
Práctica breve para cuidarte
Breve práctica de 10 minutos de meditación guiada para conectar tu cuerpo a través de la respiración y tomar consciencia de tres preciosas cualidades que ya están en ti: tu fuerza interior, la amabilidad y la sabiduría.
Transcripción
Hola,
¿qué tal?
Te invito a que dediques cinco minutos de tu tiempo para hacer una práctica chiquitita de autocuidado.
Y para ello,
Simplemente has de encontrar una postura cómoda,
Sentada,
Ya sea en un cojín como estoy yo,
En una silla,
En un sillón,
Un lugar donde te permita estar cómoda,
Pero también con la espalda erguida,
¿vale?
Una vez que encuentres tu postura,
Te invito a que cierres los ojos y conectes con las sensaciones en tu cuerpo.
Siente como alargas la columna y lleva suavemente los hombros hacia las orejas,
Un poquito hacia atrás y hacia abajo,
Invitando a tus brazos a descansar sobre el regazo.
Puedes colocar una mano sobre la otra,
Tus manos hacia los muslos.
Puedes alternar hasta que encuentres la posición idónea para ti en este momento.
Vale,
Ahí siente como relajas la cara,
El vientre.
Y vamos a realizar tres respiraciones bien amplias,
Inhalando,
Llenando el abdomen,
El pecho y las clavículas al inhalar.
Y exhalando por una boca ligeramente abierta,
Que sea una exhalación lenta.
Inhala bien amplio,
De abajo a arriba.
Exhala por la boca,
Invitando esa exhalación a soltar la tensión en el cuerpo,
La mente,
La preocupación,
Si es posible.
Una vez más.
Cuando termines esta tercera exhalación por la boca,
Retomas la respiración por tu nariz,
Sin forzarla.
Y descansa tu atención en este flujo estable,
Simple de tu respiración.
El presente.
Siente tu rostro,
Comprueba si puedes aflojar un poquito más la musculatura alrededor de los ojos,
La mandíbula.
Incluso tal vez puedas evocar una leve sonrisa que te recuerda cuál es la actitud fundamental de esta práctica.
La amabilidad.
Cuanto tu mente se distrae,
Con paciencia y con cariño la traemos de vuelta al presente.
No estamos luchando con los pensamientos.
Simplemente descansando.
Y a medida que descansamos en la respiración,
En el presente,
Te invito a hacerte consciente de tres cualidades preciosas que ya están en ti.
La primera es la fuerza interior,
Que es tu fortaleza y que se refleja en tu columna firme,
En tu postura estable.
Esta estabilidad que simboliza también tu capacidad de tener determinación,
De poner límites,
De estar con aquello que es difícil.
Tu resiliencia.
Ya están aquí,
Están en tu cuerpo.
Junto a esta fuerza interior está también nuestra calidez,
El buen corazón.
La calidez está en tu temperatura corporal,
En el latir de tu corazón,
Que está irradiando sangre y oxígeno hacia todo el cuerpo.
Y también está en tu rostro sonriente.
Y está realmente en todo tu cuerpo que está estructuralmente más diseñado para el amor que para la guerra.
Con esta piel suave,
Tus brazos dispuestos a abrazar,
Tus manos que acarician,
Tu rostro que sonríe.
Hazte consciente de esa calidez inherente en ti.
Y junto a la fuerza interior y la calidez,
También está el espacio amplio de la sabiduría,
Que también está en nuestra mente esperando a ser tocado,
Recordado.
Y esto se refleja tal vez en tu respiración que fluye pacífica y abierta,
Que no se queda aferrada al final de la inhalación o de la exhalación.
Sino que fluye libre,
Abierta,
Espaciosa.
Del mismo modo que puede abrirse nuestra mente,
Nuestra perspectiva,
Soltando acerramientos que nos hacen a veces sufrir,
Creencias dolorosas.
Y durante las próximas respiraciones,
Imagina que se amplía toda tu fuerza interior,
Tu calidez,
Tu sabiduría,
Tu buen corazón.
Tu mente se amplía,
Espaciosa y abierta.
Así,
Tomamos refugio en nuestro propio cuerpo,
Nuestra propia mente,
Que tienen este potencial de despertar en beneficio de todos los seres.
Finalmente,
Tomamos unas respiraciones profundas más,
Y podemos generar la aspiración de que esta práctica que hemos hecho ahora traiga beneficio para cada uno,
Para cada uno de los que hemos hecho esta práctica,
Pero también,
A través de ella,
A nuestros seres queridos,
Nuestras parejas,
Nuestros hijos,
Los compañeros en el trabajo,
Incluso a los seres desconocidos que tocan nuestra vida cotidiana.
Muchas gracias por practicar,
Por dedicarte tiempo a tu cuidado,
Al cuidado de tu entorno.
Nos vemos en otra.
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