
Devuelvo lo que no me pertenece
Una meditación para honrar tus raíces, soltar cargas y patrones que ya no necesitas llevar, y abrir un espacio para vivir tu propia historia con más libertad y ligereza. A través de esta meditación guiada y diferentes frases de liberación, podrás imaginar cómo dejar atrás aquellas cargas que sientas que no te corresponden, sin rechazar tu historia ni a quienes forman parte de ella.
Transcripción
Meditación guiada para soltar cargas y honrar nuestro linaje.
Antes de comenzar.
Quizás sea interesante recordar algo.
A lo largo de nuestra vida.
Vamos construyendo una mochila invisible.
En ella llevamos nuestras experiencias.
Nuestros aprendizajes.
Nuestros heridos.
Pero también A veces,
Historias que comenzaron mucho antes de nosotros.
Creencias que escuchamos desde pequeños.
Formas de relacionarnos.
Miedos que aprendimos sin saber exactamente dónde.
Silencios familiares.
Mandatos,
Lealtades.
Y quizá también algunas cargas que hemos llevado durante mucho tiempo sin comprender del todo por qué.
No necesitamos saber exactamente de dónde viene cada cosa.
Esta meditación no pretende encontrar culpables ni descubrir una explicación para todo lo que nos sucede.
Simplemente.
Te invita a mirar hacia atrás con respeto.
A reconocer.
Que hubo personas antes que tú.
Personas que hicieron lo que pudieron con las circunstancias que les tocó vivir.
Y después suavemente volver a ti.
Porque puedes honrar tu historia.
Sin tener que repetirla.
Puedes agradecer lo recibido.
Y al mismo tiempo elegir caminar de una forma diferente.
Así que,
Si te parece bien.
Comienza ahora a encontrar una postura cómoda.
Y permite.
Que tus ojos se cierren.
Si eso resulta agradable para ti.
No necesitas conseguir nada.
No necesitas sentir nada especial.
Simplemente.
Estar aquí.
Respira lentamente.
Y al exhalar permite que tu cuerpo empiece a aflojarse.
Uy uy uy Otra respiración.
Profunda.
Y tranquila.
Y al soltar el aire.
Deja caer un poco el peso de los hombros.
Eso es.
Como si durante estos minutos no tuvieras que resolver absolutamente nada.
Solo estar.
Y quizá puedas imaginar ahora que caminas por un sendero.
No necesitas saber dónde estás.
Puede ser un lugar conocido.
O completamente imaginario.
Un camino tranquilo.
Y mientras avanzas.
Vas dejando atrás por unos momentos el ruido de tu día.
Cada paso te lleva hacia un lugar interior.
Más tranquilo.
Más silencioso.
Más tuyo.
Y al final del camino encuentras un espacio abierto.
Puede ser un bosque.
Una playa.
Un jardín.
Una montaña.
O cualquier lugar que tu imaginación quiera ofrecerte.
Y así Hay un árbol.
Un árbol grande.
Con raíces profundas.
Y ramas que se extienden hacia el cielo.
Y quizá puedas contemplarlo durante unos instantes.
Porque ese árbol puede recordarte algo.
Que tú también formas parte de una historia.
Antes de ti hubo otras personas,
Personas que vivieron.
Que amaron.
Que perdieron.
Que tuvieron miedo.
Que tomaron decisiones.
Que se equivocaron.
Que hicieron lo mejor que pudieron con lo que sabían.
Y con lo que tenía.
No necesitas conocer todas sus historias.
No necesitas comprenderlas.
Solo reconocer que existieron.
Y quizá ahora puedas imaginar detrás de ti a todas esas generaciones.
No hace falta ponerle el rostro.
No hace falta identificar a nadie.
Solo una sensación.
Una presencia simbólica.
De quienes estuvieron antes.
Y desde ese lugar seguro en el que estás.
Puedes decirles interiormente.
Os veo.
Reconozco que hubo una historia antes de mí.
Reconozco todo aquello que fue vivido.
Y todo aquello que quizá nunca llegó a ser contado.
Y ahora si alguna vez has sentido que llevas contigo algo que no comprendes.
Un miedo.
Una tristeza.
Una exigencia.
Una culpa.
Una necesidad de cuidar siempre de los demás.
O cualquier otra carga que ya no deseas seguir llevando.
Puedes imaginar que la colocas suavemente frente a ti.
No necesitas saber de dónde vienes.
No necesitas ponerle nombre.
Simplemente la dejas ahí.
Como quien deja una piedra que ha llevado demasiado tiempo en el bolsillo.
Y quizá puedas decir.
Honro vuestra historia.
Honro.
Lo que vivisteis.
Honro lo que pudisteis hacer.
Y también honra aquello que no pudisteis hacer.
Gracias por la vida que llegó hasta mí.
Gracias por aquello que sí puedo recibir.
Y con amor y respeto.
Devuelvo aquello.
Que no me corresponde llevar.
Devuelvo aquello.
Que no me corresponde llevar.
Esto pertenece a vuestra historia.
Yo respeto vuestra historia.
Pero mi vida me pertenece.
Observa qué sucede dentro de ti cuando escuchas estas palabras.
Quizá nada.
O quizá parezca una emoción.
Quizá una imagen o simplemente una sensación de espacio.
No necesitas interpretar nada.
Deja que tu mente inconsciente.
Encuentre su propia manera de comprender aquello.
Que necesita comprender.
Como cuando una hoja cae de un árbol.
Sin que el árbol tenga que empujarla.
Simplemente llega el momento y la hoja cae.
Y ahora,
Imagina que delante de ti.
.
.
Aparece un camino.
Ese camino representa tu vida.
Tu propio camino.
No el de tus padres.
No el de tus abuelos.
No el de nadie que haya venido antes.
Que el tuyo.
Y puedes dar un paso hacia él.
Sólo uno.
Y decir.
.
.
A partir de ahora.
Elijo caminar mi propio camino.
4 paso me permito vivir mi propia vida.
Un paso más me permito elegir.
Otro paso más.
¿Me permito?
Avanzar.
Y quizá puedas imaginar que mientras avanzas Aquello que has decidido soltar queda detrás de ti.
No lo destruyes.
No lo rechazas.
No lo niegas.
Simplemente.
Deja de viajar contigo.
Porque hay cosas que podemos amar.
Y aún así.
Dejar atrás.
¿Hay historias que podemos respetar?
Sin tener que repetirlos.
Y hay personas a las que podemos agradecer.
Sin tener que continuar viviendo como ellas.
Ahora mira hacia adelante.
Y quizá puedas imaginar que el camino se ilumina un poco.
No necesitas saber qué hay al final,
Solo necesitas saber que puedes dar el siguiente paso.
Y después otro a tu propio ritmo.
Muy bien.
Y ahora lleva una mano al corazón.
Si que resulta cómodo.
Siente tu respiración.
Y repite interiormente.
Estoy aquí.
Estoy en mi vida.
Estoy en mi presente.
Puede honrar de donde vengo.
Sin dejar de ser quien soy.
Puedo agradecer lo recibido.
Y elegir que quiero continuar.
Lo que me sirve,
Lo conservo.
Lo que ya no necesito.
Lo dejo ir.
Y quizá puedas imaginar ahora.
Que desde las raíces de aquel árbol.
Hasta tus pies.
Hay una conexión.
Pero esa conexión no es una cadena.
¿Es simplemente una raíz?
Una raíz que te recuerda de donde vienes.
Mientras tú decides hacia dónde crecen tus ramas.
Porque las raíces pertenecen al pasado.
Pero las ramas.
Buscan el cielo.
Y quizá ahora puedas decirme.
Gracias por haber llegado antes que yo.
Gracias por la vida.
Yo tomaré la vida.
Que me ha sido dada.
Y haré con ella mi propio camino.
Puedes dejar que estas palabras encuentren su lugar dentro de ti.
Sin esfuerzo.
Sin necesidad de creer en nada concreto.
Simplemente como una posibilidad.
La posibilidad de sentirte un poco más libre.
Un poco más presente un poco más tú.
Y ahora deja que la imagen del árbol vaya alejándose lentamente mientras tú permaneces en tu camino.
Respira.
Siente tu cuerpo.
Siente el lugar donde estás.
El contacto de tus pies o de tu cuerpo con la superficie que te sostiene.
Y recuerda,
No necesitas resolver toda tu historia hoy.
A veces.
Soltar comienza simplemente cuando dejamos de cargar.
Aquello que nunca tuvimos que llevar.
Haz una última respiración profunda.
Y al exhalar permite que todo lo que hayas experimentado encuentre su propio lugar.
Sin forzar.
Sin buscar respuestas.
Solo dejando espacio.
Eso es.
Y cuando estés preparado o preparada,
Comienza a mover suavemente los dedos de las manos los dedos de tus pies.
Puedes estirarte un poco.
Y cuando quieras.
Abre los ojos Regresa a este momento,
A este día,
A tu vida.
A tu propio camino.
Y recuerda.
Puedes honrar tus raíces sin dejar de crecer hacia el cielo.
Que tengas.
Una maravillosa vida.
Namaste
Conoce a tu maestro
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