
Meditación: El camino
Una práctica de meditación guiada que invita a conectar con la experiencia de la postura como facilitadora del estado de consciencia. Incluye la visualización de un camino velado que se abre con cada respiración permitiéndote avanzar en tu encuentro personal.
Transcripción
Te invito a colocarte en una posición cómoda.
Si es posible,
Sentada con la columna erguida.
En esta práctica de meditación,
Te propongo observar la posición de tu cuerpo,
Conectar y sentir cómo se dispone para la experiencia y lograr a través de él que tu parte física facilite la conciencia aquí y ahora.
Observa y conecta con tus piernas.
Las sientes en la posición.
Tal vez están cruzadas,
Flexionadas o extendidas.
Tus glúteos relajados te sostienen y enraizan.
Tu pelvis cómoda como un cuenco orientado hacia arriba.
Imagina el cuenco de tu pelvis lleno de agua y busca el punto de equilibrio y la calma dentro de éste.
Tus caderas como los engranajes de esta máquina perfecta y tu columna que se eleva desde esta base estable y enraizada.
Conecta con la zona lumbar de tu espalda y visualiza una vértebra sobre otra.
Las sientes separadas entre sí,
Como si hubiera agua entre ellas,
Dotándolas de flexibilidad y fuerza.
Puedes dirigir tu respiración a tu abdomen,
Sintiendo cómo se expresa esa respiración en tu zona lumbar.
Te invito a llevar tu ombligo ligeramente hacia adentro buscando alinear la curva lumbar.
Eleva tu atención a la zona dorsal,
Entre los homoplatos y de nuevo observa la colocación de cada vértebra y la comodidad líquida en la que reposan una sobre otra.
Puedes llevar la atención a tu pecho y conectas con las dos arpas costales cuyas cuerdas vibran con cada respiración y crean una melodía rítmica.
Observa cómo se siente la zona dorsal con cada respiración.
Sientes cómo todo tu cuerpo se presta a facilitar tu respiración.
Dirige tu atención a tus clavículas.
Son como los extremos de un puente elevadizo que se mueven sincronizados con tu respiración alta.
Al inspirar se elevan las clavículas separándose y abriéndose para permitir la respiración y vuelven a unirse en el momento del vaciado de una manera lenta y silenciosa.
Conectas con tu cuello que sostiene la cabeza y se afloja tu mandíbula.
Se separan tus dientes,
Se alisa tu frente.
Tus párpados y todos los músculos de tu cara abandonan cualquier gesto de tu máscara facial.
Cualquier gesto de tu máscara social.
Conectas con tus hombros,
Brazos y dedos que como teclas de un piano se encuentran disponibles.
Puedes llevar tu atención a cada tecla y con pequeños movimientos imaginas el sonido de cada una,
Haciendo una escala de notas musicales ascendente o descendente,
Empezando por el dedo pequeño de una mano hasta el dedo pequeño de la otra.
En este punto de conciencia afloja tu abdomen y observa tu respiración natural.
Trata de crear una actitud disponible,
Abierta,
Relajada,
Como si aflojaras los hilos de una marioneta.
Encuentras la comodidad en tu propio cuerpo.
Lleva la atención a las fosas nasales y percibe el roce del aire al inspirar y al expirar.
Cada respiración te conecta con el momento presente.
Visualízate en un punto de un camino.
Ya has recorrido un largo pasaje y te encuentras frente a un camino oculto por una densa niebla.
Miras a tus pies y percibes tu pisada,
Tu huella en la tierra,
Aquí.
Y percibes tu respiración,
La observas y degustas ahora.
En este precioso momento la niebla se diluye ligeramente permitiendo ver un poco más claro el camino que tienes delante.
Con confianza y serenidad puedes dar un paso,
Un paso más,
Una respiración consciente más y continúa respirando de manera consciente para que cada respiración te facilite dar un paso más hacia adelante.
Si tu mente se va con algún pensamiento,
Lo observas y amablemente vuelves a concentrarte en tu siguiente paso,
En tu siguiente respiración.
Con cada respiración la niebla se diluye y continúas dando un paso más.
Miras hacia adelante y entre la niebla intuyes una silueta familiar y percibes una agradable sensación en la zona de tu pecho que conecta con la alegría de este encuentro.
Avanzas en esa dirección al mismo tiempo que esa persona de formas y andares conocidos también se acerca a ti.
La niebla comienza a disiparse y ya puedes percibir con más nitidez sus brazos,
Sus piernas,
Su pelo y finalmente tus ojos.
Te descubres frente a ti mirándote más allá del fondo de los ojos.
Has recorrido un camino incierto y velado,
Un camino de consciencia que te lleva hacia ti y puedes disfrutar de este íntimo encuentro por el tiempo que quieras.
Los beneficios de la meditación quedan dentro de ti para siempre.
Puedes llevar de nuevo la atención a tus fosas nasales,
Recorre mentalmente tu cuerpo,
Puedes conectar con tu posición y tomarte el tiempo que necesites para ir despegando suavemente tus párpados.
Abriendo tus ojos conquistas cada espacio que te rodea manteniendo tu estado de presencia y de encuentro contigo aquí y ahora.
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4.8 (29)
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