
La mirada que no huye.
Hay partes de nosotros que preferimos no mirar… no porque no estén, sino porque duelen. Y entonces nos distraemos, nos endurecemos o llenamos el silencio de ruido para no encontrarnos. Esta meditación es una invitación suave a hacer algo distinto: quedarte. Mirar hacia dentro sin huir. Sentir sin necesidad de arreglar nada. Permitir que lo que aparece… simplemente sea visto. Porque a veces el dolor no viene de lo que sentimos, sino de todo lo que hacemos para no sentirlo. Un espacio íntimo para volver a ti con más presencia, más verdad y más cuidado. Ideal para momentos de ansiedad, bloqueo emocional o desconexión interior. Escúchala con auriculares y regálate este tiempo sin prisa. Donde habita el silencio… también habitas tú.
Transcripción
Hay partes de nosotros que preferimos no mirar.
No porque no estén.
Sino porque duelen.
Y entonces… sin darnos cuenta.
Miramos hacia afuera.
Nos distraemos.
Y nos llenamos de ruido.
Para no encontrarnos.
Vido.
¿Qué pasaría si hoy simplemente.
.
.
Dejanamos de oír.
Cuando quieras.
Empezamos.
Cierra los ojos.
Deja que el cuerpo se detenga.
Y poco a poco Vamos a ir hacia adentro.
Como si los sentidos empezaran a recogerse.
El oído.
Ya no busca afuera.
¿Los sonidos siguen ahí?
Pero tú.
.
.
Te retiras un poco.
La piel,
Deja de reaccionar.
Solo siente.
Ininterpreta.
Los ojos descansan hacia adentro.
Como si la mirada dejara de proyectarse.
Y en ese recogimiento.
Empieza a aparecer un espacio.
Más silencioso.
Más íntimo.
Y ahora,
Desde aquí.
Observa.
Sin buscar nada,
Solo observa.
Quizás aparece algo.
Una sensación un pensamiento Una incomodidad?
Una emoción.
Algo que normalmente evitarías.
Y aquí es donde solemos irnos.
Distraernos endurecernos o juzgarnos.
Pero hoy no.
Hoy te quedas.
Míralo.
Como si no fuera un enemigo.
Como si no fuera nada que arreglar.
Solo a lo que está pidiendo ser visto.
Y observar que ocurre cuando no oyes.
Tal vez duele.
Y el también.
Hay algo que se afloja.
Porque el dolor muchas veces no viene de lo que sentimos.
Sino de todo lo que hacemos.
Para no sentirlo.
Y aquí.
.
.
En esta presencia No necesitas ser más fuerte.
Ni más perfecta.
Solo estar.
Y necesitar.
Empieza a parecer algo distinto.
Más verdadero.
Más tú.
Poco a poco vuelves al cuerpo sin salir del todo de ti.
Y te llevas contigo esta idea.
No todo el que duele hay que evitarlo.
A veces.
Solo necesita ser mirado.
Y en esa mirada.
Empieza el cuidado.
Un cuidado.
¿Quién hacía este dentro?
Y que no huye.
Donde habita el silencio.
Hábitas tú.
Conoce a tu maestro
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