
Accidentes
La mayor parte de accidentes no ocurren al azar, sino que son el resultado de una manera de comportarse. Detrás de ellos, hay una suma de elementos. En cada accidente, existen factores identificables que contribuyen a que eso ocurra, y que nos dan pistas sobre cómo se habrían podido evitar. Ángeles nos explica cómo. ¡Dale al play!
Transcripción
Te doy la bienvenida a este espacio de Instituto Ángeles Walder.
Hoy contigo para charlar de cómo los momentos de traba emocional,
Las crisis emocionales pueden predisponer a sufrir accidentes o de repente,
Si has tenido un accidente,
Te invito a que puedas aprender de qué es lo que había detrás.
Por lo general,
Solemos darle el nombre de qué mala pata he tenido,
No he visto que había un hueco,
Qué cosas me pasan a mí,
A los demás no,
O sea,
Mala suerte,
Mala suerte,
No,
No puede ser.
Parece como si siempre estuviéramos invocando a que el azar,
Los caprichos de la vida nos envíen las cosas y que por mera fatalidad nos ha ocurrido un tremendo desastre.
Y ese tremendo desastre tiene un resultado,
Es algo en donde vamos seguramente a tener un tiempo en donde podremos recapacitar porque el resultado a veces puede ser una esquinza,
Una fractura,
Una lesión dolorosa,
Una tendinitis,
Un problema que nos deja como fuera de juego durante un tiempo.
Y esto es lo interesante o lo que yo hoy te invito a reflexionar.
Te propongo que si has tenido algún accidente,
Dejes de pensar que las condiciones para su producción son ingobernables,
Inmanejables,
Iban a aparecer igualmente quisieras o no.
Y te des la oportunidad de mirar que los astros pueden andar tranquilos en nuestros cielos y que jamás se levantan procurando a ver qué nos va a ocurrir hoy o qué nos pueden enviar hoy.
No,
Seguro que no somos tan importantes como para que ellos estén ocupados en nosotros.
Y por eso te invito a que te des esa oportunidad de mirar lo que Boris Cyrulnik,
Un médico psicólogo que ha trabajado mucho con la resiliencia en Francia sobre todo,
Pero es conocido en el mundo entero,
Dijo acerca de los accidentes.
Su comentario fue la mayor parte de los accidentes no son accidentales.
Son el resultado de una manera de comportarse que un día debe producir una detención.
Date.
La mayor parte de los accidentes no son accidentales.
No han ocurrido por ah,
Me pasó.
No.
Ah,
Me pasó porque hay una sumatoria enorme de elementos que se han juntado seguramente en un instante,
En ese momento en el que aparece algo que permite que se desencadene el hueco en la calle,
En el asfalto,
En la acera o el no haber visto un escalón.
Ese escalón que tantas veces estuvo en el mismo lugar,
Pero que justo aquí y ahora no lo ves.
El caso es que a medida que se producen accidentes y que las personas se van accidentando más,
Menos,
Algunas mucho más y otras muchísimo menos y van siendo estudiados,
Cada uno se puede dar cuenta de que siempre hay factores identificables,
Los podemos identificar,
Los podemos reconocer,
Que ayudaron a que eso ocurriera.
Está el hueco en la acera,
Está el escalón,
¿vale?
Pero lejos de que eso sea porque me lo enviaron y qué mala pata tengo,
Habrían podido evitarse.
¿Cómo?
Si quizás hubieras podido aprender antes de las circunstancias emocionales,
Hubieras reconocido lo que te está pasando,
Lo que te ocurre en el propio cuerpo,
Cómo hay una determinada exigencia a nivel físico,
Cómo hay un estrés a nivel psíquico y en ese caso pues ahí está el accidente para detenerte.
O sea,
Nosotros pensamos que en el accidente todo viene de afuera.
O sea,
Allá está el madero con el que me voy a golpear la cabeza,
Ahí está la puerta del coche que voy a cerrar y me voy a pillar el dedo,
Ahí está el cuchillo con el que estoy cortando y me corté,
Me corté a mí,
O la plancha con la que estoy planchando.
Y depositamos el 100% en estaba distraída,
No me di cuenta,
No lo vi,
Ni sabía que estaba aquí,
Pues afuera,
Tiramos pelotas fuera.
Estoy casi segura que si se te cae el pelo,
Tienes una arritmia cardíaca,
Tienes un eczema en la piel,
O te ha salido un herpes,
Te preguntes si estás nerviosa o nerviosa.
Y eso quiere decir que le des a esa afección,
A esa enfermedad,
El reconocimiento de psicosomático.
Y por lo tanto,
Como hay un factor psíquico,
Hay la posibilidad de mirar hacia el interior y decir,
A ver,
¿qué ha pasado aquí?
Y en los accidentes no te das esa posibilidad,
Dices,
Estaba afuera,
Me he chocado con lo externo,
Ese coche venía en contradirección,
No he sido yo,
Ha sido el otro.
Todo lo que tú quieras,
Pero ¿cuánto influye?
Lo de adentro,
Ese factor emocional en la posibilidad de sufrir un accidente.
Ya se había ocupado de esto el psicoanálisis.
Freud ya nos había dejado la pista de que se producía el accidente dentro del campo de lo que él denominó el acto fallido.
Ya sabemos que es algo que uno quiso decir,
Algo que yo no quise hacer,
Pero que por algún motivo,
Mira,
Terminó apareciendo por aquí,
Sin querer queriendo.
Sin querer,
Entre lo dicho y lo hecho,
Lo pensado y lo actuado,
Y salió.
Nadie,
Esto es casi seguro,
Se va a accidentar a propósito,
Excepto que no tenga una sana estabilidad mental.
Yo no me voy a cortar,
No me voy a quemar,
No voy a tropezar en un escalón si estoy bien.
Nadie tiene que tener una visión culpabilizadora porque no hay una intencionalidad,
Sino que esa intencionalidad es inconsciente.
Hay una necesidad de nuestra psique de evacuar ese estrés.
Recordar que en descodificación decimos cuando hay situaciones conflictuales,
Inesperadas,
Dramáticas,
Que no vamos expresando,
Se van acumulando,
Van haciendo que pasemos un tiempo en esta sensación de algo pasa en mí,
Estoy nerviosa,
Nervioso.
Y un buen día nuestra psique tiene necesidad de descargar ese dolor excesivo y probablemente el acto de accidentarse sea una manera de expresarlo.
A veces el costo es muy alto.
Yo he trabajado en hospitales,
He trabajado en unidades en donde había traumatismos cráneoencefálicos,
Parecía mentira que hubieran podido ocurrir los accidentes que ocurrían,
Pero ahí estaban,
Ahí estaban.
El que trabaja en trauma o en neuro sabe de lo que estoy hablando y realmente hay pacientes internados en donde posterior al accidente no tienen ya la posibilidad de volver a ser los que eran,
O bien porque en el traumatismo cráneoencefálico ya queda una disminución importante o porque hay una tetraplegia,
Una paraplegia,
Organismos multifracturados con operaciones,
O sea realmente la cosa puede ser difícil.
Y un dolor,
Un dolor tan inmenso y se hace tan difícil poder sostener,
Contener al paciente con ese dolor y por eso cuando se investiga,
Y es interesante que las personas que pueden rescatar el accidente,
Cómo se ha producido,
Darse cuenta de cuál ha sido el sentido.
Así como hay un sentido biológico de la enfermedad,
Hay un sentido biológico de los accidentes.
Si la persona puede reconocer el sentido del accidente,
Seguramente va a poder prevenir otros.
E independientemente de la situación,
Es el estrés postraumático lo que muchas veces hace que la persona no quiera hablar de eso,
No puede acercarse a ese punto de dolor y ahí es donde hay que acompañarle precisamente.
Diríamos de la misma manera en que si una persona por ejemplo le pica el oído,
Habéis visto a alguien que le pica el oído y hace,
Mete el dedo y se rasca porque,
Qué picor más insostenible y podría incluso lastimarse,
Pero cuando la persona tiene ese picor no soporta y está intentando disminuir la angustia intensa que le está produciendo,
Ese acomezón en ese espacio.
Un accidente grave también puede ser un acomezón,
Puede ser una angustia intensa,
Pero que no hemos podido detener a tiempo,
Ponerle el nombre,
Poder darnos cuenta de cuál es el mensaje,
Que no es un mensaje porque me lo envían,
No,
No,
Que yo reconozca a través de lo que me ha ocurrido,
Qué es lo que está pasando.
Y no niego que pueden haber cosas donde digas,
Me golpeé de casualidad,
Solo que no me lo creo,
No lo niego,
Pero no me lo creo.
O sea,
Yo te podría decir,
Sí,
El azar existe y cualquiera puede sufrir un accidente.
Ahora,
Qué pasa si podemos dejar de lado eso y miramos de ese accidente para aprender muchísimas cosas.
Por ejemplo,
¿cuándo se produjo?
¿En qué instante de tu vida?
¿En qué momento,
Claro?
¿Qué estaba ocurriendo?
¿Cuál era el contexto?
¿Cómo estabas a nivel personal,
Pareja,
A nivel laboral,
Estudios?
O sea,
¿cuál era el ámbito de estrés que quizás se te hacía insoportable?
Probablemente ni te habías dado cuenta si has llegado a un accidente o te has dado cuenta pero estás embalado,
Vas sobre las vías del tren y no te puedes parar,
Tienes que seguir,
Seguir,
Seguir.
¿Dónde se produce?
Y esto hazlo como un ejercicio,
Sería interesante que pudieras ver lo que estamos comentando con algo muy claro que te haya ocurrido en la vida.
¿Dónde,
Cómo espacio?
¿Cuál es la lesión?
¿Fue un golpe,
Una contusión,
Esguince,
Fractura,
Luxación?
¿Fue lo que se llama como una tensión y hay una tendinitis,
Por ejemplo?
O sea,
¿cómo se ha manifestado el accidente?
¿Cómo describes los síntomas?
Presta especial atención a esto.
Ya es una descripción de cómo sientes los síntomas.
Por ejemplo,
Yo podría decir el dolor es punzante,
Hay algo que me tira,
Siento como si me arrancaran una parte del cuerpo,
Es como si me estuvieran aplastando,
Hay una fuerte presión,
Tú describes con tus propias palabras y el lenguaje tiene una una importancia capital porque está demostrando qué es lo que te había ocurrido.
Luego,
Yo te pregunto un por qué,
Que después el por qué no nos es válido,
Pero yo te lo pregunto.
¿Por qué crees que ocurrió?
Y pon todas las justificaciones,
Aunque con una estuviera ahí,
Por ejemplo,
Iba caminando y metí el pie en un hueco,
Se me quedó trabado.
¿Por qué ocurrió?
Porque había un hueco.
¿Y qué más?
Es que estaba oscuro.
¿Y qué más?
Es que había una piedrecilla y resbalé el pie y se me fue dentro del hueco.
¿Y qué más?
Así pregúntatelo como 10 veces y escribes todos los puntos que para ti son justificaciones.
Y luego te vas a preguntar ¿para qué?
¿Para qué ocurrió en ese momento,
En ese lugar,
Con esa intensidad de lesión?
¿Para qué?
¿Para qué es el resultado?
¿Qué hubo y cómo quedaste con todo esto?
¿Para qué?
¿Para qué te lleva al beneficio secundario?
Que es seguramente para estar tranquila en casa,
Para que me vengan a ver mis hijos,
Para que me ayuden,
Para tener que dejar de correr todo el día,
Un para,
Para,
Para,
Para,
Otras cosas.
También aparte de esos para fácilmente identificables,
Pueden haber otros que no sean beneficios secundarios,
Sino que representen la tensión interna,
Para no tener que ir a trabajar a ese lugar que no me apetece,
Para no tener que ver a mi pareja que paso el fin de semana con él,
Para no tener que ir a ayudar a mi madre que estoy cansada de hacerlo y mis hermanos no hacen nada,
Para,
Para,
Para,
Para,
Sigue preguntándote para,
Hasta que sigan apareciendo más y más cosas.
Es probable que también puedas detectar cuál era el estado emocional previo a la aparición del accidente.
Las vivencias emocionales inciden en todas las circunstancias que nos rodean a lo largo de nuestra existencia.
Da igual que sea el trabajo,
Da igual que sea la pareja,
Los estudios,
La familia de origen,
Los hijos,
Da igual.
Hay muchas situaciones que podemos considerar tensiones internas.
Imagínate que estás jugando un partido,
Da igual de qué,
De fútbol,
De tenis,
De béisbol,
De básquet,
Da igual.
Estás practicando un deporte para competir y entonces las circunstancias de cómo te encuentras,
Contra quién juegas,
Cuál es el nivel,
Hay público o no,
Te han gritado antes en el público,
Tu entrenador te saca o no te saca,
Te motiva o no te motiva,
Te realmente valora en tus capacidades en el juego.
¿Y qué sientes con todo eso?
Temor,
Miedo,
Pánico,
Terror,
Ansiedad,
Miedo al futuro,
Frustración porque no puedo salir.
Probablemente hay muchas experiencias guardadas,
Conscientes e inconscientes,
Que van a modular la respuesta muscular.
Tú no eres el mismo,
La misma cuando tienes tensión emocional a nivel muscular,
La trasladas.
Y ahora,
Si tienes tensión y miedo,
Seguramente la espalda se haga rota,
La musculatura va a tener hipertonía o cuando te encuentras en una situación,
Por ejemplo,
De parálisis o de quiero huir,
Probablemente sea una hipotonía.
Y entonces,
Al primer movimiento que hagas,
Se trate de estirar el brazo para tocar el teclado,
De coger la raqueta para pegarle a la bola,
De levantar la pierna para dar una patada a la mínima exposición.
Como hay un desajuste cabeza-cuerpo,
Probablemente el resultado dé lugar a una disponibilidad hacia una lesión.
Y por eso hay tantísimas lesiones en el trabajo,
En la calle,
En casa,
En el deporte.
Y ya digo,
Pueden venir de muchos lugares,
De modo que eso que hemos dado a llamar mala suerte podría ser conocido y evitaríamos repetir una y otra vez,
Sobre todo aquellas personas que tienen accidentes continuos.
Te invito a que veas una película francesa,
Una comedia así muy fresca,
Fresquísima.
Se llama La felicidad nunca viene sola.
En esta comedia lo que se ve como nuevos formatos familiares a partir de un divorcio y la protagonista es una mujer que está sola,
Que tiene que cuidar a sus hijos,
Que los tiene que sacar adelante y que un buen día se enamora de un joven soltero que no tiene para nada pensado formar una familia.
Con lo cual hay uno que se encuentra con tres hijos de golpe y ella que se encuentra con un joven del que se enamora pero que no tiene no quiere ver a su familia.
Y en esta película vais a apreciar varias escenas de accidentes y fijaros que son a nivel músculo esquelético,
Por lo tanto todo lo que sea muscular,
Ocio,
Articular,
Todos estos tejidos van a corresponder,
Pues si no lo sabes te lo digo al mesodermo nuevo y el conflicto en descodificación biológica es de desvalorización.
No llego al rendimiento,
No puedo,
No lo consigo,
Por lo tanto en el momento en que hay un fuerte estrés y miro cuándo se ha producido,
Dónde,
El resultado de esa lesión,
Si es músculo esquelético,
Yo ya sé que hay un estrés por falta de rendimiento sintiendo una profunda desvalorización de mí ante los demás o de mí ante mí misma,
Ante mi posición,
Por ejemplo en la familia,
En el trabajo,
En la pareja y que puedes a través de esto unirlo a la experiencia emocional previa que se ha ido acumulando,
Normalmente no es tengo un conflicto y se produce un accidente sino que hay una acumulación y en ese momento tendrás la pista para poder identificar,
Darle un sentido a lo ocurrido,
Poder reinterpretar de otra manera lo que ha pasado,
Salir del punto de víctima para convertirte en el protagonista de tu historia soltando la llamada mala suerte y pudiendo evitar probablemente que ocurran en otro momento cosas que pueden llegar a tener un impacto y un resultado muy intenso en tu vida,
Te aseguro que si soltamos el estrés la vida fluye pero tenemos que hacer y cuando no podemos hacerlo de una manera la naturaleza tiene múltiples alternativas,
No hay una sola,
Hay muchas y los accidentes son una de ellas,
Me gustaría terminar con una frase que es la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte sino con las pequeñas cosas que ocurren todos los días,
La dijo Benjamín Franklin,
Te deseo un buen caminar por la vida saliendo de ese punto de mira del exterior y virando la mirada hacia lo que te ocurre en tu interior,
Que tengas un bonito caminar por esta existencia,
Te despide Ángeles Walder desde Instituto Ángeles Walder,
Un abrazo muy grande.
Conoce a tu maestro
4.9 (15)
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