
Cuento espiritual del Himalaya: Quién sabe
Este es un cuento del Himalaya que nos hace reflexionar sobre las opiniones que emitimos y sobre quién es un buen mentor. Se trata de una narración recogida por Ramiro A. Calle en su libro "Cuentos espirituales del Himalaya".
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar un cuento espiritual del Himalaya.
¿Quién sabe?
Era un verdadero maestro al que a menudo sus discípulos planteaban cuestiones metafísicas.
Entonces,
Invariablemente respondía,
¿Quién sabe?
Había discípulos que se indignaban,
Otros se quedaban perplejos por la ambigüedad de la contestación y otros insistían en la cuestión de si había alma o no,
Si existía o no un ser superior,
Si a la vida tras la muerte seguía otro tipo de vida y cuestiones similares.
El maestro contestaba,
¿Quién sabe?
Esta rutinaria respuesta comenzó a despertar sospechas entre los discípulos,
Así como irritabilidad o notable desconfianza en muchos de ellos.
Cada vez que le formulaban preguntas filosóficas,
Respondía,
¿Quién sabe?
Muchos empezaban a hartarse,
Otros dudaban de la inteligencia del mentor.
Algunos aseguraban que era un ignorante que fingía ser instructor espiritual.
Un grupo de discípulos estaban cotilleando entre ellos,
Criticando al maestro.
Cuando pasó por allí,
Otro perceptor espiritual,
Y al verlos tan alterados,
Les preguntó qué le sucedía.
Se lo contaron y el preceptor,
Tras escucharles atentamente,
Dijo,
¿Qué fácil es censurar como lo estáis haciendo,
Sin juicio claro ni sabio discernimiento?
Deberíais avergonzaros,
Sois unos ignorantes.
Los discípulos se quedaron estupefactos sin poder ni siquiera reaccionar.
El preceptor añadió,
Cuando vuestro maestro os dice,
¿Quién sabe?
Eso puede entenderse como,
Yo no lo sé,
O nadie lo sabe,
O unos lo saben y otros no lo saben,
O vosotros no lo sabéis,
O no es posible saberlo,
O no viene al caso si se sabe o no se sabe.
O es irrelevante saberlo,
O solo los iluminados lo saben.
Con esta intencionada ambigüedad,
Lo que pretende vuestro mentor es que utilicéis el recto entendimiento.
Lo hace para favoreceros y que maduréis.
Y en cambio,
Vosotros solo utilizáis vuestra impúdica lengua como un estilete para criticarle.
La reflexión de este cuento es,
Nadie puede liberarse por otro.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido en un hombre.
Y el verdadero mentor es el que se ha convertido
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