
Rutina Nocturna Para Un Sueño Profundo y Reparador
by Marcela Rohr
Transformá este momento en tu ritual de cada noche. Esta meditación te guía a bajar el ritmo, soltar el día y preparar cuerpo y mente para un sueño profundo y reparador. No se trata de hacerlo perfecto, sino de crear un hábito que le enseñe a tu sistema a descansar mejor. Escuchala cada noche y convertí el descanso en una práctica de cuidado real. ‘Music composed by Narek Mirzaei (Music Of Wisdom)”.
Transcripción
Hola,
Te doy la bienvenida a esta pausa para cerrar el día,
Un momento simple para bajar el ritmo,
Soltar lo que ya pasó y empezar a prepararte de a poco para el descanso.
En la meditación de hoy vamos a crear una pequeña rutina para preparar el cuerpo y la mente para un sueño reparador.
No se trata de hacerlo perfecto,
Sino de darte un espacio para soltar.
Dormir bien no solo ayuda a recuperar energía,
También mejora el estado de ánimo,
La claridad mental,
Fortalece el cuerpo y nos permite vivir el día siguiente con más presencia.
Así que este momento es más importante de lo que parece,
Es una forma de cuidarte.
Antes de comenzar,
Como parte de este cierre del día,
Te sugiero preparar el entorno.
Podés bajar la intensidad de las luces,
Alejarte de las pantallas.
Si podés,
Hace un pequeño gesto que marque el final del día,
Como cambiarte de ropa o simplemente detenerte unos segundos.
Este tipo de señales le indican al cuerpo que es momento de soltar.
Busca una postura cómoda.
Si podés,
Elegí recostarte,
Aunque también podés hacerlo sentada o sentado.
Acomoda el cuerpo,
Tomate unos segundos para encontrar esa posición donde puedas soltar.
Y cuando estés lista o listo,
Cerra suavemente los ojos.
Sentí el contacto del cuerpo con la superficie,
Dejando que poco a poco empiece a aflojarse.
Antes de entrar en la relajación,
Vamos a cerrar el día con algo simple pero muy poderoso.
Lleva tu atención a algo por lo que puedas agradecer hoy.
No tiene que ser algo grande,
Puede ser un momento tranquilo,
Una sonrisa,
Haber atravesado el día o incluso estar aquí,
Ahora.
Elegí una cosa y quédate unos instantes con esa sensación.
No lo pienses demasiado,
Sentílo.
Dejá que ese agradecimiento se expanda en el pecho,
Como un calor suave,
Como una pequeña luz que se enciende.
Ahora vamos a recorrer el cuerpo soltando tensiones.
Lleva tu atención a la cabeza,
Afloja el cuero cabelludo,
Suaviza la frente.
Dejá que los ojos descansen en sus órbitas,
Solta las mejillas,
Las mandíbulas.
El cuello se libera y los hombros caen un poco más con cada exhalación.
Sentí los brazos pesados,
Codos,
Antebrazos,
Manos,
Cada dedo completamente relajados.
Lleva tu atención al pecho,
Notá el movimiento natural de la respiración.
El abdomen suave,
Sin esfuerzo,
Sin sostener nada.
Dejá que la espalda se apoye completamente o que se sostenga con facilidad.
Solta las caderas,
Piernas,
Muslos,
Rodillas,
Pantorrillas y los pies descansando completamente.
Sentí ahora el cuerpo entero más pesado,
Más tranquilo.
Más disponible para el descanso.
Lleva la atención ahora a la respiración.
Inhala profundo por la nariz y exhala lento por la boca.
Otra vez inhala profundo por la nariz y esta vez exhala también por la nariz,
Soltando cualquier tensión.
Otra vez inhala y exhala soltando.
Inhala y al exhalar deja ir el día.
Ahora deja que la respiración vuelva a su ritmo natural.
Cada vez que exhalas soltas un poco más.
Cada vez que inhalas recibís calma.
Si aparece algún pensamiento,
No pasa nada,
No hace falta seguirlo.
Imagina que es como una nube que pasa y se aleja y volvés suavemente a la respiración.
Ahora permítete hacer menos.
El cuerpo ya sabe cómo descansar.
Imagina que estás siendo sostenida o sostenido sin tener que hacer nada.
La mente se va quietando.
Los pensamientos se vuelven más lentos,
Más suaves.
Todo empieza a apagarse de a poco,
Como las luces al final del día.
No hay nada pendiente ahora.
Este es tu momento de descanso.
Toma una última respiración profunda y al exhalar entrégate completamente a este estado.
Si el sueño llega,
Déjalo venir.
Si no,
Simplemente quédate descansando.
Podés volver a esta práctica cada noche como una señal amable para tu cuerpo de que es hora de soltar y de cuidar de vos.
Gracias por darte este momento.
Que tengas una noche tranquila y un descanso reparador.
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