
Meditación de la Mañana: Comienza el Día Agradeciendo [#13]
Comienza tu día con esta meditación de la mañana para despertar en calma, conectar con la gratitud y llenar tu mente de pensamientos positivos. En esta práctica suave, te guiaré para soltar el miedo, respirar con paz, agradecer tu vida y abrirte a un nuevo día con claridad, amor propio y confianza. Ideal para escuchar al despertar, antes de empezar tus tareas, y preparar tu energía para vivir una mañana más serena, consciente y luminosa.
Transcripción
Buenos días,
Ser de luz.
Hoy comienza un nuevo capítulo de tu vida.
Antes de levantarla.
Antes de mirar el teléfono?
Antes de permitir que el mundo entre en tu mente.
Regálate.
Este momento.
Te invito a respirar.
No necesitas correr hacia el día.
No necesitas resolverlo todo ahora.
Solo necesitas estar aquí.
Contigo.
En este momento.
¿Coloca una mano sobre tu pecho?
Si te apetece.
Y siente el suave movimiento.
De tu respiración.
Que el aire entra.
El aire sale.
Sin esfuerzo.
Sin exigencia.
Sin que tengas que pedirlo.
La vida ya está ocurriendo dentro de ti.
Y eso es suficiente para empezar con gratitud.
Hoy no es un día repetido.
Aunque tengas rutinas parecidas.
Aunque vayas a lugares conocidos.
Aunque veas rostros habituales.
Este día jamás ha existido antes.
La luz de esta mañana.
Es nueva.
Tu energía es nueva.
Tus pensamientos pueden ser nuevos.
Tu manera de mirarte también.
Puede renovarse.
¿Permítete decir internamente?
Hoy me abro a un nuevo día.
Hoy dejo atrás lo que ya no necesito cargar.
Hoy elijo pensamientos que me apoyan.
Me calman.
Y me fortalecen.
Aspira otra vez.
Profundamente.
Si notas tensión.
¿En alguna parte de tu cuerpo?
No la rechaces.
Solo observala.
Con dulzura.
¿Tal vez esté en los hombros?
En la mandíbula?
En el pecho.
En el estómago o en la espalda.
Allí donde haya tensión.
¿Lleva tu respiración?
Como si llevaras una pequeña luz.
¿Y ahora?
Inhala paz.
Y exhala preocupación.
Inhala confianza.
Y exhala resistencia.
Tu cuerpo no es tu enemigo.
Tu cuerpo ha estado contigo toda la noche.
Respirando.
Reparando,
Descansando.
Haciendo miles de cosas silenciosas para sostenerte.
A veces le exigimos demasiado.
Y le agradecemos muy poco.
Hoy comenzamos de otra manera.
Gracias cuerpo mío.
Por acompañarme.
Gracias corazón por seguir latiendo.
Gracias pulmones por recibir la vida.
Gracias manos por tocar.
Y abrazar.
Gracias pies.
Por llevarme hacia mis caminos.
Gracias ojos.
Por mostrarme la belleza.
¡Graciasmente!
Porque hoy puedes aprender a pensar con amor.
Siente como estas palabras no son simples palabras.
Son semillas.
¿Y cada semilla?
Que plantas en tu conciencia.
Puede dar fruto durante el día.
Quizá ayer hubo pensamientos de miedo.
De culpa.
De tristeza.
De cansancio.
Quizá ayer te hablaste con dureza.
Quizá dudaste de ti.
Quizás sentiste que no estabas avanzando como esperabas.
Pero eso fue ayer.
Ahora estás aquí.
Y en este instante preciso,
Tienes el poder de elegir.
Una respuesta distinta.
No necesitas castigarte para mejorar.
No necesitas juzgarte para despertar.
No necesitas presionarte para merecer amor.
Puedes crecer desde la ternura.
Puedes cambiar desde la calma.
Puedes avanzar.
Desde la confianza.
Repite conmigo suavemente.
Me trato con amor en este nuevo día.
Me permito comenzar otra vez.
Me perdono por no haber sabido hacerlo mejor antes.
Hoy aprendo a caminar con más paz.
Ahora imagina.
Que sobre tu cabeza.
Aparece una luz cálida y protectora.
¿no es una luz que viene a corregirte?
Sino a recordarte quién eres.
Desciende lentamente sobre tu rostro.
Tu cuello.
Tus hombros.
Tus brazos.
Y tu abdomen.
Esta luz limpia pensamientos antiguos.
Limpia la sensación de no ser suficiente.
Limpia el miedo a equivocarte.
Limpia la necesidad de controlar cada detalle.
Y mientras esa luz baja por todo tu cuerpo,
Te vas sintiendo más ligero.
Ligera.
Más presente.
Más unido a la vida.
Hoy no tienes que luchar contra el día.
Puedes colaborar con él.
¿Puedes enviar amor por adelantado?
A cada lugar al que vayas.
Si vas a trabajar.
Envía amor a tu espacio.
A las personas que verás.
A las tareas que realizarás.
¿Si vas a quedarte en casa?
Envía amor a cada habitación.
A cada objeto.
A cada pequeño gesto cotidiano.
Si tienes una conversación importante.
Envía amor antes de llegar a ella.
Si tienes un reto.
Envía amor también allí.
El amor prepara caminos.
Que la preocupación no puede abrir.
De internamente.
Elijo entrar en este día con una mente serena.
Elijo ver soluciones donde antes veía problemas.
Elijo escuchar antes de reaccionar.
Elijo hablarme con respeto.
Elijo recordar que todo puede ser usado.
Para mi crecimiento.
Agradece tu cama.
El techo que te cubre.
El agua que usarás.
La ropa que vestirás.
El alimento que recibirás.
Gracias.
Gracias.
Tal vez sean cosas sencillas.
Pero lo sencillo sostiene la vida.
Cuando agradeces lo cotidiano.
Tu corazón deja de vivir esperando milagros lejanos.
Y empieza a reconocer los milagros que ya están aquí.
Gracias por este hogar.
Sea como sea.
Gracias por el agua que me limpia y me renueva.
Gracias por el alimento que nutre mi cuerpo.
Gracias por la luz que entra en mi ventana.
Gracias por las oportunidades visibles e invisibles de este día.
Respire.
Y lleva tu atención a tu corazón.
Imagina que dentro de él.
.
.
Hay una puerta.
Que se abre lentamente.
Y al abrirse.
Deja salir una energía de aceptación.
No tienes que demostrar nada.
Para merecer este amor.
No tienes que haberlo hecho todo perfecto.
No tienes que ser otra persona.
Hoy puedes empezar.
Desde donde estás.
Este es tu punto de poder.
Este es tu lugar de regreso.
Este es el instante donde eliges la paz.
Repite.
Me acepto en este momento.
Me apruebo.
Con amor.
Estoy dispuesto,
Dispuesta a recibir el bien.
Estoy dispuesto,
Dispuesta a confiar en la vida.
¿Estoy dispuesto o dispuesta a ver este día?
Con ojos nuevos.
Permanece.
Unos segundos sintiendo estas afirmaciones.
Deja que bajen desde la mente hacia el cuerpo.
Que no sean solo ideas.
Sino una sensación en el pecho.
¿una respiración más amplia?
Una calma que se expande.
Hoy no necesitas saberlo todo.
Hoy solo necesitas.
Dar el siguiente paso.
Con amor.
Y ese siguiente paso no tiene que ser grande.
A veces el alma solo necesita una decisión sencilla.
Respirar antes de responder.
Sonreír antes de quejarse.
Agradecer.
Antes de pedir.
Confiar antes de desesperarse.
Hoy puedes vivir así.
Toco a poco.
Con presencia.
¿Me permite ahora?
Que tu mente imagine el día que tienes delante.
No lo imagines con miedo.
No lo llenes de presión.
Mírelo como un camino abierto.
Iluminado por una fuerza amorosa.
Que te acompaña.
Tal vez tengas responsabilidades.
Tal vez.
Haya conversaciones pendientes.
Tareas.
Decisiones.
Compromisos o desafíos.
Pero hoy no va solo,
Sola.
La vida camina contigo.
La sabeduría interior camina contigo.
El amor camina contigo.
¿Repite en tu interior?
Estoy acompañado,
Acompañada por la vida.
Estoy guiado hacia mi mayor bien.
Cada situación de hoy?
Puede traerme una bendición.
Cada encuentro puede enseñarme algo valioso.
Cada paso puede acercarme más a mi paz.
Ahora piensa en las personas que puedes ver hoy o recordar hoy.
Algunas te resultarán fáciles de amar.
Otras quizá despierten en ti incomodidad.
Heridas.
O resistencia.
No necesitas forzar nada.
Sólo permite que tu corazón.
Se abra.
Poquito más.
Imagina quedar de tu pecho.
Sale una luz.
Hacia todas esas personas.
No para controlar lo que harán.
No para cambiar.
Lo que piensan.
No para convencerlas de nada.
Solo para soltar la carga de la tensión.
Y permitir que el amor haga su trabajo en silencio.
De internamente.
Bendigo a quienes oí.
Se cruzan en mi camino.
Bendigo a quienes amo.
Bendigo a quienes todavía estoy aprendiendo a comprender.
Bendigo incluso a quienes me han mostrado mis heridas.
Porque hoy elijo sanar.
Libero la necesidad de tener razón.
Libero la necesidad.
De discutir con la vida.
Elijo la paz.
Como mi respuesta.
Ahora respira profundamente.
Raspeda.
Siente como tu cuerpo recibe estas palabras.
Tal vez algo.
Se relaja en tu rostro.
Tal vez tu pecho se abra un poco.
Tal vez tu respiración.
Se vuelva más lento.
Eso es suficiente.
No busques una experiencia perfecta.
Cada meditación.
Es diferente.
Cada mañana tienes tu propio regalo.
Ahora vamos a sembrar pensamientos nuevos.
Hoy declaro que mi mente es un jardín.
No permito que cualquier pensamiento crezca sin amor dentro de mí.
Observo mis pensamientos.
¿Y si alguno viene cargado de miedo?
Lo abrazo.
Lo comparen.
Y lo transforma.
Donde había miedo.
El hijo confiante.
Donde había culpa.
El hijo perdón.
Donde había ansiedad.
Elijo presencia.
Donde había rechazo hacia mí.
Elijo Aceptación.
Donde había escasez.
El Hijo Apertura donde había cansancio del alma.
El hijo descanso interior.
Repite.
Me apruebo profundamente.
Me acepto tal como soy mientras sigo creciendo.
Merizco amor,
Respeto y bienestar.
Merezco vivir este día con calma.
Merezco recibir ayuda,
Claridad y oportunidades.
Estoy dispuesto,
Dispuesta,
A permitir que el bien llegue a mí.
De formas nuevas.
Ahora piensa.
En tu trabajo.
En tus proyectos.
Tus responsabilidades.
O en aquello que hoy requiere tu energía.
Envíale amor.
No lo mires como una carga.
Míralo como un espacio donde puedes expresar tu luz.
Tu paciencia.
Creatividad.
Tu inteligencia.
Y tu capacidad de servir.
Sea el trabajo que sea.
Míralo como una bendición.
Te trae ingresos.
Van a las facturas.
Tus caprichos.
Te da de comer.
Tal vez no todo sea perfecto.
Tal vez no todo sea como deseas,
Pero hoy puedes hacer algo poderoso.
Dejar de pelear internamente con lo que es.
Y empezar a responder desde.
.
.
Lo mejor de ti.
Dí con calma.
Hoy hago lo que puedo con amor.
Hoy avanzo sin exigirme perfección.
Hoy confío en mis capacidades.
¿Hoy permito que las ideas correctas?
Lleguen en el momento adecuado.
Hoy mi creatividad se despierta.
Hoy mi energía se organiza.
¿Oí mi camino?
Se vuelve más claro.
Siente ahora.
Una gratitud anticipada.
Agradece.
No solo lo que ya tienes.
Sino también.
El bien que viene en camino.
Gracias.
Agradece las soluciones que aún no ves.
Agradece las puertas que se abrirán.
Agradece las conversaciones que traerán paz.
¿Agradece los pequeños milagros que hoy pueden aparecer?
En forma de una palabra amable.
Una llamada.
Una noticia.
Una inspiración.
Una pausa.
O una sonrisa.
Gracias por este día antes de vivirlo por completo.
Gracias por la paz.
La fuerza y la sabeduría.
Que hoy nacen dentro de mí.
Reconozco las bendiciones visibles e invisibles que me acompañan.
Y agradezco la oportunidad.
De elegir de nuevo.
Hoy es un buen día para amarme.
Confiar.
Recibir.
Perdonar y avanzar.
Recordando que la vida está a mi favor.
No tienes que perseguir la paz.
Porque la paz ya está dentro.
Solo necesitas dejar de y cubrirla con pensamientos de miedo.
No tienes que conquistar el amor.
El amor ya vive en tu corazón.
Solo necesitas permitir.
Que se exprese.
¿Ahora lleva una vez más la atención?
A tu respiración.
Final aliento.
Exhala lentamente.
Siente tu cuerpo.
Siente la cama.
La silla o el lugar donde estás.
Siente la mañana esperándote.
Cuando abras los ojos.
Continues tu día.
Hazlo con una intención simple.
¿Esta intención es.
.
.
?
Hoy me acompaño.
Con amor.
Hoy me hablo bonito.
Hoy me doy permiso para empezar otra vez.
Hoy camino con confianza.
Hoy recibo este día como un regalo.
Y así es.
Conoce a tu maestro
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