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LA UNIDAD CON LA MADRE

by María Miguéns

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Hoy nos ocuparemos de sanar la relación con nuestras madres, comprendiendo que todo lo que sucedió es perfecto y tenía un motivo. Al comprender a nuestra madre podremos sanar gran parte de nuestras relaciones posteriores y dejar atrás patrones de conducta que, tal vez, afectan a la relación con nuestros hijos.

Transcripción

Adopta una postura cómoda,

Cierra los ojos y disponte a relajarte.

Respira profundamente para serenarte.

Este momento es solo para ti.

Un momento único y perfecto que vas a dedicar a cuidar de ti mismo y a mirar en tu interior.

Respira y suelta la tensión,

Entrégate al silencio,

A la tranquilidad,

Al reposo consciente.

Siente como navegas hacia las profundidades de tu ser,

Hacia el interior de tu corazón.

Pasa el encuentro de tu alma.

Mira hacia adentro,

Concéntrate en la luz que se enciende ahora en el centro de tu pecho.

Una luz preciosa y muy brillante que llama tu atención,

Que brilla para que te prestes atención a ti mismo.

Observala,

Siente como crece,

Cuanto más la miras más se expande y al expandirse va llevándose más de ti,

Pensamientos,

Emociones que te distraen en este momento y te apartan del equilibrio anterior.

Se los va llevando fuera de tu aura,

De tu energía.

Mientras eso sucede,

Desciende una luz de color violeta sobre ti,

Que va absorbiendo toda esa energía que se retira de tu aura al expandirse tu alma.

Una luz violeta que absorbe la negatividad y la convierte en luz dorada.

Una lluvia de luz dorada cae ahora sobre ti y sobre tu alma para ayudarte a conectarte contigo mismo con más profundidad.

Tu cuerpo y tu aura quedan envueltos en una luz,

La luz de tu alma.

Una luz que va impregnándose en tus células,

En tu mente,

En tu energía.

Tu alma invita a tu cuerpo y a tu mente a vibrar en su frecuencia y a sintonizarse con ella para avanzar y mirar.

Cuerpo,

Mente y alma se envuelven uno en este instante y tu te elevas sobre este lugar donde te encuentras,

Directo hacia la luz original.

La luz primera de la que un día partiste para encarnarte.

Viajas hasta ella para recordar,

Recordar el instante en que decidiste encarnarte.

Siente el amor que te embarga al llegar.

Te sientes uno con la fuente,

Con la luz original.

Y desde aquí observas el planeta tierra.

Admiras su belleza.

Observas la energía que desprende la tierra.

Algo en ti se siente atraído hacia ella.

Sientes una inmensa generosidad,

Un deseo de ayudar,

Un anhelo de estar allí en ese planeta que ahora te llama.

Y así,

Por amor,

Tomas la decisión de encarnarte,

De nacer.

Desde ahí arriba contemplas la realidad cotidiana de este hermoso planeta.

Eliges a las personas que te engendrarán.

Las eliges por tus cualidades,

Por sus circunstancias,

Por todo lo que pueden ofrecerte.

Tanto los aprendizajes como el impulso para tu amor.

Fíjate bien en la persona que será nomada y concéntrate en ella.

Observa su vida y sus circunstancias antes de que tú llegaras a su realidad.

Fíjate cómo vivía,

Cómo sentía,

Cómo pensaba,

Cómo reaccionaba.

Desde donde estás puedes ver incluso un poco más allá,

Más allá de su presente.

Puedes conectar con su pasado,

Con su vida sin una niña de la educación que recibió.

Date cuenta de cómo la trataba a sus padres.

Qué cosas le inculcaron.

Observa también cómo ella vivió esas realidades,

Esas situaciones.

Qué creencias se instalaron en su mente.

Tal vez observar esto desde esta perspectiva te ayude a comprender.

Vuelva ahora al instante en el que observabas a tu madre desde arriba antes de que tú llegaras a su bien.

En aquel momento te decidiste a avanzar y te aproximaste a su realidad.

Desde la fuente te acercaste a ella.

Entraste en contacto con su energía.

Quisiste que te escuchara,

Tenías mucho que decirle.

Fue así como entraste en contacto primero con ella antes de llegar a su vientre de manera física.

Fue así como empezaste a mover la energía en torno a ella para que se produjera la gestación.

Cuando llegó el gran día tu alma ayudó en la fusión.

A partir de ese instante te sentiste unido al pequeño cuerpo humano que crecía en su interior.

Entrabas y salías de su vientre mientras ibas aceptándote a tu nueva realidad.

Al ir aceptándote a veces fuiste confundiéndote con sus propias emociones.

Creyendo que eran tuyas.

Hasta que llegó el momento de nacer y juntas os preparasteis para tu llegada.

Juntos recorristeis el camino que separaba una vida de la otra.

Tal vez tuviste frío,

Tal vez tuviste miedo.

Pero al otro lado ella estaba ahí.

Cuando pudiste verla desde afuera tu corazón se abrió y empezaste a emitir un inmenso amor.

Amor incondicional e infinito que llenó de luz rosa toda la habitación,

El lugar donde acababas de nacer.

Amaste a tu madre de una manera extraordinaria en ese primer instante de tu vida.

Siéntelo,

Siente la conexión con ese momento y deja que el amor te impregne otra vez.

No importa nada de lo que sucedió después,

Concéntrate en ese amor,

Siéntelo en tu interior.

Envuelto en ese amor infinito e incondicional vas a elevarte ahora sobre toda tu vida.

Realizando un viaje hacia adelante para desprender ese amor en todas las situaciones cotidianas con tu madre.

En todo lo que tenga que ver con su relación con ella.

Vuela sobre eso desprendiendo ese amor que sana y equilibra,

Que respeta y ayuda a recordar la unidad del primer instante.

La conexión de tu divinidad con su divinidad.

Tal vez duró solo un segundo pero fue suficiente,

Porque ahora esa energía sana vuestra historia.

Una historia que tal vez esté cargada de creencias antiguas que ella heredó.

Desprende amor y recuerda que tú elegiste esas circunstancias.

Recuerda que tú la elegiste a ella por todo lo que tenía que aportarte.

Devuelve amor multiplicado a cualquier situación.

Y siente como se restaura aquí y ahora el equilibrio original que os unió.

Llegas así desprendiendo amor incondicional sobre tu vida hasta el momento presente.

En este instante y en este lugar.

Has traído todo ese amor hasta ti.

Siéntelo,

Siéntelo vibrar.

Imagínate a tu madre frente a ti.

Mírala a los ojos y dile lo que tengas que decirle.

Escucha también lo que ella tiene que decirte a ti.

Si te sientes preparado abrázala desde el corazón.

Nota como surge un infinito luz de rosa entre las dos.

Un infinito que os enlaza.

Restaurando por completo la unidad original que vuestro pasto de almas creó.

Tal vez te surja de manera natural darle las gracias.

Ella te dio la vida.

Ella te trajo a esta realidad.

Ella te alimentó,

Te cuidó.

Y si no lo hizo ahora tal vez comprenda sus motivos,

Las dificultades a las que se enfrentó.

Deja que se abra tu corazón.

Para que sea tu alma la que abrace de manera incondicional.

Demostrándole a tu mente el poder infinito del amor.

Que es capaz de elevarse y elevarte sobre cualquier conflicto.

Sobre cualquier dolor.

Sanando las relaciones.

Llenando de alegría la existencia.

Y restaurando la paz.

Deja ahora que tu mar me ocupe su lugar.

Integrándola en tu mundo o soltándola si es el caso.

Respetando profundamente su libertad y la tuya.

Siente ahora toda esa energía de respeto,

Amor y vida.

Vibrando por todo tu cuerpo y por toda tu aura.

Proyéstala hacia donde te encuentras desde el corazón.

Siente como llega esa luz fosa de unidad con tu madre.

De respeto y sanación.

De amor incondicional.

Luz que crece y se va expandiendo.

Energía de amor,

Respeto,

Comprensión.

Aceptación y sanación.

Energía de unidad con la madre.

Desde el máximo respeto a la voluntad de cada ser.

Vamos a expandir esta esfera negrorosa.

Para que lleve a más personas.

A esas personas que han pedido ayuda a Dios.

A la vida,

Al universo.

A sus guías espirituales.

A la tierra.

Personas que están dispuestas a recibir su energía.

A ser ayudados por ella.

La expandimos.

La dejamos ahí.

Siente como llega,

Como cala,

Como ayuda a recordar.

Cada uno de nosotros eligió a su madre.

Cada evidencia es perfecta para evolucionar.

Cada madre hace lo que mejor sabe y puede hacer.

Según sus circunstancias.

Según sus heridas.

Deja atrás.

Aquí y ahora.

Todo juicio,

Todo reproche,

Toda culpa.

Estamos expandiendo la energía del amor incondicional.

El mismo que se generó en el primer segundo de tu vida.

Cuando viste a tu madre por primera vez.

Con tus ojos humanos.

Deja que llegue hoy a miles de lugares por toda la tierra.

Que rodea el planeta.

Siente como esta esfera de luz abraza a la tierra.

De esa gran esfera de luz se desprenden chispas de luz rosa.

Que van impregnándose en el aire.

En las aguas del planeta.

En las capas infiernas de la tierra.

Energía de amor incondicional y unidad.

Que restaura el equilibrio que se perdió con nuestra primera madre.

La Madre Tierra.

Siente el agradecimiento de la tierra llegando a ti como una oleada de amor infinito.

Amor que te envuelve y te univa.

La Madre Tierra te da las gracias.

Siéntelo en tu corazón.

Para todos los hijos del mundo esta esfera de luz emite un mensaje de unidad.

Ayudarnos a todos a recordar.

A comprender.

A aceptar.

A abrazar y amarte de manera incondicional a nuestras madres.

La ha creado la fuerza de la unidad.

Y por eso es infinita y eterna.

Es el momento de regresar aquí y ahora.

Vamos a dar las gracias a todos los seres de luz que nos han acompañado en esta meditación.

A la Madre Tierra y a la Fuente por su infinito amor.

Centra tu atención ahora en tu respiración.

Y en tu corazón.

Siente la vida recorrer tu cuerpo.

Mueve los brazos.

Colocando tus manos sobre la tierra.

Pidiendo que absorba de ti toda la energía que tu cuerpo físico no sea capaz de sostener en esta sanación que has realizado.

Y cuando lo creas conveniente.

Abre los ojos.

© 2026 María Miguéns. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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