
Un puente entre la mente y el corazón
Cuando la mente no deja de dar vueltas, la claridad no siempre aparece pensando más. Esta meditación es una invitación a hacer una pausa, aquietar el ruido mental y crear un espacio donde la mente y el corazón puedan volver a encontrarse. A través de la respiración, la visualización y el silencio consciente, reconectarás contigo para escuchar con mayor claridad aquello que hoy necesita tu atención, sin forzar respuestas y confiando en tu propio proceso.
Transcripción
Hola alma hermosa.
Me alegra mucho compartir contigo este espacio.
Me alegra mucho que hayas elegido regalarte este momento.
No importa qué esté ocurriendo en tu vida.
Tal vez hoy estés buscando claridad.
Tal vez haya una decisión que aún no sabes cómo tomar.
Quizás recibiste una noticia,
Una oportunidad.
O llevas varios días sintiendo que tu mente no deja de dar vueltas sobre un mismo tema.
Y hoy no vamos a intentar resolver nada,
No vamos a obligar a que aparezca una respuesta.
Vamos a hacer algo muy poderoso,
A crear un espacio de silencio para que tu mente,
Tu corazón y tu sabiduría interior vuelvan a encontrarse.
Así que ve a un lugar donde estés tranquilo,
Tranquila.
Y busca una postura cómoda cuando estés allí.
Permite que tu espalda se alargue suavemente.
Relaja tus hombros.
Y cuando lo sientas,
Cierra lentamente tus ojos.
Haz una respiración profunda.
Inhala y exhala lentamente.
Una vez más,
Inhala.
Sintiendo como el aire llega a tus pulmones y exhala.
Siente cada respiración.
Y permite que cada exhalación Afloje un poco más tu cuerpo.
Como si estuvieras dejando caer el peso del día.
No hay nada que mostrar.
Nada que resolver.
Solo estás aquí y ahora.
Ahora te invito a llevar ambas manos sobre el centro de tu pecho.
Sin presionar suavemente,
Solo permitiendo que tus manos descansen allí.
Como si abrazaras tu propio corazón.
Respira con normalidad durante unos instantes.
Y siente el contacto de tus manos.
Su temperatura,
Su peso.
Quizás la calidez.
Que comienza a aparecer.
De pronto ya puedas percibir un pequeño movimiento debajo de tus manos.
Tal vez el latio de tu corazón.
Solo permítete sentir poco a poco.
Hasta que tu atención llegue a él,
A tu corazón.
Ahora vamos a comenzar con una respiración consciente.
Inhala lentamente contando hasta cuatro.
Luego reten el aire contando hasta cuatro,
Lo vamos a hacer juntos.
Y exhala contando hasta cuatro.
Y lo vamos a repetir tres veces.
Empezamos.
Inhala.
Dos,
Tres,
Cuatro.
Retén.
2.
.
.
3.
.
.
4.
.
.
Exhala.
.
.
2.
.
.
3.
.
.
4 nuevamente.
Inhala.
2 3,
4,
Reten el aire.
2 3.
4.
Exhala.
Dos.
3 Inhala.
Dos.
3,
4,
Reten el aire,
2,
3.
4,
Exhala,
2,
3,
4 Muy bien.
Respira normalmente Eso es.
Muy bien,
Ahora vamos a hacer una inhalación más profunda.
Donde vamos a inhalar en seis Sostener el aire en 4 y exhalar lentamente en 6.
Empezamos.
Inhala,
2,
3,
4,
5,
6,
Sostén el aire.
2 3 4 exhala Dos Tres 4,
5,
6 Inhala 2,
3,
4,
5,
6 Retén dos.
3,
4,
Exhala 2,
3,
4,
5,
6 y ahora permite que la respiración vuelva a encontrar su ritmo natural y quizá en este momento notes que tu corazón late un poco más.
Acabamos de regalarle.
.
.
Atención a ese centro.
Y aquello a lo que damos atención comienza a sentirse más vivo dentro de nosotros.
Con esta sensación de experimentar nuestro corazón.
Ahora te invito.
Aquí imagines.
.
.
Queréis?
Una esfera de luz dorada sobre tu cabeza.
Es una luz cálida.
Y esa luz va a comenzar a descender lentamente.
Entra por tu coronilla.
Por tu tope de la cabeza.
Y al hacerlo ilumina suavemente tu mente.
Como si cada pensamiento comenzara a relajarse.
Los pensamientos no desaparecen.
Simplemente.
Es como si dejaran de hablar todos al mismo tiempo.
Hay lugar para más espacio,
Más calma.
Y esta luz continúa ascendiendo lentamente.
Babajando.
Pasa por tu garganta.
Y llega hasta el centro de tu pecho.
Hasta tu corazón.
Y esta luz.
Empieza también a habitar este espacio.
Y ahora siente,
Observa,
Percibe.
Como si la mente y el corazón.
Quedaran unidos por un mismo hilo de luz.
Por un puente.
Hoy no estamos eligiendo entre la mente o el corazón.
No necesitamos silenciar a uno para escuchar al otro.
Estamos permitiendo que ambos vuelvan a conectarse,
A sincronizarse.
Ahora quiero invitarte a traer a este espacio algo que hoy ocupe tu atención.
Puede ser una decisión.
Una conversación pendiente.
Una oportunidad.
Una preocupación.
Una emoción.
O simplemente una sensación que quieras comprender mejor.
No necesitamos analizarla.
Simplemente tráela a este espacio y obsérvala.
Puedes visualizarla.
Como una luz que está enfrente tuyo.
Ahora visualiza,
Imagina.
Que desesfera con la situación,
La decisión.
O aquello que necesitas claridad.
Va a entrar.
Por el tope de tu cabeza,
Desde tu mente y justo por ese canal.
Que ya estabas viendo,
Sintiendo,
Experimentando.
Va a empezar a descender al corazón.
Y mientras lo hace,
Permítete hacer las preguntas que sientas.
Pide claridad.
Pide una señal.
Sin prisa,
Sin esfuerzo.
Que todo sea muy fluido.
Y cuando esté a día.
Sólo escucha.
Quizás aparezca una sensación.
Una imagen,
Un color.
Una palabra,
Un símbolo.
Un número.
Tal vez un recuerdo.
O simplemente una profunda sensación de paz.
Permítete escuchar,
Permítete sentir.
Permítete percibir.
Y si en este momento no aparece nada,
También está bien.
No todas las respuestas llegan en el mismo momento en que hacemos la pregunta.
Algunas necesitan seguir madurando en ese silencio.
En el encuentro contigo mismo,
Contigo misma.
Y ahora haz una pregunta adicional.
Que necesito comprender hoy de esta situación.
Y permite que el silencio responda.
No juzgues lo que aparezca,
No intentes interpretar desde la mente.
Lo que está ocurriendo,
Sólo recibe.
Confía en que aquello que hoy necesitas llegará de la forma correcta.
Ni en el momento adecuado.
¿Y si hay algo que no queda claro para ti?
Puedes pedir.
Que te vaya haciendo revelar la información a través de estos días que vienen.
Y nuevamente haz conciencia de tu respiración.
Inhala y exhala.
Con mucha gratitud por este momento,
Por este regalo.
Siente tus manos sobre tu corazón.
Y quizás en este momento experimentes un poco más de calma.
O quizás no,
Y ambas experiencias son perfectas.
Porque este espacio busca ayudarte a recordar que existe un lugar dentro de ti.
Desde donde puedes escucharte con mayor claridad.
A recordar.
Que tu mente.
Tiene el maravilloso regalo de hacer preguntas.
Y tu corazón.
El de reconocer aquello que resuena profundamente contigo.
Y cuando ambos caminan juntos.
Las decisiones dejan de sentirse pesadas.
Como una carga.
O las situaciones que ocurran en la vida.
Y comienzan a convertirse en un acto.
De expansión,
De reconocimiento,
De amor propio.
De confianza en nosotros mismos.
Inhala nuevamente,
Integra todo lo que está llegando para ti.
Al inhalar integras.
Y al exhalar agradeces.
Inhala nuevamente,
Integra.
Y exhala lentamente y agradece.
La claridad no siempre llega pensando más sobre analizando.
Llega cuando aprendemos a escuchar desde un lugar más profundo.
Desde recordar que siempre puedes volver a ti.
Que eres tu lugar seguro.
Siempre puedes volver a ti.
Eres tu lugar seguro.
Permite que esta frase poderosa se integre.
En ti.
En tu vida,
En tus decisiones,
En tu camino.
Cuando esté bien para ti.
Frota las palmas de tus manos.
Ponlas suavemente sobre tus ojos.
Bien moviendo los dedos de tus pies mueve tu cuerpo y cuando lo sientas abre suavemente tus ojos.
Y vuelve a conectar con este momento presente.
Gracias por regalarte este momento.
Y siempre confía en tu proceso,
Confía en tus tiempos,
Confía en tus ritmos.
Y recuerda que la respuesta que buscas no está lejos.
Está esperando que hagas esta pausa.
Este silencio que impresiona.
En tu lugar sagrado para poder escucharla.
Te abrazo con mucho amor.
Y recuerda que te habló Alicia Liscano.
De alquimia ser esencia.
Namasté.
Conoce a tu maestro
