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Yoganidra: Relajación para Abrirse a Sentir

by Laia Villegas

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Bienvenida a esta práctica de Yoganidra de 35 minutos dedicada a la relajación profunda como puerta de entrada a sentir tu mundo interior y abrir tu sensibilidad. En esta sesión exploramos cómo relajarnos no es solo soltar la tensión muscular, sino un acto de valentía que nos permite bajar la guardia y volvernos permeables a lo que sentimos. Al aquietar el cuerpo y calmar la mente, las sensaciones internas —aquello que a menudo queda tapado por el ruido y el estrés— se hacen perceptibles y podemos contactar mejor con nosotras mismas y lo que realmente sentimos.

Transcripción

Bienvenida a esta nueva sesión de Yoga Nidra.

Hoy vamos a dedicar este espacio a la relajación.

¿Ese proceso por el que poco a poco el cuerpo deja de estar en tensión?

Como sosteniendo,

Apretando o anticipando.

En definitiva,

En alerta.

Y va encontrando una manera más confiada,

Más amable,

Más abierta de estar.

De estar presente.

De respirar.

De sentir,

Porque relajarse no es solo soltar las tensiones físicas,

Corporales.

Observarás cuando tu cuerpo se relaja.

Que la respiración se acompasa.

¿La mente se calma?

Y se van haciendo más perceptibles las sensaciones internas.

Aquello que,

De hecho,

Ya estaba allí.

Pero que quedaba tapado por las tensiones,

Por los estímulos externos,

Por el ruido mental.

En la relajación,

Todo eso interno.

La propriocepción,

La percepción de uno mismo por dentro,

Se hace más perceptible.

Y quizá también a través de la relajación.

Nos acercamos a un estado de mayor vulnerabilidad.

Cuando bajamos el estado de alerta.

Ciertamente nos volvemos más permeables,

Más receptivas.

Al externo y a lo interno.

Y por eso entrar en ese estado de vulnerabilidad,

De apertura del sentir,

Lejos de ser debilidad.

Requiere fortaleza,

Valentía.

Porque es una invitación.

¿A permitir?

Que nuestras emociones nos conmuevan.

Sin dejarnos llevar por ellas.

Pero también sin rechazarlas,

Estando con ellas.

Es decir,

Que en ese estado de relajación,

¿Podemos sentir?

¿Y al mismo tiempo?

¿Seguir presentes?

¿Y serenas?

Así que te propongo que en esta práctica.

.

.

Vayamos entrando en ese estado.

De relajación,

De apertura.

Y empezaremos,

Pues,

Por relajar el cuerpo.

Y poco a poco veremos qué es lo que va apareciendo.

En ese espacio interno que se abre.

Y dejaremos que la práctica ¿se despliegue por sí misma?

Así que.

.

.

¿Aquí,

En tu nido?

¿En este ambiente íntimo?

¿Nada ahora puede distraerte?

Y esta media horita que es solo para ti.

La postura,

Como sabes,

Es tumbada boca arriba.

En la cama o una esterilla.

Tapándote si lo necesitas.

Y tal vez un cojín debajo de la cabeza.

A algunas personas les va bien también un cojín debajo de las rodillas.

Todo el cuerpo acomodado.

Las piernas un poquito separadas.

Y los brazos descansando a los costados del cuerpo.

Con las palmas hacia arriba.

¿O si hoy te resulta más cómodo?

Con las manos en contacto con el cuerpo.

Por ejemplo en el abdomen o en el corazón.

Ahora… Así sintiendo tu cuerpo.

El espacio que ocupa.

¿Empiezas a escuchar mejor?

¿Lo que necesita tu cuerpo?

Y tal vez haya algún ajuste.

Aunque sea pequeño,

Importante.

Para estar todavía más cómoda.

Y ahora sí,

El cuerpo.

.

.

Empieza a sentir de verdad.

Que puede rendirse.

Toma una respiración amplia por la nariz.

Llenando el abdomen,

El techo.

Y al exhalar deja salir el aire lentamente por la boca.

Hasta vaciarte.

Cuando llegue de nuevo el aire.

Permite que se llene el abdomen y el pecho.

Y exhala completamente por la boca suave,

Largo.

Hasta vaciarte completamente.

Y a tu ritmo cuando llegue la siguiente inhalación.

Inhala profundo.

Y suelta.

Todo el aire.

Todo el peso.

Y ahora deja que los labios se cierren.

Y observa cómo tu cuerpo respira de forma natural.

Y siente ahora como.

.

.

El rostro Empieza a soltar.

Cualquier expresión.

La frente se ensancha.

Los ojos descansan en sus cavidades.

La mandíbula se afloja.

La lengua se apoya.

Los hombros caen.

Los brazos pesan.

Las manos se abren.

Los dedos descansan.

La espalda bien apoyada.

Descansada.

El pecho respira y se libera.

Y el vientre.

Se ablanda.

Y las nalgas descansan.

Y las piernas se relajan.

En los músculos.

Las rodillas.

Pantorrillas.

Y los pies.

Todo el cuerpo se apoya en la tierra.

Dejándote sostener.

Todo el cuerpo se esparce en la tierra.

Y con cada exhalación.

Se abre un poquito más despacio adentro.

A medida que se va relajando el cuerpo,

Empiezas a sentir hacia dentro.

Puedes sentir el interior de tu cuerpo vivo.

El pulso de la sangre.

El calor interno.

La materia densa de tus músculos.

La viscosidad de tus órganos.

Los tejidos flexibles,

Porosos.

El latido del corazón.

Y tantas sensaciones internas sin nombre.

En rincones desconocidos.

Con tu mirada curiosa te vas adentrando en este mar inmenso de sensaciones.

En tu pequeño barco.

Navegando hacia tus profundidades.

Dejándote llevar.

Dejándote sentir.

Pero siempre protegida.

En tu pequeño barco te dejas llevar por la corriente.

Tranquilamente.

Sin esfuerzo.

Y poco a poco.

Te vas acercando.

Inevitablemente A ti.

Y ahora sí es el momento de recibir estas palabras que me han llegado para ti.

Me abro a sentir.

Y así.

.

.

Me siento a mí.

Repítela en silencio.

Interiormente.

Me abro a sentir.

Y así me siento a mí.

Las palabras se disuelven.

Y la atención vuelve a las sensaciones en el cuerpo.

Vamos a recorrerlo.

A medida que vaya nombrando cada parte.

Deslizando tu conciencia.

Deforma.

Fluida.

Y sentida.

Empezaremos en la mano derecha.

Pulgar de la mano derecha.

Dedo índice.

Dedo medio Anular.

Meñique.

Palma de la mano.

DORSO Muñeca Antebrazo Codo.

Brazo superior.

Hombro derecho.

Axila.

Costado Derecho Cintura.

Cadera derecha.

Músula Rodilla.

PANTORRILLA tobillo.

Talón planta del pie.

En peine.

Dedo gordo.

Segundo.

Tercero.

Cuarto.

Pequeño.

Todo el pie derecho.

Toda la pierna derecha.

Y todo el lado derecho del cuerpo.

Mano izquierda.

Dedo pulgar.

Dedo índice Dedo medio.

ANULAR Meñique.

Palma de la mano.

Dorso de la mano.

Muñeca.

Antebrazo Cuadro.

Brazo superior.

Hombro izquierdo.

Axila.

Costado izquierdo.

Cintura.

Cadera izquierda.

Músculo.

Rodilla.

PANTORRILLA tobillo.

Talón planta del pie.

Empeñe.

Dedo cordo.

Segundo.

Tercero.

Cuarto.

Pequeño.

Todo el pie izquierdo.

Toda la pierna izquierda.

Todo el lado izquierdo del cuerpo.

Todo el lado derecho.

Y el lado izquierdo.

Toda la parte.

.

.

Frontal del cuerpo.

Toda la parte posterior del cuerpo.

Todo el cuerpo.

El interior del cuerpo.

Siente el volumen de tu cuerpo.

El espacio profundo dentro de tu cuerpo.

Un cuerpo vibrante.

¿Qué siente?

Permeable,

Esponjoso.

VIVO respirando.

Lleva tu atención a donde sientas tu respiración.

Y permanece en ese lugar.

Sintiendo como el aire entra.

.

.

El aire sale.

Al inhalar se ensancha.

Al exhalar vuelve hacia adentro.

Como una ola que llega a la orilla.

Y después se retira.

Deja que la respiración te siga acariciando.

Abriendo y regresando.

De un vaivén suave.

Cuidadoso ¿Puedes abrirte?

Y puedes recogerte.

Experimenta primero cómo es abrirte.

A sentirlo todo.

Que tus poros se abran,

Que tu cuerpo se expanda.

Me abro a sentirlo todo.

Y dejo que la vida en todo su esplendor me penetre.

Ahora siente qué ocurre cuando llevas toda esta sensibilidad hacia adentro.

Cuando te recoges hacia ese lugar íntimo donde te sientes.

Recogida.

Sintiéndote solo a ti.

Siente que ocurre.

Abrirte.

Recogerte.

Sentirlo todo sin perderte a ti.

Puedes abrirte y a la vez cuidarte.

Está receptiva y protegida.

No es necesario hacer nada más.

Deja.

.

.

Que tu cuerpo encuentre el equilibrio.

Y permanece en ese movimiento.

De apertura y conexión contigo.

Mientras el cuerpo respira a su ritmo.

Sin corazas,

Sin armadura.

Sensible,

Tierna.

Verdadera.

Y protegida.

Te vas abriendo a sentir.

Muy dentro de ti.

En la capa más sensible de tu ser.

La ternura de tus mundos secretos íntimos Y ahora sí,

Es el momento.

De permitirte sentir.

Sin ningún miedo.

Ni freno.

En este espacio íntimo protegido.

Escúchate de verdad.

¿Qué es lo que sientes ahora?

Deja que el cuerpo hable.

Te muestre.

Tal vez venga en forma de sensación.

Una emoción.

Una imagen.

Observa su textura.

Su color.

O cualquier información.

Que aparezca.

Sin buscar.

Y en ese lugar.

.

.

Donde más late.

Puedes acercar.

Como cuando te acercas a un animalito vulnerable.

Despacito.

Y le acaricias.

Y le acompañas con tu presencia.

Y con tu amor.

Llevando tu atención al entrecejo.

Y descansando la mirada.

En el espacio que se abre ante ti.

El espacio de la conciencia.

La mirada interior se abre.

Contempla.

Deja que tu mente profunda,

Sabia,

Te muestre.

Deja que llegue lo que tenga que llegar.

Como cuando llega el sueño.

En la noche.

Y los párpados caen.

Así.

TvH Skyer a descansar en el centro de tu pecho.

Con los ojos cerrados.

Descansa como un bebé.

En el centro del pecho.

En tu corazón.

Tierna,

Sensible.

Protegida.

En el centro del pecho.

Un lago tranquilo.

Profundo.

Misterioso.

Magnético.

En sus aguas se mece una flor de loto blanca.

Que en este momento se está abriendo.

Frágil,

Sensible.

Perfumada.

Aquí en tu corazón.

Te encuentras.

En tu pureza.

En tu verdad.

Sin miedo,

Abierta.

Sintiéndote.

Reconociéndote.

Me abro.

A sentir.

¿Y así?

Me siento a mí.

Me abro a sentir.

Y así me siento a mí.

Vamos a iniciar el viaje de vuelta.

Desde las profundidades La respiración serpenteante.

En todo tu cuerpo.

Siéntela moviéndose.

Y así te vas abriendo como una flor.

A respirar el viento.

A recibir la luz.

Las sensaciones en tu piel.

Los olores.

.

.

La humedad en la boca.

Y los sonidos a tu alrededor.

Con los ojos todavía cerrados,

Puedes.

.

.

Visualizar,

Percibir.

El espacio en que te encuentras,

Ese espacio íntimo.

Llena de ti.

Siente la energía que te recibe.

Siente el mundo lleno de vida.

Que te llama de vuelta.

Que te ofrece.

Un espacio seguro.

Para seguir abriéndote a sentir.

¿Qué podrás sentir con tu cuerpo?

Sentir con tu corazón.

Con tus manos,

En tu piel.

Sentir la música de todo.

Los aromas.

Apreciar la belleza con tus ojos.

Y sentirte a ti.

A la vez que lo sientes todo.

Y prueba a sentir.

El movimiento En tu cuerpo,

¿cómo se siente?

Empezar a mover deditos.

Pies,

Cabeza.

Y ampliando el movimiento.

Nuevas sensaciones van apareciendo.

Y prueba tal vez un estiramiento.

Una respiración más profunda.

Y poquito a poco doblar las rodillas.

Abrazarte,

Masajearte.

Mmm.

.

.

Y cuando tú lo sientas.

.

.

Te invito a permanecer en la postura sentada.

Todo el tiempo que tú desees.

Dejando que los beneficios o los frutos o los mensajes de la práctica se vayan integrando.

En tu cuerpo y en tu mente.

Recordando una vez más esta sensación de que cuanto más nos permitimos sentir,

Más nos podemos también sentir a nosotros mismos y saber lo que necesitamos.

Y escuchar esa voz interior.

Que nos guía desde nuestra sensibilidad.

Damos así por terminada esta práctica.

HARYOM TAT SAT HARYOM TAT SAT

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