
Cuento "El roble triste"
Este cuento de autor desconocido nos enseña la importancia de la autoreferencia y de la quietud interior. Es decir, experimentar nuestro propio ser escuchándonos interiormente. Espero que lo disfrutes.
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar el cuento del Roble Triste.
Había una vez un hermoso jardín con manzanos,
Naranjos y bellísimos rosales.
Todos ellos eran felices y estaban muy orgullosos de sí mismos.
Todo era alegría en el jardín,
Excepto por un frondoso árbol que se sentía profundamente triste,
Decaído y apesumbrado porque no sabía quién era.
Lo que te falta es concentración,
Le decía el manzano,
Si lo intentaras podrías tener sabrosas manzanas.
No lo escuches,
Dijo el rosal,
Es más sencillo tener rosas,
Fíjate qué bellas son.
Y el árbol,
Desesperado,
Intentaba todo lo que le sugerían,
Pero no lograba ser como los demás,
Por lo que se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín un majestuoso búho,
La más sabia de las y al ver la desesperación del árbol exclamó,
No te preocupes,
Tu problema es muy común,
Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra,
Pero yo te daré la solución.
Ah,
Sí,
Respondió el árbol,
Por favor,
Ayúdame.
Y el búho le respondió,
Jamás quieras ser como los demás,
Comienza por conocerte,
Por ser tú mismo y para lograrlo escucha a tu voz interior.
Y dicho esto,
El búho se alejó volando,
Mi voz interior,
Ser yo mismo,
Conocerme,
Se preguntaba al árbol desesperado,
Cuando de pronto cerró sus ojos y vio hacia adentro,
Tapó sus oídos y logró escuchar dentro de él,
Entonces lo comprendió,
Abrió su corazón y al fin pudo oír su voz interior diciéndole,
Tú jamás darás manzanas,
Porque no eres un manzano,
Ni florecerás cada primavera,
Porque no eres un rosal,
Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso,
Dar cobijo a las aves,
Sombra a los viajeros,
Belleza al paisaje,
Tienes una misión,
Cúmplela.
Y el árbol al fin se sintió seguro de sí mismo y se dispuso a hacer todo aquello para lo que estaba destinado,
Así pronto llenó su espacio,
Siendo admirado y respetado por todos y fue entonces,
Y sólo entonces,
Cuando el jardín logró ser completamente feliz.
Este cuento nos enseña por un lado la importancia de la autorreferencia,
Cuando nuestro punto de referencia son personas,
Circunstancias y demás cosas externas,
Es imposible conocer nuestro verdadero yo,
En cambio en autorreferencia experimentamos nuestro propio ser,
Sin miedo a ningún reto y sin sentirnos inferiores a nadie,
Por otro lado nos recuerda que el ruido mental incesante nos impide encontrar el reino de la quietud interior,
El comienzo de la libertad es la comprensión de que somos quien piensa,
No lo que pensamos.
Conoce a tu maestro
4.8 (32)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
