
Date Permiso Para Soltar, Sé tu Propio Otoño
by Marta Mañero
Reconexión con nuestra capacidad para soltar y dejar de aferrarnos a aquello sobre lo que no tenemos control (experiencias pasadas o futuras, relaciones). Esta habilidad se relaciona con el otoño, pero puedes realizarla cuando desees si tiendes a apegarte a relaciones, hábitos tóxicos, cosas materiales, ideas, comportamientos. Expandiremos nuestras raíces de pie, nos realizaremos preguntas sentados y nos visualizaremos en un bosque acompañados por el texto "La sabiduría del vivir".
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a esta meditación,
Muchas ganas de compartir nuevamente contigo.
En este caso,
En esta práctica vamos a reconectar con nuestra capacidad para soltar o al menos dejar de aferrarnos a aquello sobre lo que no tenemos control,
Que no podemos cambiar,
También sea alguna experiencia pasada,
Algo que está por llegar,
Que esté vinculada a alguna situación o a alguna persona,
Para reconectar con lo único sobre lo que podemos intervenir,
Nuestra actitud.
Esta habilidad a menudo se relaciona con la estación otoñal,
Pero puede ser de utilidad realizar esta propuesta más a menudo si sientes que tienes tendencia a pegarte,
Ya sea relaciones,
A hábitos tóxicos,
A propiedades materiales,
Ideas,
Comportamientos.
La palabra otoño,
Según algunas teorías,
Consideran que deriva de la palabra en latín autumnus,
Que significa la plenitud del año.
Se asocia también con Atum,
Dios solar egipcio,
Relacionado con la creación y la expansión y la idea del sol ocultándose sobre la Tierra.
La invitación de la energía otoñal es la de cerrar ciclos,
Entregar para dejar espacios para energía nueva.
Está relacionado con el dejar ir,
La depuración y la desintoxicación,
Con el liberarnos de aquello que condiciona nuestra personalidad,
Pudiendo ser necesario incluso revisar si esa manera de comportarnos con nosotros mismos y con el mundo tiene su origen en nuestro linaje,
Es algo que arrastramos y repetimos de manera inconsciente de nuestros ancestros.
Ahora te voy a proponer que te pongas de pie o,
Si te apetece,
Que te tumbes,
Vamos a llevar la atención a la planta de los pies.
Así que tienes estas dos opciones,
Si quieres ponte un instante de pie y si estás cómodo o cómoda y en equilibrio,
Puedes cerrar tus ojos y notar la planta de tus pies con todo lujo de detalles.
Si has preferido quedarte tumbada,
Mantente recostada o recostado y siente de igual modo la planta de tus pies.
Viaja a través de la planta de tu pie izquierdo,
Reconoce cada uno de los cinco dedos.
Si estás de pie,
¿qué presión realizas con cada uno de ellos?
¿Sientes que repartes por igual tu peso en toda la planta?
Si estás recostada,
¿notas de igual modo cada uno de los dedos?
¿O hay alguno que prácticamente es imperceptible?
Haga ahora el mismo procedimiento con tu pie derecho,
Recorre toda la planta,
Siente milímetro a milímetro y si estás de pie,
¿cómo repartes a través de ella tu peso?
Ahora imagínate como unas raíces salen de tus pies y perforan el suelo,
Dirigiéndose hacia el centro de la tierra,
Hacia su núcleo.
Siente como llega a ti ese calor del magma terrestre,
Esa calidez nutritiva.
Y ahora haz una inhalación profunda permitiendo que el fuego del centro de la tierra ascienda a través de tus raíces hacia tus rodillas y exhala acompañando el recorrido descendiente de la energía de nuevo hacia las profundidades de nuestro planeta.
Ahora inhala y eleva la energía cálida hacia tus caderas y vuelve a exhalar retornando tu energía hacia tus plantas y más abajo.
Al inhalar permite que la energía se eleve ahora hasta una zona media entre tu ombligo y tu pubis.
A esta área en la tradición taoísta se le denomina dantien inferior y es como nuestro almacén de energía,
Nuestro motor,
Y exhala descendiendo tu atención hacia abajo y si puedes más allá de la planta de tus pies,
Continúa ese recorrido más allá de tu cuerpo físico.
Continúa durante cuatro respiraciones más en todas ellas ya elevando la energía hacia el dantien inferior.
Vas terminando esta práctica.
Cuando lo hagas vuelve a sentarte en una silla o en postura fácil con las piernas cruzadas y ves cerrando tus ojos.
Establecete en una postura que en el Tao denominan de excelencia sintiendo tu columna erguida,
Tu pelvis anclándose con firmeza en la tierra.
Respira cada vez más lento y profundo.
¿Qué crees que podría ser susceptible de ser transformado en tu vida?
Revisa en las distintas áreas de tu vida.
El área personal.
¿Hay alguna relación que no es armónica?
¿Sientes que no te nutre a ti o no os nutre a ninguna de ambas partes?
Ya sea tu pareja,
Una relación de amistad,
De hermanos.
Revisa el área profesional.
¿Tenéis un buen ambiente de trabajo o hay algún compañero o compañera con el que no os acabáis de entender?
¿Te sientes realizada con las tareas que ejerces en tu profesión,
Con el puesto y las tareas que desempeñas?
Y en el área financiera.
¿Sientes que tienes suficiente o hay cierto temor a no poder pagar los gastos?
¿Es un temor racional o infundado?
¿Proviene de algún sentimiento de carencia o de necesidades reales de una época pasada o de tus ancestros?
Examina también el área de salud.
¿Cómo te sientes?
¿Hay alguna zona física que te moleste ahora?
¿Esa molestia se mantiene en el tiempo?
Reflexiona cómo te afecta en tu día a día a nivel emocional.
Y por último inspecciona el área espiritual y de crecimiento personal.
¿En qué consideras que has ido mejorando o transformándote a lo largo de tu vida?
Se dice que la espiritualidad tiene una correlación positiva con la salud de cualquier persona y abarca el deseo de trascendencia,
De propósito de vida,
De conexión,
De autoconocimiento.
Te habrás dado cuenta que no te he dejado demasiado margen para reflexionar en cada una de las preguntas que te he hecho.
Son simplemente unas pinceladas para que haya como un flash,
Lo primero que te venga como respuesta.
Acéptalo si no ha venido en alguna de ellas,
No importa,
Puede que te venga a lo largo del día o en otro momento,
Aunque podrías volver a revisar esta parte de la meditación,
Apuntarte a alguna de las preguntas que no han tenido respuesta y meditar sobre ellas en tu práctica.
Pero ahora vamos a continuar y os compartiré un hermoso fragmento del libro La Sabiduría de Vivir de José María Toro que compartió una de mis maestras,
Lorena Coutinho,
Y dice así Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.
Las hojas no caen,
Se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría.
La hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo,
De una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma,
Suéltate,
Entrégate,
Abandónate y confía.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad,
Ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco y confieso públicamente ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana,
Que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote,
Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles,
Con estos hábitos perennes,
Con estas conductas fijadas,
Con estos pensamientos arraigados,
Con este entorno ya conocido.
Quiero en este tiempo sumarme a esa sabiduría,
Generosidad y belleza de las hojas que se dejan caer.
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe,
Confianza,
Esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta desde su propia conciencia y libertad,
El desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo las hojas que se resisten,
Que niegan lo obvio,
Tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso,
Y caerán al suelo,
Por el peso de su propio dolor.
Lleva la atención a tu respiración y hazte consciente como tu propia exhalación te acompaña en ese gesto de soltar,
Exhalaciones muy conscientes.
Túmbate ahora tratando de mantener el estado de interiorización que tenías hasta ahora,
Si lo necesitas puedes taparte,
Colocar algún soporte bajo tus rodillas.
Imagínate como te tumbas en un lecho de hojas crepitantes,
Marrones,
Anaranjadas.
Tus ojos están cerrados,
Pero antes de estirarte te habías maravillado del entorno en el que te encontrabas.
Es un bosque otoñal de árboles de hojas caducas.
La temperatura es agradable,
Se filtran algunos rayos de sol a través de las copas de los árboles y sientes como llegan a tu piel expuesta,
A tu rostro,
Que bañan tu frente,
Tus párpados,
Tu nariz,
Tus pómulos,
Cada una de tus dos orejas,
Tus labios,
El mentón,
Tu cuello,
Tus manos,
Sientes que calientan tu mano izquierda y cada uno de sus dedos,
Como llegan a tu mano derecha y a cada uno de sus dedos,
Y como atraviesan incluso tu ropa,
Generando una agradable sensación en todo tu cuerpo.
Quédate un instante reconociendo como cada exhalación lleva esa calidez a cada uno de los rincones de tu cuerpo.
¿Te encanta el aroma que llega hasta tu nariz?
¿A qué huele?
Relaja completamente tu rostro,
Tus mandíbulas,
Tus ojos y dibuja una sonrisa,
Generando cierta complicidad con el lugar que te acoge,
Generando cierta complicidad con ese olor que te llega y te envuelve y te hace sentir en casa.
Escuchas a lo lejos una cascada,
El sonido del agua caer continuamente,
Y te conecta con tu propia limpieza interna a través del elemento agua,
De tus emociones,
Dándole el lugar y el valor que merecen,
Pero sabiendo que,
Como el agua libre,
Éstas también deben fluir,
Debes darle la oportunidad de seguir su curso,
Dándote cuenta que aparecen,
Que puedes reconocerlas,
Como reconoces las gotas de agua y que después se marchan,
Como cada gota que se funde con la totalidad de agua de la cascada.
Realiza ahora tres respiraciones completas exhalando con más intensidad,
Dando gracias al lugar y abandonando ese espacio al que puedes regresar cuando lo desees,
Sintiendo que ahora estás acomodada,
Acomodado en tu esterilla,
Manta o cama,
En posición tumbada,
Notando todo el cuerpo físico,
Empiezas a realizar movimientos.
Si deseas quedarte un ratito más,
Integrando la práctica adelante,
Yo aquí me despido.
Gracias por acompañarme y feliz soltar.
Sat Nam.
Conoce a tu maestro
4.5 (29)
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