pongo otra vez a meditar.
Ahora,
Sentarme aquí con vosotros y estar en grupo.
También el grupo tiene su fuerza,
No sé qué,
Pero ya solamente.
.
.
Oye,
Hoy ¿por qué ha venido Fran?
Pero quiero decir que de por la mañana a por la noche,
En mi caso,
Hay un cambio muy grande.
De por la mañana a las doce de la mañana hay un cambio muy grande.
Es que no me digas,
Pero cuando yo ya he sido un poco eficiente,
Mi mente se relaja un poco,
Por ejemplo.
Y entonces estoy un poco más en el presente.
Y por otro lado también digo,
Bueno,
Yo por las mañanas yo acepto mi mente,
Con mi locura.
Y a veces es como,
Bueno,
Pues mira,
Pues más fácil la meditación,
Porque como me paso la mitad de la meditación con mi locura,
Se me pasa volando.
¿Sabes lo que quiero decir?
Cuando tú estás pensando,
Muchas veces en la media hora se te pasa súper rápido.
Y a veces cuando estás intentando estar ahí presente y dices,
Vaya,
Qué aburrimiento,
Y no se te pasa el tiempo.
Bueno,
Esto es para decir que cada sesión es distinta,
Que no.
.
.
Especialmente para mí ya,
Que es tu primera sesión,
Pues que no te juzgues demasiado,
Porque aparecerán juicios.
Y también que en la meditación,
Son tres palabras que siempre lo digo,
Estos de mis maestros,
Un anhelo,
Un pánico y una revelación.
El anhelo es lo que nos trae aquí.
O sea,
Como una especie de intuición,
Necesidad de parar y estar tranquilo.
O que sé que tengo el cortisol súper alto en el cerebro y que me va a dar algo.
Bueno,
Pues yo ya lo sé,
O tengo esa intuición o tal,
O me han hablado y he ido a una sesión y conecto.
Entonces,
Eso me trae aquí,
Buscando algo.
Pero cuando me siento y me encuentro conmigo mismo,
Pues salimos huyendo,
Porque es como un espejo donde me veo a mí misma y no me gusto tanto.
O sea,
Nos encantaría gustarnos,
Pero es que todavía no nos gustamos demasiado,
Porque como estamos en ese juicio,
También nos juzgamos a nosotros.
Entonces,
Lo maravilloso de la meditación es que según vas avanzando y vas permaneciendo en meditación y te vas juzgando menos a ti que te ves ahí en ese espejo,
Empiezas a juzgar menos todo lo que te rodea.
Y ya no tienes tan claro cómo tiene que ser el mundo,
Si a ese niño lo tienen que quitar de esos padres porque son maltratadores,
O es mejor que estén,
¿sabes?
Entonces,
Empiezas a no juzgar tanto y empiezas a disfrutar más el presente.
Y la tercera palabra,
Hemos dicho,
Anhelo,
Un pánico,
Porque al vernos muchas veces queremos huir y por eso nos cuesta meditar.
Y el tercero es una revelación,
Se caen velos.
Revelación es de que se caen los velos de nuestro interior y nos vemos de verdad.
Nos vemos y también vemos el mundo.
O sea,
En el lenguaje cristiano,
No sé qué pasó con Jesucristo,
Que dicen se rasgaron las vestiduras o se rasgó el velo del templo,
Porque en ese momento tenían un velo que era como a partir de ese sitio era donde estaba Dios.
Entonces,
No sé qué hizo Jesús,
Que se rasgó el velo del templo,
Cayó y se pudo ver a Dios o algo así.
Y pues en nuestro interior también puede llegar a eso.
Podemos llegar a esa apertura,
A la trascendencia,
A esa revelación.
Vamos,
De hecho,
Pasa.
Entonces,
Bueno,
Yo os animo así fuertemente con estas palabras a meditar hoy,
A renovar nuestros votos que ahora los iré guiando durante la meditación.
Y eso,
Habrá mucha parte de la meditación que yo la voy guiando y es con mi voz,
Entonces es como tú intentar cuando aparezcan tus pensamientos y te vayas y te digas,
Si Pablo está ahora hablando de no sé qué o diciendo no sé qué,
Volver a mi voz.
Y cuando esté con los cuencos,
Tocando los cuencos o cuando estemos en silencio,
Volvemos a los anclajes.
Los anclajes,
Por ejemplo,
Uno muy sencillo es nuestra respiración.
Sentir cómo entra el aire y cómo sale.
Lo puedes sentir en las fosas nasales,
Te puedes poner las manitas en el estómago y sentir cómo sube y cómo baja o sentirlo en los hombros.
Así que,
Bueno,
Pues para hoy,
Para empezar,
En la parte de silencio de cuencos,
Cuando tú te des cuenta que te has despistado,
Vuelves al sonido de los cuencos y a tu respiración.
Y esto,
Que parece que te estoy diciendo a ti solo,
Nos lo digo a todos,
Porque todos estamos continuamente practicando.
O sea,
Decimos que la meditación es una práctica.
Es como en el gimnasio y nuestros pensamientos son las pesas que me ayudan a hacer el músculo de la neurociencia o del cerebro,
Por así decirlo.
Cuando hablo de neurociencia y cerebro,
Mi referente es Rocío,
Porque le gusta mucho a ella.
Nazareth Castellanos.
Pues vamos allá,
¿vale?
Entonces,
El que quiera puede tumbarse para hacer.
.
.
Vamos a empezar directamente con el escáner corporal.
No,
Va a ser un escáner corporal ya largo.
Lo que sí que voy a hacer es,
Voy a ir introduciendo hasta el escáner corporal.
A lo mejor voy diciendo cosas y voy hablando un poquito.
Entonces,
Si quieres tú estar un poquito sentada y ya cuando veas que voy a empezar el escáner de tumbas,
Pues también puedes hacerlo.
Pues bienvenida,
Bienvenido a esta sesión de meditación que hacemos con cuencos tibetanos hoy.
Y te invito a sentarte o tumbarte en una postura que para ti sea cómoda.
Si estás tumbada o tumbado,
Te invito a estirar las piernas.
Si quieres,
Te puedes poner algo en la corva,
Debajo de las rodillas,
Para que estén un poquito flexionadas.
Pero siempre haciendo todo aquello que para ti sea cómodo y que no te fuerces a nada que no sea cómodo.
Las manos las puedes poner a los lados del cuerpo o en el regazo.
Y si estás sentada,
Las manos puedes poner cualquier mudra que te apetezca.
Puedes enfrentar las manos para sentir esa energía que fluye a través de ellas o simplemente los latidos del corazón.
Y poco a poco ir entrando en la clave del presente.
Te invito a tomar una inhalación profunda.
Inhala.
Aguantas el aire.
Cuando quieras,
Lo sueltas despacio.
Aguantas el aire.
Cuando quieras,
Lo sueltas despacio.
Y vamos a repetir esto un par de veces.
Inhala profundo.
Aguantas el aire.
Y lo sueltas despacio.
A la vez que relajas tu cuerpo.
Relajas tus extremidades.
Te sueltas.
Y vas entrando en esta dinámica de la confianza.
Y una tercera vez.
Inhala profundo.
Aguantas.
Y cuando quieras,
Sueltas el aire.
Y puedes sentir como tu cuerpo se apoya especialmente sobre algunos puntos.
Puedes sentir los glúteos,
Tu espalda,
Y si estás tumbada,
La cabeza y los talones.
Trata de escuchar todos los sonidos de la sala y de fuera.
Aceptándolos.
Incluso,
A lo mejor,
Puedes llegar en tu quietud a sentir los latidos de tu corazón.
Como ese sonido biológico interno.
Puedes renovar tus votos de quietud como un utensilio para poder sentir la concentración.
Incluso verte con más capacidad.
Cuando te vengan picores,
Te puedes rascar si quieres.
O cualquier otra sensación.
Pero también te invito a distanciar un poco más entre el picor y tu reacción.
Como elegir si te quieres rascar hoy o puedes mirar un poco esa sensación corporal que tienes.
Al meditar podemos sentir picor,
Calor,
Frialdad,
Humedad,
Sequedad y un sinfín de sensaciones como hormigueo o cualquier otra cosa.
La sensación de que se duermen las extremidades.
Todo lo que pase está bien.
No queremos entenderlo sino simplemente sentirlo.
Todo lo que pase está bien.
No queremos entenderlo sino simplemente aceptarnos.
También puedes darte la enhorabuena por reservar un espacio para cuidarte hoy.
Y parar.
Cuando nos paramos parece que no está pasando nada pero por dentro esta elección de volver al presente una y otra vez ejercita nuestro cerebro.
Es como un laboratorio de presencia.
Puede traer beneficios como dormir mejor.
Si puedo estar en el presente y sentir mi cuerpo cansado caeré dormido.
Como sanación de mis tensiones.
Si puedo atender mis dolores corporales.
A veces estos poco a poco se van aflojando.
Puedo atender después cuando alguien me habla,
Sus palabras,
Sus gestos.
Y la gente se siente más escuchada.
Es un camino de regreso a casa,
De vuelta al hogar.
Y ahora vamos a iniciar un escáner corporal.
Simplemente es repasar las partes de mi cuerpo para con la atención y con la sensación de que estoy en un escáner corporal.
Repasar el cuerpo para con la atención dejar que poco a poco se vayan relajando hasta donde hoy puedan.
Al sentir la relajación también sentiremos más tensión.
Porque sentiremos esas partes de nuestro cuerpo que nos duelen,
Que no pueden relajarse del todo.
Y por otro lado,
Otras partes de nuestro cuerpo sentiremos su pesadez y cómo se relajan completamente.
Así que imagina que tu cuerpo es una carcasa hueca y oscura.
Que se va a ir iluminando por una luz del color que tú quieras.
Tu cuerpo se va a ir iluminando con ese color.
Vine a ver qué color te apetece para que te ilumine por dentro y mientras va a ir pasando por cada zona va a ir llevando relajación y conciencia y presencia.
La luz aparece en el centro de la palma de la mano derecha.
Siente ese punto.
Y al inhalar imagina como que llevas el aire hacia esa zona.
Y al exhalar imagina como que el aire viene de allí.
La luz se extiende por toda la palma de la mano derecha.
Y después va a ir iluminando cada una de esas zonas.
Y después va a ir iluminando cada uno de los dedos de la mano.
Dedo meñique.
Anular.
Corazón.
Índice.
Índice.
Y pulgar.
Siente todo el peso de tu mano derecha.
Y el dorso de la mano.
Deja que la luz ascienda por la muñeca hasta llegar al codo y al hombro.
Siente ahora tu brazo derecho completamente.
Con cada inhalación imagina que llevas el aire hasta tu brazo derecho.
Y con cada exhalación imagina que el aire viene desde allí.
La luz llega ahora hasta el pecho.
Mira a ver cómo tienes tu pecho,
Tu plexo solar,
Tu corazón.
Mira a ver si hoy puedes sentir los latidos del corazón o no.
La luz desciende ahora por el costado derecho.
Pasando por los pulmones.
Las vísceras,
Los riñones,
El hígado.
Hasta llegar a la zona del glúteo derecho.
Y la cadera.
Y la espalda.
Y la espalda.
Y la espalda.
Y la espalda.
Y la espalda.
La luz desciende ahora por la pierna derecha.
La parte externa del muslo y la parte interna.
Hasta llegar a la rodilla.
Gemelo.
Pantorrilla,
Tobillo.
El empeine y los deditos del pie.
La planta del pie derecho.
Tienes todo el lado derecho de tu cuerpo iluminado,
Relajado.
Mira a ver si notas alguna diferencia entre el lado derecho y el lado izquierdo.
Y trata de sentirlo todo en su conjunto.
La luz aparece ahora en el pie izquierdo.
Asciende por los deditos,
El talón,
Hasta el empeine y el tobillo.
La pantorrilla y el gemelo.
La rodilla izquierda y el muslo.
Hasta llegar a la cadera.
Puedes sentir tu pierna izquierda completamente.
Siente tu glúteo izquierdo.
Siente cómo va ascendiendo la luz.
Por las tripas,
Genitales,
Costado izquierdo,
Hasta llegar a la zona del pecho y la garganta.
Mira a ver si hay algo que tu garganta quiera expresar hoy que no haya expresado.
La luz se desplaza ahora hasta el hombro.
Y baja por el brazo izquierdo,
Hasta el codo,
Muñeca,
Dorso de la mano,
Los dedos de la mano,
Desde el meñique,
Hasta el hombro.
Dorso de la mano.
Los dedos de la mano,
Desde el meñique,
Anular,
Corazón,
Índice y pulgar.
Palma de la mano izquierda,
Centro de la palma de la mano izquierda.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Lleva la atención ahora a la zona lumbar y deja que suba la luz por tus vértebras.
Hasta la zona del cuello,
Las cervicales,
El cuero cabelludo.
Después tu rostro,
Tu frente.
Siente el entrecejo.
Como ese punto en el que llevará ahora la respiración al inhalar.
Siente que llevas tu respiración al entrecejo.
Tercer ojo.
Y como también cuando exhalas el aire viene desde ahí.
Relaja tus ojos,
Tus pómulos,
Tu boca,
Tu lengua.
Y déjate llevar por el sonido de los cuencos y de tu respiración.
La senda estrecha.
En cierta ocasión,
Previno Dios al pueblo de un terremoto que habría de tragarse las aguas de toda la tierra.
Y las aguas que reemplazarían a las desaparecidas,
Se convertirían en agua.
Y las aguas que se convertirían en agua,
Se convertirían en agua.
Y las aguas que se convertirían en agua,
Se convertirían en agua.
Y las aguas que reemplazarían a las desaparecidas habrían de enloquecer a todo el mundo.
Tan solo el profeta se tomó en serio a Dios.
Transportó hasta la cueva de su montaña enormes recipientes de agua.
De modo que no hubiera ya de faltarle el líquido elemento en los días de su vida.
Y efectivamente se produjo el terremoto.
Desaparecieron las aguas y una nueva agua llenó los arroyos y los lagos y los ríos y los estanques.
Algunos meses más tarde bajó el profeta de su montaña a ver lo que había ocurrido.
Y era verdad,
Todo el mundo se había vuelto loco y le atacaba a él y no quería tener nada que ver con él.
Y hasta se convenció todo el mundo de que él era el que estaba loco.
Así pues el profeta regresó a su cueva de la montaña contento por haber tenido la precaución de guardar agua.
Pero a medida que transcurría el tiempo la soledad se le hacía insoportable.
Anhelaba tener compañía humana.
De modo que descendió de nuevo a la llanura.
Pero nuevamente fue rechazado por la gente,
Tan diferente de él.
Entonces el profeta tomó su decisión.
Tiró el agua que había guardado,
Bebió del agua nueva y se unió a sus semejantes en su locura.
Cuando buscas la verdad vas solo.
La senda es demasiado estrecha para llevar compañía.
Pero ¿quién puede soportar semejante soledad?
Pues toma una inhalación profunda.
Inhala.
Aguantas el aire y lo sueltas despacio mientras mueves ligeramente los dedos de las manos y los dedos de los pies.
Y vas poco a poco ampliando los movimientos para desperezarte como más te guste.
Puedes estirarte,
Restregarte la cara,
Abrazarte las piernas,
Ponerte en postura fetal o hacer cualquier otra cosa que te apetezca.
Y de esta forma vamos a ir terminando la meditación.
Muchas gracias.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
Org
Conoce a tu maestro
More from Pablo Cabrera
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
