
No Hay Otro Momento Que Este
Esta meditación de 15 minutos invita a mirar con calma esa idea tan habitual de estar siempre yendo hacia “otro momento”. A través de la presencia, la quietud y la escucha del ahora, la práctica acompaña a soltar la sensación de que hay un lugar futuro al que llegar para poder estar en paz.
Transcripción
Date un momento para llegar.
No tienes que ir a ningún sitio,
No tienes que conseguir nada,
Solo nota que ya estás aquí.
Deja que el cuerpo se acomode solo.
Siente su peso la parte que toca la superficie debajo de ti,
Sea la tierra,
Una silla,
Un sofá.
Nota esa sensación.
Observa cómo respiras,
Sin tocar ni modificar la respiración.
Observa que es simplemente un ritmo,
Tal como viene,
De aire por las fosas nasales y la salida del aire,
A diferencia en temperaturas.
Nota el estado de tu mente,
Qué pensamientos,
Qué sensación,
Qué energía puede ver ahí.
La mente tiene esta costumbre de irse hacia otro sitio,
Hacia otro momento.
Cuando llegue allí estará mejor,
Cuando me sienta mejor,
Cuando por fin alcance ese punto.
Pero fíjate que cada vez que la mente habla de allí,
Lo está haciendo desde aquí.
Aunque imagines un futuro,
Esa imaginación también está pasando ahora mismo.
No puedes entrar en un momento que todavía no ha llegado.
Cuando llegue,
Llegará así y estarás en ese punto,
Tal y como está.
Entonces,
En realidad,
No hay ningún allí.
Vaya donde vayas,
Sigues estando aquí.
Regresa a tu respiración o a las sensaciones del cuerpo o a cualquier sonido que te ancle de una vez y otra en el presente.
Esto no es algo que haya que entender con la cabeza,
Es algo que se siente directamente.
Entonces,
Con suavidad,
Trae de nuevo tu atención a este momento,
Sin esfuerzo,
Simplemente dejándose llevar.
Siente de nuevo el cuerpo,
La respiración,
El espacio que te rodea.
Todo lo que percibes está pasando en el ahora.
Y aquello futuro imaginario,
Cuando llegue,
Seguirá siendo el ahora.
Nota que hay conciencia.
Hay algo consciente aquí,
Antes que aparezca cualquier pensamiento.
Los pensamientos van y vienen.
Las sensaciones van y vienen.
Los sonidos van y vienen.
Pero algo aquí se queda,
Una especie de quietud,
De observación.
No es que no haya movimiento,
Sino que hay algo que el movimiento no toca.
A ver si puedes sentir eso.
No como una idea,
Intentando entenderla por la mente,
Sino de forma directa.
Puedes sentirse como presencia,
Un silencio,
O como una especie de apertura.
Quédate ahí.
Al principio puede parecer que tú eres quien observa esa presencia,
Pero mira con más calma.
¿De verdad hay una separación?
¿Hay un tú y la presencia,
Como si fueran dos cosas distintas?
¿O simplemente hay esto?
El lenguaje lo hace aparecer dos cosas.
Lo siento,
Lo noto.
Pero en la experiencia directa no hay una línea que los separe.
Solo hay esta conciencia,
Esta presencia,
Esta quietud.
Descansa ahí.
Ahora nota algo más.
La mayor parte del tiempo el sentido de quién eres es atado a lo que aparece,
La experiencia,
El cuerpo,
Los pensamientos,
Los roles que juegas,
Tu historia.
Y todo eso no para de cambiar.
Sin embargo,
Hay algo aquí que no cambia.
Esta presencia que no depende de ninguna forma.
No va a ningún sitio con el tiempo.
No está esperando nada.
Simplemente está aquí.
Puede que ya hayas sentido esto muchas veces sin darte cuenta.
En esos momentos de belleza,
Mirando un atardecer,
En el encuentro con otra persona.
Cuando no se falta nada sino estar en presencia con el otro,
En una alegría tranquila.
En esos momentos algo que se asoma.
Esa misma presencia que no va ni viene.
Siempre está ahí disponible.
No hay ningún otro lugar al que tengas que llegar.
No hay un allí esperándote.
Sólo esto.
Y esto ya es suficiente.
Ya está completo.
Y para cerrar esta meditación,
Me gustaría traer un poema que se llama Caminar Lento por Dana Faltz,
Que dice así.
Sólo hace falta recordar respirar.
Un momento de quietud.
Y así,
Sin más,
Algo en mí se asienta,
Se holanda,
Hace espacio para la imperfección.
La voz dura del juicio se convierte en un susurro y recuerdo de nuevo que la vida no es una carrera de relevos,
Que todos cruzaremos la línea de llegada.
Que despertar a la vida es para lo que nacimos.
Las mismas veces que me olvido,
Que me sorprendo avanzando sin saber siquiera hacia dónde voy.
Esas mismas veces puedo elegir detenerme,
Respirar,
Ser y caminar despacio hacia el misterio.
Gracias por compartir.
Hasta la próxima.
Namasté.
Conoce a tu maestro
More from Natalia Ramirez Villota
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
