
Yoga Nidra - La Cueva del Corazón
Yoga Nidra es un método para llegar a la relajación física, emocional y mental. Es una importante técnica de meditación y relajación profunda. A lo largo de la práctica, tendrás que realizar una afirmación breve y positiva, una resolución, que se repite tres veces al principio y al final de la práctica. Al formular tu Sankalpa es como si plantaras una semilla en la mente que regularmente se riega. En esta meditación conectarás con tu niño interior. Deseo que lo disfrutes.
Transcripción
Hari Om Tatsat Hari Om Tatsat Hari Om Tatsat Nos vamos a preparar para la práctica de Yoga Nidra.
Túmbate boca arriba en la postura del cadáver,
Savasana.
Brazos y piernas ligeramente separados.
Ambas palmas de las manos mirando hacia arriba.
Ponte cómodo.
Recuerda que es importante que tu cuerpo esté completamente a gusto y cómodo para que puedas mantenerte quieto durante toda la práctica.
Cierra tus ojos y siente tu cuerpo entregarse a la tierra sintiendo la fuerza de gravedad suavizando todo tu cuerpo.
Relaja la mandíbula.
Labios y dientes ligeramente separados.
Tu lengua se ensancha.
Incluso tus ojos se ablandan dentro de sus cuencas.
Siente todo tu cuerpo.
Ve sintiendo el efecto de la gravedad sobre cada parte de tu cuerpo en contacto con el suelo.
Sintiendo el contacto de tus puntos de apoyo sobre el suelo.
Todo tu cuerpo completamente pesado.
Relajado y tu mente libre de tensión.
Pesado como un tronco muy pesado.
Incluso tus pensamientos se vuelven pesados como si fueran piedras cayendo lentamente en el fondo de tu conciencia.
Ahí se quedan pesados como el plomo.
Ahora toma una inhalación profundamente y exhala toda contracción y estrés.
Solo siente todo tu cuerpo descansar.
Siente todo tu cuerpo y la respiración sin ningún esfuerzo.
Es muy importante que durante la práctica no te duermas.
Repítete mentalmente que no te vas a dormir y que te mantendrás consciente hasta el final de la práctica.
Ahora vas a contar regresivamente tu respiración.
Comienza por el número 10 y cada vez que exhales ve hacia atrás una cuenta.
Próxima exhalación.
.
.
9 Próxima exhalación.
.
.
8 Próxima exhalación.
.
.
7 Cada exhalación es como quitarle una capa a una cebolla.
A medida que te acerques a cero tu cuerpo y tu mente se van adentrando en una tranquilidad absoluta.
En cero siente que descansas en total paz y quietud.
Siente la sensación de tranquilidad y paz en todo tu cuerpo.
Ahora es el momento de formular tu Sankalpa.
El Sankalpa es una afirmación positiva.
Algo con lo que estás tiernamente comprometido a lograr.
Para poder sembrar la semilla de tu intención primero crea el sentimiento de agradecimiento.
Siéntete agradecido por todo lo que te ha llevado a este momento ahora.
Siéntete agradecido por todas las acciones,
Acontecimientos y decisiones que te han traído al presente.
Absorto en un sentimiento de gratitud repite tu Sankalpa tres veces mentalmente con seguridad y convicción.
Si así es,
Éste se hará realidad en tu vida presente.
Repite las palabras exactas de tu Sankalpa con precisión y absoluta certeza de que tu resolución tomará lugar.
Ahora vamos a hacer un recorrido consciente por el cuerpo.
No trates de concentrarte,
Solo escucha.
Ve o siente la parte del cuerpo que describo mientras profundizas tu relajación.
Empezamos.
Toma conciencia de la mano derecha,
Pulgar derecho,
Dedo índice,
Dedo corazón,
Anular y meñique.
Toma conciencia de la palma de la mano derecha,
Dorso de la mano,
Muñeca,
Antebrazo,
Codo,
Brazo derecho,
Hombro,
Axila,
Costillas derechas,
Cadera,
Glúteo,
Muslo derecho,
Rodilla,
Pantorrilla,
Tobillo,
Talón,
Empeine,
Planta del pie derecho,
Dedo gordo,
Segundo dedo,
Tercer dedo,
Cuarto dedo y quinto dedo.
Toda la parte derecha de tu cuerpo.
Toda la parte derecha de tu cuerpo.
Toma conciencia de todos los dedos de tu pie derecho.
Quinto dedo,
Cuarto dedo,
Tercer dedo,
Segundo dedo y dedo gordo.
Empeine,
Talón,
Tobillo,
Pantorrilla,
Rodilla,
Muslo derecho,
Glúteo,
Cadera,
Costillas derechas,
Axila,
Hombro,
Brazo derecho,
Codo,
Antebrazo,
Muñeca,
Dorso de la mano,
Palma de la mano derecha,
Mano derecha,
Dedo meñique,
Palma de la mano derecha,
Mano derecha,
Dedo meñique,
Anular,
Dedo corazón,
Dedo índice,
Pulgar derecho.
Toda la parte derecha de tu cuerpo.
Toda la parte derecha de tu cuerpo.
Toma conciencia de la mano izquierda.
Pulgar izquierdo,
Dedo índice,
Dedo corazón,
Anular,
Anular,
Y meñique.
Toma conciencia de la palma de la mano izquierda,
Dorso de la mano,
Muñeca,
Antebrazo,
Codo,
Brazo izquierdo,
Hombro,
Axila,
Costillas izquierdas,
Cadera,
Glúteo,
Muslo izquierdo,
Rodilla,
Pantorrilla,
Tobillo,
Talón,
Empeine,
Planta del pie izquierdo,
Dedo gordo,
Segundo dedo,
Tercer dedo,
Cuarto dedo,
Y quinto dedo.
Quinto dedo.
Toda la parte izquierda de tu cuerpo.
Toda la parte izquierda de tu cuerpo.
Toma conciencia de todos los dedos de tu pie izquierdo.
Quinto dedo.
Cuarto dedo.
Tercer dedo.
Segundo dedo.
Dedo gordo.
Empeine.
Talón.
Tobillo.
Pantorrilla.
Rodilla.
Muslo izquierdo.
Glúteo.
Cadera.
Costillas izquierdas.
Axila.
Hombro.
Brazo derecho.
Codo.
Antebrazo.
Muñeca.
Torso.
Brazo de la mano.
Palma de la mano izquierda.
Mano izquierda.
Dedo meñique.
Anular.
Dedo corazón.
Dedo índice.
Y pulgar izquierdo.
Toda la parte izquierda de tu cuerpo.
Toda la parte izquierda de tu cuerpo.
Ahora toma conciencia de la parte de atrás de tu cuerpo.
Toma conciencia de la parte posterior de tu cabeza.
Homóplato derecho.
Homóplato izquierdo.
Toda la columna vertebral.
Desde las cervicales hasta las lumbares.
Glúteo derecho.
Glúteo izquierdo.
Coxis.
Hombro.
Antebrazo.
Codo.
Coxis.
Pierna derecha.
Pierna izquierda.
Talón derecho.
Y talón izquierdo.
Toda la parte posterior de tu cuerpo.
Toda la parte posterior de tu cuerpo.
Ahora toma conciencia de la parte superior de tu cuerpo.
Lleva tu atención a la garganta.
Mentón.
Mandíbula.
Boca.
Dientes.
Lengua y paladar.
Pómulo derecho.
Pómulo izquierdo.
Nariz.
Tabique nasal.
Entrecejo.
Cuenca del ojo derecho.
Cuenca del ojo izquierdo.
Pupila derecha.
Pupila izquierda.
Pupila derecha.
Pupila izquierda.
Cien derecha.
Cien izquierda.
Oreja derecha.
Oreja izquierda.
Frente.
Cuero cabelludo.
Toda tu cabeza.
Toda tu cabeza.
Toda tu cabeza completamente relajada.
Ahora llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
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Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
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Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
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Llévalo.
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Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Llévalo.
Ahora,
Tómate un momento para observar tu cuerpo físico descansando sobre el suelo.
Observa desde arriba tu cuerpo descansando sobre el suelo.
Posiciónate como si fueras un observador de tu propio cuerpo.
Vas viendo tu cuerpo desde arriba,
Desde la distancia.
Y tú sigues viéndolo como si fuera un cuerpo que no te pertenece,
Un cuerpo extraño a ti.
A lo lejos se escuchan risas infantiles.
Efectivamente,
Es una risa de niño en la lejanía.
Esa risa se va haciendo cada vez más cercana,
Cada vez más cercana y más fuerte.
Esa risa te resulta muy familiar.
De pronto,
Esa risa se hace tan cercana y un niño muy pequeño aparece.
Y te das cuenta de que ese niño eres tú cuando eras pequeño.
En un instante,
Varios momentos de tu infancia recorren tu pantalla mental como si fueran fragmentos de películas.
Se pueden visualizar los rasgos del niño,
Su piel,
Su cabello,
Su pelo,
Cómo va peinado,
Sus ojos,
Su mirada,
Su nariz,
Su boca,
Su postura,
Su altura,
La ropa que lleva puesta.
Ese niño eres tú.
Te puedes visualizar en ese pequeño cuerpo de hace varios años.
Puedes sentirte ese niño en este momento.
No sabes muy bien cómo has aterrizado aquí,
Ni por qué te encuentras en este lugar tan insólito.
Pareces estar perdido.
Miras hacia los lados para intentar situarte.
Das una vuelta sobre ti mismo observando alrededor tuya.
Y de pronto ves ese cuerpo enorme echado en el suelo como si fuera un monumento de piedra de varios metros de longitud.
Decides subirte a él.
Te cuesta un poco encontrar un punto de apoyo para impulsarte,
Pero lo haces sin problema enganchándote al dedo gordo del pie derecho.
Empiezas a recorrer el cuerpo por el pie derecho.
Subes por la pantorrilla,
La rodilla,
El muslo,
La cadera,
La cintura.
A la altura de la cintura te paras un instante y decides adentrarte hacia el ombligo.
Ahí decides sentarte unos instantes en el hueco del ombligo y miras hacia arriba.
El cielo se encuentra completamente despejado,
Sin ninguna nube y puedes sentir el calor del sol sobre tu rostro.
Cierras los ojos y te quedas aquí un instante disfrutando de este momento mágico.
Decides levantarte y sigues andando para seguir tu investigación.
De pronto,
En la zona del pecho,
Más precisamente a la altura del corazón,
Descubres una puerta de madera verde muy antigua.
Intentas abrir la puerta,
Pero ésta se encuentra cerrada con llave.
Echas la mano al bolsillo y descubres que posees esa llave.
La introduces en la cerradura y empiezas a girar.
La puerta se abre muy lentamente,
Haciendo un suave chillido.
Por la pequeña apertura de la puerta empieza a salir una neblina roja intensa con olor a caramelo.
Sin miedo,
Empiezas a adentrarte en ese lugar misterioso.
Agitas ligeramente las manos para disipar la opacidad y poder ver lo que se encuentra al otro lado.
Ahí descubres unas preciosas escaleras de caracol.
Empiezas a bajar esas escaleras de piedra muy lentamente.
Cada escalón es diferente e irregular.
Vas bajando con mucho cuidado para que no te caigas.
Vas bajando con mucho cuidado escalón a escalón.
Al final descubres una bellísima cueva.
Escuchas un portazo a lo lejos y te das cuenta de que la puerta arriba se ha cerrado.
La cueva es amplia.
Las paredes brillantes reflejan una luz roja cálida.
La bruma no te deja ver con claridad la totalidad del espacio.
Sigues avanzando y puedes percibir el centro de la cueva.
Ahí se encuentran una chimenea encendida y un sofá de terciopelo rojo con mantas y cojines.
Miras alrededor tuya y compruebas que no hay nadie más.
Sólo estás tú.
Decides sentarte cómodamente en el sofá,
Pues el lugar te parece extremadamente acogedor.
Te acurrucas a un lado del sofá con un cojín y una manta.
Cierras tus ojos y te sientes en el lugar más seguro que jamás hubieras podido imaginar.
Sientes que la neblina se adentra por tus fosas nasales al inhalar.
Y puedes respirar la fragancia del lugar.
La temperatura es cálida y todo tu cuerpo descansa en quietud en la superficie del sofá.
Al prestar atención empiezas a notar bajo tus pies un lejero estremecimiento.
Este temblor sube por tus piernas en forma rítmica y armoniosa.
Cada vez más fuerte y potente.
Es el latido de la cueva del corazón.
Te quedas aquí,
Dejándote emecer por ese latido que se va convirtiendo en una melodía conocida para ti.
Quédate aquí,
Sabiendo que ese niño se quedará en tu corazón para siempre.
Para siempre.
Cada vez que necesites recurrir a él,
Él estará ahí para ti.
En los buenos como en los malos momentos.
Arropándote con su calor y amor.
Sigue recibiendo lo que sea que necesites mientras descansas en la cueva del corazón.
En la calidez del centro de tu corazón.
Ahora es el momento de repetir tu Sankalpa,
Tu afirmación personal.
Primero establece el sentimiento de gratitud y acepta que todo es perfecto tal y como es.
Y ahora repite la misma resolución que hiciste al principio de la práctica.
Repítela tres veces con devoción y absoluta certeza de que tu deseo vendrá a suceder.
Ahora vuelve a tu respiración.
Toma conciencia de tu respiración natural y siente el vaivén de tu abdomen hacia arriba y hacia abajo.
Poco a poco vas a ir tomando conciencia de tu cuerpo físico.
Vuelve a sentir el efecto de la gravedad sobre cada punto de apoyo de tu cuerpo.
Y poco a poco vas a ir tomando conciencia del lugar en el que te encuentras.
Y vas a ir moviendo los dedos de las manos,
Los dedos de los pies.
Puedes ir moviendo la cabeza hacia un lado y hacia el otro.
Lleva las rodillas ligeramente hacia el pecho y déjate caer hacia la derecha.
Quédate aquí unos instantes en posición fetal recordando el niño que eres.
Ahora guardando en un rincón de tu corazón para siempre.
Y poco a poco ve moviéndote cuidadosamente despacio.
Y cuando te encuentres preparado puedes ir sentándote.
La práctica de Yoganidra ha concluido.
¡Hariyom Tatsat!
Conoce a tu maestro
4.8 (118)
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