
Cuento espiritual del Himalaya: El tazón de leche
Este cuento nos hace reflexionar sobre lo difícil que es disfrutar de algo cuando no tenemos la mente en calma. La narración es recogida por Ramiro A. Calle en su libro "Cuentos espirituales del Himalaya"
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar el cuento El Tazón de Leche.
El discípulo se lamentaba ante su maestro.
Ya ni siquiera encuentro disfrute en lo placentero.
Mi mente está tan insatisfecha que incluso las cosas agradables han dejado de serlo para mí.
Hasta lo deleitable se torna amargo.
Cuando la mente no está en equilibrio y sosiego,
No se puede disfrutar de nada efectivamente,
Dijo el maestro.
—¿Pero por qué?
—preguntó angustiado el discípulo.
—Lo entenderás mejor si haces lo que te diga.
Busca a un enfermo grave y dale un tazón de leche dulce.
Después vuelve aquí y cuéntame lo que sucedió.
Aunque la petición era muy extraña,
El discípulo decidió hacer lo que le pedía el maestro.
En el pueblo se enteró de que había un enfermo muy grave.
Acudió a visitarlo.
Con un tazón de leche dulce y se la dio a beber,
Ayudándole a incorporarse lo necesario para tomársela.
El enfermo,
Al probar la leche,
Hizo una mueca de asco y protestó.
—¡Qué amargo está esto!
Cuando el discípulo le contó el hecho al maestro,
Éste le dijo.
—¿Te das cuenta?
Si la mente no está bien,
Nada está bien.
La reflexión de este cuento es.
Cuando hay amargura en la mente,
No se puede disfrutar de nada.
Cuando hay amargura en la mente,
Esa amargura se proyecta e impregna incluso lo más bello y placentero.
La mente que no ha evolucionado puede hallar diversión y aburrimiento,
Placer y dolor.
Pero jamás la dulzura que solo procura una mente en la que han brotado factores de iluminación como la sabiduría,
El contento,
El sosiego y la compasión.
Este cuento ha sido recogido por Ramiro Acalle en su libro Cuentos Espirituales.
Cuentos Espirituales del Himalaya
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