
La Sonrisa Interior
by Minerva Yoga
Una meditación taoista, en la que hacemos un recorrido a través de los óganos internos, para procurarles salud y buena energía. Con esta meditación lograrás equilibrio interno, serenidad y ecuanimidad profundas.
Transcripción
Namasté,
Bienvenido a esta meditación de la sonrisa interior.
Esta es una práctica taoísta de meditación para realzar la salud y el bienestar de todos los órganos internos en el cuerpo.
El propósito principal de esta meditación es transformar la energía emocional negativa en positiva.
Siéntate cómodamente en una silla o cojín de meditación,
Asegurándote de que la base de tu postura es estable y de que la espalda se mantiene erguida.
Si te sientas en una silla,
Asegúrate de que las plantas de los pies están en contacto con el suelo.
Y si te sientas en el cojín,
Trata de estabilizar tus rodillas,
Manteniendo las caderas un poquito por encima de éstas.
Alarga la columna desde la base hasta el cráneo y deja que los hombros se nivelen.
También puedes optar por hacer esta práctica tumbado boca arriba en posición de relax con las piernas separadas y los brazos despegados del cuerpo,
Colocándote quizá una almohada debajo de la cabeza,
No más alta de dos o tres centímetros.
Una vez que asegures la comodidad y estabilidad en tu postura,
Ve cerrando los ojos y tómate tu tiempo para conectar con tu respiración,
Llevando conciencia a tu cuerpo y a tus sensaciones momento a momento.
Inhala un poquito más despacio y un poquito más profundo y exhala lentamente,
Vaciando los pulmones poco a poco.
Ahora imagina frente a ti una sonrisa.
Puede ser tú mismo sonriéndote o puedes visualizar a alguien a quien quieres que te mira amablemente con una gran sonrisa.
Permite que en tu rostro se dibuje también una suave sonrisa.
Deja que esta fuente de energía sonriente situada delante de ti se acumule entre tus cejas.
Imagina justo en ese punto cómo tu glándula pineal sonríe también.
Si te resulta fácil visualizar,
Puedes imaginar cómo una luz brillante la ilumina y la hace activarse.
Y mientras tienes tu atención ahí,
Sonríe directamente a tu glándula pineal como si la vieras por dentro.
Recuerda que la expresión facial que evoca la sonrisa es muy importante.
Inhala y exhala de manera suave y profunda y sonríe a tu glándula pineal.
Permanece ahí por lo menos cinco respiraciones,
Visualizando esta fuente de luz brillante en tu glándula pineal.
Permanece que ahora este chorro de energía sonriente fluya hacia abajo,
Corriendo por la cara y el cuello.
Déjala fluir por la glándula del timo,
Situada detrás del esternón,
E imagina cómo reluce de salud vibrante esta glándula.
Mira ahora hacia tu corazón y sonríele.
Recuerda ahora la conciencia amorosa del corazón,
Sonríele y deja que se alivie cualquier tipo de tensión almacenada ahí.
Hazle sentir suavidad,
Amor y amabilidad.
Puedes imaginar cómo una suave espiral de energía amorosa comienza a moverse dentro de él.
Recuerda si hay odio o impaciencia y si esto es así,
Permítete sentirlo para poderlo transformar.
Inhala con tu sonrisa directa al corazón y exhala permitiendo que se disuelva cualquier tipo de emoción negativa.
Inhala profundo y al exhalar elimina cualquier sensación,
Impaciencia o rencor y al inhalar de nuevo permite que se instale en el corazón una sensación de gozo,
Felicidad y amabilidad.
Hazlo sonriendo y respirando lento y profundo llevando amor a este órgano en plena conciencia.
El órgano conectado al corazón es el intestino delgado así que sonríele también a tu intestino.
Cada vez que inhalas recuérdale a tu cuerpo cómo estar en gozo,
Alegría y felicidad y si lo deseas evoca una imagen que te recuerde dicho estado.
Mira cómo la energía amorosa creada en la glándula pineal está conteniendo ahora la energía amorosa de tu corazón ayudándote a sanar y a limpiar.
No dejes de sonreír.
Toma una profunda inspiración y exhala lentamente.
Permite que la energía sonriente de la glándula pineal y del corazón calienten ahora tu estómago,
Bazo y páncreas y lleva las manos por debajo de la última costilla izquierda dejando que su calor lleve calor apacible a estos órganos.
Observa si en ellos hay algún tipo de emoción negativa como ansiedad o preocupación y permite incluso que llegue algún evento o imagen en específico que pudo haber causado estas sensaciones.
Conecta con la sensación en tu cuerpo para después borrarla con tu sonrisa.
Inhala y exhala lento y profundo y mantente ahí presente,
Atento durante algunas respiraciones más.
Recuerda exhalar la emoción negativa e inhalarla positiva con tu sonrisa amorosa y el afecto del corazón que ya limpiaste anteriormente.
Ahora deja que la energía sonriente del corazón y del estómago,
El bazo y el páncreas se mueva hacia tus pulmones y lleva las manos arriba en el pecho.
Sonríele a tus pulmones y deja que el corazón y el estómago aporten su energía a estos órganos.
Inhala y exhala mientras sonríes y observa si en los pulmones hay sensaciones como tristeza,
Duelo o aferramiento.
Al inhalar lleva a tus pulmones la sensación de fortaleza y al exhalar deja ir lo que ya no necesitas.
Inhala profundo y transforma la tristeza y el duelo por fortaleza y utiliza tu voluntad para estar presente en las sensaciones si te cuesta.
Sonríe amorosamente a tus pulmones y evoca una experiencia en donde te hayas sentido absolutamente fuerte.
Inhala profundo y sonríe amablemente ahora también a tu intestino grueso.
Cuéntate de que tu postura sigue siendo estable,
Cómoda,
Con la espalda bien erguida y toma una profunda inspiración y exhala lentamente.
Lleva ahora tus manos a la espalda por debajo de tus pulmones y visualiza tus riñones.
Imagina que los ves por dentro,
Son del tamaño de tus orejas.
Lleva también atención a tu vejiga en la parte baja de tu abdomen por detrás del hueso púbico y sonríe amablemente a estos órganos.
Siente cómo la fortaleza de tus pulmones así como tu sonrisa le dan soporte a estos órganos.
Presta atención a cualquier sensación que aparezca o algún tipo de emoción como temor o falta de energía,
Agotamiento en tus riñones y en tu vejiga.
Identifica la sensación corporal que el temor le da a tu cuerpo y sonríele.
Inhala profundamente e instálate poco a poco en una sensación de paz,
Tranquilidad y valentía.
Inhala paz y tranquilidad y exhala disolviendo el miedo y la falta de energía.
Imagina una imagen de calma,
Paz y tranquilidad y con ayuda de tu sonrisa lleva esta sensación a tus riñones y vejiga.
Toma una profunda e completa inspiración y exhala lentamente comprobando tu postura y llevando ahora las manos por debajo de tu última costilla derecha visualizando aquí tu hígado y vesícula internamente.
Deja que la energía sonriente de la piñal,
El corazón,
El estómago,
Los pulmones y los riñones le ayuden al hígado y a la vesícula a sentirse contenidos.
Permanece ahí sonriéndole a estos órganos.
Las emociones negativas de estos órganos son el enfado,
La frustración o los celos.
Intenta respirar profundo y disolver con cada exhalación cualquier tipo de emoción negativa o incomodidad y con cada inhalación instálate poco a poco en la gentileza y la generosidad.
Siente cómo tus manos y los demás órganos están ayudando al hígado.
Conecta con la sensación corporal y exhala cuántas veces sea necesario.
Sonríe siempre.
Por último regresa al corazón y siente cómo se expande.
Siente sus latidos.
Respire y sonríete.
Lentamente desciende tus manos al ombligo y termina almacenando la energía sonriente a unos tres centímetros hacia el interior del ombligo en el tan tien.
Inhalas profundo y exhala y lentamente a tu ritmo.
Estamos concluyendo esta práctica de la sonrisa interior.
Namasté.
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4.8 (57)
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