
Meditación de la Montaña
La vida es una sucesión interminable de acontecimientos, sensaciones, pensamientos y emociones. Sin embargo, podemos lograr ser una montaña digna y resistente a los cambios que se nos presentan. Gracias!
Transcripción
Bienvenidas y bienvenidos a esta práctica de meditación.
Antes de comenzar,
Vamos a poner conciencia al primer pilar de la meditación,
A la postura.
Tomate un momento para llegar.
Sentí el contacto del cuerpo con el asiento o el suelo.
Hoy lo vamos a hacer en posición sentada,
Por lo que puedes hacerlo en una silla o en un zafo o cojín de meditación.
Si es en una silla,
Vas a procurar que la espalda esté separada del respaldo.
Las piernas separadas del ancho de las caderas,
Flexionadas y los pies enraizados y apoyados sobre la superficie que los sostiene.
Si es en un zafo o cojín de meditación,
Puedes cruzar las piernas en loto,
Medio loto.
Lo importante es formar como un trípode que te permita estar enraizado en la postura.
La espalda erguida,
Pero relajada.
Los hombros separados de las orejas.
El mentón levemente recogido hacia adelante para que las cervicales se estiren levemente y no molesten.
Y sientan como si un hilo imaginario tirara desde la coronilla hacia el cielo y permita esta postura presente,
Esbelta y erguida.
Las manos sobre los muslos,
Hacia arriba o hacia abajo,
O en un mudra de meditación.
Y cuando se sientan listas o listos,
Pueden cerrar los ojos y vamos a dar inicio a esta meditación.
Vamos a pasar así al segundo pilar de la meditación que es la actitud.
Y vamos a abordar la práctica con una actitud amable hacia nosotros y hacia la experiencia.
Abiertos de corazón,
Con alegría y agradecimiento por dedicarnos este momento.
Con una actitud de niños,
Curiosos,
Sin juicios.
Observando simplemente la experiencia.
Aquí nada está bien o mal.
Simplemente desabrirse a lo que este momento pueda traernos.
Profundizar en la atención plena y el estar en el presente.
Es vos en una leve sonrisa en el rostro.
Y vamos a pasar así al tercer pilar de la meditación que es la respiración.
Te invito a hacer tres respiraciones profundas,
Inhalando por nariz,
Llevando el aire al abdomen,
Luego a las costillas.
Para finalizar en la parte alta del torso y exhalando por nariz en sentido inverso,
Vaciando por completo los pulmones.
Una respiración profunda más,
Llenando el cuerpo de prana,
De energía vital,
De fuerza.
Exhalen cada uno a su ritmo,
Vaciándose,
Para inhalar nuevamente y llenar por completo los pulmones de aire.
Al exhalar,
Deja que la respiración retome su ritmo natural,
Sin forzar.
Simplemente te invito a que lo observes.
Observes cómo se expande el pecho,
Cómo el abdomen acompaña con la inhalación,
Para luego contraerse con cada exhalación.
Lo primero que hacemos cuando llegamos a este mundo es respirar.
Y es lo último que haremos.
Es un ciclo natural que nos acompaña todo el tiempo y a cada instante.
Nos conecta con la vida,
Nos conecta con el presente,
Nos conecta con nuestro cuerpo.
Observen la respiración.
Observa cómo es.
Si es profunda,
Si es superficial.
Qué parte del cuerpo se expande y se contrae.
Cómo se siente el aire más fresco ingresando por las fosas nasales,
Para salir más cálido,
Rozando el labio superior.
Y elegí un lugar en donde sientas la respiración.
Puede ser la nariz,
El pecho,
El abdomen.
Y quédate ahí.
Quédate ahí sintiendo este movimiento rítmico.
Como las olas que ingresan en la playa y luego se retiran,
Una y otra vez.
Inhalando,
Exhalando.
Cada vez que la mente se vaya,
Simplemente reconocelo sin juicio.
Y una vez que lo reconozcas,
Volvé a mi voz y a la respiración.
Sentí como todo el cuerpo respira desde ese lugar en el que estás poniendo la atención.
Como cada inhalación alimenta al cuerpo con energía vital,
Expandiéndolo.
Y al exhalar soltás todo aquello que ya no necesitas.
Podés acompañar estas respiraciones con una cuenta.
En cada inhalación vas a contar internamente del 1 al 4.
Y al exhalar vas a contar del 1 al 6.
Vas a inhalar entonces por las fosas nasales a la cuenta de 1,
2,
3,
4.
Y vas a exhalar 1,
2,
3,
4,
5,
6.
Si te resulta,
Vas a mantener esta cadencia con la atención puesta en las cuentas de cada una de las inhalaciones y las exhalaciones.
Si la mente se desvía,
Simplemente volvé.
Volvé a contar 1,
2,
3,
4.
Si sentís forzada esta respiración,
Simplemente deja entonces que fluya.
Lo importante es la presencia atenta y la conciencia puesta en la respiración.
Con la próxima inhalación vas a imaginar que tu columna vertebral es el eje de una montaña.
Una montaña firme,
Estable,
Digna.
Vas a sentir la base del cuerpo como la base de la montaña.
Sólida,
Arraigada sobre la superficie que te contiene.
Permite que la coronilla se eleve como el pico de esa montaña que quiere llegar al cielo.
Nota el peso del cuerpo,
La gravedad haciendo lo suyo y la superficie sosteniéndote.
Revisa la mandíbula,
Los hombros,
Las manos,
El abdomen.
Sos una gran montaña serena,
Erguida,
Que permanece.
Visualiza ahora tu montaña,
Esa montaña que sos en un día claro,
Un día de sol,
En pleno verano.
Con la luz y los rayos iluminando cada una de las laderas.
Hay quietud,
Hay letargo,
Hay presencia.
Sentí el calor y la sequedad provocando en las plantas un color amarillento.
La falta de agua,
Los animales protegiéndose del sol,
El pasto seco,
Los días largos y las noches cortas.
Al verano le sucede el otoño,
Los vientos comienzan a soplar,
Las nubes pasan,
Las hojas van cambiando de color y van cayendo de a poco.
La montaña permanece,
Hay sensaciones que aparecen y se van,
Pero vos permaneces estable.
Observás como las hojas van cayendo de a poco y todo va tomando otro color.
Llega el invierno y con él las primeras nevadas en la cumbre.
Hay frío,
Silencio,
Oscuridad,
La noche se hace larga,
Los días cortos,
Los animales se refugian.
Y parece que el verde ya no está,
La nieve va avanzando,
Va cubriendo las laderas y el paisaje es solo blanco.
Pero la montaña resiste,
No se opone a estos cambios,
Simplemente es,
Conectada con la respiración.
Respirá esta aceptación,
Simplemente soy.
Al invierno le sucede la primavera y con ella los deshielos,
El agua corriendo,
Aparece una suave vitalidad.
Comienzan los primeros brotes,
Los árboles dando frutos y la montaña acoge también este cambio,
Pero sin perder su esencia.
Allí están ustedes comenzando otro ciclo,
Pero sin cambiar.
Trae a la conciencia ahora el clima interno de este momento.
Tal vez hay claridad y un cielo luminoso y brillante,
Tal vez hay nubes,
Tal vez tormentas.
Pero recordá que las emociones como los pensamientos son como el clima,
Cambian,
Son impermanentes,
Pero la montaña de tu presencia permanece.
Con cada inhalación reconoce lo que hay,
Ponle un nombre,
Reconocimiento y aceptación y con cada exhalación soltá la necesidad de cambiarlo.
Si aparece incomodidad pone tu mano en el pecho o en el abdomen y ofrece una frase amable,
Estoy acá y puedo sostener esto.
Si surge una alegría,
Calma o paz,
Déjala estar,
Pero sin aferrarte,
Simplemente nota,
También esto es parte del paisaje,
También esta calma es parte del clima.
Lo externo cambia,
Pasa,
A veces eso que sucede es agradable y queremos quedarnos ahí,
Sin embargo a ese momento se le sucede otro que quizá no es tan agradable y ese también va a pasar.
Lo importante es que más allá de estos climas estás vos y esta montaña que lo puede sostener,
Esta montaña que pase lo que pase puede sostener su presencia,
Digna,
Esbelta y firme.
Toma una inhalación profunda por nariz llenando el cuerpo de energía,
De vitalidad y vuelve a las sensaciones físicas,
A tomar contacto de a poco con el cuerpo,
Con el asiento que te sostiene,
Con la temperatura del aire.
Con los sonidos presentes,
Inhala profundo por nariz,
Relajando rostro,
Hombros,
Abdomen y exhala profundo,
Soltando todo aquello que no quieras.
Inhala como si recogieras claridad y espacio y exhala suavizando cualquier incomodidad.
Sentí de nuevo la verticalidad tranquila,
Estás enraizada y enraizado y conectado a su vez con lo que está allá arriba y esto te permite permanecer.
Agradeciendo esta práctica y este tiempo dedicado a vos,
Vas a tomar una inhalación profunda por nariz,
Vas a llevar el aire al abdomen,
Luego se van a expandir las costillas a medida que ingresa el aire hasta llegar a la parte alta de los pulmones y exhala profundo,
Lento,
Profundo.
Inhalando por nariz hasta vaciar por completo los pulmones.
Una nueva inhalación tomando aire,
Agradeciendo esta práctica,
Sintiendo esta permanencia inquebrantable de la montaña que sos.
Exhala profundo,
Soltando todo aquello con lo que hasta hoy te identificabas.
Y una última inhalación llenos de amabilidad y de amor,
Especialmente hacia vos mismo.
Lentamente podés ir tomando contacto con el cuerpo,
Moviendo manos,
Dedos de los pies,
Cabeza.
Y cuando estés lista o listo,
Podés abrir los ojos.
Muchas gracias.
Conoce a tu maestro
More from Eugenia Flaiban
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
