
Meditación Para Soltar Con El Mar
Escápate por unos momentos a una playa tranquila en esta meditación guiada de 11 minutos diseñada para llevarte a un profundo estado de calma y relajación. A través de una visualización inmersiva, despertarás todos tus sentidos para conectar plenamente con este refugio de paz. Siente la calidez de los rayos del sol sobre tu piel, escucha el suave vaivén de las olas, percibe la brisa marina acariciando tu rostro, saborea la sal en el aire y siente la arena bajo tus pies. Con cada detalle, te sumergirás más profundamente en la experiencia, permitiendo que el mar se lleve tus preocupaciones, el estrés y las tensiones que ya no necesitas cargar. Música: The Inner Sound, Jesse Gallagher
Transcripción
Hola,
Bienvenido a este espacio de meditación.
Mi nombre es Paulina Cermeño.
En esta ocasión te guiaré por una meditación para cerrar ciclos.
Te invito a que tomes una postura de meditación sentándote en el piso o en una silla.
Lleva tu espalda recta.
Relaja tus hombros.
Deja que tus brazos cuelguen y coloca las palmas de tus manos viendo hacia abajo sobre tus muslos.
Toma una inhalación profunda por tu nariz,
Exhala suave por tu boca y cierra tus ojos.
Una vez más,
Inhala profundo por tu nariz.
Exhala por tu boca.
Y una última vez en el aportonariz.
Y esta vez al exhalar,
Regálate un suspiro.
Suelta el control de tu respiración y deja que regrese a su naturalidad.
Dedícate unos segundos para observar tu respiración.
Conecta con las sensaciones de tu cuerpo a través de la respiración.
Nota como tu pecho se expande y luego se contrae.
Como tus costillas se abren y se cierran.
Como tus fosas nasales,
Se abren y se cierran también.
Y permítete relajarte.
Con cada ciclo de respiración estar más presente.
Y ahora regálate físicamente una sonrisa.
Te sonríes,
Como cuando ves a la persona más especial cuando la ves.
Ahora,
Con ayuda de tu intuición y de tu imaginación,
Transportate a una playa.
Visualízala.
Y deja que la imagen llegue a ti sin forzarte.
Inhala y exhala hasta que te encuentres bien ubicado de frente y a unos cuantos metros del mar.
Observa cada detalle de esta playa.
Como es la vegetación.
El cielo.
La arena.
El mar.
Utiliza todos tus sentidos para experimentar esta playa.
Escucha las olas.
Como se mueven y como se rompen en la playa.
Escucha el viento.
Los animales.
Puedes saborear la sal del mar.
Oler la vegetación tropical.
Siente el calor.
Los rayos del sol,
La brisa y la arena en tus pies.
Y contájate de la paz de esta playa.
Siéntelo impregnarse en todas las partes de tu cuerpo.
Recibe este estado de relajación.
Tienes muy merecido estar en un lugar así de bello y sentir cosas puras como esta paz.
Suavemente en esta visualización comienza a caminar hacia el mar.
Siente y observa cada paso que das.
Y reflexiona cómo son tus pasos.
Que tan profunda es la huella que dejas en la arena.
Que tan rápido estás caminando.
Cuánto estás disfrutando de este camino.
Y solo observar las respuestas.
No juzgues ni analices.
¿Cuántas dudas de dar cada paso?
Miras atrás.
¿Estás ansioso por llegar al mar?
Detente donde las olas terminan y apenas tocan los dedos de tus pies.
Siente el peso de tu cuerpo sobre la arena.
Que tan pesado estás que te entierras en la arena.
Inhala,
Exhala y no juzgues tus respuestas.
De pronto te das cuenta que traes puesta una mochila.
Te la descuelgas.
La abres y observas que contiene piedras.
Cada una de estas piedras representa una carga.
Observa cuantas piedras cargas en esta mochila.
Y de pronto escuchas al mar decirte.
Querido mío,
Has recorrido un gran camino y lo has hecho muy bien.
Te topaste con grandes retos y lo superaste como el gran guerrero que eres.
Sin darte cuenta,
Guardaste rencores,
Miedos,
Tristeza.
Te aferraste a personas,
Lugares y experiencias del pasado.
Empacaste expectativas,
Preocupaciones.
Y es hora de que dejes de cargar con ellas.
Vacía tu mochila para continuar el camino que te espera de forma más ligera.
Deja tus piedras en mí,
Que yo me haré cargo de ellas.
Las puliré y cuando menos te des cuenta,
Te las regresaré en forma de abundancia.
Solo tienes que soltar.
Todo lo que cargas,
Puedes confiar que se transmutará.
Así que toma tu mochila y comienza a vaciar una piedra tras otra piedra.
Al tomar cada piedra reflexiona qué carga representa.
Si es un miedo,
Una persona.
O un herida.
Y depósitala en el mar.
Dejando que las olas se lo lleven.
Si alguna de estas piedras y cargas te cuesta trabajo soltar,
Pídele al mar que te la arranque.
Que se la lleve.
Te dejo unos minutos con este ejercicio,
Vaciando tu mochila,
Platicando con el mar y todo lo que necesites hacer en esta playa.
Ahora que has vaciado tu mochila,
Mueve tus hombros y nota lo ligeros que están.
Siente como todo tu cuerpo se siente más suave,
Ligero y libre.
Dale las gracias al mar por haberte drenado y hacerse cargo de tus cargas.
Y despídete de este espacio confiando en que siempre puedes volver aquí.
Inhala suavemente por tu nariz.
Exhala por tu boca.
Una vez más,
Inhala.
Exhala.
Y una última vez,
Inhala.
Exhala.
Suavemente y a tu ritmo puedes comenzar a mover los dedos de tus pies y los dedos de tus manos.
Puedes estirarte como si acabaras de despertar del sueño más delicioso y profundo.
Y cuando estés listo,
Puedes abrir tus ojos.
Tómate unos segundos antes de retomar tus actividades.
Reconoce tu labor por haber atendido la cita más importante del día que es contigo.
Y nos vemos en la siguiente sesión.
Conoce a tu maestro
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