
Sanación Corporal Con La Luz Solar
by Shanti Prem
Esta práctica acostada conduce a una relajación profunda mediante la atención corporal y la visualización de un bosque lleno de luz solar. A lo largo de la meditación, la luz envuelve simbólicamente cada parte del cuerpo, favoreciendo sensaciones de descanso, serenidad y bienestar interior. Se recomienda practicar sobre una superficie firme y sin almohada. Las referencias a la luz, la transformación y la sanación forman parte de una visualización espiritual y no pretenden diagnosticar, tratar ni curar enfermedades ni sustituir la atención médica o psicológica profesional. No debe escucharse mientras se conduce o se realizan actividades que requieran atención.
Transcripción
Para esta Meditación Autosanación.
Nos acostamos sobre la espalda.
Es mejor hacerlo en una superficie firme,
Como el piso.
Pero si no tenemos tal posibilidad,
Podemos hacerlo también en la cama,
Quitando la almohada.
Los brazos a los lados,
Las palmas miran arriba.
Las piernas ligeramente separadas la una de la otra.
Más o menos a la anchura del oso.
Estiramos ligeramente el cuerpo.
Y busquemos esa posición óptima para esta meditación.
Y ahora vamos a empezar con una profunda inhalación.
Vamos a inhalar a través de la nariz.
Y exhalar a través de la voz.
Con todo el cuerpo.
Como si tratáramos de llenar todo el cuerpo del aire.
Inhalamos.
.
.
Y exhalamos a través de la boca y al exhalar el cuerpo se relaja empieza a extenderse aún más por la superficie en la que está acostada.
Inhalamos una vez más,
Hija.
Exhalamos con la sensación de alivio,
Con la sensación de soltar algo que estábamos llevando todo ese peso mental emocional nos liberamos de ello a través de la exhalación.
Hacemos una vez más.
Inhalamos llenando todo el cuerpo de aire,
Luz y exhalamos.
Y ahora podemos observar todo el cuerpo con una mirada interior.
Desde los pies hasta la cabeza,
Intentemos sentir el cuerpo en su totalidad.
Si no podemos sentir el cuerpo en su totalidad,
Podemos hacerlo por partes.
Vamos a hacerlo juntos.
Sentimos los pies,
Podemos ligeramente mover los pies.
Sentimos hasta las uñas de ambos pies.
Toda la piel sobre los pies,
Los tejidos,
Los huesos,
Vamos más y más profundo con nuestra atención.
Y ahora vamos subiendo.
.
.
Sentimos los pies.
.
.
Y las piernas hasta las rodillas,
Sentimos no sólo la piel,
Sino la parte ósea.
Los tejidos,
Los músculos.
Estamos llenando las piernas.
Desde los pies hasta las rodillas con nuestra atención.
Y mientras tanto podemos también experimentarnos en un bosque.
Es un bosque hermoso lleno de calma,
Lleno de una hermosa tranquilidad.
Y estamos acostados sobre el musgo verde,
Sobre esta alfombra tranquilizante.
No es un bosque oscuro,
Sino es un bosque lleno de luz.
La luz del sol atraviesa las ramas y llena todo el espacio debajo de los árboles.
CONSULO y estamos justamente descansando debajo de un rayo de luz,
Entonces todo el espacio alrededor de nosotros está lleno de la luz solar.
Relajamos las piernas en su totalidad y las llenamos con nuestra atención.
Tratemos de sentir las piernas en su totalidad.
No solo la piel,
Sino también los tejidos de la parte ojo.
Ginamos con nuestra atención.
Las piernas enteras.
Y al exhalar.
Arralajamos las piernas,
Soltamos toda esa tensión,
Todo ese cansancio que puede estar ahí.
Ese cansancio,
Esas energías atascadas empiezan a dirigirse,
A aflojarse y se van,
El suelo mismo de este bosque mágico Empieza a absorberlas.
Y desde arriba brilla el sol,
Un sol tierno,
Un sol primaveral.
Este sol cae sobre nuestras piernas.
Y empieza a calentarlos.
Sentimos un calor agradable en las piernas.
Y ese calor hirite aún más todo este cansancio.
Todo este dolor que podemos tener ahí.
Y ahora concentremos esta luz en las articulaciones.
O también en las partes donde podemos sentir el dolor.
Esta luz empieza a condensarse y formar unas bolas de luz más intensa en los lugares donde hay dolor,
Donde hay sufrimiento,
Donde hay energía enfermiza y empieza a disolver esa energía enfermiza,
Empieza a curar los tejidos,
Los por esos restaurarlos,
Las células mismas se llenan de luz.
Y nosotros estamos acostados en este bosque mágico,
Inhalamos esa armonía.
Inhalamos esta paz,
Esa frescura,
Esta hermosura del bosque.
Y soltamos cualquier tensión.
La luz del sol se intensifica y todas nuestras piernas empiezan a brillar con una luz solar intensa a cada célula,
Pero hay todavía más luz,
Hay una luz extremadamente intensa,
Brillante en todas las articulaciones,
Hay como pequeños soles en cada articulación esa luz intensa esa luz esa luz brillante resplandeciente transforma la materia de nuestros cuerpos transforma estas partes del cuerpo donde puede haber enfermedad donde pueden haber energías destructivas enfermizas Las transforma,
Las transfigura.
Seguimos respirando,
Seguimos disfrutando de nuestra estancia en este bosque.
Sana Dauora,
El bosque que nos llena de su armonía.
El bosque que nos llena de sopa.
El bosque que nos acurruca,
Que nos abraza con su amor,
Con su calma.
Y ahora sentimos también las caderas,
Sentimos que esta luz cae sobre la cadera y también la llena,
La llena de esta luz solar.
Relajamos todos los órganos anteriores.
Con cada inhalación,
Inhalamos esta paz y al exhalar,
Soltamos las tensiones musculares,
Soltamos las emociones reprimidas,
Soltamos lo que retenemos,
Todo ese sufrimiento,
No solo de nosotros,
Sino también de los demás que estábamos absorbiendo sin procesar.
Soltemos este sufrimiento.
Reteniéndolo no vamos a ayudar a otros seres.
Pero si vamos a estar bien,
Sanos,
Alegres,
Calmados,
Calmadas,
En ese estado desde esta posición del bienestar superior vamos a poder ayudar a muchos otros seres soltamos la parte abdominal y sentimos que esta luz solar llena también la parte abdominal Nos abrimos a esta luz,
Así como las flores se abren en las mañanas al sol matutino,
Para absorberlo,
Para nutrirse con esa luz vivificante Así nosotros también nos abrimos a esa luz divina,
Esa luz sanadora con todas células del cuerpo.
Sentimos que todos los tejidos del cuerpo,
Huesos,
La piel,
Se abre al nivel celular a esa luz solar.
Inhalamos y inhalamos esta luz.
Esta luz entra desde adentro en nosotros y empieza a impregnarnos.
Todo el tronco se llena de luz,
Inhalamos luz,
Los pulmones se llenan de luz y empiezan a transformarse,
Empiezan a sanarse.
Inhalamos y los hombros se llenan de luz.
Los brazos se llenan de luz,
Estamos con luz por todas partes.
Todo el espacio alrededor de nosotros está lleno de una luz maravillosa,
Una luz sanadora,
Una luz transformadora.
Inhalamos y exhala.
Inhalamos.
Y exhalamos y llenamos el cuerpo cada vez con esa luz sanadora Es una luz maravillosa,
Es una luz resplandeciente que quema.
Transforma toda la oscuridad,
Toda la enfermedad en luz,
La absorbe.
Y relajamos el cuerpo,
Relajamos la espalda,
Sentimos que el cuerpo convirtiéndose en esa luz empieza a deritirse,
Se convierte en una nieblina dorada que va expandiéndose por el bosque,
De tal manera que perdemos la sensación del cuerpo.
Todo este sufrimiento,
Todo este dolor que estamos almacenando,
Se convierte en una nieblina dorada y se va.
Desaparece en ese espacio luminoso.
Y ahora vamos a llenar la garganta de esta luz solar,
Abrimos la garganta a esta luz Y al inhalar llenamos toda la garganta con esta luz transformadora,
Esa luz que transmute,
Transfigura la materia del cuerpo,
La sana.
Desplaza de ahí todas las energías enfermizas,
Todas las energías del sufrimiento,
Y no solo de nuestro sufrimiento,
Sino del sufrimiento de muchos otros seres que hemos absorbido de forma consciente o inconsciente al empatizarnos con ellos,
Al compadecer de ellos,
Procesamos ese sufrimiento dentro de nosotros y lo convertimos en luz,
Lo convertimos en una neblina dorada,
Lo convertimos en una alegría chispeante.
Y ahora la parte más contaminada por lo común es la cabeza.
Podemos inhalar esta luz a través de toda la superficie de la cabeza.
Podemos abrir la cronilla y permitir que la luz entre ahí también,
Podemos abrir el rostro a este sol,
Sentir como esta luz solar desde arriba,
Desde el cielo mismo cae sobre el rostro,
Acaricia el rostro,
Acaricia nuestros ojos,
La nariz.
La boca podemos sonreir,
Podemos sonreir a esta luz del sol.
Darle una bienvenida sentir que ese sol es algo muy cercano a nosotros es nuestra esencia olvidada y permitimos que entre nosotros estamos lavándonos purificándonos con esa hermosa luz solar Una luz tierna,
Una luz que va desplazando todas otras energías,
Limpiándonos desde adentro,
Dirigiendo el cuerpo,
Convirtiendo el cuerpo en la luz.
Inhalamos una vez más,
Llenándonos aún más con esta luz,
Desde adentro y desde R.
I.
P.
Por todas partes es,
Tan solo la luz.
Ahora podemos observarnos,
Observar el cuerpo con la mirada interior,
Con la visión interior y buscar esas partes que todavía no se han llenado de luz.
Podemos incluso visualizar todas nuestras articulaciones como pequeños soles.
Podemos visualizar una bola de luz en la garganta,
Bolas de luz en los hombros,
En los codos,
En las articulaciones de los brazos,
En las caderas,
En las rodillas,
En los pies,
En todas las articulaciones,
En todas las partes,
Incluyendo los órganos anteriores donde sentimos que hay dolor,
Que hay sufrimiento.
Y con una inhalación encendemos aún más esta luz,
Hacemos que esa luz sea resplandeciente,
Extremadamente resplandeciente como la luz en el centro del sol.
Una luz brillante,
Una luz que va eliminando todas las otras energías,
Oscuras,
Grises,
Quemándolas,
Transformándolas.
Y en la luz también absorbiendola.
Como dijo un maestro espiritual,
Nuestra tarea es transformar la oscuridad interior en la luz,
Y eso es lo que estamos haciendo en esa meditación.
Llenando el cuerpo con la luz,
Divinizando el cuerpo,
Transformando la materia de ese cuerpo en luz.
Los ojos se llenan de luz,
Toda la boca se llena de luz,
Los dientes se llenan de luz,
Las orejas,
El cerebro se llena de luz,
Es un cerebro luminoso,
Empieza a brillar.
De tal manera que ahí ya no aparecen los pensamientos oscuros solo queda la luz,
Inhalamos luz y podemos exhalar cualquier oscuridad si es que todavía queda cualquier sufrimiento tanto nuestro como ajeno Inhalamos y expulsamos este sufrimiento,
Nos liberamos de este sufrimiento innecesario.
Cuando estamos bien podemos de la mejor manera ayudar a los demás,
Para poder ayudar no necesitamos sufrir nosotros,
De hecho todo lo contrario debemos estar bien para brindar este bien a los demás.
Inhalamos y todo el cuerpo se llena de luz,
Empieza a brillar aún más,
La intensidad de esta luz crece,
Todo el cuerpo se convierte en un cuerpo luminoso,
En un cuerpo resplandeciente,
No sólo la piel sino todos los tejidos,
Los huesos brillamos con la luz es un sol luminoso Hay solo luz y ahora podemos experimentar que esa luz local que existe solo alrededor se funde con el océano de luz.
Es un océano de luz todo abrazante,
Lleno de amor,
Que nos recibe como en casa,
Nos envuelve con su amor.
Nos estaba esperando vida tras vida y hemos regresado a este océano de luz.
Hemos fundido con este océano de luz.
Y experimentamos solo un espacio infinito de luz,
En el cual nos hemos disuelto.
Somos este océano de luz y aquí no hay preocupaciones,
No hay sufrimiento,
Hay solo paz,
Hay solo la infinidad,
Hay solo serenidad.
Hay solo dicha y podemos quedarnos en ese estado luminoso tanto tiempo como queremos quedarnos descansando.
Si es que alguna parte del cuerpo no se convirtió en la luz,
Podamos nuevamente poner nuestra atención ahí y llenar esa parte del cuerpo con más luz.
Si alguna parte del cuerpo no quiere llenarse de luz,
Vamos poco a poco,
Suavemente,
Influenciarlo con esa luz,
Impregnarla con esa luz,
Trabajar con esa parte del cuerpo para que se convierta en luz.
Para que solo quede luz y nada.
Mua.
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