
Centramiento Para Aquietar La Mente Y Aumentar La Presencia
Centramiento para volver al cuerpo y expandir la presencia del momento presente. Este breve ejercicio te permitirá entrar en la espera de las sensaciones y aquietar la mente, reduciendo estrés y ansiedad. Ideal realizarlo parado o sentado varias veces al día. Inspirada por las enseñanzas de Richard Strozzi.
Transcripción
Ponete de pie o sentate en una postura cómoda apoyando bien los isquiones y los pies en la tierra.
Recomiendo que trates de hacer el centramiento con los ojos abiertos.
Comenzá exhalando todo el aire,
Toma algunas respiraciones bien profundas y cada vez que exhalas sacas todo el aire.
Vamos a comenzar a alinearnos con nuestro eje vertical.
Evolutivamente es el primero en desarrollarse en la conexión del bebé con el sostén del útero junto con la gravedad y la respiración.
Las fuerzas que intervienen son gravedad y levedad.
Cuando más sentimos la gravedad más nos vamos hacia la tierra,
Cuando más nos conectamos con la levedad cuando más elevamos la materia y nos hacemos más flexibles.
Encontré un equilibrio entre estas dos fuerzas.
Ahora sentí cómo cedes todo el cuerpo hacia la tierra desde una u otra fuerza y cómo empujas la tierra.
Volví a buscar un equilibrio entre este ceder hacia el suelo y el empujar.
En este eje lo que estoy haciendo es estirarme hacia el cielo y al mismo tiempo me estoy conectando y enraizando hacia la tierra.
Hay lugares específicos en tu cuerpo en los cuales podés enfocarte para enraizarte un poco más.
Vamos a comenzar con los ojos,
Deja que se relajen.
Esto tal vez nunca te lo dijeron pero cuando sostenemos los ojos con atención,
Perdón con tensión,
Esa atención viaja a través del nervio óptico directo a tu cerebro y esa atención se dirige luego a todo el resto de tu cuerpo.
Cuando nuestra mirada es focal,
Cuando se dirige hacia adelante,
Hacia un punto,
Como por ejemplo hacia nuestros celulares o laptops,
Estamos creando esta tensión que no se produce en,
Por ejemplo,
Una visión periférica.
Entonces relajamos los ojos y la mirada sin hacer foco.
Otra zona importante es la mandíbula.
Nuestro sistema está diseñado para que nuestros dientes nunca tengan que tocarse.
Deja que la mandíbula inferior caiga y se relaje.
Es la única manera en que la mandíbula superior puede relajarse.
Cuando más cae la mandíbula inferior,
Más libera atención la mandíbula superior.
Toda tu cavidad bucal se relaja.
Imagínate el sabor del limón y genera más saliva en tu boca para que tu sistema parasimpático se active.
Ahora vamos a elevar un poco los hombros y al exhalar sentí que tus hombros son como una percha de colgar la ropa.
Al exhalar soltas la musculatura en tu esqueleto.
Sentí como cuelga.
Tu sistema está diseñado para que la respiración suceda en la región del abdomen.
Entonces lleva la atención a esa zona,
Relajando y aflojando los órganos internos.
Lleva la atención hacia la zona de la pelvis.
Imagina que es como un cuenco sosteniendo órganos.
Relaja esa zona y toma conciencia de su importancia.
Tenemos órganos allí de eliminación,
De reproducción,
Órganos de nuestra sexualidad.
Simplemente lleva la atención a esa área.
Ojos,
Mandíbula,
Órganos internos y pelvis relajada.
Lleva la atención a la cualidad que emerge de este eje vertical.
Puede variar en cada centramiento y también con la repetición.
Puedes encontrar algún patrón.
Ahora vamos a ir al eje horizontal.
Este eje de organización aparece en los humanos aproximadamente a los seis meses de vida,
Cuando el bebé comienza a compartir la atención con otros observando objetos.
Ahora vamos a sentir el equilibrio,
El balance entre la derecha e izquierda de tus pies,
De tus rodillas,
De tus caderas,
De tus pulmones,
Costillas,
Hombros,
Orejas,
Ojos.
Este eje nos permite expandirnos en el espacio,
Ocupar espacio o hacernos chiquitos y desaparecer,
Por lo que queremos acá ocupar la mayor parte del espacio posible.
Vamos a expandir este eje a toda la sala y vamos a comenzar a despertar la percepción y calidad de percepción ante diferentes objetos o personas,
En el caso de que haya personas en la sala.
Desde este eje ponemos límites.
Sentí la ropa en tu piel,
Sentí las zonas donde no hay ropa,
La diferencia entre tu piel desnuda y con ropa.
Ahora sentí como el aire toca tu piel en las zonas donde no tienes ropa y en vez de sentir de adentro hacia afuera tu piel,
Vas a sentir de afuera adentro.
Absorbemos las 24 horas del día alimento por cada una de las células de todo el cuerpo.
Hagamos consciente este alimento de cada una de las células.
Ahora vamos al eje sagital,
Vamos a conectarnos con la profundidad y lo vamos a hacer desde la cara posterior del cuerpo.
Sentí toda tu zona posterior,
Desde atrás de tu cabeza,
El cuello,
La espalda,
La pelvis,
Detrás de tus piernas,
Rodillas.
Toda esta zona posterior nos conecta con nuestro sostén.
El cuerpo cuando va hacia adelante puede conectar con recursos en su sistema nervioso que le informan que no hay nada que preocuparse al cerebro central.
Pensá cuando estamos preocupados por algo y de pronto sentimos que todo va bien,
El cuerpo automáticamente va hacia atrás y suspira o exhala.
Hagamos eso,
Hagamos este ir hacia atrás y en este sostén vamos a imaginarnos a todos los maestros,
Todas aquellas personas que nos dieron una enseñanza,
Estén o no.
También podemos imaginar algún elemento de la naturaleza,
Tal vez una roca en la cual nos hayamos apoyado,
Un árbol,
La arena.
Ahora desde esta zona posterior venimos a la cara frontal del cuerpo,
Traspasando todos los órganos internos.
Ahora vamos a organizar,
Vamos a alinear estos tres centros y dejar que emerja el cuarto eje de organización,
El tridimensional.
Es el que conecta nuestro sentir con nuestro sentido de vida,
Lo que queremos que pase y estamos atentos a lo que emerja de esta configuración inicial de los ejes.
Una vez que tengamos algo podemos decirla hacia afuera,
Ese propósito,
Esa afirmación,
Esa intención y exhalar profundo.
Este centramiento es ideal que lo repitas dos o tres veces todos los días.
Conoce a tu maestro
4.3 (12)
