
Meditación para estar con el dolor físico
El sufrimiento que acompaña al dolor físico suele surgir de nuestra resistencia a sentirlo. Cuando nos damos cuenta de esto, aparece una invitación a liberar, a entregarnos y a permitir que la sensación esté ahí tal como es. Cultivamos la aceptación radical del dolor cuando suavizamos esa resistencia y nos abrimos a las sensaciones desagradables con una conciencia tranquila y no reactiva. Esta meditación puede acompañarte especialmente si estás atravesando algún dolor físico y notas cierta dificultad o resistencia a tolerarlo.
Transcripción
El sufrimiento que acompaña al dolor físico suele surgir de nuestra resistencia a sentirlo.
Cuando nos damos cuenta de esto,
Aparece una invitación a liberar,
A entregarnos y a permitir que la sensación esté ahí tal y como es.
Cultivamos la aceptación radical del dolor cuando suavizamos esa resistencia y nos abrimos a las sensaciones desagradables con una conciencia tranquila y no reactiva.
Esta meditación puede acompañarte especialmente si estás atravesando algún dolor físico y notas cierta dificultad o resistencia a tolerarlo.
Si en cualquier momento durante esta práctica sientes que estar con este dolor es demasiado para ti,
Con conciencia y bondad lleva tu atención a lo que sea que te calme y te alivie.
Luego,
Cuando estés listo y lista,
Puedes volver a esta práctica directa de estar presente con las sensaciones difíciles.
Comienza por encontrar una postura cómoda,
Sentado o acostado.
Tómate unos momentos para quietarte,
Relajándote con el ritmo natural de la respiración.
Podrías dejar que la entrada del aire sea una oportunidad para relajar,
Abrir,
Recibir y la salida una oportunidad para soltar.
Podrías dejar que la entrada del aire sea una oportunidad para relajar,
Abrir,
Recibir y la salida del aire una oportunidad para soltar.
Suavemente,
Siente tu cara.
Deja que las sensaciones de tu cara lleguen a ti.
Permite ahora que tus ojos descansen cómodamente en las cuencas oculares,
Relajando toda la musculatura que rodea tus ojos,
Incluso los párpados.
Déjalos que caigan cómodamente y se apoyen en tus ojos.
Siente la piel en la frente,
El entrecejo,
La piel que cubre tus sienes,
Tus mejillas,
Tus labios.
La barbilla.
Siente el espacio dentro de tu boca,
La temperatura,
La espaciosidad y permite que tu mandíbula se relaje,
Se afloje.
Déjala caer,
Pues no tiene ningún trabajo que hacer.
Siente ahora tu lengua desde la punta hasta la raíz y permítela también descansar sobre el paladar inferior.
Relaja el cuello,
Tus hombros,
Permitiendo que todas las sensaciones que aparezcan en tu cuerpo,
Según las vamos nombrando,
Se desplieguen ante ti.
Siente tus manos,
La posición,
El espacio entre tus dedos,
La sensación en las palmas de las manos,
Los dorsos,
Cualquier sensación de vibración,
Temperatura,
Pulsación.
Investiga con curiosidad las sensaciones en tus manos.
Siente ahora todo tu tronco desde los hombros hasta la pelvis,
Observando todas las sensaciones que aparecen,
Tal vez las provocadas por tu respiración,
Tal vez las que sientes a través del contacto de tu piel con la ropa o del suelo con tu cuerpo o la silla.
Siente tus caderas,
Tus nalgas e investiga de nuevo con curiosidad las sensaciones en tus piernas.
Puedes percibir su longitud,
Su volumen,
Su peso,
La vida dentro de tus piernas.
Siente tus pies.
Percibe ahora si hay una zona de fuerte malestar o dolor que esté llamando tu atención y si es así,
Lleva una atención suave y receptiva directamente a las sensaciones desagradables en esta parte de tu cuerpo.
Observa lo que sucede cuando comienzas a prestar atención al dolor.
¿Hay algún intento,
Por sutil que sea,
Para alejar el dolor?
¿Para cortarlo,
Bloquearlo,
Alejarse de él?
¿Hay temor?
Deja que tu intención sea permanecer presente permitiendo que las sensaciones desagradables y si hay miedo,
La presencia del miedo,
Sean como son.
Una presencia completa y sanadora implican tanto la apertura como el contacto claro con lo que está sucediendo.
Para establecer esa apertura,
Podrías imaginar un gran cielo azul y dejar que la mente se mezcle con esa inmensidad.
Abre tus sentidos para incluir sonidos escuchando con una atención plena y receptiva.
Siente la conexión natural con la apertura a medida que escuchas el espacio que está sucediendo aquí.
Mientras escuchas los sonidos empieza por incluir en tu conciencia las zonas de tu cuerpo que tienen sensaciones neutras o incluso agradables.
Pueden ser sensaciones en tus manos o en tus pies quizá en tus mejillas o en el área alrededor de tus ojos.
Ahora siente la conciencia de todo tu cuerpo todo el campo de sensaciones y deja que tu atención con suavidad comience a incluir el sonido en el lugar o los lugares donde las sensaciones son más intensas o desagradables.
Escucha y siente lo que está aquí.
Experimenta tu conciencia como el espacio suave y abierto que rodea el dolor y permite que las sensaciones desagradables floten en esa conciencia.
Descansando en esa apertura observa si puedes permanecer conectado con una sensación de amplitud y al mismo tiempo estar cerca de las sensaciones cambiantes en la zona de dolor.
Conciencia abierta y contacto directo.
Si ayuda a dirigir tu atención allí sintiendo la respiración en la zona que sientes incómoda deja que la respiración sea parte de lo que te ayuda a estar presente con lo que está surgiendo.
¿Cómo es esa experiencia?
¿Sientes ardor?
¿Dolor?
¿Palpitaciones?
¿Desgarro?
¿Punzadas?
¿Sientes la zona como si se estuviera aplastando presionada por un gran peso?
¿Estas sensaciones desagradables son difusas o las sientes focalizadas en su intensidad?
¿Cómo cambian a medida que las observas?
Investiga con interés lo que está realmente sucediendo con amabilidad con una atención suave y no reactiva.
Podrías encontrar que las sensaciones que aparecen como si fuera un bloque sólido de dolor se despliegan y se mueven a medida que tu atención se siente más suave y presente.
Observa su danza natural de cambio.
Es natural que la resistencia vuelva a surgir tensión física juicio miedo Cuando percibas esto simplemente permítelo relajada y abierta otra vez para sentir el espacio que está aquí escuchando los sonidos sintiendo todo tu cuerpo incluyendo las zonas que no son dolorosas y con una sensación de amplitud y espacio hay mucho lugar para que las sensaciones desagradables surjan y se disuelvan para desvanecerse e intensificarse para moverse y cambiar sin aferrarse y sin tensión Explora lo que significa tener una presencia que se entrega soltando la resistencia una y otra vez Descubre cómo puedes habitar este mar de conciencia permitiendo que cualquier sensación dolorosa flote en un espacio abierto y amoroso del ser
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