
Las Palabras Que Esperan
Hay palabras que nacen en el alma... pero no siempre encuentran salida. A veces se quedan en el cuerpo, en la garganta, en el pecho... esperando. En esta meditación te invito a hacer una pausa, a escuchar hacia dentro y a dar espacio a aquello que no pudo ser dicho. Sin forzar. Sin buscar respuestas. Solo sentir, y permitir que, poco a poco, esas palabras encuentren su lugar. Un espacio de calma, escucha y presencia.
Transcripción
Hoy no vamos a buscar nuevas palabras.
Sino acercarnos a las que se quedaron.
Porque hay palabras que nacen en el alma.
Pero no siempre encuentran la salida.
Y se quedan ahí.
En un rincón de la garganta.
En el pecho o en la piel simplemente esperando.
Quizá porque no era el momento.
Porque no hay espacio.
O porque dolían demasiado cuando se nombraban.
Y sin embargo.
Siguen vivas.
Tierra suavemente los ojos.
Y lleva tu atención hacia adentro.
Hace falta cambiar nada.
Tan solo escuchar.
Imagina ahora.
.
.
Que dentro de ti hay un libro.
Un libro que no está afuera,
Sino que eres tú.
Un libro escrito.
Con cada experiencia.
Con cada silencio.
Con cada palabra dicha.
Y también con todas las que no se dijeron.
Algunas páginas están claras.
Otras,
Sin embargo,
Están más porrosas.
Algunas las recuerdas con total nitidez.
Y otras?
Quizá evitaste leerlas en su momento.
Y sin embargo.
.
.
Todas forman parte de la historia.
Tu historia.
Deja que ese libro se abra.
Justo por la página en la que estás ahora.
No hace falta cambiar nada.
Tampoco tienes por qué entenderla.
Solo tienes que mirarla desde dentro.
Y de esta página.
Hay palabras que se quedaron en el cuerpo.
Filo de tu garganta.
Escondidas en tu pecho.
Esperamos un momento.
Palabras que no encontraron espacio.
Fuerza.
Y que aún así Sigue en la descripción,
¿de acuerdo?
Acércate a una de ellas.
Como si le dieras,
Por fin,
Un lugar en tu página.
No tienes que empujarla,
Ni fuertarla.
Déjala ser.
Y observala.
Observa si esa palabra quiere quedarse.
O si,
Al ser vista,
Empieza a soltarse más.
Es como si el viento fuera pasando las páginas.
Y las fuese dejando ir.
Por qué palabras?
Que cuando por fin son sentidas.
Encuentra un descanso.
Y otras.
Que necesitan emprender un viaje.
Y llegar a otros lugares.
Otras historias.
A otros libros.
Donde también serán necesarias.
Respira.
Y siente.
Tu historia sigue escribiéndose.
Y ahora?
Poco a poco.
Y vas volviendo de nuevo hacia tu respiración.
Al cuerpo.
Al momento presente.
Y si las sientes… puedes llevar contigo esa palabra.
Como mantra.
O la semilla.
Como algo que ahora sí tiene espacio.
Y cuando estés lista,
Estás listo.
Abre los ojos.
Gracias por habitarte,
Por escuchar.
Por ser leyéndote.
Y gracias por compartir este espacio.
Y donde habita el silencio.
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