30:52
30:52

El Arte Como Medicina y el Museo Como Terapia

by Zoé Jiménez Corretjer

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.9
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Experimentados
Reproducciones
77

Conferencia ofrecida en el XV Congreso Internacional sobre los Museos Inclusivos 2022 de Moore College of Art and Design de Phialdelphia. Esta conferencia fue destacada por el congreso. La Dra. Zoé Jiménez Corretjer la presentó como Catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, donde enseña cursos de Humanidades. Esta conferencia es una investigación en la que aporta una visión del arte dentro de la perspectiva de la neuroestética.

Transcripción

Saludos a todos.

Les habla la doctora Zoe Jiménez-Corenger de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y hoy les leeré la ponencia titulada El arte como medicina y el museo como terapia hacia una inclusión de la neuroestética aplicada en contexto.

Esta ponencia forma parte del XV Congreso Internacional de Museos Inclusivos de Moore College of Art and Design de Filadelfia.

Comencemos.

Si el arte tiene la capacidad de transformar una realidad,

La secuestra de manera simbólica y logra transformarla.

Es importante tomar en cuenta el contexto en que se expone esa creación y el nivel en que cada individuo es capaz de vislumbrarla.

Este contexto pone de manifiesto la capacidad para transformar aquello que se observa dentro de cada ser.

Aunque esta subjetividad individual está mediada por las relaciones perceptuales,

Es importante tener en cuenta los aspectos transformadores del arte a nivel neural.

Es de todos conocidos que el ámbito de la neurociencia y la neuroestética ha cobrado muchísimo auge en las últimas décadas.

El concepto de la belleza puede ser definido de diversas formas,

Así también el concepto de lo que es estético.

Si bien hablar de estética nos remonta a los griegos y tiene como connotación elaborar sobre aquello que implica el problema de lo bello,

El concepto de lo estético se convierte en un constructo multisemántico.

Esto debido a que el concepto de la belleza puede entonces cobrar dimensiones diferentes dependiendo de la percepción del sujeto y la relatividad con la que se evalúa.

Uno de los pioneros en trabajar este tema fue Semir Seki en 1999 en su libro titulado Inner Visions.

Seki estableció el comienzo de este diálogo sobre el estudio de la belleza y de lo estético desde el funcionamiento neurológico.

Desde entonces podemos vincular varios procesos a nivel mental que suceden en cascada cuando un individuo entra en contacto.

Diversos ámbitos de la cognición y la conciencia entran en función y para esto es importante estudiar el sustrato neuroanatómico que ejerce el arte en cada uno de nosotros.

Así también los procesos de abstracción universal del objeto,

La esencia del objeto,

Los procesos cerebrales de categorización,

La integración de lo cognitivo y lo simbólico,

Pues en el arte hay un sustrato,

Una abstracción que comunica algo más allá,

Que generaliza y abstrae.

De algún modo,

Como si fuera un proceso universal,

El arte se convierte en otro lenguaje que el receptor lee y descodifica.

Sin embargo,

Este objeto artístico podría implicar un desarrollo de análisis estético de búsqueda de lo bello.

Para muchos estudiosos,

Esa belleza no va a ser algo inherente al trabajo artístico,

Así por sí solo,

Sino un proceso creado por el observador,

Como cita Mora en su trabajo.

Añade además que para el que observa,

Ese proceso de integración activo en el cerebro va a envolver lo abstracto,

La emoción y la percepción.

En este campo integramos la teoría del conocimiento,

Las perspectivas de la evolución,

Los paradigmas multimodales del arte y la percepción,

La filosofía de la percepción y la psicología del arte.

Es una disciplina que balancea la neurofilosofía y la neuroestética.

Todas las fronteras tendrán entonces un elemento en común,

Que es el consenso de todos los estudiosos de este campo,

Y es que esa perspectiva del arte va fundamentada con la experiencia del arte.

Van juntas.

Sin esta experiencia no va a funcionar el elemento de la comunicación.

Es la experiencia del arte,

El contacto con el objeto estético,

Lo que va a explorar la neurocultura y más específicamente la neurociencia de esta cultura.

Sabemos entonces que la belleza es importante en la vida y en el arte,

Pero también es importante en la arquitectura del cerebro,

Como cita Starr.

Ante este reacercamiento metodológico,

Observamos la naturaleza del arte dentro del contexto experiencial,

Es decir,

Desde el punto de vista en que se manifiesta y es interpretado en el individuo desde un análisis científico o una estética empírica.

Sin embargo,

Hay estudiosos que utilizan el término de estético o estética como sinónimo de lo bello.

No necesariamente hablar de estética es referirse estrictamente a aquello que percibimos agradable.

Existe una estética del absurdo,

Una estética de lo bello,

Una estética de lo caótico.

En este sentido,

Prefiero utilizar el concepto de estética como lo plantearon los antiguos dentro de un análisis que busca interpretar el problema de lo bello.

Aquello que entonces va a tener como resultado una apreciación de lo agradable en el proceso de observación de un objeto estético,

Va a implicar una producción,

Una interacción de procesos,

Unos procesos neurales asociados a esa percepción neurológica del objeto estético.

Sin embargo,

La categoría de lo estético es mucho más amplia que la del arte,

Según señala Siri.

Aquí entramos en el plano de la percepción gestáltica.

Cada individuo pone en función sus sentidos,

Sus procesos de selección y una dinámica interna a nivel neurológico que se va a asociar con el proceso de observación,

Los circuitos de retribución,

De agradabilidad,

De recompensa y de deleite en cada uno de los que observa.

Lo interesante del estudio de la neuroestética es que ya ha ido probando científicamente qué lugares en particular del cerebro se activan durante los diversos procesos de percepción del objeto estético.

Los impulsos,

Las emociones,

El placer de lo sublime,

La asociación y disociación entre aquello que me place o no me place vienen siendo puntos neurálgicos en el estudio anatómico de nuestro cerebro.

A través de diversos estudios,

Muchísimos estudios que buscan el lugar central de estos efectos,

Se ha visto cómo coexisten estos circuitos de manera integrada.

Desde el campo de la retina y los procesos visuales,

Las formas,

El movimiento,

Los colores,

Todos son procesados en distintas regiones neurales.

De esto habla mucho Chatterjee en su libro.

Hay unas áreas en particular que procesan los rostros,

Como es el área fusiforme de la cara,

Otra que procesa los lugares en el hipocampo,

La que procesa los objetos en el lóbulo occipital lateral complejo,

El área del surco superior temporal que procesa los movimientos,

Entre otros.

Chatterjee se pregunta si es una coincidencia que la mayor parte de las expresiones artísticas sean paisajes,

Retratos,

Desnudos o naturaleza muerta.

Son expresiones que cada una tienen su parte en un procesamiento neurológico muy específico.

Los que hemos estudiado un poco de psicología o de neurociencias,

Sabemos que la amígdala cerebral juega un papel importantísimo en las emociones.

No podemos descartar la función que ejerce en el arte en ese aspecto,

Pues una obra puede causar una emoción en el espectador,

Y cada emoción diferente puede desencadenar efectos en el organismo de los individuos.

Esto se debe al efecto que la amígdala produce en esas sensaciones tan primigenias como son las que se relacionan a la supervivencia humana y vienen vinculadas al proceso innato llamado en inglés el fight or flight,

Lucha o vida,

Instintiva,

Que genera la amígdala ante un objeto aversivo.

De la misma manera que un objeto estético puede producir una sensación placentera que activa los circuitos de recompensa neural,

Puede haber otros objetos estéticos que desencadenen ansiedad quizás en el observador.

Aquí la relatividad del concepto de lo bello va a implicar un proceso subjetivo y muy personal en cada uno,

Pues dependiendo de quién observa la obra,

El efecto de las emociones va a variar.

Al menos el efecto del asombro podrá ser un factor en común.

Sin embargo,

Las respuestas instintivas transgresivas que llevan al sujeto a percibir los efectos de una emoción en su cuerpo,

Por ejemplo,

La sudoración,

Las palpitaciones,

El miedo,

Van a constituirse como quizás unas posibles respuestas negativas.

Los científicos Fein y Silvia de 2019 enfocan su investigación en tres aspectos.

La diversidad de las reacciones al arte,

La variabilidad de cada individuo en su reacción,

Al mismo objeto artístico,

Y el rango de contextos en que la experiencia estética puede ocurrir.

No podemos negar entonces la diversidad de esos efectos emocionales que se causan y cómo cada uno puede ser interpretado de manera diferente.

Ahora bien,

Existe un consenso en cuanto a la función global del arte como herramienta en los procesos homeoestáticos.

¿Cómo podemos dar sentido entonces a un congreso como este,

Que expone como dinámica de diálogo la inclusión de los museos en la vida diaria?

Mi aportación es la siguiente.

Comenzar a entender que la participación de un museo en la sociedad puede ser significativamente relevante a la hora de ser utilizada como una herramienta en los procesos sanadores.

Que es una estructura accesible a la sociedad y que está al alcance de la mayoría de los ciudadanos de las grandes ciudades del mundo.

Que es una estructura que debe estar y existir en toda región urbana.

Es decir,

Que se puedan construir museos donde no los hay con este propósito inherente.

La presencia de un museo tiene una connotación social implícita y profunda.

Y si bien muchos de ellos integran la participación activa a través de talleres para niños,

Jóvenes,

Adultos,

Esta conciencia debe ir más allá y promover que la participación de un individuo pueda entenderse dentro de una sola visita.

Que esta visita al museo ya genere una actividad promotora de repercusiones neuronales.

El solo hecho de entrar en el recinto de un museo implica la activación neurológica de diversas áreas cerebrales que se ponen de manifiesto en las respuestas emocionales de cada cual.

Adentrarse dentro de un recinto museológico comienza inmediatamente a mover esas neuronas y su sinapsis en torno a toda la experiencia de ese sujeto.

Esto no lo va a saber el que contempla,

A menos que tenga un conocimiento neurocientífico.

Pero como agentes del arte,

Si los administradores de un museo comprenden la profundidad de las implicaciones a nivel mental que tiene la participación de la observación en una sola visita a un museo,

Estas oportunidades no deberían quedarse soslayadas.

Aquí,

Que la integración en la participación de los museos deba verse de otra manera.

Quizás desde el ámbito dialógico entre el espectador y la obra de arte,

Hasta el análisis de la observación consciente y de los elementos inconscientes que pueden aflorar.

Conocer estos mecanismos permitiría generar más las activaciones neuroestéticas de los procesos de intercambio en esta experiencia.

Esto se puede congeniar comenzando por el desarrollo de las capacidades cognitivas en la participación de lo simbólico en el arte,

Entendiendo esta participación como una parte importante en la visión de la nueva medicina,

Amplificando las capacidades colectivas en un servicio que integre el objeto artístico como agente terapéutico,

Fomentando la participación desde el ángulo neurocientífico,

Adiestrando,

Por ejemplo,

A los guías de los museos en la neuroestética,

Promoviendo a los museos en las clínicas de salud mental,

Entre otros.

Son alternativas que seguramente van a ayudarnos.

Reconociendo la capacidad del museo como sede de la participación en un centro de sanación neuroestética,

El arte se presentaría desde las profundidades más intrínsecas del inconsciente hasta las interpretaciones gestálticas del fondo y la forma,

Alcanzando al receptor como un mediador,

Ofreciendo un mensaje a tenor con una conciencia mediática transformacional integrada.

Para esto será imprescindible adiestrar al personal de los museos en los ámbitos filosóficos y estéticos,

Y más precisamente en el ámbito neurocientífico de la neurocultura.

Ante el arte,

Estamos en medio de los procesos cognitivos de la percepción de otro lenguaje,

Un idioma visual que activa unos receptores específicos en el cerebro que estimula la amígdala cerebral o complace al sistema en los efectos de recompensa segregando serotonina y dopamina,

Entre otros.

Guiando al espectador,

Se le puede hacer consciente de aquello que genera disociación en las emociones negativas de aquellas obras que disparen quizás la adrenalina del disgusto,

La vergüenza o el coraje.

Podemos enseñar a manejar emociones alternas,

Entender cómo la exposición de esta gran experiencia a un cierto número de objetos de arte en particular podría adherirse a nuestros circuitos neurales.

¿Cuánta cantidad de tiempo necesitamos para que se afinque una idea en nuestra memoria?

La experiencia estética no debe dejarse abierta,

Sino que debemos colectivamente entender que esta nueva óptica y en esta nueva óptica las repercusiones que tiene el cerebro al estar expuesto a menudo y en contacto con el arte son numerosas.

Sería importante también adiestrar a los curadores de arte para que tengan en cuenta estos procesos y así conjurar de diversas maneras la colocación específica de las obras en las exhibiciones.

El arte genera una estimulación evidente a nivel cerebral.

Vemos la relación en el lóbulo occipital,

Que es el que procesa la visión,

Con el sistema límbico que procesa las emociones y estimula el placer y la gratificación.

Al parecer,

Existe un elemento común en el tema de la conciencia de lo bello.

Los estudios que se están llevando a cabo implican que hay un sustrato universal colectivo,

Una tendencia hacia unos patrones de equilibrio y de simetría.

Hay unas tendencias hacia el balance visual,

Hacia la simetría que menciona Chatterjee,

Incluso las tendencias de efecto halo y de actitudes en las personas a cooperar con otras personas que encuentran que son más atractivas físicamente entre ellas.

Como añade Chatterjee,

Se ha observado a través de estudios de resonancia magnética funcional el flujo sanguíneo cerebral de las personas en sus distintos estados mentales según la ejecución que realizan.

Y para sorpresa del estudio,

Se encontró que cuando las personas están pensando en belleza,

Ciertas áreas del cerebro que se activan son las que corresponden al reconocimiento de las caras hermosas.

Estas áreas son las del rostro,

La corteza occipital lateral que procesa objetos en general.

Además,

Se vio una actividad mayor en el lóbulo parietal medial y en la región frontolateral cuando las personas estaban emitiendo un juicio sobre la belleza.

Añade que la función de la amígdala reacciona a ambas,

A rostros atractivos y a rostros no tan atractivos.

Esto se debe,

Obviamente,

A que esta glándula responde a los impulsos de supervivencia evolutiva y a todo lo que se asocie a lo negativo va a generar,

Por ejemplo,

Una sensación de peligro y,

Por consiguiente,

El efecto de huida.

Recordemos que la amígdala cerebral se activa en demasía causando estados de estrés,

Fobias,

Miedos y ansiedad.

Una de las herramientas más poderosas para desactivarla es la amígdala cerebral.

Por tanto,

Generar estados de conciencia que sean placenteros,

Estar presentes en el aquí,

El ahora,

Saber cómo buscar esos entornos de belleza,

Simetría y equilibrio no sólo podrá generar estados de conciencia más calmados,

Sino que van a ayudar a que las personas se sientan más calmados,

No sólo va a generar estados de conciencia más calmados,

Sino que va a contribuir a realambrar los circuitos neurales de modo que se vayan alterando orgánicamente las estructuras de las neuronas a favor del bienestar de las personas.

El arte es fundamental aquí.

Estas implicaciones neurocientíficas van más allá del arte visual.

El curioso Calvo Merino realizó un estudio sobre el movimiento del ballet y de la capoeira,

Esta danza de artes marciales brasileña,

Encontrando que las personas preferían ciertos movimientos de saltos que implicaban el movimiento total del cuerpo.

Encontró una actividad neural mayor en la corteza premotora y en las áreas de la corteza ocípito-medial relacionadas a la preferencia por los movimientos.

En esta breve introducción a este tema,

No tengo espacio para exponer toda la evidencia científica que se ha realizado en las últimas décadas,

Pero no cabe duda que el arte en todas sus manifestaciones tiene unas implicaciones a nivel cerebral de las que,

Si estamos atentos,

Podemos sacar fruto como medicina.

Es harto conocida la diversidad de terapias que los psicólogos hemos introducido a la psicoterapia.

Incluso hemos visto los efectos positivos en el manejo de trauma.

Esto lo presenta el científico Malchiodi en su libro Trauma and Expressive Art Therapy,

Donde propone diversas actividades del arte,

La música,

La danza y el teatro como herramientas para la sanación de los traumas.

Si buscamos la manera de cambiar la perspectiva que se tiene de la función de los museos en la sociedad,

Si pudiéramos implantar un proceso de psicoeducación a todo aquel que esté implicado de alguna manera con los museos,

Que trabaje en los museos,

Si creamos conciencia de que un museo es un motor gigante lleno de posibilidades sanadoras,

Estaríamos contribuyendo con una poderosísima herramienta de sanación colectiva.

Esto debe comenzar desde adentro,

Para que se vayan generando procesos de integración en los visitantes que lleguen a observar.

Esta observación convertiría al visitante de un museo en un agente activo,

Dialógico,

Que va a interactuar con elementos que propiciarán en él unos estados mentales y emocionales que podrán redundar en el beneficio individual,

En esa salud,

En esas emociones.

El arte va a implicar una activación en procesos complejos que van a afectar la memoria,

Las relaciones sociales,

La resiliencia,

La experiencia sensorial,

Los sentimientos,

Las percepciones,

Entre otras,

Que luego podrán ser manifestadas de manera verbal o lógica.

El museo tiene la capacidad de albergar como madre arquitectónica la función de una diversidad de expresiones artísticas.

Si se tiene conciencia de todas sus posibilidades,

Podría convertirse en no solamente un centro de deleite estético,

Sino en una verdadera alternativa de sanación individual y colectiva si se tienen en cuenta estas repercusiones neuroestéticas y sus funciones.

La experiencia en el museo no sería una participación turística soslayada,

Sino una amalgama sensorial que nace en la interacción del observador al ver y que estimula ciertas áreas del cerebro según se participa.

De lo estético,

La armonía,

La belleza,

Los juegos simétricos,

El ritmo,

La resonancia,

Las tensiones dinámicas,

El balance,

El espacio,

Entre otros.

Citando a Natalie Rogers,

1993,

Una de las proponentes tempranas de la integración de las humanidades en la psicoterapia,

Ella dijo,

Y cito,

El uso de diversas formas del arte,

Movimiento,

Dibujo,

Pintura,

Escultura,

Música,

Escritura,

Sonido e improvisación facilitan el entorno de la psicoterapia.

Facilitan el entorno de crecimiento y sanación.

Cierro la cita.

Y no es que el museo se convierta en un taller gigante de creación,

Sino en el espacio de la conciencia de que estos procesos de observación del arte crean un efecto similar al de la creatividad.

Aquí,

La activación de las neuronas espejo que permiten la asociación,

La empatía y que hacen que el cerebro se crea,

Todo lo que ve estarán activadas.

De esta forma,

La función e integración de los museos,

El arte,

Lo bello,

La estética y la neuroestética a la sociedad proporcionarán efectos somatosensoriales diversos que culminarían en estados de gratificación emocional a partir de lo neural para el beneficio sano de la humanidad.

Y aquí,

Que reconsideremos nuevamente la función de los museos dentro de este plano sanador,

Que entendamos la potencial capacidad que tenemos en el arte y en los museos y que pensemos y repensemos los museos y el arte como medicina y el museo como terapia.

Muchas gracias por haberme escuchado.

Nuevamente,

Esta fue la doctora Zoe Jiménez Correjer de la Universidad de Puerto Rico en Humacao.

Hasta pronto.

4.9 (9)

Reseñas Recientes

ALANA

April 29, 2024

¡Bravo! 👏🏼🌸🩷 Excelente y bella información. Es increíble todo lo que el arte puede hacer en nuestras vidas y a veces no lo tomamos en consideración. Me encantó! ✨ HUMA 3602

Pelayo

June 23, 2022

Wao! Gracias profesora.

© 2026 Zoé Jiménez Corretjer. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else